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CINEMA PARADISO – Captain fantastic

¡Me voy de vacaciones! Y quiero despedirme reseñando una película que es como una aventura de verano, como esos campamentos a los que íbamos de niños. Se trata de la comedia dramática “Captain Fantastic”, dirigida por Matt Ross y protagonizada por Viggo Mortensen. Centra la historia en un padre de familia que tras un hecho enormemente dramático, nada más y nada menos que el suicidio de su esposa, se propone intentar mantener los valores que les ha inculcado a sus hijos a pesar de la enorme presión social.

La película utiliza una mezcla de comedia, simpatía, sensibilidad y sobre todo, mucha emotividad sobre la difícil tarea de ser padre, sobre qué educación y valores fundamentales transmitir a nuestros hijos y de cómo la sociedad se impone con sus luces y sus sombras, dando cada vez más protagonismo al individualismo y egoísmo más allá de los valores de unión, apoyo y respeto entre semejantes.

La historia no oculta cierto tono autobiográfico ya que Ross vivió durante su infancia en comunidades alternativas de las que su madre fue cofundadora.  Eran familias que, cansadas del tipo de vida convencional, se instalaban en el bosque para vivir de sus propios recursos y  ayudarse unas a otras.

“Captain Fantástic” se sustenta en varios pilares fundamentales sobre los que se hace fuerte y consistente.  Algunos de estos pilares son el potente guion o la fuerte presencia de su actor protagonista Viggo Mortensen. Completan el reparto un estupendo George McKay (“Pride” o “Sólo ellos”), quien junto a Samantha Isler encabezan el destacado reparto juvenil, y los populares Frank Langella, Kathryn Hahn y Steve Zahn.

En cuanto a la trama, muestra un dilema que a menudo es difícil de resolver. Muchos padres, cansados del método educativo tradicional se plantean una enseñanza basada únicamente en métodos naturales e inculcada por las propias figuras paternas. Este es el caso de Ben y Leslie, que deciden irse a vivir a un remoto bosque donde proporcionarán a sus retoños una educación al aire libre, que les alivie de Internet, cine, televisión, videojuegos y demás estándares de entretenimiento moderno para volcarles en el ejercicio físico y la nutrición mental, entendiendo esta como la absorción de dosis de casi todas las ramas del conocimiento.

Matt Ross dirige y escribe la película como una especie de cuento sobre los perjuicios del estilo de vida contemporáneo, sin que por ello intente defender la alternativa llevada a cabo por los protagonistas de su relato. Bajo un claro tono cómico, adornado con situaciones desternillantes, se esconde un pequeño drama que quizá para la generación de los adolescentes y jóvenes de hoy no parezca tal, pero que sí que supone un problema a largo plazo. La honestidad de Ross hace que este debate no se quede en una mera fachada, sino que realmente invita al espectador a meditar acerca de hasta qué punto los medios y dispositivos tecnológicos están moldeando nuestra forma de vivir. Es necesario pararnos y reflexionar sobre eso. Al fin y al cabo, la lectura que se saca es la de que es necesario evitar cualquiera de los extremos. Los avances proporcionados por las nuevas tecnologías no son malos “per se”, pero sí que es necesario  encontrar una fórmula que combine las virtudes de éstas con el disfrute del entorno natural y el fomento de una mente y un cuerpo sanos.

También resultan puntos  fuertes de la película, la fotografía que juega con desenfocados, luces y naturales,  muy “indies”, y la música que experimenta con sensaciones que conjugan perfectamente con los tiempos del guion.

Puede que a muchos no les llegue del todo el mensaje de esta agradable fábula antisistema, sin embargo, lo mejor que se pueda decir de ella es que no juzga la motivación de los personajes dejando que entendamos que, como suele suceder con casi todas las facetas o situaciones de la vida cotidiana, siempre surgen voces a favor y en contra, algo que permite al espectador sacar sus propias conclusiones, sin llegar en ningún momento a sentirse coaccionado.

Es una “dramedia” fabulosa que merece ser tenida en cuenta. Posee personalidad e ingenio y  es ideal para pasar una estupenda tarde de verano. Y sólo tenéis que acercaros a  la biblioteca y llevarla a casa DVD PE 4548

En septiembre estaré de vuelta

¡FELIZ VERANO A TODOS!

