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RECOLECTURAS – Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York

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Mucho después de la Lily Bart y la Undine Spragg de Edith Wharton, de la Caroline «Sister Carrie» Meeber de Theodore Dreiser, de la Marjorie «Morningstar» Morngenstern de Herman Wouk y de la Holly Golightly de Truman Capote; pero bastante antes de la Isadora Zelda White Stollerman Wing de Erica Jong, de la Emma Gennaro de Wilton Barnhardt, de la Bridget Jones de Helen Fielding, de la Carrie Bradshaw de Candace Bushnell, de la Hannah Helene Horvath de Lena Dunham, y de la Frances Ha de Noah Baumbach, estuvo y está y estará la Sheila Levine de Gail Parent.

Y, de acuerdo, las idas y los idus de Sheila no son tan trágicos como los de las chicas de Wharton y Dreiser; pero también es cierto que lo suyo (su cuerpo) tiene mayor peso dramático y cómico que lo de Bridget y Hannah. Y que su armario alberga muchos menos pares de zapatos que el de Carrie. Sin embargo, imposible desentenderse de su importancia como gran bisagra/colchón entre las puertas de aquellas y las camas de estas. Y de la influencia que tuvo en su momento y sigue teniendo su voz y su prosa y su impecable sentido narrativo.

Parent (nacida en Nueva York en 1940) comenzó, mientras estudiaba teatro en la universidad junto a su compañero de curso Kenny Solms, escribiendo y vendiendo chistes por cinco dólares cada uno a comediantes de clubs nocturnos. Y luego, casi enseguida, Parent se formó y deformó en el mundo de la televisión, contribuyendo a reinventar el concepto de sitcom tal como hoy lo conocemos, entre otros, fue guionista de la exitosa serie Las chicas de oro. Y todo eso se nota mucho y, se disfruta aún más, en Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York, escrita a lo largo de un año y medio en los backstages y camerinos de Carol Burnett y, que pronto se conviritió en best-seller, allá por 1972. Porque la voz de Sheila y su tempo narrativo y su formato (supuesta carta de suicida cansada de todo y de todos, ella incluida) es un impecable e implacable monólogo stand-up pero acostado, a la espera de que los demasiados somníferos hagan efecto, y armado en sucesivas y brillantes set-pieces temáticas/circunstanciales. La novela funciona casi como una larga nota al pie de página.

Más allá de su modernidad y compulsión rupturista y transgresora, si le dan a elegir, Sheila quiere ser más Doris Day que Barbra Streisand. Sheila no quiere escribir un libro: Sheila quiere un marido que sea escritor. Y que le dedique un libro. Varios. Muchos. A ella y a sus hijos. Sheila quiere ser una madre judía no exactamente como su madre judía, pero aun así…:  «Muchos chicos judíos, como Portnoy, crecieron en una relación de amor-odio con sus madres judías, por lo que juraron casarse con chicas no judías. Así que resulto poco atractiva desde un punto de vista étnico. Las chicas rubias de pecho plano están de moda; las judías, polacas e italianas, no».

Afortunadamente en aquella época no habían teléfonos móviles, ni redes sociales, ni emoticones, ni ciento cuarenta caracteres máximo; lo que nos habría privado de la elocuencia sin limitaciones de Sheila. Y los sueldos eran más bajos, pero no era imposible mudarse a la Gran Manzana teniendo en cuenta que por entonces Manhattan no era el Parque Temático deluxe que es hoy sino una metrópoli más bien sórdida y estaba casi en quiebra. En este sentido, la ciudad que cuentan Parent & Levine viene a ser algo así como la versión diet pero igual de indigesta de la que se ve en films como Midnight Cowboy y Taxi Driver.

El debut literario de Parent es una gran novela histórica y sociológica (e histérica e ilógica) que dice mucho de una época y de la situación de la mujer por entonces, y, mal que le pese a algun@s, con temas que siguen estando muy vigentes en la actualidad, entre otros, la búsqueda de un marido: «¡No, Linda! Más de una chica ha dedicado su vida, sí, su vida, a intentar convertir a un hombre que prefería a otros hombres en un hombre que prefiere a las mujeres. Yo, sin ir más lejos, Sheila la experta, caí en la trampa. Muchas jóvenes han sentido que ellas eran la mujer adecuada, la única que podía conseguirlo. No funciona. Se le puede analizar todo lo que quieras, se le puede aplicar terapia de choque además de entregarle tu amor incondicional, pero él seguirá prefiriendo a su amiguito de East Hampton antes que a ti. Para algunas chicas, enamorarse de gays se ha convertido en una costumbre. ¿Por qué? No lo sé con seguridad. ¿Tienen miedo de los hombres pero no están listas para las mujeres? ¿Alimentan su ego? “No te lo vas a creer. Conocí a un hombre al que toda la vida le habían gustado otros hombres, pero me ha conocido a mí y yo soy la única que ha podido traerle al bando correcto.” No lo intentes, Linda. No lo intentéis, ninguna. No funcionará. Seréis amigos, quizá acabéis en la cama un par de veces, quizá os caséis con él, pero mientras otros papis vayan a llevar a sus hijos al partido de béisbol, vuestro marido se escapará a un bar gay»

La famélica y siempre a dieta Sheila, sí, solo quiere jugar a los juegos del hambre y a los juegos del hombre y a los juegos del hambre y del hombre. Sheila no es una It Girl. Sheila es una Eat Girl.

