Archivo de la etiqueta: Mujeres

RECOLECTURAS – Trilogía Las chicas de campo

portada2

«Todos nos abandonamos en algún momento. Morimos, cambiamos (sobre todo esto último), dejamos de sentir afinidad con nuestros mejores amigos; pero, aunque te abandone algún día, te habré transmitido una parte de mí; serás una persona distinta por el hecho de haberme conocido, es inexorable…»

Hoy en nuestra sección, la trilogía Las chicas de campo (Las chicas de campo, La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas) de la escritora irlandesa Edna O’Brien.

La primera de ellas ya fue reseñada en este blog por mi compañera Olivia hace un par de años. Yo les tenía muchas ganas a estas chicas, y estas vacaciones por fin les he hincado el diente; y el bocado me ha parecido tan exquisito, que no quería dejar de pasar la ocasión de hablar de esta gran trilogía.

A lo largo de esta serie vamos a conocer en profundidad a las dos protagonistas (Caitleen, también conocida como Kate, y Baba) y las vamos a acompañar en su periplo desde que son unas niñas en la Irlanda rural de los años 50; pasando por Dublín, ciudad a la que emigran con la esperanza de encontrar una vida mejor, lejos del asfixiante ambiente rural; para terminar en Londres, como «chicas felizmente casadas».

Lo primero que llama la atención de esta relación de amistad es la enorme diferencia que existe entre ambas. Si Kate (narradora en primera persona de las dos primeras partes y al alimón con Baba de la tercera) es, en palabras de su propia amiga: buenaza, tranquilona, ñoña, reservada; Baba es todo lo contrario: extravertida, egoísta, caprichosa, y con un punto de maldad. Quizás por eso se complementen tan bien, aunque a veces su relación pueda parecer más una relación de dependencia, en el caso de Kate, y de conveniencia, en el caso de Baba.

Este es el punto que me ha parecido más interesante de la trilogía, la disección psicológica y social de los personajes. El hecho de cómo los condicionantes externos determinan en muchos casos la personalidad.

Kate se cría en una familia con graves problemas económicos, a causa del alcoholismo del padre, y cuyo asidero es su madre que le inculca fuertes valores cimentados en el catolicismo irlandés (la autora nació en una pequeña localidad rural del oeste de Irlanda y creció en la oprimente atmósfera del nacionalcatolicismo irlandés de los años cuarenta, por lo que podríamos decir que esta trilogía tiene tintes autobiográficos, dada la similitud de O’Brien con los personajes principales, siendo Kate su yo más racional y Baba su yo más alocado y espontáneo: «Baba es como mi alter ego. Yo era obediente, amable, me desvivía por hacer lo que me ordenaban. Me castigaba por decir palabras como eyaculación, pero había otro lado en mí, un lado más rebelde, perverso. Baba es mi yo secreto»). Baba, en contraposición, no tiene los problemas económicos de Kate, pero el ambiente familiar en el que se cría, con una madre frívola, un padre prácticamente ausente, volcado en su trabajo como forma de huir de un matrimonio fallido, hace que se críe como una niña mimada y consentida. Esta forma de ser tan diferentes también las determina en sus relaciones amorosas. Si Kate siempre se enamora de hombres mayores, con un amplio bagaje intelectual y cultural, pudientes (quizás busca sentirse protegida y suplir  la figura paterna que nunca tuvo), Baba se acerca a los hombres por conveniencia, como casi todo en su vida. Lo que busca es seguridad económica para llevar la vida cómoda que anhela (de hecho termina casada con un ostentoso constructor, un nuevo rico, que le da la vida de lujos que desea, aunque sumamente insulsa y aburrida): «Hace poco nos lamentábamos Kate Brady yo de que nada nunca iría a mejor en nuestras vidas, de que moriríamos en el mismo estado en el que nos encontrábamos: bien alimentadas, casadas, insatisfechas».

Por otro lado es muy interesante la descripción de los paisajes y del ambiente rural de la Irlanda de mediados del siglo XX. En determinados aspectos narrada de manera preciosista y bucólica, que nos evoca esa maravillosa película de John Ford, «El hombre tranquilo». En contraposición, el ambiente asfixiante e hipócrita del catolicismo irlandés (para la autora mucho más represivo que en Italia, España o Portugal), que acompañará a Kate a lo largo de toda su existencia, y determinará en muchos casos sus decisiones: siempre acompañadas de fuertes sentimientos de culpa, sobre todo en relación a los hombres y a las relaciones sexuales. En palabras de la propia autora: «Es la historia de dos chicas, pero en realidad, narra la historia de la Irlanda de esa época. Un país atrasado y represivo, especialmente en las zonas rurales»

