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CINEMA PARADISO – Figuras ocultas

Mi reseña de esta semana también va de mujeres, de mujeres brillantes en este caso. Se trata de “Figuras ocultas”. Está basada en  el trabajo realizado en la vida real por tres mujeres afroamericanas de inteligencia prodigiosa: Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, en el proyecto Mercury-Atlas 6 de La Nasa, que puso a John Glenn en órbita.

Siempre he sentido una gran admiración por aquellas mentes prodigiosas que son capaces de dar sentido a nuestra existencia. Mentes que crean, construyen, sanan, inventan, sienten y que, en definitiva, hacen que el género humano no sea tan predecible y lo elevan a una categoría superior. Si no fuera por éstas mentes prodigiosas, no hubiéramos podido evolucionar hasta el punto que lo hemos hecho, y el saber es lo que nos hace grandes.

Quiero recomendar esta película porque, entre otras cosas, trata precisamente de eso, de tres mentes prodigiosas pero que además tienen género y tienen color,  porque son mentes de mujer y porque son afroamericanas. Ellas, a pesar de ser grandes,  permanecieron en el anonimato al que muchas veces la sociedad y la propia ciencia relega a las mujeres y mucho más en aquella época, máxime siendo de color en Estados Unidos.

A lo largo de la Historia, han existido mujeres dedicadas al conocimiento, a la investigación, al pensamiento… Pero, ¿por qué no somos capaces, la inmensa mayoría de nosotros, de enumerar con fluidez el nombre de al menos diez de esas pensadoras, científicas, investigadoras? Nos viene a la mente el nombre de Marie Curie y poco más.

Quizá sea por lo de siempre. La ciencia ha sido desgraciadamente una parcela reservada al hombre y donde la mujer siempre ha estado intentando hacerse un hueco.

Las Figuras ocultas a las que hace referencia la película, jugaron un papel crucial en la carrera espacial de Estados Unidos, gracias a sus brillantes capacidades en el campo de la Geometría Analítica y la Aeronáutica. Para ello tuvieron que luchar y reivindicarse en una sociedad machista y racista, en una época,  los principios de los 60,  en la que la segregación racial en América era algo natural y asumido.

La película se deja ver con amabilidad por parte del espectador y aunque no  deja sitio para la sorpresa, sin embargo, sí que nos invita a reflexionar.

El reparto es brillante. Las tres actrices protagonistas logran dar a sus personajes mucha fortaleza y seguridad, pero al mismo tiempo les dotan también de sensibilidad y cercanía. No tenemos ninguna duda de que son  mujeres de carne y hueso.

Por su parte, Kevin Costner, el protagonista principal masculino, hace un papel relevante. Profesional inflexible y exigente, demuestra ser una persona justa y ecuánime que deja a un lado los prejuicios sexistas y racistas para convertirse en el auténtico valedor de sus empleadas.

Su contrapunto (como  en toda historia debe haber un villano), en éste caso es Jim Parsons, conocido por su particular papel como  Sheldon Cooper en la serie Big Bang Theory, es el prototipo de hombre al que le cuesta reconocer que una mujer pueda llegar a ser tan inteligente o más que él, y personifica la envidia profesional y la preponderancia masculina en el mundo científico.

En definitiva, película reivindicativa que cumple con creces la labor de dar visibilidad a estas tres heroínas, y muy apta también para ver en familia, porque puede enseñar a las nuevas generaciones que todo en la vida es posible con talento, trabajo y tesón.

Y verla es tan fácil como pasar por la biblioteca y cogerla en préstamo: DVD PE 4639

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CINEMA PARADISO – Selma

Hoy se cumplen 50 años del magnicidio de quien luchó por las libertades y los derechos civiles de los negros en EEUU; el asesinato de Martin Luther King en Menfis, Estados Unidos. Mientras saludaba a sus seguidores desde un balcón de un hotel, recibió un disparo de rifle en el cuello por parte del segregacionista blanco James Earl Ray.

Carismático luchador por la igualdad racial, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1964. Autor del célebre discurso “Yo tengo un sueño” (I have a dream) y cuyo rostro se ha convertido en uno de los iconos de los movimientos antisegregacionistas de todo el mundo.

Por ese motivo y coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte, hoy quiero reseñar una película del año 2014 inspirada en él. Se trata de “Selma”.

