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RECOLECTURAS – Sofia Petrovna. Una ciudadana ejemplar.

sofia

Hoy os traigo un libro testimonio, como me gusta llamarlo, en el que, a través de unos personajes y una historia de ficción, la autora nos cuenta su propia experiencia.

Estamos en Leningrado, la actual San Petersburgo, a mediados de los años 30. Sofia Petrovna, viuda de un prestigioso médico, se ve obligada a trabajar como mecanógrafa en una de las editoriales más importantes de la ciudad, ya que su único hijo, Kolia, aún no se gana el sustento.

Como bien dice el subtítulo del libro, Sofia es una “ciudadana ejemplar” y, gracias a su diligencia y a su buen hacer, es nombrada jefa de las mecanógrafas, tarea que cumple con gran responsabilidad y ejemplaridad.

A pesar de las estrecheces que sufre desde su viudez, Sofia nunca se queja. Ama la herencia de la Revolución y el Partido, al igual que su hijo, que desde muy joven forma parte del Komsomol (Organización juvenil del Partido Comunista de la Unión Soviética). Su vida se reduce al trabajo en la oficina, el cuidado de Kolia, y apenas una relación de amistad con una compañera de oficina, Natasha. En unos años, Kolia, que se convierte en un apuesto ingeniero, abandona Leningrado para irse a trabaja a una fábrica en una población cercana. Hasta ahí todo bien, pero pronto todo cambiará…

Empiezan las detenciones, empezando por el director de la editorial, un joven al que Sofia admira profundamente. Sofia no comprende lo que está pasando, se producen arrestos sin pies ni cabeza, pero, el colmo de todo, es cuando detienen a su hijo. A partir de ahí Sofia verá como todo su mundo se desmorona; empieza un calvario, familiarizándose con un mundo que hasta ese momento desconocía: extenuantes colas ante las cárceles y jefaturas de policías, noches sin dormir…, para obtener alguna información sobre su hijo, el porqué de su detención, su paradero,o simplemente, entregarle un paquete. Calvario que durará meses.

Todo esto que vivirá la protagonista en primera persona es La Gran Purga, el nombre dado a la serie de campañas de represión y persecución políticas llevadas a cabo en la Unión Soviética en el final de la década de 1930. Cientos de miles de miembros del Partido Comunista Soviético, socialistas, anarquistas y opositores fueron perseguidos o vigilados por la policía; además, se llevaron a cabo juicios públicos, se enviaron a cientos de miles a campos de concentración, gulags, y otros cientos de miles fueron ejecutados. La Gran Purga no solo afectaba a los detenidos, sino también a sus familiares, que a partir de ese momento se convertirán en parias, intocables, no-personas. Muchos de ellos también serán deportados. La autora describe muy bien esta situación en la persona y el entorno de la protagonista.

Sofia Petrovna se escribió en secreto en un cuaderno escolar durante el invierno de 1939-1940. Tendrían que pasar cinco décadas para que pudiera ver la luz en su país. Su autora, la disidente Lidia Chukóvskais (San Petersburgo, 1907 – Moscú, 1996), dio expresión artística en esta obra a las trágicas vivencias que soportó durante la Gran Purga (detuvieron y ejecutaron a su marido, el físico teórico Matvéi Bronstein), que causó un millón y medio de víctimas, entre ajusticiados y deportados, y que fue perpetrada por ese gran estado policial y paranoico fabricado por Stalin.

Al principio del libro dije que para mí este es un libro testimonio, escrito de manera clandestina, en una situación difícil, y en el tiempo real en el que ocurren los hechos. Más libros de este tipo serían: El diario de Anna Frank y Una mujer en Berlín, por ejemplo, ambos en la biblioteca, y ambos buenísimos.