Un libro muy divertido, muy rompedor, muy moderno, muy irónico, con mucho humor negro…, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

(Datos sacados del prólogo de Rodrigo Fresán).

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RECOLECTURAS – Las sinsombrero

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“En las sinsombrero no existía nostalgia, ni rencor, sino el inmenso placer de haber vivido”.

Hoy quiero acercarme a unas mujeres excepcionales, que permanecieron mucho tiempo en el olvido, o que sólo se las reconocieron como mujer de, amante de: Las sinsombrero.

Si os dijera: ¿Habladme de la Generación del 27 o cuáles son sus miembros más representativos? Estoy segura de que una amplia mayoría de vosotros me hablaría de Alberti, Lorca, Dalí, Buñuel, Alexaindre…, pero ninguno, o casi ninguno, me hablaríais de Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Marga Gil Röesset, María Teresa León, Maruja Mallo, Concha Méndez, Ángeles Santos, María Zambrano, Josefina de la Torre… ¿Por qué? ¿Por el hecho de ser mujeres? Que conste que no estoy echando nada en cara, yo misma conocía a muy pocas, por no decir que a ninguna. Estuvieron silenciadas mucho tiempo por vivir a la sombra de “los grandes”, muchos de ellos compañeros de clase de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y compañeros de correrías por el Madrid de cafés y de tertulias literarias, de bares nocturnos y exposiciones, durante las décadas de los años 20 y 30, con las mismas inquietudes artísticas, la misma pasión, el mismo entusiasmo por una España que saliera del ostracismo y, en el que la mayoría, celebraron con gran alegría la llegada de la Segunda República.

De clase media o media-alta, estas mujeres pudieron acceder a los estudios gracias a su solvencia económica y, en la mayoría de los casos, por tener unos padres liberales y con amplitud de miras. Como en aquellos años era difícil encontrar a mujeres en la enseñanza superior, pronto surgió entre ellas una gran camaradería que, en muchos casos, continuó hasta el final de sus días.

Estas mujeres que nacieron en un periodo comprendido entre 1898 y 1914, tomaron Madrid como centro neurálgico, donde empezaron a desarrollar su capacidad artística y, a mostrar públicamente su obra, en aquellos lugares que acabaron convirtiéndose en los escenarios comunes de un nuevo orden cultural: Revista de Occidente, La Gaceta Literaria, la Residencia de Estudiantes o el Lyceum Club Femenino. Abiertos a los nuevos conceptos de modernidad y las corrientes vanguardistas, sobre todo el surrealismo, provenientes especialmente de Europa, pero también ávidos de recuperar la tradición popular española y sensibles a una realidad social con la que se sentían comprometidos (algunas de ellas participaron también en las misiones pedagógicas, llevando la cultura a aquellos pueblos de interior, tan lejanos de todo, véase El exilio interior).

Pero quedémonos con el Lyceum Club Femenino como lugar de encuentro para estas mujeres, donde compartían ideas y se asociaban para llevar a cabo proyectos que les permitieran compartir sus inquietudes culturales e intelectuales, a la vez que debatir y trabajar a favor de una mejora en sus derechos como ciudadanas. Fue la primera asociación feminista del país y se inauguró en 1926, hubo otras bajo el mismo nombre en París, Londres y Nueva York. Por desgracia el Lyceum fue clausurado. Sus instalaciones fueron ocupadas por Falange, para que la Sección Femenina lo convirtiera en el Club Medina. Fue tan vehemente el deseo de silenciar esta institución, que ni siquiera hoy, en la actualidad, hay una placa en la fachada de la que fuera su sede principal, la Casa de las siete Chimeneas.

Muchos de vosotros también os preguntaréis el por qué del títuloEl sinsombrerismo es un movimiento que se inicia a partir de la década de los años 30, para intentar acabar con esa moda de llevar sombrero, como signo de jerarquía social en las clases pudientes, y las incomodidades que ello conlleva: el calor en verano, poca visibilidad en los teatros… Es significativa la anécdota mencionada por Maruja Mallo, en la que junto a Dalí, Lorca y Margarita Manso se quitan el sombrero en medio de la Puerta del Sol, siendo el primer acto público de esta tendencia y, por el cual, fueron apedreados. El sinsombrerismo es sobre todo asumido por la mujer moderna, aquella que en los años veinte se siente por fin liberada, independiente y por vez primera sujeto propio. Una mujer que estudia o trabaja, y que siente la necesidad vital de romper con un destino que la condenaba al papel de ángel del hogar. Con la llegada de la Guerra Civil y la posterior dictadura, no llevar sombrero se calificó como de izquierdas.