Sin necesidad de abarcar toda su vida, su directora  Ava DuVernay consigue hacer un retrato bastante acertado de su figura a través de un único pasaje de su vida, representándolo como un gran estratega político y reforzado además por la intachable interpretación de David Oyelowo.

Ava DuVernay de 42 años es una ex-publicista que ha trabajado con Spielberg y Clint Eastwood, primera mujer afroamericana en obtener el Premio Sundance a la dirección. Traslada con bastante pericia el guion de Paul Webb a la pantalla, con recursos bien manejados como imágenes de archivo, slows, o una ambientación espléndida, encuadrado todo en un estimable ejercicio de valor educativo y todo ello desde un punto de vista coral, con desengrasantes dosis de humor y,  aunque en el centro está el Dr. King, el relato intenta no caer en la hagiografía. Igual que hizo Spielberg en “Lincoln”, nos presenta a un protagonista poliédrico, con sus debilidades, miedos, frustraciones, discusiones maritales, discusiones de estrategias, etc.; un tipo con sus muchas virtudes y algunos defectos.

Para decirnos como era el Dr. King en realidad, la directora no recurre a cubrir toda su vida, sino que lo hace  a través de un hecho histórico que transcurre en unos 3 meses en los que su personalidad nos llega nítida. Además el perspicaz guion da tiempo a exponer el carácter de las gentes que trabajaron con él, así como de personas comunes que con sus pequeños actos consiguieron grandes reacciones.

Es capaz de recrear unos sucesos históricos de forma impoluta, aunque otra cosa es a la hora de transmitir la fuerza o la emoción de los momentos críticos, que si bien son abordados desde el mismo enfoque que se ha utilizado para muchas otras películas sobre problemas raciales,  ahí se queda un poco corta, quizás debido a la cierta obsesión que muestra por los discursos y a la falta de matices tanto de personajes como de situaciones. Si bien es verdad que estamos ante un trozo de la historia más reciente de los Estados Unidos, una de sus páginas más turbias, tremendas e incomprensibles del sojuzgado pueblo afroamericano, que llevaba siglos padeciendo la sistemática marginación y al que se le negaba el indispensable ejercicio de la mayoría de sus derechos civiles, en parte  por la apatía, maldad, y sinrazón de unos políticos con muchos prejuicios y bastante zoquetes. Da la sensación de que todo eso ocurrió hace muchísimo tiempo y la realidad es que sólo ha pasado medio siglo desde entonces.

La conexión histórica de los hechos que narra la película con los movimientos y protestas antirraciales que se están dando en Estados Unidos últimamente es quizás el principal atractivo de la cinta,  ya que aborda un tema de máxima actualidad.

Selma es, ante todo, una película que sigue la estela del siempre necesario mensaje de reivindicación afroamericana. Producida, entre otros, por Brad Pitt al igual que la muy superior “12 años de esclavitud”, Selma apenas consigue ser más de lo que cuenta, encontrando excepcionales puntos de interés dramático en las brutales represiones policiales contra las marchas pacíficas de sus ciudadanos.

Estamos ante una película llena de buenas intenciones, con muy buenas interpretaciones de todo el elenco, con una recreación de época primorosa y envolvente que nos acerca a una época fascinante y agitada, con un encomiable chute de esperanza y fe en la capacidad de la sociedad en reformarse para mejorar, donde la solidaridad y el altruismo pueden costarnos la vida pero también crear un mundo más justo y habitable. Es un canto a la esperanza, una motivación para luchar sin flaquear, una muestra de que en nuestra mano está combatir las injusticias, y entre otras muchas cosas más, una clara lección de solidaridad, que buena falta nos hace en estos tiempos. No ofrece nada nuevo, pero nos recuerda con acierto que todos somos responsables de las injusticias que nos rodean, aunque sólo sea por omisión.

Si os interesa el tema, o el personaje, o simplemente ver una buena película, sólo tenéis que pasar por la biblioteca y sacarla en préstamo. DVD PE 4305

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RECOLECTURAS – Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

«A bird doesn´t sing because it has an answer, it sings because it has a song»

Hoy en nuestra sección una de nuestras novedades del pasado verano: Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado de Maya Angelou. Como bien dice la autora, en alusión al título del libro: «Un pájaro no canta porque tenga una respuesta, canta porque tiene una canción». Este libro que hoy nos ocupa, es su canción; la primera de sus siete autobiografías noveladas y la más famosa de todas, y está dedicada a todos los fuertes y prometedores pájaros negros que desafían a los hados y a los dioses y cantan sus canciones.