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CINEMA PARADISO – Nuestro último verano en Escocia

Se acerca el verano y me apetece reseñar algo más ligerito. Esta película está dirigida por Andy Hamilton y Guy Jenkin, veteranos directores de conocidas series de la televisión británica como  “Estas no son las noticias de las nueve” y “Outnumbered”

Responde perfectamente al modelo de comedia dramática para casi todos los públicos al estilo de las series antes mencionadas. Fue galardonada en la  Seminci de Valladolid de 2014 con el premio del público. Merecido premio sin duda, tal y como se puede  comprobar una vez vista.

Hamilton y Jenkin realizan un proyecto que, aunque no es precisamente original, sí que saben dotarlo de bastante encanto, especialmente en lo que a sus personajes infantiles se refiere, haciéndolos protagonistas de la función. Los tres niños ven las cosas sin falsedades ni hipocresía y así se lo hacen saber a los adultos que les rodean, mientras estos callan y sufren en silencio, convirtiéndose en una especie de enigma para los pequeños. En este sentido, hacia la mitad de la película se produce un giro en la trama que provocará que la familia se quite las máscaras de una vez por todas y rebusque en su interior para comportarse como un auténtico grupo familiar, dejando de engañar a los demás y a sí mismos.

Como suele ser norma en las producciones británicas, los actores muestran muy buen nivel, especialmente los más jóvenes, aunque los adultos no les van a la zaga, con David Tennant conocido por su participación en “Doctor Who” y Rosamund Pike, aquí en un registro dramático menos oscuro que el que bordó en “Perdida”,  interpretando a una pareja separada con tres hijos que deciden fingir que siguen siendo una familia unida durante un viaje a Escocia. Para ello necesitan contar con la complicidad de los niños, que no estarán por la labor de ponerles las cosas fáciles. Los tres hermanos son el eje y los protagonistas de la película gracias a la naturalidad y frescura de sus interpretaciones.

El mundo de los niños nos da una visión de la trama prácticamente mitológica, que nos recuerda a las viejas aventuras de Los cinco, donde la imaginación se apodera de la realidad haciendo que los mitos la transformen. Sólo la infancia puede hacer reales a los héroes y nada mejor que las sugerentes tierras de Escocia para vivir sus aventuras y encontrarse con Odín. Pero como no podía ser de otra forma, estas aventuras poseen una moraleja, un mensaje didáctico y esperanzador que en este caso es  la tolerancia.

Como ya he comentado, no nos compromete ni nos hace grandes descubrimientos pero tampoco lo pretende. Se mueve en el plano de lo políticamente correcto, con un mensaje liberal: acepta a los demás tal y como son porque, de lo contrario, les obligarás a fingir o a alejarse de ti. O su contrapartida: atrévete a ser como eres;  si te quieren, te van a seguir queriendo igual.

Destaca especialmente un Billy Connolly,  maestro tanto en comedia como en drama, tal y como como ya ha demostrado en una larga carrera cimentada especialmente en papeles secundarios de películas como “Los elegidos”, “El último samurái” o “X-Files: Creer es la clave”. Interpreta a un interesante personaje que da la clave de lo que quiere contar la película y que al mismo tiempo es toda una lección de cómo funciona la vida, con frases como  cada uno es ridículo a su manera.

Se trata de una historia familiar que no cae en el pasteleo emocional, aunque, a veces se deje llevar un poco por la sensiblería fácil, especialmente  en su tramo final.  “Nuestro último verano en Escocia” es por el contrario una agradable película ambientada en bellos parajes escoceses que sabe sacar la sonrisa en el espectador. Todo ello al tiempo que deja algunas cuestiones en el aire sobre las complicaciones que tantas veces surgen en el ámbito familiar, ese lugar en el que todos nos sentimos incómodos al querer esconder nuestras desnudeces emocionales ante la vista de los que nos conocen más de lo que creemos.

Una película recomendable para todos los públicos y entretenida a pesar de su cierto estilo naif. Y que destaca también por la fotografía de los magníficos paisajes escoceses y la música de  los Waterboys que se hace más patente si cabe al final de la película. Es imprescindible quedarse a los créditos. Ya veréis por qué.

Y como siempre, podéis venir a buscarla a la biblioteca. DVD PE 4587

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CINEMA PARADISO – Lion

“Lion”,  basada en la novela  “Un largo camino a casa” de Saroo Brierley,  es la historia real de una vida perdida y encontrada. Es quizás una de las películas que más me han conmovido en los últimos tiempos.  Fue merecidamente nominada, en mi opinión,  en seis categorías a los Premios Oscar en la edición de 2017.