Como dije al principio de la reseña, muchas de estas mujeres las conocemos por la relación con los hombres de esta magnífica generación. De Margarita Manso (1908-1960), se cuenta que es la única mujer que mantuvo una relación sexual con Lorca, pero casi nada de su talento como pintora (debo decir que este libro, a la vez de descubrirme a ella, me ha descubierto también al que fuera su marido, el pintor malagueño Alfonso Ponce de León, tristemente fusilado al inicio de la contienda, a la edad de 30 años). Marga Gil Roësset (1908-1932), excelente escultora que se suicidó a la edad de 24 años, entre otras cosas, por su amor no correspondido a Juan Ramón Jiménez. La escritora y poeta Concha Méndez (1898-1986), novia de Buñuel durante siete años; la magnífica pintora Maruja Mallo que mantuvo una relación de cinco años con Alberti, silenciada por él, quizás por influencia de la escritora Maria Teresa León (1903-1988), la que sería su esposa hasta el final de sus días. Las también escritoras Rosa Chacel (1898-1994) y Ernestina de Champourcín (1905-1999). La pintora y artista gráfica Ángeles Santos (1911-2013), la polifacética Josefina de la Torre (1907-2002), y la fantástica pensadora María Zambrano (1904-1991).  (Hay muchas más que la autora cita al final del libro, imposibles hablar de todas, daría para un segundo libro, al tiempo).

Muchas de ellas tuvieron que continuar con su labor artística fuera de nuestras fronteras, tras el exilio forzado que tuvieron que vivir tras la Guerra Civil y la posterior dictadura. La mayoría de ellas olvidadas, incluso por sus propios compañeros en sus memorias, pero que hoy, gracias a la labor de Tània Balló, poco a poco vamos rescatándolas del olvido y las colocamos en el lugar que merecen, codo con codo, con sus compañeros de generación.

Debo decir que Las sinsombrero fue primero un documental y, que gracias a la repercusión que tuvo, le propusieron a Tània, una de las codirectoras, que escribiera un libro. Ni que decir tiene que el lenguaje literario es muy distinto del fílmico, por lo que Balló se enfrentó a este proyecto casi por primera vez. Desde aquí mil gracias por recuperar a estas mujeres de gran talento.

La entrada se está alargando demasiado, pero es que el tema es apasionante. No obstante, no quiero marcharme sin contar una anécdota que protagonizó Maruja Mallo en el pueblo de Arévalo, donde acepta una plaza de profesora de dibujo para alumnos de primaria. Hastiada de la vida en el pueblo que la oprime, a Maruja no se le ocurre otra cosa que irrumpir en la iglesia de San Miguel montada en bicicleta durante una misa, saludando a los presentes. Si me dijeran que podría viajar en el tiempo, me encantaría poder estar allí en ese momento y ver las caras de los feligreses, puro surrealismo. ¡Me encanta!

Si te apasiona este tema como a mi, también te gustará La conspiración de las lectoras  y El exilio interior. Ambas en la biblioteca.

Para saber más: http://www.lassinsombrero.com

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CINEMA PARADISO – Las maestras de la República

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Con motivo  de la reciente celebración del Día Internacional de la mujer trabajadora quiero recomendar una película documental que va sobre eso, sobre mujeres trabajadoras y en relación con un tema tan especial como es la educación.

El Proyecto de “Las maestras de la República” surgió como una serie de conferencias sobre el tema que acabó por configurar un libro y, a partir de ahí, un documental, ganador nada menos que del Premio Goya del Año 2014.

La película surgió de la masiva respuesta de un público con necesidad  de conocer una historia dormida en el olvido. Esa fue la causa del gran éxito de “Las maestras de la República”, unas mujeres que, tras casi un siglo de letargo, reciben por fin su justo homenaje. Cuando se estrenó, la directora de la película Pilar Pérez Solano comentó: “Es muy emocionante”. “Se han desbordado las salas, ha habido debates, charlas en colegios, presentaciones… La gente nos dice: ‘Queremos saber más”.

maestras2Saber –precisamente– más y compartir ese conocimiento, instruir con nuevas pedagogías en las artes y las ciencias y, sobre todo, formar a personas para ser eso, personas, fue la meta que guió el camino de aquellas maestras, mujeres de todas las procedencias que, luchando contra las imposiciones morales de la época, se erigieron en portadoras de los valores de igualdad solidaridad de la República. Ellas hablaban del “alma” que volcaban en su labor, un término y un ideal que, dice la directora, “es la clave del documental y de su trabajo, es lo que nos está inspirando. La República duró poco, del 31 al 36, pero en ese tiempo fueron capaces de tomar las riendas de su vida y lo hicieron con pocos medios, ya que entonces también salían de una crisis, la del 29, pero con gran entusiasmo. Hicieron una labor maravillosa”.