Esta magnífica novela comienza cuando Bailey (su hermano mayor) y ella, de cuatro y tres años respectivamente, viajan desde Long Beach (California) con destino a Stamps (Arkansas) a casa de su abuela paterna (después de que los padres hayan decidido poner fin a su desastroso matrimonio).

Estamos en un pequeño pueblo sureño de Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX (el libro abarca desde 1928 a 1944), así que imaginad lo que esto supone para la población negra. Segregación (la segregación racial se mantuvo en Estados Unidos hasta el año 1965), episodios violentos por parte de miembros del Ku Klux Klan, explotación laboral, especialmente en los campos de algodón, vejaciones…

Marguerite (Maya), es testigo de todos estos hechos y los relata de manera magistral. Su vida en este pequeño pueblo es en cierto sentido «privilegiada», ya que la abuela es dueña de una tienda en la que los clientes pueden encontrar de todo, desde comestibles hasta hilos de colores, petróleo, brillantina para el pelo, maíz para las gallinas, bombillas, cordones de zapatos, globos…, y goza de un estatus más elevado en relación al resto de la población negra. Su influencia incluso llega hasta la población blanca, a la que presta dinero durante  la época de la gran depresión del 29. Sin embargo, no dejan de estar aislados y de vivir las humillaciones por parte de los blancos (la población negra vive totalmente apartada de la población blanca, es como si vivieran en un gheto, cuyo muro es la calle que los delimita). Es tan increíble el total aislamiento en el que viven, que para Maya y su hermano, al igual que para el resto de los niños negros, los blancos son un misterio, e incluso les inspiran el temor que provoca lo desconocido.

Maya va a ir creciendo a la par que sus circunstancias extraordinarias, influenciada por su estrecha relación con su hermano Bailey, su tío minusválido, y sobre todo por la figura de la abuela, Annie Henderson, fundamental en la educación de los niños. Pronto se irá dando cuenta de las injusticias sociales a las que están sometidos y empezará a cuestionarse: «Me resulta interesante que la vida más miserable, la existencia más pobre, se atribuya a la voluntad divina, pero, a medida que los seres humanos se encuentran más acomodados, a medida que su estilo y nivel de vida empieza a ascender por la escala material, Dios desciende por la responsabilidad con la misma rapidez».

Cuatro años después de su llegada a Stamps, el padre («que enloquecedor haber nacido con aspiraciones de grandeza en un campo de algodón») regresa para llevarlos a vivir con su madre a San Luis. Maya y su hermano caen deslumbrados por la belleza y magnetismo de la madre, especialmente Bailey, para quien desde entonces ejercerá un influjo magnético y a la que siempre llamará «mamá querida». Durante su estancia en San Luis, Maya sufrirá uno de los episodios más traumático de su vida, con tan sólo ocho años; este episodio será acicate para que dos años después regresen a Stamps, y también será el responsable del mutismo de Maya, mutismo del que logrará salir gracias a la señora Flowers: una gran influencia en su vida que acrecentará su amor por los libros. En propias palabras de Maya, cuando años después viaja a San Francisco para instalarse con su madre: «No iba a echar de menos a la señora Flowers, porque me había transmitido su palabra secreta con la que convocar a un genio que había de servirme toda mi vida: libros».

La vida de Maya es intensa, y sólo hemos abarcado 14 años de su existencia. Con la mirada retrospectiva que da el paso del tiempo, analiza su infancia y adolescencia de manera franca, sin olvidar de dónde viene y las circunstancias que rodean su existencia, en el que el color de la piel constituye un hándicap: «Éramos criadas, granjeros, mozos y lavanderas y cualquier aspiración a algo superior era ridícula y presuntuosa». «Era horrible ser negra y no poder controlar mi propia vida. Era cruel ser joven y estar ya adiestrada para permanecer sentada y escuchar en silencio las acusaciones contra mi color sin tener oportunidad de defenderme». Ella sí se defiende, no se doblega (con estos antecedentes es imposible no sacar fuerzas y entereza de donde no las hay). Insiste en cumplir sus sueños: es la primera mujer a la que contratan en los tranvías de San Francisco. Su vida es un ejemplo de superación y de dignidad, heredada quizás de su Yaya, cuya cautela está muy bien descrita por un dicho de los negros americanos: «Si preguntas a un negro dónde ha estado, te dirá adónde se dirige».