A mí me ha encantado. Me he sentido en muchos aspectos identificada con Kate, y con aquellos sueños incumplidos cuando llegamos a la edad madura. Ninguna de las dos tiene una vida fácil, una quizás porque es demasiado analítica y autoexigente, en el caso de Kate, y otra, en el caso de Baba, porque no se toma la vida demasiado en serio y sus decisiones también acarrean graves consecuencias. Me ha hecho reflexionar el poso tan fuerte que deja en las personas el ambiente tan castrante de un catolicismo llevado al extremo; pero ante todo me ha gustado la relación tan estrecha de dos amigas tan diferentes a lo largo de los años; y como, en cierta medida, se necesitan la una a la otra y se complementan. Y todo ello narrado con una gran belleza, aunque lo que se cuente no deje de ser un drama (mientras lo leía pensaba que no es un texto apto si no estás atravesando por un buen momento en tu vida, porque te pone ante el espejo, de una manera cruda, sin florituras, con gran lucidez).

Destacar también la transgresión de estos libros, y la valentía de la escritora al escribirlos (no hay que olvidar que se escribieron en los años 60, con duras críticas a la religión, abordando temas como el divorcio, el sexo, el aborto, y la emancipación de la mujer). De hecho, el primero de ellos fue un escándalo en su país, y el párroco de su aldea quemó tres ejemplares en la plaza pública. Desde  mi punto de vista son unos libros muy feministas, el protagonismo es para las mujeres y quizás está escrito para las mujeres. Desde luego creo que nosotras lo vamos a entender mejor, al menos desde otra sensibilidad y perspectiva.

Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda , 1930 -).  Es una escritora y guionista de cine irlandesa residente en Londres. Con una carrera extensa, con más de 30 títulos publicados (donde destaca la trilogía Las chicas de campo), nunca pierde de vista sus orígenes y sus gentes (Irlanda es el material básico con el que O’Brien ha construido sus novelas y sus celebrados relatos). Es admirada por escritores de la talla de Philip Roth (fallecido recientemente), Alice Munro y John Banville, entre otros; y ha sido premiada con numerosos premios de prestigio, como el Irish Book Awards.

Es el primer acercamiento que hago a esta autora (aunque estaba en mi punto de mira desde hace mucho tiempo, como dije al principio), y me ha gustado tanto que voy a repetir, menos mal que en la biblioteca tengo algunos más donde elegir.

Otros libros de Edna O’Brien en la Biblioteca Miguel de Cervantes:

chica

Algunos datos se han sacado del siguiente artículo: https://elpais.com/cultura/2013/11/13/actualidad/1384360964_388331.html

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Libros, Recomendaciones, Uncategorized

CINEMA PARADISO – Mujeres y cine

Ayer, día 8 de marzo, celebramos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y desde aquí quiero rendir homenaje a todas las mujeres del mundo, las que trabajan fuera de casa y también a las que lo hacen desde su hogar, y quiero hacerlo con cine. Películas sobre la situación de la mujer en el mundo hay muchas y por eso no puedo reseñar una en concreto sino muchas, cada una desde su perspectiva particular y todas igualmente válidas para reivindicar que la mujer esté visible siempre en nuestra sociedad, y no sólo un día al año.

Debemos recordar las reivindicaciones de todas aquellas mujeres que han defendido sus derechos desde hace siglos. Es un día para recordar a mujeres como Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft, a Christine de Pizan y a Émilie du Châtelet, a Sor Juana Inés de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús, a Sojourner Truth y Emmeline Pankhurst, a Rita Mae Brown, Emma Goldman y Bell Hooks, a Iris Pavón y Clara Zetkin, a Adelita del Campo y Elizabeth Cady Stanton, a Marisela Escobedo y Betty Friedan, a Emilia Pardo Bazán y a un larguísimo etcétera.

A Lilith, la primera que se opuso al orden patriarcal; a las que murieron en la hoguera acusadas de brujería en plena Edad Media para arrebatarles todo su saber; a las sufragistas que nos consiguieron el derecho a votar; a las obreras de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York; a todas las mujeres anónimas, mujeres sin nombre  que día a día luchan para que sus derechos y los de las que vendrán se vean reconocidos en igualdad con los de los hombres, que trabajan cada día por un mundo más justo, igualitario y libre.

Visibilizar las vidas de las mujeres en el cine, y en general en los medios de comunicación, es esencial para contravenir el discurso patriarcal dominante. Si a esto añadimos el aumento de la representación de mujeres que no se correspondan con los estereotipos tradicionales que perpetúan la desigualdad y la discriminación y se propugna la creación de nuevos modelos de socialización de género, estaremos avanzando hacia una nueva cinematografía que no infravalore a las mujeres como personas.