Francisco de Luis, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Salamanca, cree precisamente que fue esa estrechez económica la que, de alguna forma, pudo truncar el asentamiento de la nueva forma de enseñar en la etapa republicana. “La realidad de muchos pueblos era tristísima, el hambre y la pobreza eran la norma. El alumnado desaparecía de la escuela cuando llegaba la hora de recoger la cosecha. Eso es algo que cuentan muy bien las investigaciones sobre las Misiones Pedagógicas, formadas por jóvenes voluntarios que recorrieron el país llevando a los campesinos analfabetos la cultura en forma de teatro, cine, música y libros. Volvían a las ciudades asombrados por lo que habían visto”, señala.

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No obstante, De Luis cree que estas mujeres sí que contribuyeron a dar un “nuevo aire” al magisterio. “Aportaron libertad, igualdad, pluralidad. Su modelo educativo recibió mucha  influencia de la Institución Libre de Enseñanza. El objetivo era pasar de una escuela a la que se iba para leer, contar y rezar a una en la que el niño fuera el centro. Querían romper con ese viejo mundo, acabar con una educación centrada en la capacidad de la memoria frente al razonamiento y acercarse a la naturaleza. La misión de las docentes republicanas,  según éste historiador, tiene que ver con el fortalecimiento del papel que la República otorgó a los maestros. “Eran los nuevos sacerdotes laicos, considerados los garantes del cambio social y político”, asegura.

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La base ideológica también estaba presente en su modelo educativo. Defendían los postulados de la República, pero eso no quiere decir  que fueran socialistas o comunistas. No todas estaban comprometidas políticamente. De hecho, la mayoría de ellas no estaban afiliadas a ningún sindicato. Muchas participaban en la Asociación Nacional del Magisterio, que se constituyó en Madrid en 1901, y que tenía un cierto carácter conservador. “Las mujeres habían estado muy alejadas de la política”, explica, algo que implicaba la imposibilidad de su acceso a la primera línea.

No fueron pocas las republicanas que, inspiradas por una modernidad europea a la que aspiraban, se cortaron el pelo, renovaron su vestuario y marcharon solas con su valentía como equipaje a ciudades y pueblos, algunos perdidos entre montañas donde intentaron trasladar los vientos del cambio. “Se borró su historia deliberadamente: no hay apenas nada escrito”, dice Pérez Solano, que recibió el encargo de realizar el documental.

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La devastación de la Guerra Civil y el franquismo posterior no solo arrasó con el recuerdo de las republicanas sino que también, en muchos casos, se ensañaron con ellas; con sus personas y por ende con los sueños que albergaban. “Fueron represaliadas porque al nuevo régimen no le interesaban estas mujeres que eran profesionales y libres: no querían que aquello fuera una opción para las niñas”. De entre las que de un modo u otro consiguieron zafar el yugo, las, quizás  más afortunadas partieron al exilio. Las que se quedaron no tuvieron otra que agachar la cabeza y callar. Sobre los destinos de estas supervivientes tratará una segunda parte del documental que ya se encuentra en proceso.

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Sirva esta recomendación en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, como mi homenaje a todas esas mujeres valientes y osadas sin duda, que se sacrificaron por un proyecto de educación desgraciadamente truncado.

Y como siempre, podéis encontrarlo en nuestra biblioteca DVD DO 3917

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RECOLECTURAS – Ellas solas

ellas solasMañana celebramos el Día Internacional de la Mujer, por este motivo mi recomendación para hoy es un libro que habla sobre mujeres;  mujeres que les tocó vivir en un mundo difícil y superaron con éxito las dificultades.

Uno de cada tres chicos que se matriculó en la universidad de Oxford en 1913 murió en la Primera Guerra Mundial. Solamente en Gran Bretaña, la guerra se cobró las vidas de casi ochocientos mil jóvenes soldados, y muchos más quedaron incapacitados. En todos los países de Europa, la Gran Guerra dejó millones de huecos en las familias, en las fábricas y oficinas, en las universidades…y en las vidas de las novias y recién casadas. Dos millones de “solteras de guerra”, jóvenes educadas con la sola meta del matrimonio, que creían que casarse era uno de sus derechos inalienables, se encontraron con que, simplemente, no había hombres para todas, con un mundo que no sabían qué hacer con ellas. Y sobrevivieron. Trabajaron. Estudiaron…

Virgina Nicholson, sobrina-nieta de Virginia Woolf, narra cómo vivieron las mujeres solteras de entreguerras, cómo lograron no depender de los hombres para ganarse el sustento, y cómo encontraron la felicidad y una identidad propia; siendo entonces cuando las mujeres, solas o en grupo, empezaron a visitar cafeterías o salones de té, y cuando despuntaron los primeros clubes literarios y reuniones culturales sólo para mujeres. Y, sin querer hacer política o historia, abrieron un camino que ya nunca dejó de ensancharse.