No quiero terminar de hablar del libro sin mencionar el paralelismo que hace con el boxeador de raza negra Joe Louis, cuyos triunfos y caídas el pueblo negro sienten como  suyo: «Mi raza gimió. Era la caída de nuestro pueblo. Era otro linchamiento, otro negro más colgado de un árbol, otra mujer víctima de una emboscada y violada, un niño negro azotado y mutilado. Eran sabuesos siguiendo la pista a un hombre que corría por ciénagas. Era una mujer blanca abofeteando a su criada por haber olvidado algo».

En definitiva, un espectacular libro que nos acerca a la cuestión racial de el sur de los Estados Unidos, que desgraciadamente no está superada; es más, con la llegada de Trump a la presidencia del país, se le está dando más visibilidad.

Maya Angelou (San Louis, 1928 – Winston Salem, 2014). Fue una autora, poeta, bailarina, actriz, y cantante estadounidense. Su magnífico libro fue publicado por primera vez en 1969, y se ha convertido en un clásico moderno con más de un millón de ejemplares vendidos. Defensora de los derechos civiles de la minoría negra, trabajó junto a Martin Luther King y a Malcom X. Quizás el momento cumbre de su carrera, fue cuando en 1993 Angelou recitó su poema “On the Pulse of Morning” en la inauguración del presidente Bill Clinton, convirtiéndola en la primera poeta en recitar su trabajo en una inauguración desde Robert Frost en la inauguración del presidente John F. Kennedy en 1961. (Wikipedia).

Para saber más, te invito a que veas el siguiente enlace.

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RECOLECTURAS – Americanah

Buenos días. Ya estamos de vuelta de las vacaciones y mi primera entrada para este nuevo curso es un libro que me ha sorprendido muy gratamente, Americanah de Chimamanda Ngozi Adichie.

A la autora la conocía por los pequeños manifiestos que tiene publicados a favor del feminismo (Todos deberíamos ser feministas  y Querida Ijeawele. O cómo educar en el feminismo); y me gustó tanto la forma de exponer, tan clara y sencilla, que me animé a leer una de sus novelas; y cuál mejor que ésta, ganador del National Book Critics Circle Award, uno de los premios más prestigiosos de Estados Unidos.

Americanah es el término despectivo que usan los nigerianos para referirse a sus paisanos que vuelven de Estados Unidos dándose aires. Podríamos decir que Ifemulu es una Americanah, ya que ella es una de tantos que regresa a su país después de haber hecho «las américas». Sin embargo, Ifemelu no es una Americanah cualquiera, es más, yo diría que no es una de ellas, porque tiene una lucidez y una sensatez extraordinaria que vierte a través del blog que  crea para contar sus experiencias (primero en Estados Unidos y luego de vuelta en Nigeria). Del blog extraemos perlas como éstas:

«En Estados Unidos raza es igual a clase, se mete en el mismo saco a los blancos pobres y a los negros, independientemente del dinero que puedan tener».

«De todos los tribalismos, el que más incomoda a los estadounidenses es la raza. Si mantenéis una conversación con un estadounidense y queréis abordar algún tema racial que os parezca interesante, y el estadounidense dice: “Ah, es simplista decir que es una cuestión de raza, el racismo es muy complejo”, significa que quiere que os calléis ya. Porque el racismo, ciertamente, es complejo. Muchos abolicionistas querían la libertad de los esclavos pero no querían que los negros vivieran cerca de ellos. Hoy día a mucha gente no le importa tener una niñera negra o un chófer de limusina negro. Pero desde luego sí les importa, y mucho, tener un jefe negro.

«La diversidad tiene distintos significados para distintas personas. Si un blanco dice que un vecindario es diverso, significa que hay un nueve por ciento de negros. (En cuanto llega al diez por ciento de negros, los blancos se marchas). Si un negro dice vecindario diverso, piensa que el cuarenta por ciento es negro».

«A veces dicen “cultura” cuando se refieren a raza. Dicen que una película es para un público “mayoritario”, se refieren a que “gusta a los blancos o es obra de blancos”. Cuando dicen “urbano”, quieren decir negro y pobre y posiblemente peligroso y potencialmente emocionante. “Con carga racial”, significa que nos sentimos incómodos al decir “racista”.

En el blog, que la da a conocer y le sirve como fuente de ingresos, es dónde Ifemelu da forma al choque devastador que se produce al llegar a Estados Unidos: «No sabía que era negra hasta que llegué a América», y la ayuda como catalizador de sus emociones y sentimientos.