Estos libros son de un valor incalculable porque nos cuentan los hechos tal y como ocurrieron, sin el filtro o la tergiversación de los años. La autora dijo: “Pero, por grandes que sean los méritos de futuros relatos o informes, éstos se habrán escrito en otro periodo, separados de 1937 por décadas, mientras que mi obra se escribió con la huella de los acontecimientos aún fresca en mi mente. Aquí radica la diferencia entre mi relato y cualesquiera otros que estén consagrados a los años 1937-1938. En eso, creo, reside su derecho a obtener la atención del lector.” “Me habría ahorcado si no hubiera volcado en el papel lo que viví…” “Yo no pretendía salvar a nadie, hacer comprender. Me salvé a mí misma“.

Si te gusta este tema; hay libros buenísimos que hablan sobre él, entre otros,  ¡Tierra, Tierra! de Sándor Márai y Archipiélago Gulag de Alexander Soljenitsin, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

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RECOLECTURAS – Saga Dos amigas

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Hoy en nuestra sección viajamos a Italia de la mano de  Elena Ferrante y su saga Dos Amigas.

Nos encontramos en un barrio deprimido de la Nápoles de los años 50. El hilo conductor de la tetralogía es la amistad entre dos amigas: Raffaella Cerullo, más conocida como  Lila y Elena Greco, Lenú, narradora de la saga. Una amistad que se mantiene incólume desde la infancia hasta la juventud, a pesar de sus diferencias: Lila es una niña inquieta, decidida, valerosa, rebelde e independiente; Lenú por el contrario, es más bien tranquila, adaptable, y se siente inferior a su amiga. Las diferencias no son sólo de caracteres, incluso físicamente son evidente; Lila pasa de patito feo a cisne: alta, delgada, morena, elegante… esto, unido a su arrolladora personalidad, hace que ejerza un gran poder de atracción en el sexo masculino; Lenú, regordeta, más bajita, con problemas de acné y pelo rubio pajizo, sabe que la única forma de destacar y diferenciarse de su amiga es a través de los estudios a los que, gracias a una beca y el apoyo de maestros, consigue acceder; mientras que Lila no pasa de la enseñanza obligatoria. Sus numerosas diferencias son justamente las que encierran el secreto de su fascinante relación porque son las que permiten asentar la continuidad de su amistad.

Desde pequeñita Lenú siente una gran fascinación por Lila, y siempre se ha sentido inferior a ella. La inferioridad la vivimos desde el punto de vista de la narradora: “En mi vida he hecho muchas cosas, pero nunca convencida; siempre me he sentido un tanto despegada de mis propios actos. En cambio Lila, de pequeña, se caracterizaba por tener una determinación absoluta”, mientras el relato va poco a poco colocando a cada una en su lugar. Este sentimiento de inferioridad la daña, y a veces toma distancia para poder darse un respiro y ser ella misma, de hecho, con la entrada en la madurez se produce un distanciamiento físico entre ellas. Mientras Lila, nunca abandona Nápoles y el entorno de su barrio, Lenú, debido a sus estudios y a su carrera como escritora, vive en distintos lugares de Italia como Pisa, Milán… En un entorno erudito e intelectual en el que ella, a base de estudio y determinación, logra acceder.

Esto es a grandes rasgos el núcleo central de la saga, pero cuatro novelas da para mucho. Está el entorno de las protagonistas y sus familias: los Cerullo, los Greco, la familia Carracci, la familia Peluso, los Cappuccio, los Sarratore, la familia Scanno, los “potentados” Solara, los Spagnuolo, los Airota, y personajes independientes como los maestros, el farmaceútico, estudiantes… A través de estas familias vemos un microcosmos de la ciudad de Nápoles y de Italia en los años que dura la historia: la camorra, las clases pudientes, los políticos corruptos, la hipocresía de la alta burguesía, la clase obrera y los problemas en las fábricas, la Universidad…

Es muy interesante ver la evolución de los personajes desde que son niños hasta que llegan a la edad adulta y forman sus propias familias, sus relaciones amorosas.