La película aborda por un lado, el largo periplo de un niño muy pequeño, perdido mientras, subido en un tren, acompañaba a su hermano mayor en busca de trabajo,  en la inmensidad de una India plagada de miseria y pobreza y por otro, un conflicto dramático que pocas veces hemos podido ver en el cine y es la crisis de identidad que sufre un hijo  adoptado entre la infancia y la madurez.

El viaje del pequeño Saroo incluye un trayecto de varios días encerrado en un ferrocarril, la pérdida por las calles sobrecargadas de Calcuta, el intento de secuestro por parte de una mujer que esconde horribles intenciones, el encierro en un orfanato demoledor y, finalmente, la adopción por parte de una pareja australiana. Cuando la posibilidad de volver con su familia se desvanece (el niño no conoce el apellido de su madre analfabeta, no habla bengalí y ni tan siquiera recuerda el nombre exacto de su pueblo), la acogida por parte de una pareja occidental ¿resulta el único final feliz posible?.

La película parece que contesta afirmativamente a esta pregunta hasta que Saroo se empieza a cuestionar su identidad, y esto queda perfectamente reflejado en el que es quizás el momento más dramático de la película, en la conversación que Saroo mantiene con su madre adoptiva respecto a la necesidad que él siente de reencontrarse con su madre biológica y aquí surgen varios temas interesantes.  Por un lado la idea de que un niño no es una página en blanco sobre la que sus padres adoptivos puedan escribir su historia ideal de familia feliz, y por otro el hecho de que la madre adoptiva confiese que su adopción no fue por necesidades biológicas sino por verdadera convicción moral.

El guion excelente de Luke Davis, nominado al Oscar, utiliza un recurso muy curioso y es hacer que a través de la comida, el pequeño Saroo reviva recuerdos e incluso  su propio origen. La comida está muy presente en la película.

El actor protagonista, Dev Patel  logra de forma brillante y convincente transmitir con una gran sensibilidad y delicadeza, esa sensación de frustración, confusión, y dolorosa pérdida de alguien separado de su familia sin previo aviso, además, realiza una interpretación tan magnífica, intensa y emotiva que consigue introducirnos con suma facilidad en el interior de su personaje, y hacernos sentir en primera persona la angustia asfixiante y el profundo sufrimiento de Saroo por buscar y encontrar sus verdaderos orígenes e identidad, mientras que Nicole Kidman, con este papel da la sensación de que  rejuvenece profesionalmente, con el retrato de un personaje perfectamente matizado de una madre cariñosa, comprensiva y con mucha paciencia. Una portentosa actuación  merecedora de una nominación al Oscar.

Además, hay que destacar la actuación del pequeño actor Sunny Pawar en el papel de Saroo de niño,  ya que directamente te toca el corazón.

El director Garth Davis y su responsable de fotografía, Greig Fraser, también nominado al Oscar, nos deleitan con amplios y hermosos paisajes, presentados a través de largos planos aéreos panorámicos, sobre todo, de las impresionantes llanuras secas de la India Central. Garth Davis encuentra una fantástica solución usando el ojo del mundo que todo lo ve, de la herramienta Google Earth, como inspiración. Así vemos como las grúas y las cámaras imitan la experiencia de desplazarse por Google Earth con lo que visualmente resulta bastante sorprendente. La nominación al Oscar a la Mejor Fotografía está más que justificada.

“Lion” plantea diferentes cuestiones de peso a lo largo de los 120 minutos que dura la cinta como la pobreza, la adopción, la explotación y la más poderosa, la identidad. La película reúne todos los ingredientes para ser un auténtico éxito, posee un toque algo edulcorado, quizás  para suavizar el duro trasfondo del tema. Está tratada con mucho tacto y delicadeza, y lleva el sello inconfundible de las grandes producciones de Hollywood: “Basado en Hechos Reales”, para dar mayor autenticidad, fuerza y emotividad a la narración. A pesar de saber eso, es inevitable que al finalizar la película uno tenga la sensación de haber visto una grandiosa, conmovedora y hermosa cinta que te llegará a lo más hondo del corazón.