Además de la historia de Ifemelu, está la historia del otro protagonista, Obinze (su novio en el instituto cuando ambos estaban en Nigeria y soñaban con emigrar fuera). Paradójicamente, Obinze, es un enamorado de Estados Unidos y su sueño siempre ha sido viajar allí, sin embargo, nunca consigue el visado y al final es ella quien lo logra, a Obinze le espera otros derroteros por Inglaterra, lugar donde al final emigra.

La novela me ha parecido fantástica. Podríamos decir que hay tres parte bastante diferenciadas. Por un lado está la vida de ellos dos en Nigeria, la vida de Ifemelu en Estados Unidos, y la vida de Obinze en Inglaterra. Estas partes se superponen y van dando saltos a lo largo de la narración. La autora refleja muy bien los distintos estados por los que pasan los protagonistas, de ser ciudadanos de clase media en Nigeria, a convertirse en unos «marginados» en sus países de adopción. Describe muy bien esa «carrera» hacia el bienestar, y vemos las distintas fases por las que pasan para conseguirlo, aceptando trabajos denigrantes y abusos por el color de la piel. En el caso de Ifemelu podemos decir que si logra un estatus (Obinze lo logra al regresar a Nigeria), sin embargo, en contraposición de lo que podíamos pensar, Ifemelu decide regresar a Nigeria, aún cuando ya está asentada en Estados Unidos y tiene la nacionalidad, la «tierra» tira mucho.

Al leer la novela no he podido dejar de pensar en que quizás sea una novela autobiográfica (al menos tiene que haber mucho de la autora en el libro); ya que Chimamanda Ngozi Adichie tiene una vida similar a nuestra protagonista: se crió en Nigeria y a los 19 años viajó a Estados Unidos para estudiar. En la actualidad vive entre Estados Unidos y Nigeria.

La prosa de Chimamanda es ágil, nada rebuscada, y hace que esta novela larga se lea con mucho deleite. Además de entretener, enseña. Yo he aprendido mucho de cultura nigeriana, estadounidense y de los prejuicios de la raza: no es lo mismo ser un negro estadounidense (NE), a un negro no estadounidense (NNE), ser afroamericano a ser un negro americano. Una de las partes que más me gusta es cuando Ifemelu toma su pelo como bandera frente al racismo; a partir de ese momento decide dejárselo a lo «afro», al natural, y dejar atrás la tiranía de los alisados y de los productos químicos.

Un libro altamente recomendable que no podéis dejar pasar.

Para saber más: https://elpais.com/cultura/2014/03/18/actualidad/1395173061_371389.html

Os dejo con la reseña del libro:

Lagos, mediados de los noventa. En el marco de una dictadura militar y en una Nigeria que ofrece poco o ningún futuro, Ifemelu y Obinze, dos adolescentes atípicos, se enamoran apasionadamente. Como gran parte de su generación, saben que antes o después tendrán que dejar el país. Obinze siempre ha soñado con vivir en Estados Unidos, pero es Ifemelu quien consigue el visado para vivir con su tía en Brooklyn y estudiar en la universidad. Mientras Obinze lucha contra la burocracia para reunirse con Ifemelu, ella se encuentra en una América donde nada es como se imaginaba, comenzando por la importancia del color de su piel. Todas sus experiencias, desgracias y aventuras conducen a una única pregunta: ¿acabará convirtiéndose en una  “americanah”?

Americanah es una historia de amor a lo largo de tres décadas y tres continentes, la historia de cómo se crea una identidad al margen de los dictados de la sociedad y sus prejuicios.

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CINEMA PARADISO – Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?

 

Vuelve septiembre y con él esta sección. Para que la vuelta a la rutina sea un poco más llevadera, os traemos esta comedia francesa dirigida por Philippe de Chauveron y merecedora en 2014 del Goya a la Mejor Película Europea.

 

 

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Por mucho que Claude y Marie Verneuil hayan tratado de educar a sus cuatro hijas según sus valores y principios católicos y conservadores, no les han salido las cosas como ellos esperaban. Sus hijas no hacen más que ocasionarles disgustos con sus matrimonios, a través de los cuales ingresan en la plantilla familiar un musulmán, un judío y un chino, cada uno por su respectivo rito. Queda por casar la hija menor, en ella están puestas sus esperanzas de tener una boda católica, en la iglesia, como Dios manda.