Cuando leo este tipo de sagas siempre me planteo si el autor ha escrito todo del tirón y luego el editor se encarga de dividirlas en partes, en este caso cuatro, para una mayor rentabilidad comercial. No sé cómo habrá sido en este caso, pero si es así, logra cerrar cada novela de manera fascinante, te invita a seguir leyendo, o “engullendo”, porque no puedes parar de leer. Me recuerda a las películas de Fellini, puro neorealismo italiano.

Tenía muchísimas ganas de leerme esta saga por el misterio que la envuelve, debido a su autoría, y por el entusiasmo que despierta en quien la ha leído. Después de hacerlo, puedo decir que me ha gustado muchísimo. Se lee con mucha facilidad, que no quiere decir simplicidad; la autora demuestra una gran hondura y delicadeza en lo que escribe. Los personajes están muy bien trabajados y la descripción de los ambientes y lugares muy logrados. Lo que me invita a pensar que la escritora o escritor es de Nápoles, o al menos, ha pasado un tiempo allí.

Como decía, la autoría es un misterio. Elena Ferrante es un pseudónimo. Algunos dicen que es un hombre, pero la versión más aceptada, entre otras las que viene en Wikipedia, es que es una mujer de 1943, napolitana y que en la actualidad vive en  Turín. Sobre su anonimato dijo: “No me arrepiento de mi anonimato. Descubrir la personalidad de quien escribe a través de las historias que propone, de sus personajes, de los objetos y paisajes que describe, del tono de su escritura, no es ni más ni menos que un buen modo de leer“.

Una estupenda tetralogía que os va a encantar, y como siempre aquí en vuestra biblioteca.

Si quieres ver los títulos que conforman la saga pincha a continuación.

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

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Hoy en nuestra sección Farándula de Marta Sanz.

Valeria Falcón es una actriz de cierta notoriedad que cada jueves visita a una vieja gloria del teatro, Ana Urrutia. La Urrutia padece el síndrome de Diógenes y no tiene dónde caerse muerta. Su ocaso se solapa con la eclosión de un capullo en flor, Natalia de Miguel, una joven aspirante que enamora al cínico Lorenzo Lucas, álter ego de Addison DeWitt. Nadie tendrá derecho a destrozar la felicidad de Natalia de Miguel, una chica muy delgada que en pantalla da gordita. Por su parte, el ganador de la copa Volpi, Daniel Valls, confronta su éxito, su dinero y su glamour con la posibilidad de su compromiso político. A menudo llega a una conclusión: «Soy un débil mental.» Charlotte Saint-Clair, su esposa, lo cuida como una geisha y odia a Valeria, gran amiga de Daniel. Un ictus, el montaje teatral de Eva al desnudo y la firma de un manifiesto descubrirán al lector: Una historia sobre el miedo a perder un sitio.

Reconozco que tenía muchas ganas de leer Farándula. Yo, que soy muy de listas, vi que había sido elegida por los críticos de Babelia entre los 10 mejores libros de 2015 y, nada más y nada menos, que en el puesto número 2; y, yo, que soy muy de premios (menos de El Planeta que es otra historia), vi que había sido galardonada con el Premio Herralde de Novela. Así que nada, con estas premisas me embarqué en la lectura del libro. Y ahora qué; pues nada, ahora os voy a hablar de lo que me ha parecido.

Estamos ante una novela coral, en el que de una manera u otra están representados los diferentes estratos de la profesión: la actriz de ideales férreos, la jovencita con ganas de triunfar, el triunfador desasosegado, las viejas glorias…El libro está bien escrito, los personajes bien definidos y la trama discurre de manera ágil, pero no sé por qué, me ha dejado un gustillo amargo. Quizás no era el momento, quizás lo he leído demasiado deprisa o quizás esperaba más. Me he encontrado con demasiados clichés del mundo del espectáculo. ¿De verdad son todos tan egocéntricos, tan superficiales y banales? Quitando una pareja de actores de los de toda la vida, de los que aman la profesión y que, por supuesto, son pobres, otro cliché: los buenos actores, los que tienen los ideales intactos, los que van a los colegios a representar obras, terminan sin un duro, friendo papas con huevos en un piso pequeño de un barrio obrero, porque claro, para llegar a ser alguien te tienes que corromper, tienes que vender tu alma al diablo, o al mundo de los realities, o tener una mujer que te mantenga, y si no, ya están ahí la casa del actor, que por cierto tampoco funcionan, para que terminen las viejas glorias como el personaje de Ana Urrutia, sin un duro también, por supuesto.