La vida privada tiene también un enfoque privilegiado en este libro, que analiza las carencias afectivas y familiares de estas mujeres, partiendo de textos, consultorios de radio y diarios de la época, describe de forma emotiva los conflictos interiores de estas mujeres.

Nicholson ha escrito un homenaje a la cara femenina de la “generación perdida“. Ellas solas es una celebración literaria de las mujeres “diferentes”, las que viven en circunstancias adversas y las que se enfrentan a los convencionalismos. A ellas las cambió la guerra, pero ellas cambiaron la sociedad.

Fue en la década de 1920 cuando se empezó a hablar de las mujeres del excedente, cuyo número , según el censo de 1921, ascendía a un millón setecientas cincuenta mil. En este ensayo, la autora pretende resolver los interrogantes que conlleva la soltería impuesta, en una sociedad que la escritora Ruth Adam describió como la “sociedad mutilada”: ¿Por qué no se casaron? ¿Les importaba? ¿Albergaban alguna tristeza interior? ¿Cómo sobrellevaban la falta de amor y la falta de sexo en sus vidas? ¿Les importaba no tener hijos? Era el tiempo de la solterona . Finalmente, después de tantos años de ver negado su derecho a existir, ahora clamaba por el suyo propio“.

Pero la guerra no fue la única razón por la que una de cuatro mujeres británicas permaneció soltera. Gracias a las influencias de las feministas de finales del siglo XIX y principios del XX, el sistema patriarcal comenzó a resquebrajarse, lo que implicaba, sobre todo para las mujeres de clase media, un aumento de las oportunidades laborales y económicas. En ciertas profesiones, como la medicina y la enseñanza, se daba por hecho que la mujer debía abandonarlas tras casarse, pero, al mismo tiempo, la independencia económica daba a las mujeres un mayor margen de maniobra ante el matrimonio. Ser soltera podía ser una elección.

Las mujeres que protagonizan este libro aprendieron a no ser dependientes de sus maridos, es más, entendieron esto como una necesidad vital, y al hacerlo muchas de ellas se reinventaron valientemente. Nuestras vidas nos pertenecen y está en nuestras manos destrozarlas o construirlas.

En este ensayo nos vamos a encontrar desde la chica del taller convertida en activista política, a la debutante que se hizo arqueóloga; desde la primera corredora de bolsa a las chicas de oficina o la miss Jean Brodie. Chicas de clase media burguesa o de clase obrera, desde la óptica de la escritora que, en la medida de lo posible, intenta resaltar detalles personales para hacer las historias más interesantes. Un gran libro. Y como siempre aquí, en tu biblioteca. (Datos sacados del libro).

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

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Hoy en nuestra sección , Una mujer de recursos de Elizabeth Forsythe Hailey.

Hace tiempo que os quería comentar que leer un libro de la editorial Libros del Asteroide es un acierto seguro. Es increíble el catálogo tan magnífico que tiene, yo ya me he leído unos cuantos y nunca me defrauda. Desde aquí mi enhorabuena a esta editorial que me ha acercado a libros y escritores magníficos.

Os presento a Bess Steed, una joven llena de voluntad y mucha ambición, y como bien dice el título, con recursos para todo. Mejor os dejo que se presente ella misma a través de las cartas que durante muchos años, desde 1899 hasta 1968, irá escribiendo a familiares y amigos,  y donde la iremos descubriendo y  acompañándola en su periplo; no obstante, su historia es un retrato en miniatura de los grandes cambios que se produjeron en el siglo XX en la vida estadounidense (El crack del 29, las guerras mundiales…). A veces nos perturbará, nos decepcionará, pero sobre todo, la  vamos a querer, porque Bess es una persona muy fuerte, valiente e independiente, sin pelos en la lengua, en definitiva, un magnífico personaje.

Siendo muy jovencita, Bess se casa con su compañero de escuela, Rob Steed, y con la herencia recibida por la muerte de su madre: “No tenía la menor idea de que fuera una mujer de recursos propios. Siempre creí que el origen de su sentido de la dignidad y la autoestima era de carácter espiritual“, le hace un préstamo para que se dedique al sector inmobiliario y no a la enseñanza, trabajo al que estaba destinado por tradición. El joven matrimonio se traslada a Dallas desde la pequeña población de Honey Grove, donde el sector está en auge y, donde pronto, formaran parte de la alta sociedad dalasita.

Desde la sombra Bess va moviendo los hilos, estamos a principios del siglo XX y no está bien visto que las mujeres formen parte activa en la sociedad, sin embargo ella es la que toma las grandes decisiones, como la oferta para la compra de una casa que hace en la ausencia de su marido, y haciendo inversiones con el dinero: “El capital se invierte, sólo se gasta el rédito“.