Y al final, conviene no desconectarse durante los créditos para no perderse el emocionante encuentro de los verdaderos personajes en la vida real. Y como ya sabéis, pasad por la biblioteca,  llevadla a casa y disfrutadla. DVD PE 4542

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CINEMA PARADISO – Las chicas de la lencería

Aunque no es habitual en España ver películas suizas, “Las chicas de la lencería” cuenta la historia de cuatro amigas que viven en una pequeña aldea suiza. Martha pierde a su marido y, cansada de quedarse en casa perdiendo el tiempo, decide abrir una tienda de lencería fina y un poco descocada para el pueblo, en el local donde se encontraba la tienda de ultramarinos de su esposo.

Su hijo, el cura del pueblo, que en un principio le había dicho que se buscara algo que hacer para no estar siempre en casa y poder superar así la muerte de su marido, no se lo toma demasiado bien ya que piensa que eso no es lo apropiado para una mujer de su edad y porque cree que se va a convertir en la burla del pueblo, habitado mayoritariamente por gente mayor y por qué no decirlo, bastante pueblerina y llena de prejuicios. Sin embargo  tiene que dar su brazo a torcer cuando Martha descubre que su hijo ha tenido una aventura con la hija de su amiga Lisi.

Pero Martha no es la única que se sale con la suya. Tras la muerte de su amiga Lisi, cuyo sueño era ir a América, Hanni consigue sacarse el carnet de conducir a los 80 años y que encima se lo pague su hijo, cuando él lo que tenía en mente para sus padres era mandarlos a una residencia de ancianos. Mientras, Frieda, ya en una residencia, se apunta a clases de informática, gracias a las cuales aprende a vender la ropa de Martha por internet, y empieza a salir con un compañero de la residencia.

Se trata de una comedia amable que utiliza una fórmula que ha sido empleada muchas veces en otras cintas de realismo social tales como “El jardín de la alegría” o “Las chicas del calendario”, sin embargo el guion, las situaciones y los personajes son tan ingenuos, que terminan por desarmar al espectador, haciéndole cómplice de la historia.

Como viene siendo habitual, la retrógrada presión social del pueblo, personificada en la figura de un concejal bastante radical y el propio hijo de la protagonista, el pastor evangélico del pueblo,  intenta por todos los medios mantener las cosas tal y como están. De este modo los ancianos se ven progresivamente arrinconados como trastos inservibles y eso contrasta con  la iniciativa del grupo de abuelas que llega a vender con mucho éxito sus combinaciones, sujetadores y braguitas a través de internet.

“Las chicas de la lencería” es una película bastante básica, bastante esquemática, pero la cercanía, franqueza y confianza que generan las ancianas, hacen que el espectador conecte rápidamente con la historia y que disfrute de cada triunfo de estas luchadoras, por pequeño que sea.

De una manera divertida y alegre, nos muestra la vitalidad y las ganas de vivir que tienen las personas mayores, y el cumplimiento de sueños y labores pasados o insatisfechos, que en contra de cualquier opinión o valoración no dudarán en llevar a cabo.

El guion es muy tópico, pero se hace muy llevadero gracias a una excelente fotografía, con bellos paisajes helvéticos y mostrando algunas costumbres y tradiciones como por ejemplo la indumentaria, y por supuesto a la interpretación de gente de la calle, muy real y que conecta rápidamente con el espectador.

Como punto destacable, decir que retrata bastante bien la problemática de los pueblos pequeños alejados de las grandes urbes, donde todo el mundo se conoce y se cree con derecho a juzgar al vecino y especialmente, donde la doble moral es el pan  de cada día. No obstante creo que se podía haber sacado mucho más partido haciendo un planteamiento más parecido a películas como “Chocolat”.

No aporta nada nuevo y es la aplicación de la vieja fórmula de grupo de personas de las que parece imposible que vayan a levantar cabeza en un entorno hostil y sin embargo terminan no solo consiguiendo su objetivo sino además triunfando, como ocurre en “Full Monthy”, pero las protagonistas se hacen querer y resultan de lo más entrañable.

En definitiva, se trata de una película sencilla cuya mejor arma es precisamente esa, la sencillez. A mí me encantó. Ideal para pasar un buen rato. Y ya sabéis que sólo tenéis que pasar por la biblioteca para poder disfrutarla. DVD PE 4600

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CINEMA PARADISO – Yo, Daniel Blake

La pasada semana se fallaron los premios de uno de los festivales de cine más mediáticos del mundo, así como el más importante en términos de proyección internacional; el Festival de Cine de Cannes. Su vocación fundacional sigue viva después de setenta y una ediciones en dar a conocer y respaldar obras de calidad para fomentar la evolución del cine, favorecer el desarrollo de la industria  en el mundo y proyectar el séptimo arte a nivel internacional.