Los actores son atormentados, díscolos, sufridores, intratables, egoístas, por Dios, ¡Qué horror! Supongo que la autora ha querido retratar la cara menos amable de la profesión, porque desde luego si todos son así, nadie querría formar parte de ese circo. Y para terminar este mundo de los clichés, todo libro, película que se precie que trate del mundo de la interpretación, no es completo si no sale una representación de Eva al desnudo, magnífica película por cierto. Toda actriz de teatro que quiere llegar a ser alguien tiene que tener en su currículum a una Margo Channing (Veáse además Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar).

Otra cosa que no me ha gustado mucho del libro es el lenguaje que emplea la escritora. A veces escoge, entre todas los posibles sustantivos o adjetivos, aquel que nadie usa. No sé por qué, la imagino entrando en la RAE buscando una palabra y, de todas las  posibles, escoger la menos común; o que es muy versada, que indudablemente lo será, pero el lector no tiene por qué saberlo. Con este tipo de cosas hay que tener cuidado, porque no resulta creíble en boca de quien las ponga, el lenguaje se tiene que adaptar al personaje, usar el lenguaje de la calle si así lo requiere. También me han resultado pesadas sus reiteradas enumeraciones, con las que se puede tirar entre 2 y 3 hojas.

La autora hace una crítica despiadada de aquellos famosos que ponen su rostro para obras solidarias. Entre otros, pone el ejemplo de Angelina Jolie, conocida por todos. Yo en estos casos tengo un poco de controversia. ¿El fin justifica los medios? Yo creo que sí.

Después de todo lo dicho pensaréis que no me ha gustado el libro, es cierto que esperaba más, pero no sería justa si no reconociera el buen hacer de la autora, la técnica y el disfrute, porque el libro se lee rápido y logra uno de los objetivos que a mi parecer debe cumplir un buen libro, entretener. Yo no lo pondría entre los 10 mejores libros de 2015, pero es mi humilde opinión de lectora aficionada. Me ha parecido que va un poco en la línea de Belén Gopegui, ella por cierto también tiene un libro sobre el mundo de la interpretación: “Tocarnos la cara” que, por cierto, también está en la biblioteca y, que por cierto, a mí me gustó más, pero es que yo soy más de la Gopegui.

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

Hoy en nuestra sección vamos a hablar del nuevo libro de David Trueba, Blitz, que podéis encontrar en nuestra mesa de novedades.

blitz

El mensaje decía así:

“aún no le he dicho nada. me cuesta tanto. uff. tq”

Pero el mensaje no era para mí. La vida cambia cuando los mensajes de amor no son para ti. Aquel mensaje de amor, que llegó como un relámpago, inesperado y eléctrico, cambió mi vida.

Así empieza el libro, con un mensaje de móvil a un destinatario equivocado, ¿equivocado?, quizás el remitente se sirve de esta estrategia para no tener que decir las cosas a la cara. El hecho es que este mensaje cambia el rumbo de los acontecimientos, y a partir de ahí asistimos a la crónica de una ruptura.