 

 

¿Hay que recordar que sus hijas no les dan nada más que disgustos? La pequeña entonces no iba a ser menos. Su historia de amor y sobre todo la preparación de su boda van marcando los tiempos en esta historia que además bucea en las diferencias étnicas, religiosas y de costumbres de los miembros de la familia. Y lo más difícil no ha llegado aún, Claude Verneuil encontrará en su último consuegro un hombre tan racista como él y chocarán desde el primer momento, aunque sus choques son hilarantes. Lo mismo que ocurre con las visitas de la hija artista a la familia, en que su padre tiene que hacer de tripas corazón para hablar de su arte. O en los distintos rituales de los que los Verneuil participan con sus familiares políticos.

Toda la historia está narrada con un humor políticamente correcto (no hay lugar a las irreverencias, abstenerse los que gustan de un humor más provocador) invitando a la conciliación entre las diferentes culturas sin dejar de reflejar las simpares situaciones que la multiculturalidad ocasiona, una crítica en forma de guiño a los valores tradicionales franceses frente a las nuevas relaciones interculturales.

Merece la pena verla y reírse un rato.

Puedes buscarla en la Biblioteca Miguel de Cervantes con la signatura DVD PE 4342.

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CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

invictus

Ya es de todos conocida la maestría del gran Clint Eastwood cuando se pone detrás de la cámara y siempre se espera mucho de él cuando se pone al frente de la realización de cualquier proyecto y en el caso de Invictus, Eastwood demuestra sobradamente que es un gran narrador al margen de que cuenta con un texto muy cinematográfico, unos actores especialmente entregados y una experiencia dilatada y más que solvente, por lo tanto el resultado está garantizado.

Construye una película bien contada de principio a fin, si bien no aborda con fuerza suficiente ni profundiza sobre el cambio político y social en Sudáfrica, escenario de la película.

Impresionante Morgan Freeman en uno de esos papeles que huelen a Oscar, de hecho nominado a mejor actor protagonista, junto a Matt Damon, nominado así mismo como mejor actor de reparto. Sin embargo, a pesar de las más que buenas actuaciones de sus protagonistas, a la película le falta algo para brillar con luz propia a la que nos tiene acostumbrados Eastwood., si bien es verdad que la película se mantiene por sí misma y en algunos momentos emociona.

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Quizás lo que de negativo se le puede achacar a la película es que pasa de puntillas sobre un tema que hubiese dado mucho más de sí, y probablemente era el momento de abordarlo más en profundidad, como ya he comentado, el cambio social y político de Sudáfrica.

Lo más elogiable sin lugar a dudas es el enorme trabajo de Morgan Freeman, un actor veterano, curtido y al parecer muy inspirado, que volcó todo su talento y esfuerzo durante mucho tiempo en lograr convertirse en un verdadero y creíble Nelson Mandela, tanto que da la  impresión de que la película estuviera hecha única y exclusivamente para lucimiento del actor pues acaba siendo la personalidad que más sobresale; algo que por otro lado, conociendo al gran personaje, no debería sorprender y que sin embargo sí que lo hace si viene de la mano de Eastwood.

Un Nelson Mandela que, tras ser liberado de su larguísima reclusión política se hace democráticamente  con el poder en Sudáfrica en un momento en que la segregación racial entre blancos y negros es total y muy peligrosa. Su único objetivo como presidente del país es lograr una cohesión pacífica, una unión social que se vislumbra prácticamente  imposible pero que, gracias a su habilidad y a saber ganarse a los demás, intenta conseguir a través del deporte, en concreto a los Springboks, que es como se conoce a la selección nacional de rugby de Sudáfrica.

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“El deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tiene el poder de inspirar, el poder de unir a la gente de un modo que pocos consiguen” – Nelson Mandela.

Con la responsabilidad de celebrar el mundial de naciones, Mandela encuentra en la pasión por el deporte el camino épico para que el pueblo recupere la ilusión y se limen las asperezas. Para ello cuenta con la inestimable ayuda del capitán de la selección, interpretado por Matt Damon al que le insufla con el valor de la victoria como verdadero camino para lograr esa esperada unión.