Una de las películas que se han alzado con el galardón más importante de éste festival, la Palma de Oro, es la que quiero reseñar hoy, se trata de “Yo Daniel Blake”, que compitió en la edición de 2016. Es la quintaesencia de Ken Loach, veterano director británico que con esta película tiene el poder de arrastrarnos a un intenso choque emocional.

Por primera vez en su vida, y víctima de problemas cardiacos, Daniel Blake, carpintero inglés de 59 años, se ve obligado a acudir a las ayudas sociales. Sin embargo, a pesar de que el médico le ha prohibido trabajar, la administración le obliga a buscar empleo si no desea recibir una sanción que le anularía las ayudas de las que vive. En el transcurso de sus citas al Job Center, Daniel se cruza con Katie, una madre soltera con dos niños que tuvo que aceptar un alojamiento a 450 km. de su ciudad para evitar que la enviaran a un hogar de acogida. Prisioneros de la maraña de aberraciones administrativas actuales en Gran Bretaña, Daniel y Rachel intentarán ayudarse mutuamente.

La película pone de manifiesto el fenómeno burocrático, todo el monstruoso entramado de las conocidas como sociedades del bienestar, espantoso tinglado formado por asistencia social, oficinas de empleo, cursos, subsidios, paro, pleitos, apelaciones y demás papeleo limosnero. Mil formas de persuasión, trabas y obstáculos constantes, de apariencia inofensiva y de crueldad inusitada. Está impregnada del espíritu de denuncia social que caracteriza el trabajo de Loach.

El éxito de la cinta es también debido al impecable guion de Paul Laverty. En esta ocasión, su argumento nos sitúa frente a los derechos sociales de una ciudadanía de la que el Estado, autodenominado liberal, se defiende como gato panza arriba. Daniel Blake es un empleado modélico, de los de antes. De aquellos que nunca enfermaron, ni llegaron tarde a su trabajo ni un solo día. Que después de un accidente laboral, quisiera reincorporarse, pero razones médicas lo impiden.

Y allí se acaba la lógica. No la de la obra, sino la del mundo en que vivimos, fielmente retratado en la película. Comienzan los talleres para parados que si no se cursan, le supondrán el desahucio. Cursillos que preparan para puestos inexistentes, pero cubren la necesidad del organismo público que así acredita exigir algo al parado a cambio de su prestación.

La coprotagonista ilustra las dificultades especialmente intensas para las familias de un solo cónyuge, el vaciado del centro de las ciudades por la especulación inmobiliaria, que aboca a vivir lejos del lugar donde se disponen los servicios comunes, … Es decir, “Yo Daniel Blake” ahonda en las contradicciones de nuestro sistema, en las víctimas que crea y en la terquedad con que se ceba en estas.

Todas estas miserias nos la cuenta Ken Loach de forma cruda, con un realismo apabullante, a través de las vidas de dos personas anónimas que comparten las desgracias de un sistema económico deshumanizado. Como todas sus películas ésta es lenta y minuciosa, reflejando detalles que podrían parecernos inútiles pero que nos sumergen cada vez más en los personajes, haciéndonos empatizar con ellos.

Habitualmente se dice que las películas de Loach dejan mensaje. Esta en particular, no sólo nos lo deja, sino que además nos llama a la acción a  preocuparnos por ese submundo para muchos de nosotros inexistente, a hacernos reflexionar sobre lo mal que lo pueden estar pasando muchas personas, incluso de nuestro entorno. En definitiva, a hacernos más humanos.

Denuncia social, canto a la bondad humana, y 100 minutos de sentimientos a flor de piel para  conmovernos y darnos ese empujón de salir del cine queriendo hacer mejor las cosas y con otra perspectiva. Altamente recomendable y necesaria de vez en cuando.

Y como ya sabes, para disfrutar de ella, nada tan fácil como pasar por la biblioteca y llevártela a casa: DVD PE 4605

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CINEMA PARADISO – El ciudadano ilustre

Esta semana quiero reseñar una película de las que son poco habituales, de esas que cuando las ves no te dejan indiferente. Se trata de “El ciudadano ilustre”,  una película argentina del tándem Gastón Duprat y Mariano Cohn y que fue premiada en el Festival de Venecia como mejor película en la edición de 2016, además de otros muchos premios. Y es que los argentinos han demostrado ya sobradamente que saben hacer cine.