Beto, arquitecto paisajista, se encuentra en Múnich, junto a su novia Marta, para presentar un proyecto a concurso en un congreso sobre jardines, “Jardines de vida” o “Vida y jardín”. Como tantos otros jóvenes españoles, Beto resiste mal que bien en su profesión, estamos instalados en plena crisis y es otro más de esa larga lista de españoles a pesar de España, que se resiste a dejar su país, aún cuando las perspectivas de futuro no son buenas: “La crisis nos había acostumbrado a todos a una precariedad algo ridícula, en la que aceptábamos encargos bochornosos y salarios infrahumanos para sentirnos partícipes aún del sistema, para no descolgarnos hacia la mendicidad“. Beto, para no descolgarse del todo de su profesión, sigue recurriendo a este tipo de concursos con la esperanza de que algún día suene la flauta, y pueda vivir de su pasión, el paisajismo.

Pero en medio de esta vorágine recibe un mensaje de móvil, que obviamente no es para él, desencadenando todo lo que ocurre a continuación, la ruptura de la pareja. Marta decide regresar a Madrid como tenían previsto, al día siguiente de la exposición del proyecto, pero Beto, en estado de shock, decide quedarse en Múnich. A partir de ahí asistimos al núcleo central del libro, los dos días de más que el protagonista pasa en la ciudad.

Acompañamos a Beto en todo el proceso de la ruptura, desde el punto de vista del dejado. “El trauma del abandono siempre te lleva a idealizar al otro, a convertirlo a conciencia en más perfecto, más humano, más deseable, más irremplazable. Lo hacemos para causarnos más daño. Ese ideal nos abruma, es un insulto a nosotros mismos, que durante meses o años nos imposibilita a querer a nadie más y nos hace mirar a los hombres y las mujeres como pastiches lamentables del ser insustituible que acabamos de perder. Un día encontramos que nuestro recuerdo se hace más preciso y más justo y en ese momento podemos volver a pensar en ser menos infelices”.

A esto le sumamos que Beto se encuentra en una ciudad que no conoce, sin hotel, sin dinero…, pasando en solitario los primeros momentos de la ruptura, intentando asumir qué ha pasado, cómo no se ha dado cuenta de que Marta se alejaba, “Carlos y su mujer sonaban siempre afinados, deberían haberme servido de ejemplo cuando Marta y yo empezamos  a interpretar partituras distintas”. 

En esta situación está, vagando por la ciudad con su maleta de ruedas, cuando aparece Helga (una señora alemana 30 años mayor que él), colaboradora del congreso y que fue la encargada de recibirlos en el aeropuerto. Helga se convierte en su salvavidas, a parte de alojamiento, le ofrece su casa para dormir, le da los primeros auxilios que Beto necesita para su reconstrucción, siendo su confidente, su paño de lágrimas, cuando la familia y los amigos están tan lejos.

Como ya os dije al principio, la acción principal del libro transcurre en Múnich, pero los coletazos de esos dos días se dejaran sentir cuando Beto regrese a Madrid. A parte de la relación que mantiene con Helga, Múnich le pone en contacto con Álex Ripollez, joven catalán que le ofrece trabajo en su estudio de Barcelona. Por lo tanto su regreso se convierte en un nuevo comienzo, nueva vida y nuevo trabajo, con el consiguiente cambio de ciudad (la imagen de la portada es el dibujo de Beto frente a las cajas de mudanza cuando tiene que abandonar el piso que durante casi 5 años ha compartido con Marta).

Esta es una de las cosas más originales del libro, que aparecen imágenes relacionadas con la trama, como los dibujos de los cuadros de Otto Dix  de la exposición que visita con Helga. También se habla mucho de jardines, desde el punto de vista de un paisajista, cosa que me ha gustado mucho porque te hace verlos con otra mirada: ¿Para qué sirve un jardín? Para besarse. Otra cosa que me ha llamado la atención, es que en los nombres propios la tilde las pone en sentido contrario, como Àlex, no sé si esto significa algo, habría que preguntarle a David.

El libro comienza con un relámpago en forma de mensaje, y termina con otro, el nombre de la cala de Mallorca donde Beto va a pasar la nochevieja, la cala a la que los alemanes llaman Blitz, relámpago en alemán.