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En la película, Mandela acude a Pienaar para que lleve a su equipo a lo más alto, citando un poema que, para él, fue fuente de inspiración y fortaleza durante sus años en prisión. Más adelante se desvela que el poema es “Invictus” de William Ernest Henley. La traducción del título sería “invicto”, que, según Eastwood, “no representa ningún elemento característico de la historia. Según transcurre la película, adquiere un significado más amplio”.

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“Se trata de una importante historia acerca de un acontecimiento asombroso que muy pocos conocen”, señala Freeman. “No puedo recordar ningún momento histórico en el que una nación se uniera de forma tan repentina y tan absoluta. Estaba orgulloso de tener la oportunidad de contar esta historia y cuando tienes la oportunidad de contarla con las aptitudes de Clint Eastwood…es algo que debes hacer”.

“La historia tiene lugar en un momento crítico de la presidencia de Mandela. Creo que fue muy inteligente al valerse del deporte para reconciliar a su país. Sabe que debe volver a unir a todos para encontrar un modo de apelar a su orgullo nacional, algo, quizá lo único, que tenían en común en ese momento. Sabe que, a la larga, blancos y negros tendrán que trabajar juntos, como un equipo, o el país no prosperará, de manera que muestra mucha creatividad usando un equipo deportivo como un medio para lograr un fin”, señala Eastwood.

Ese fin es el sueño de Mandela de una “nación multicolor”, empezando con los colores verde y oro de los Springboks. Por supuesto, el plan del Presidente comporta ciertos riesgos. En medio de una desalentadora crisis socioeconómica, incluso sus asesores más cercanos se cuestionan por qué se centra en algo tan aparentemente insignificante como el rugby. Muchos se preguntan cómo puede apoyar a los Springboks, especialmente en un momento en el que los sudafricanos negros quieren erradicar permanentemente el nombre y el emblema que han despreciado durante mucho tiempo como símbolo del apartheid. Sin embargo, Mandela tiene la precaución de reconocer que eliminar el querido equipo de rugby de los sudafricanos blancos sólo aumentará las diferencias entre las razas, hasta tal punto que dichas diferencias nunca se podrán salvar.

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Para ver la historia con cierta perspectiva, John Carlin, autor del libro El Factor Humano, en el que se basa la película, explica, “Lo que hay que entender es que, a los sudafricanos negros, la camiseta verde de los Springboks les recordaba intensamente el apartheid. Odiaban esa camiseta porque simbolizaba, tanto como cualquier otra cosa, las tremendas humillaciones a las que estuvieron sometidos. La habilidad de Mandela fue reconocer que ese símbolo de división y odio se podía transformar en un poderoso instrumento de unidad nacional”.

“Mandela comprendió que tenía una oportunidad perfecta para dirigirse a la parte del electorado que no le había votado…que, en verdad, le temía. Los sudafricanos blancos eran fieles seguidores de los Springboks, así que usar el foro de la Copa del Mundo era perfecto. No se trataba sólo de un partido, sino del hecho de que Mandela aprovechó un equipo que los sudafricanos negros odiaban y, con fuerza de voluntad, prácticamente arrastró a todos a ser seguidores del equipo”, añade Anthony Peckham.

Como curiosidad, “Invictus” se rodó totalmente en exteriores en las ciudades de Cape Town y Johannesburgo, Sudáfrica, y sus alrededores, es decir los escenarios naturales de la historia que relata.

En definitiva se trata de una película de la que se pueden sacar muchas conclusiones y con unas interpretaciones magistrales entre las que destaca como no, la de Morgan Freeman.

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CINEMA PARADISO – Recordando a Mandela

Mandela2Hoy desde nuestra sección seguimos recordando a Nelson Mandela que nos dejó la semana pasada a la edad de 95 años.

Mandela ha sido el líder político más carismático del siglo XX y un ejemplo de la superación del pasado de un pueblo para construir la historia de su país, Sudáfrica, en libertad e igualdad.

Por ello os presentamos este documental que fue nominado al Oscar en 1996 “Mandela. Hijo de África, padre de una nación”.

La película es una biografía oficial de Nelson Mandela, el primer presidente democráticamente electo de Sudáfrica. El documental trata sobre la infancia de Nelson Mandela, la familia, la educación y su larga y conmovedora lucha contra la opresión racista para obtener la libertad de todos los diversos grupos étnicos de Sudáfrica, una lucha que le arrebató su libertad para ser preso en la prisión de Robben Island, pero que lo acabó convirtiendo en un héroe mundial y presidente del post-apartheid de su país.

(Sinopsis extraída de la carátula)

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