La película posee un humor negro implacable que te zarandea desde lo más profundo. “El ciudadano ilustre” es un escritor argentino que vive hace tiempo en Europa y gana el premio Nobel. A partir de ese momento empieza a recibir invitaciones de todo el mundo que rechaza sin pensar, pero entre ellas hay una que le llama la atención: la de su pequeño pueblo natal, que lo quiere homenajear. Aunque dice que lo único que ha hecho en su vida ha sido escapar de ese insignificante villorrio, él cree que esa es la oportunidad de superar un bloqueo creativo y decide aceptar. Pero su regreso no irá tan bien como  esperaba y la expresión “Nadie es profeta en su tierra” se hará presente. Después de ser recibido como un héroe, pronto pasará a convertirse en villano al emerger las envidias, las viejas rencillas y reproches que llevan acumulándose en el interior de todos durante los años de su ausencia en el pueblo.

“El ciudadano ilustre” posee un guion brillante y redondo, con diálogos inteligentes y punzantes, con una descripción muy certera tanto de personajes como de situaciones, manejando con pericia el equilibrio entre la comedia absurda con la profundidad temática y con un trasfondo de reflexiones severas sobre la vida y la muerte. Es una comedia amarga sobre la condición humana y sus miserias, sobre la dificultad de reconciliarse con el pasado e incluso sobre la corrupción que provoca la idiotez en nuestra sociedad.

En cuanto al protagonista, Oscar Martínez en el papel de Daniel Mantovani, creo que es uno de los mejores actores del panorama actual Argentino. Ya dio muestras de ello con sus magníficas  interpretaciones  en Relatos Salvajes o en Capitán Kóblic.

Una historia muy bien narrada, sin fisuras en el guion, con brillantes actuaciones y con una trama que atrapa de principio a fin. Sin embargo, lo que hace de “El ciudadano ilustre” una película realmente interesante es su habilidad para cargar contra toda la negatividad y la ira que lleva por dentro el ser humano sin que por ello tenga que pagar el peaje de resultar cargante. Uno de los puntos fuertes de la cinta es el de plasmar el pueblo de manera que el espectador nunca esté seguro de lo que va a venir a continuación. La cercanía que despiertan algunos ciudadanos contrasta con el rechazo a lo foráneo que muestran otros, pero ni siquiera los primeros tienen una actitud fácil de prever. Esta sensación de intriga, que irá tomando forma conforme avance la película, quizá sea el máximo acierto del film.

En ningún instante de sus dos horas de metraje dejas de sentir enorme curiosidad por los personajes que van apareciendo.

La obra es una verdadera inmersión en el comportamiento humano que, si bien toma un núcleo de personas pequeño, se convierte en universal cuando se acerca a sentimientos como  la envidia, los celos, la preponderancia social, incluso al reino de la estupidez, que a mucha gente le parece todo lo contrario y en realidad envuelve gran parte del comportamiento humano.

La película presenta lo que esperamos del buen cine argentino, unos personajes redondos, llenos de matices y de profundidad psicológica (que los actores, especialmente, Óscar Martínez, como Daniel y Daddy Brieva como Antonio, saben defender muy bien), así como interesantes reflexiones no solo sobre la literatura, sino también sobre los límites entre la realidad o la ficción o incluso sobre la inutilidad de volver sobre aquello que en el pasado rechazamos.

En definitiva, una compleja película sobre la condición humana y sus arduas relaciones. Altamente recomendable.

Y como siempre, podéis encontrarla en la biblioteca DVD PE 4551.

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CINEMA PARADISO – 14 Kilómetros

Hoy se celebra el “Día de Europa” en recuerdo de la denominada Declaración Schuman, en la que el ministro francés de exteriores, Robert Schuman, dio el primer paso para la integración de los estados europeos al proponer que el carbón y el acero de Alemania (entonces República Federal Alemana) y Francia (y los demás países que se adhirieran) se sometieran a una administración conjunta, impulsando la creación de la primera Comunidad Europea: la del Carbón y Acero,​ siendo por tanto el origen de la actual Unión Europea. La importancia de esta propuesta realizada en 1950, cinco años después de la rendición del régimen nazi y ante una Europa devastada por la II Guerra Mundial, radica además en que al someter las dos producciones indispensables de la industria armamentística a una única autoridad, los países que participaran en esta organización, encontrarían una gran dificultad en el caso de querer iniciar una guerra entre ellos. La conmemoración de esta fecha tiene lugar desde 1985, tras su aprobación por los Jefes de Estado y de gobierno reunidos en el Consejo Europeo.