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

tambienPor alguna extraña razón, nunca pensé que llegaría a los cuarenta años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería. Y con ochenta, como una vieja ruinosa, bebiendo whisky con mis amigas. Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy. En el funeral de mi madre y, encima, con cuarenta años.

Así empieza la novela que hoy nos ocupa, con el funeral de la madre de Blanca, en el pueblecito pesquero de Cadaqués. Al igual que el libro reseñado la semana pasada, “la madre” es la “gran protagonista” de esta novela, aunque en este caso esté ausente. Por algo mayo es el mes de las madres, ¿no?

El título del libro está sacado de un cuento chino, que ella le contaba a Blanca cuando era niña para superar la muerte de su padre: Un poderoso emperador convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: “También esto pasara“, a la que la madre de Blanca añade: “El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad“. Sinónimo del más usado “El tiempo lo cura todo“.

La novela, que arranca y termina en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Frente al dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca (entre ellos sus dos ex-maridos y padres de sus dos hijos, y su amante casado).

La trama principal transcurre en un verano en Cadaqués, donde Blanca va a pasar las vacaciones a la casa familiar, acompañada de sus amigas, de sus hijos, y de sus ex-maridos, que también aparecen por allí. A lo largo de sus 172 páginas vamos conociendo un poco mejor a Blanca, su relación con sus ex-maridos, sus incondicionales amigas, su relación con el sexo y con los hombres, que ella utiliza como vía de escape. Pero la novela es sobre todo una declaración de amor a su madre, a la que ella considera “el amor de su vida”, y a la que evoca constantemente, desde su infancia, hasta el periodo último de la enfermedad y muerte, con sus reproches incluidos, como buena historia de amor que se precie. Es como una larga conversación entre la madre y la hija, o más bien, un monólogo en el que Blanca  dirige a su muda interlocutora comentarios que buscan recapitular el fondo de unas peculiares relaciones y solventar para siempre lagunas y distanciamientos del pasado. La “embestida de la ausencia” materna provoca una aguda revisión biográfica y existencial donde pugnan las dos pulsiones elementales de la condición humana, eros y tánatos. (elcutural.es).

El tono de la novela es melancólico, la comparan mucho con Bonjuour tristesse (Buenos días tristeza) de Francoise Sagan, que encandiló a muchos y escandalizó a no pocos. Yo no la he leído, así que no puedo comparar. A estas alturas del siglo XXI no creo que nadie se escandalice por el libro, pero Blanca es una mujer “políticamente incorrecta”, por así decirlo . Con cuarenta años mantiene una relación atípica con los padres de sus hijos, con uno de ellos se sigue acostando, tiene un amante casado, fuma porros, y tiene siempre alerta el radar de “sexo a la vista“. Como ella misma dice: “Soy un fraude de adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitosos fracasos“.

La novela está salpicada de multitud de frases ingeniosas, de esas que te hacen pensar. Cito algunas: “La ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo“. “He intentado que la cabeza sea un templo, pero el cuerpo debería ser siempre un parque de atracciones“.  “Todos tenemos paraísos perdidos en los que nunca hemos estado“. “Nuestra arma contra la miseria y la mezquindad era casi siempre la risa“. “Las cosas, no sé si las personas, pertenecen a la gente que saben nombrarlas“. “Una de las cosas más sorprendentes del amor, es su capacidad de regeneración“. “Amamos como nos han amado en la infancia, y los amores posteriores suelen ser sólo una réplica del primer amor“. “En general, creo que es mejor saber lo menos posible de la gente. De todos modos, tarde o temprano, aparecen como son, sólo es cuestión de tiempo, poco, y de tener los ojos y las orejas abiertas“. . .

Se dice que el libro es autobiográfico, la escritora lo escribió tras la muerte de su madre (Esther Tusquets, conocida sobre todo por fundar y dirigir durante 40 años la editorial Lumen), y ha sido la “gran triunfadora”en la pasada edición de la Feria de Fráncfort (la más importante del mundo), siendo traducida con inusitada rapidez a las principales lenguas.