Todo marcha estupendamente en esta joven pareja cuando un giro inesperado hace que, con tan sólo 29 años y madre de dos niños pequeños, se quede viuda. A partir de ese momento tiene que reinventarse para mantener el nivel de vida adquirido y sacar adelante a sus dos hijos en un mundo lleno de convenciones y que no se lo pone nada fácil a una mujer sola. Pero como Bess es “una mujer de recuros”, sabe rodearse de la gente adecuada y logra continuar con decisión y valentía.

Sabemos desde el principio que estamos ante una mujer de armas tomar, con formas de pensar muy modernas para la época, que en muchos casos se pueden tildar de feministas, aunque yo siempre tenga opiniones encontradas con este término. Ahí es donde realmente he disfrutado con el libro, con los pensamientos tan rompedores de Bess, sobre todo en lo referente a la cuestión del matrimonio, no olvidemos que estamos en la primera mitad del siglo XX. El libro está repleto de frases ingeniosas. Aquí os dejo unas cuantas, difícil elección:

Para que un matrimonio sea un éxito, cada uno de los esposos debe sentir entusiasmo por lo que hace el otro y no creerse amenazado por los intereses que no sean comunes. No empieces el tuyo negando lo que no eres, porque si no, nunca llegarás a ser todo lo que puedes ser.” – “¿Por qué las mujeres temen poner en peligro el cariño de sus maridos cuando hacen valer su independencia?” – “A veces pienso que los hombres serían mejores padres si no estuvieran casados con las madres de sus hijos.” – “En lo que no había pensado nunca es en la cantidad de posibilidades que ofrece una relación tan pronto como se elimina la cuestión del matrimonio.” – “Es irracional creer, e incluso querer, que se puedan tener todas las experiencias de la vida con la misma persona. Somos mucho más complicados y muy capaces de ser leales de por vida a muchas personas distintas de cualquier edad y sexo. ¿Por qué se empeña la sociedad en restringir al hombre y a la mujer a una sola relación de esa clase para siempre?  Si en este momento estuviera libre y sin compromiso, nunca volvería a prometer dedicación exclusiva a nadie.” – “Soy de la opinión de que a todas las parejas que tengan intención de casarse se les debería requerir que firmasen un contrato antes de concederles la licencia. Así, el divorcio consistiría en una sencilla ruptura contractual, sin la amargura que conlleva tan a menudo la disolución del matrimonio.” – “El matrimonio ni siquiera empieza a prepararnos para las complicadas relaciones que pueden darse entre hombres y mujeres. La amistad, quizá porque es menos definida, puede ser una responsabilidad mucho más exigente.” – “¡Qué complicada llega a ser la vida cuando se entrecruzan las lealtades! A veces tengo la sensación de que somos marionetas y que cada cuerda la controla una mano diferente. Me pregunto si los hombres sienten esta fragmentación que experimentamos las mujeres ante las obligaciones contradictorias que tenemos con el marido, los hijos, los padres, los amigos y —la obligación que tantas veces sacrificamos con la esperanza de establecer una tregua momentánea entre las otras— con una misma.

Supongo que con esta selección de frases os habéis hecho una idea de cómo es Bess. En mi opinión es la mejor forma de conocerla, a través de sus pensamientos. Bess tiene opiniones igual de reveladoras para casi todo, pero eso lo iréis descubriendo cuando leáis el libro.

Otra cosa que me gusta mucho del personaje es lo previsora que es, ella misma escribe su propia nota necrológica y se la manda al redactor de noticias locales The Dallas Morning News: “Acompaño a la presente una nota necrológica que he redactado en previsión de mi fallecimiento, para que la guarde en los archivos de obituarios.”, la nota va acompañada de una foto que, aunque no es la más reciente, se ve favorecida. Así de vanidosa es Bess. También me encanta su pasión por viajar, que que mantiene hasta casi sus últimos días : “Siempre me ha parecido más agotadora la rutina diaria que viajar.“, y que desea transmitir a sus nietos como la mejor herencia que les puede dejar.

La autora se inspiró en su abuela materna para crear a Bess, y en el prólogo nos cuenta cómo en el momento de su publicación, en 1978, recibió la mejor crítica que pudiera esperar, la de una amiga de su abuela: “¡Muy propio de Bess, hacer copia de todas sus cartas en papel carbón!”. Eligió la novela en forma epistolar porque abarca el tiempo, hace innecesaria la descripción narrativa y, lo más importante, incita al lector a que se imagine la acción omitida.

Una mujer de recursos se convirtió en un auténtico superventas y se adaptó con gran éxito al teatro y la televisión. De él se han dicho cosas como: “La protagonista de este libro es un personaje tan extraordinario que me parece haber estado escribiendo esta reseña sobre ella y no sobre el propio libro.” Anne Tyler (The New York Times). “Elizabeth Forsythe Hailey ha conseguido algo que otros autores más experimentados rara vez logran. Ha creado a Bess Steed Garner, una mujer precoz, dominante, cariñosa, un personaje en el que muchas mujeres se verán reflejadas.” (Dallas Times Herald).  “Ingeniosa. Bess Steed es un personaje que se hace respetar, y su creadora, una escritora memorable.” (San Francisco Chronicle). “En una época en la que se escribe demasiado y sobre temas muy manidos, y generalmente mal, una novela como esta viene a devolvernos la fe en el lenguaje. Irresistible, nada en este libro es corriente.” (Los Angeles Times).