Europa es la tierra prometida para millones de personas que huyen de la miseria, de las guerras etc. y buscan refugio en el viejo continente. Hoy día especialmente desde Siria, envuelta en una devastadora guerra que dura ya demasiados años, pero también desde otros países. Hace ya mucho tiempo que venimos contemplando cómo los desheredados del mundo pugnan por abrirse paso al primer mundo, arriesgando con ello su vida (perdiéndola en muchos casos). Por eso hoy quiero recomendar la película “14 kilómetros”, porque con ella debemos detenernos a pensar. El mundo está viviendo momentos muy difíciles, está convulso y hay millones de personas que sufren las consecuencias. Las consecuencias del hambre, de las guerras, del abandono más absoluto de sus gobiernos, que no saben, no pueden o no quieren poner remedio, y a veces también de la comunidad internacional que mira para otro lado mientras millones de personas viven sin esperanza.

14 kilómetros es exactamente lo que separa Europa del continente Africano, pero también son 14 kilómetros la barrera que separa los sueños de millones de personas que ven en occidente su única salida para escapar del hambre y de la miseria.

De la mano de tres de estos jóvenes africanos, Violeta, Buba y Mukela, recorreremos un largo y peligroso viaje a través del Sahara para conocer lo que nunca enseñan los medios de comunicación.

Las repetidas imágenes en televisión de cayucos llegando a las costas de Canarias o Andalucía han acabado por insensibilizarnos ante un drama que solo muestra la punta del iceberg. Esas imágenes de rostros exhaustos dan buena fe de la dureza del viaje, un viaje que tiene su origen a miles de kilómetros de distancia y que puede durar años.

Es la primera película española que gana la Espiga de Oro en el Festival de cine de Valladolid. Quizás el propósito del director al hacer esta película es mostrar, a través de éstos tres jóvenes el camino que hay entre la miseria del tercer mundo y la meta de alcanzar el mundo próspero y desarrollado. Todo lo que no vemos, lo que hay detrás de esos rostros desencajados que llegan en pateras a las costas españolas. La piel no se la juegan solamente en los 14 kilómetros que separan los dos continentes sino que durante los meses previos, su vida es un valor en constante peligro. El director acompaña a estos tres jóvenes a través de la dantesca odisea que supone el viaje, con un tono que pretende estar lo más cerca posible de la realidad. La magnífica música de la película suaviza la dureza del relato.

Las interpretaciones quizás adolecen de profesionalidad pues se ha trabajado con personajes autóctonos que para nada son actores, y eso se nota, ya que da la sensación de que están recitando un texto en lugar de interpretar un guion.

Si bien es cierto que el objetivo principal que busca el autor es enseñar la dureza del camino, es un acierto mostrar cómo las dificultades del mismo se multiplican durante todo el trayecto en el caso de la mujer. La prostitución se revela como una amenaza constante de la que es difícil escapar, aunque también se pone de manifiesto la solidaridad, el afecto y el compañerismo. En definitiva la invariable dualidad del ser humano.

La película vuelve a abordar temas ya presentes en el cine contemporáneo, como los muros levantados por el primer mundo, las abismales diferencias entre ricos y pobres, y las diferentes formas de supervivencia que, con desesperación buscan para saltar esos muros y eliminar esas diferencias.

También tiene valor por mostrar de forma estremecedora toda la belleza del paisaje unida a su terrible dureza.

Hoy día, este problema no se circunscribe a esos 14 kilómetros sino que se ha generalizado de forma brutal y en casi toda Europa existen estos puntos en dónde se hacinan millones de nómadas que, con desesperación emprenden este estremecedor viaje huyendo de la miseria y en busca de una oportunidad para sobrevivir arriesgando como ya dije al principio, su propia vida. Y es que la vida tiene un valor muy diferente dependiendo del sitio en dónde te haya tocado nacer.

La podéis encontrar en nuestra biblioteca DVD PE 4002

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