Este hecho llamó mi atención, y también, aunque sea una tontería, que la protagonista se llame Blanca, como mi hija. Por eso pensé que debía estar en la biblioteca. Al principio no entendía demasiado el éxito tan exagerado en la Feria de Fráncfort, pero una vez terminada de leerla, reconozco que me ha gustado, y mucho, o bastante, que no es poco.

Os dejo con una crítica muy buena de El cultural, del que he sacado un par de frases, y que a buen seguro arrojará más luz sobre la novela.

http://www.elcultural.com/revista/letras/Tambien-esto-pasara/35798

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

padreHoy en nuestra sección una de las novedades de este primer cuatrimestre, El padre infiel de Antonio Scurati

Tal vez no me gustan los hombres“.  El día en que tu mujer rompe de repente a llorar en la cocina se produce un pequeño cataclismo: tu existencia se desmorona pero, a la vez, empieza a entenderse. Es entonces cuando el narrador de la novela, Glauco Revelli –chef en un famoso restaurante, de cuarenta años de edad y padre de una hija de tres años– comienza a ver cómo es realmente su vida. Al tiempo que narra sus experiencias vitales, como el acceso al mundo laboral, el enamoramiento, la construcción de una familia, Revelli va reflexionando también sobre los cambios de roles y valores que se han producido en nuestra sociedad con el cambio de siglo, cambios que cuestionan radicalmente los esquemas mentales con los que había crecido: “Nuestro error había sido querer ser felices. Las generaciones que nos habían precedido nunca habían sometido el matrimonio a esa clase de hipoteca“.

¿Por qué me ha gustado este libro? El libro me ha gustado por muchos motivos, pero principalmente por la visión del  embarazo, el parto y la maternidad desde el punto de vista masculino. Describe muchas situaciones, que en mi caso están más o menos recientes, y en las que me he reído mucho, pero sobre todo me reía pensando en mi pareja y en si él vivió esas situaciones de la misma forma que las vive el protagonista, por eso yo creo que este libro es altamente recomendable para padres, maduritos y primerizos sobre todo.

Uno de los momentos en los que más me reí es cuando el autor hace una crítica rotunda al Método Estivill, y me reí porque estoy totalmente de acuerdo con el escritor, al que el método le parece una aberración, y eso que sabemos que funciona. Describe muy bien otras tantas situaciones, como llevar a tu niño en el coche, que te pille una caravana y rezar y encomendarte a todos los santos para que no se ponga a llorar en esos momentos. En fin, multitud de situaciones cotidianas, muy bien contadas y en las que te sientes muy identificada. Yo desde luego me he llevado una sorpresa al leer el libro, y eso que la palabra padre va en el título, pero aún así no me esperaba que  fuese casi como un manual de cómo sobrevivir a la paternidad cuando andas rozando los 40, sin que se desmorone tu relación de pareja, sobre todo en el plano sexual, y lidiar además con un negocio que hace aguas en tiempos de crisis, y más en una profesión de rabiosa actualidad como la de chef.

Por mis comentarios podéis pensar que es una novela de humor, sin embargo, es más bien lo contrario, un drama con toques de humor, o bueno, ¿Por qué hay que ponerle etiqueta? Es la vida misma con sus dudas, sus miedos, sus ilusiones, esperanzas…con temas de rabiosa actualidad, y contadas de una manera muy inteligente. El autor se ha atrevido a hablar de temas que otros no tocan o pasan casi de puntillas.

Finalista del Premio Strega 2014, El padre infiel retrata la educación sentimental de toda una generación. Una novela que se lee con avidez, como si fuese una larga confidencia, y que confirma a Scurati como uno de los más destacados autores italianos contemporáneos. Así que ya sabéis, si os atraen todos estos argumentos, aquí lo tenéis, como siempre en vuestra biblioteca.

 

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