El libro me ha gustado tanto que estoy deseando que publiquen en español las otras tres novelas que escribió la autora.

Para terminar os dejo con un apunte de Elizabeth: “El consejo que suele darse a los escritores es: “escribe sobre lo que conoces”, pero siempre lo enmiendo así: “escribe sobre lo que puedas imaginarte que conoces”.

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CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

horasHoy quiero reseñar una película que tiene mucho que ver con la literatura. Se trata de “Las horas”, basada en la novela de Michael Cunningham, del mismo título y dirigida por Stephen Daldry. Narra la vida de Virginia Wolf , interpretada por Nicole Kidman, enlazada con la de otras dos mujeres interpretadas a  su vez por la gran Meryl Streep y Julianne Moore.

La película, con guion de David Hare y basada en la novela que obtuvo el premio Pulitzer de ficción, trata un día en la vida de tres mujeres distintas, de distintas épocas, que se conectan a través de la obra de Virginia Woolf.

Resulta difícil hablar de una película que se desborda y ante la cual, cualquier cosa que pueda decirse, no deja de ser una visión parcial. Unos pocos personajes, unos escenarios ajustados, unos objetos cargados de significado y esa atmosfera de Chèjov. Seres que  son muy conscientes de dónde están, de hacia dónde van y de cuáles son esas trampas que deben de esquivar y eso es lo que les aterra.

En Las Horas, todos los elementos son importantes y no podría existir uno sin los demás: La historia base de Michael Cunningham, los actores, la música de Philip Glass y el trabajo de David Hare. Sin cualquiera de estos elementos, hubiera fallado, no habría alcanzado el nivel que presenta. Para poder comprender y abarcar la obra en su totalidad, es recomendable profundizar en las cuatro fases.

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Es admirable la adaptación que Hare hace de la premiada novela. Además, el salto a la película de ese guion no habría podido realizarse sin la música de Glass. Su música transmite ese trasfondo que Cunningham crea al meterse en la mente de sus personajes. El trabajo de Glass sirve para unir a las tres mujeres, para mostrar la base sobre la que ellas caminan. No se trata de un ornamento para resaltar imágenes pobres o historias débiles, sino todo lo contrario. El espíritu del libro se traduce en música y esto permite que todo lo demás encaje.

Y a dónde no puede llegar la música, ahí están los actores, especialmente las actrices, que con su trabajo abarcan todos los detalles y matices de la obra.

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Es difícil contar en la pantalla la profundidad psicológica y mental de los personajes, (sobre todo cuando el director se resiste a utilizar una voz en off o la conversación con otro personaje), que lo que quiere mostrar es la vida interior del propio personaje. Todo recae en la actriz que tiene que representar con sus dotes interpretativas ese pensamiento y todas las palabras que no se dicen. Ese es el momento en el que se sabe si alguien es actor/actriz o no lo es. Ahí no caben matices, y son las actrices de ésta cinta, Julianne Moore, Meryl Streep  o Niccole Kidman las que lo avalan.

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Es sobre todo, esto; música, guion, historia,  personajes y un director que logra unirlo para que en ningún momento el ritmo y el interés decaigan lo más mínimo. Es una historia que representa tantos niveles que prácticamente cada espectador tiene una puerta por dónde acceder a ella; una oferta para cada mirada y muchas miradas para una historia que es, sobre todo, una defensa de la mujer frente a un mundo creado por hombres, que son los que se marchan a la oficina y los que corrigen errores de los demás, pero que en el fondo son frágiles y tienen miedos, tal y como los describe Woolf, ajenos a la influencia del libro. El hombre por tanto crea la base y la mujer la historia.

El tiempo en esta cinta es otro nivel de interpretación que permite, como si de otra puerta se tratara, ver la película como una representación de todo el proceso de la literatura. La escritora, la lectora y un salto al futuro que da valor al esfuerzo de la escritora, y es la protagonista. Pocas veces se ha logrado demostrar con tanta eficiencia qué es la literatura y para qué sirve.

Sorprende también la forma en que se trata el tema del amor, que lo imbuye todo y sin embargo es un niño el que pronuncia el único “te quiero” en toda la película. O el tema de la belleza, representada en las flores que compra Clarissa. ¿Cómo se puede conseguir tanto con la representación de la vida de tres personas distintas en un solo día? Y al final, la defensa de Clarissa de esas horas que lo justifican todo: “Vivimos nuestra vida, hacemos lo que hacemos y luego dormimos. Es tan sencillo y vulgar como esto…. Apreciamos no obstante la ciudad, la mañana; por encima de todo confiamos en que sigan existiendo.”

