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RECOLECTURAS – El Paraíso de las Damas

Hoy en nuestra sección una novela del escritor francés, padre del naturalismo, Émile Zola, El Paraíso de las Damas.

Denise es una  joven huérfana de 20 años que se traslada desde Valognes, su ciudad natal, hasta París, para trabajar en la tienda de su tío Baudu, propietario de la pañería El viejo Elbeuf. Con ella viajan sus dos hermanos: Jean de dieciséis años, y Pépé de cinco.

Lo primero que ve Denise nada más llegar a la plaza Gaillon, donde vive su tío, es El Paraíso de las Damas: «Aquellos almacenes con los que se topaba inesperadamente, aquel comercio que tan grande se le antojaba, le henchían el corazón y le atraían, aislándola de cuanto la rodeaba, presa de una emoción y de una curiosidad intensas». En ese momento desconoce que la situación precaria de su tío hará que termine trabajando en dichos almacenes, para enojo de Baudu que vive obsesionado y encolerizado por el coloso que está destruyendo el comercio tradicional en el barrio.

Los comienzos en las galerías serán muy duros. Entra a trabajar en la sección de confección, donde es la primera encargada la señora Aurélie, siendo flanco de los desprecios por parte de sus compañeras, que se aprovechan de ella por ser la última en llegar y ser tan «poquita cosa», incluso la apodan «la desgreñada», en alusión a su abundante cabellera de color rubio cenizo, rasgo que le caracteriza. Denise se convierte en la cenicienta del departamento. A esto, se le une además, el «miedo» que le produce Octave Mouret, dueño y señor de las galerías.

Mouret tiene como única pasión la de imponerse a la mujer. Quiere que sea la reina de su casa, le construye aquel templo para tenerla a su merced en él. En eso consiste su táctica, en embriagarla con galantes atenciones para poder traficar con sus deseos y explotar sus febriles impulso: «¿Es que acaso no pertenece París a las mujeres y las mujeres a nosotros?». Para ello utiliza sus mejores armas, seduciendo y embaucando para su empresa al barón Hartmann (trasunto a mi parecer del barón Hausmann), del que necesita su dinero, como integrante del Banco de Crédito Inmobiliario, para su sueño de expansión. Sueño que logra con tesón, ambición y riesgo: Al fin estaba concluido el palacio, el templo dedicado al culto de los locos despilfarros de la moda.

El Paraíso de las Damas es un magnífico estudio sobre las repercusiones sociales que tuvo el nacimiento de los grandes almacenes como símbolo de la nueva economía. Además de cambiar el modelo de negocio tal como se conocía hasta entonces, estamos hablando de París a mediados del siglo XIX, también vemos el impacto urbanístico de este tipo de galerías, modificando el entorno en el que se desarrollan.

Es increíble lo moderna que resulta si tenemos en cuenta que los grandes almacenes tal y como los conocemos hoy, pongamos por ejemplo El corte inglés, apenas han cambiado a los existentes en París a mediados del siglo XIX (Zola se documentó en El Louvre y El Económico, también mencionados en la novela).

La creación de nuevos departamentos y su ubicación, la renovación constante del capital, las devoluciones y rebajas, mejoras sociales para los trabajadores (no eran ya todos ellos sino engranajes que arrastraba consigo la máquina en marcha, obligándolos a abdicar de su personalidad, limitándose a sumar sus fuerzas en un anodino y poderoso falansterio), precursoras de lo que hoy conocemos como Seguridad Social, el poder de la propaganda, el escaparatismo; incluso el servicio de expedición, al que podríamos considerar el actual  Amazon. Todo está inventado, simplemente han cambiado las herramientas.

Sin embargo, lo que para unos es sinónimo de prosperidad, para otros se convierte en desgracia. El vendaval del siglo iba sembrando el triunfo de las ciudades obreras e industriales y llevándose el ruinoso edificio de las edades antiguas. Toda revolución exigía mártires, la salud del París de mañana precisaba de aquel estiércol de desdichas. ¿Cómo dar la espalda al progreso? Mouret no sentía remordimiento alguno; se limitaba a cumplir con el cometido de su época; y Denise lo sabía muy bien, porque amaba la vida, y tenía pasión por los negocios de alcance. Estaba en secreto a favor de los grandes almacenes porque se lo dictaba su amor instintivo por la lógica y la vida, aunque esto produjera sentimientos encontrados.

Esta es una novela de triunfos, la del comercio moderno y la de la mujer sencilla frente al hombre mujeriego y despótico: «Ya vendrá la mujer que las vengará a todas», en palabras del barón Hartmann. Y sí, Denise llegó. Aquella chiquilla de zapatones, raído vestido negro y aire esquivo, poseía  todo lo bueno que existe en la mujer: el coraje, la alegría, la sencillez; y de su dulzura brotaba un encanto tan penetrante y sutil como un perfume. Por su misma dulzura se había hecho con una autoridad absoluta, ya no sólo frente a Mouret, sino frente a todos los empleados que en un principio estaban en su contra. Muchas de las mejoras introducidas en la empresa es gracias a ella y, como ella misma dice, quiere convertir a Mouret en un hombre cabal. ¿Lo conseguirá?

El paraíso de las damas, forma parte del ciclo de Les Rougon-Macquart, que empezó en 1871 y concluyó en 1893, una serie de veinte novelas cuyo propósito era trazar la «historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio (comprendido entre 1852 y 1870). Se le considera una de sus novelas más optimistas, algo atípico en el autor.

Personalmente me ha gustado mucho. Quizás es demasiado abundante en sus descripciones, y puede llegar a cansar; pero si tenemos en cuenta que esta novela se publicó en 1883 cuando no existía la televisión, internet y demás, es la única forma de imaginar cómo eran estos establecimientos. Además os aseguro que vais a aprender mucho sobre tejidos (muchas veces tenía que tirar de diccionario), colores (hay dos páginas describiendo las tonalidades del color blanco), cómo se gestionan estos centros comerciales, markéting, publicidad, relaciones laborales…, y también tiene una historia de amor muy potente que no se resuelve hasta el final.

Émile Zola (París, 1840 – 1902) Novelista francés, teórico y máximo representante del naturalismo. Émile Zola fue el impulsor de la «novela experimental», es decir, de una narrativa planteada como un experimento sociológico destinado no a reflejar la realidad contemporánea (como la novela realista), sino a explicar las causas de los males sociales desde postulados positivistas (la herencia, el medio) con el fin de contribuir a su reforma y progreso. De ahí que la novela naturalista se centrase a menudo en el examen de las lacras sociales (alcoholismo, prostitución, delincuencia) sin rehuir la sordidez, con el consiguiente escándalo para la sociedad biempensante. La influencia de sus ideas y de su praxis narrativa marcó la literatura europea durante al menos las dos décadas de auge del naturalismo (1880-1900). (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zola.htm).

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