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En resumen, la película habla de unas vidas truncadas por la imposibilidad de los personajes de poder actuar con libertad y seguir el camino que sienten. Y así, las miradas se pierden y los pensamientos vuelan, para luego estancarse, anclados en las horas que avanzan cansadas, aletargadas. ¿Cómo vivir cada día, uno tras otro, con la sensación de que hay algo que no funciona y que no te deja ser feliz? ¿Cómo sobrevivir a las horas, esas horas que llegan después y siempre vienen a recordarte tus desdichas? Por eso, cada hora es importante. En cada hora, debes tratar de inclinar la balanza a tu favor para desear que lleguen las horas siguientes y, a la vez, anhelar que estas horas no pasen nunca.

La vida de tres mujeres en un sólo día; tres dramáticas historias cuidadosamente hiladas a través del delicioso sabor de la literatura. Tres destinos en tres tiempos distintos y que sin embargo comparten, por extraño capricho del destino, un secreto, un sino y una vital decisión, LAS HORAS. Una película intensa y muy reflexiva. ¡Y lo mejor de todo es que la podéis encontrar en nuestra biblioteca!.  DVD PE 2970 

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RECOLECTURAS – Las mujeres que leen son peligrosas

mujeresEmpezamos la semana más literaria del año, el 23 de abril celebramos el Día del Libro, y hemos querido traer a esta sección un libro curioso, diferente. Para empezar llama la atención el título, Las mujeres que leen son peligrosas. Y yo me pregunto ¿Somos peligrosas las mujeres que leemos? Entiendo que el título hace alusión a que el acceso a la lectura nos hace más libres, pero entiendo también que esto tenía sentido antiguamente, cuando las mujeres “valían” poco más que para estar en casa, cuidando a los niños y preparando la comida a sus maridos. Hoy en día quizás tiene más peligro una mujer o hombre que no lee. Así que no se preocupe, si ve a una mujer leyendo no salga corriendo, no vamos a ir detrás con un cuchillo y dando alaridos.

Relegadas tradicionalmente a un papel secundario y a menudo pasivo en la sociedad, las mujeres encontraron muy pronto en la lectura una manera de romper las estrecheces de su mundo. La puerta abierta al conocimiento, la imaginación, el acceso a otro mundo, un mundo de libertad e independencia, les ha permitido desarrollarse y adoptar, poco a poco, nuevos roles en la sociedad. A través de un recorrido por las numerosas obras de arte que reflejan la estrecha relación entre libros y mujeres, Stefan Bollmann rinde un sentido homenaje a las mujeres y confirma el excepcional poder que confiere la lectura.

Bollman ha explorado la presencia de mujeres y de niñas lectoras en el arte occidental, desde la Edad Media hasta nuestros días, y nos ofrece una amplia serie de imágenes, acompañadas de comentarios, que empiezan con La Anunciación de Simone Martín  y termina con la famosa fotografía de Eve Arnold, Marilyn leyendo “Ulises”. (Por eso aunque no sea sólo un libro de arte, o un libro-objeto, después de sopesarlo mucho decidimos clasificarlo dentro de pintura).

mujeres2Durante siglos se dificultó, pues, el acceso de la mujer a la lectura y se le prohibieron determinados libros. En 1523, el humanista español Juan Luis Vives aconsejaba a los padres y maridos que no permitieran a sus hijas y esposas leer libremente. «Las mujeres no deben seguir su propio juicio», escribe, «dado que tienen tan poco». Y habrá que llegar a la Inglaterra victoriana para que sean las madres las que elijan las lecturas de sus hijas. Durante siglos han sido muchos los hombres a los cuales las mujeres que leen les han parecido sospechosas, tal vez porque la lectura podía minar en ellas una de las cualidades que, abiertamente o en secreto, a veces sin ni confesárselo a sí mismos, más valoran: la sumisión. Es indudable que el acceso a la lectura, que es la principal puerta de ingreso al mundo de la cultura, supuso un gran avance para la mujer, como para cualquier colectivo étnico o social en posición de desventaja y de dependencia. Le dio mayor confianza en su propio valer, la hizo más autónoma, la ayudó a pensar por sí misma, le abrió nuevos horizontes.

Yo no sé si las mujeres que leen son peligrosas, sí sé que las mujeres y hombres que leen son más libres, más instruídos, más imaginativos y sensibles…por eso desde casi recién nacida le regalo libros a mi niña, porque sé que es el mejor “arma” que le puedo dar para manejarse en este mundo.

Así que si te gusta el arte, este libro es para ti,  si te gusta leer, este libro es para ti, si te gusta cuestionarte, este libro es para ti…, y si te gusta recrearte con las ilustraciones, este libro es para ti, y como siempre lo tienes aquí en tu biblioteca.

(Datos sacados del libro y del prólogo de Esther Tusquets).

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