Por eso, para seguir conmemorando el trabajo hecho, para seguir recordando que aún nos enfrentamos a múltiples desigualdades y violencias, y para visibilizar el papel de las mujeres que protagonizan sus propias vidas de forma independiente y que luchan por un mundo mejor, quiero recomendar algunas películas que al tiempo que nos harán pasar un buen rato, servirán de  reflexión sobre la situación de las mujeres en el mundo, en una agradable tarde de sofá y mantita.

Estas son sólo algunas de una larguísima lista que como siempre podéis encontrar en la biblioteca.

Deja un comentario

Archivado bajo Películas y documentales, Recomendaciones

CINEMA PARADISO – Carol

Película basada en la novela homónima de la gran Patricia Highsmith,  con 6 nominaciones a los Oscar, actriz principal, actriz secundaria, guion adaptado, fotografía, banda sonora y vestuario, todas ellas muy merecidas. Muy aclamada en Cannes, sin embargo no le fue igual de bien en los Bafta.

Bajo mi punto de vista “Carol” es una buena película, de esas películas atemporales que están por encima de cualquier galardón mutado en algo decorativo, la mayoría de las veces, como la historia ha demostrado sobradamente, con valor nulo más allá del populismo. Se trata de una  película que tiene un poco de todo.

En ella se pone de manifiesto el amor de su director por el cine clásico. Carol es una declaración de amor a un cine de otra época pero desde una perspectiva actual que intenta recuperar un cine de antes pero con la visión de hoy.

Es una película minuciosa hasta el último detalle, incluso su director se permite bajar la calidad de 35 milímetros a 16 para conseguir un efecto más de los años 50. Todd Haynes prefiere priorizar lo sutil sobre lo evidente, de ahí su mimo desde el acabado de la película, la  composición de los planos, hasta el vestuario, la fotografía u otros aspectos  técnicos. Por eso cuesta mucho encontrar el más mínimo defecto a “Carol”, ya que no solamente sirve para realzar la delicadeza del relato, sino que también dota a la película de una belleza visual indiscutible.

Ya desde la primera escena muestra la enorme elegancia de Haynes, cuando partiendo de una alcantarilla hace un largo e intenso plano de travelling descriptivo, siguiendo a un personaje que entra en un local en el que se encuentran las protagonistas de la historia, haciendo así un símil con la oscuridad de la homosexualidad en la época en la que dicho comportamiento era casi peligroso.

La historia de amor las cambia a ambas; son muy diferentes desde su primer encuentro en una tienda de juguetes al último en el restaurante. Si al inicio dela película Therese cree ver a Carol y ello desencadena el flashback, en el último tramo es Carol quien ve a Therese a través de la ventanilla de un coche; más tarde en la mesa en la que las vemos por primera vez le soltará un contundente y sincero “te amo”.

El peso del paso del tiempo entre dos personas enamoradas y distanciadas también se hace evidente en ésta cinta. No sólo se dan cuenta de que las dos han mejorado como personas durante el tiempo que han estado separadas sino que también ambas salen fortalecidas.

El final es igual que el de la novela, pero con los recursos del cine, alcanza niveles mucho mayores. Haynes corta en el momento adecuado, les ha concedido el mejor instante de sus vidas, aquel en el que todas las cartas se han puesto sobre la mesa. No es necesario que veamos lo que ocurre porque todos ya lo conocemos, sea bueno o malo, hayan vivido la mejor de las vidas o no, eso sólo les corresponde a ellas. La mirada final entre las dos, con un sencillo plano y un leve movimiento de cámara, eleva emocionalmente el instante y lo dice absolutamente todo.

En definitiva, “Carol” es un perfecto ejemplo de belleza audiovisual. Altamente recomendable.

Y como siempre, no tienes más que pasar por la biblioteca y llevártela a casa. DVD PE 4461

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Películas y documentales, Recomendaciones, Uncategorized

RECOLECTURAS – A propósito de las mujeres

Hoy en la sección, otra de las novedades de esta primavera. Un precioso y corto libro de Natalia Ginzburg, A propósito de las mujeres.

El libro se abre con unas reflexiones de la autora que lleva por nombre A propósito de las mujeres y da título a este conjunto de retratos. Estas reflexiones me han parecido muy reveladoras, y me he sentido identificada con ellas: «Las mujeres tienen la mala costumbre de caer en un pozo de vez en cuando, de dejarse embargar por una terrible melancolía, ahogarse en ella y bracear para mantenerse a flote: ese es su verdadero problema. Las mujeres se avergüenzan a menudo de ello, y fingen que no tienen problemas, que son enérgicas y libres, y caminan con paso firme por las calles con grandes sombreros y bonitos vestidos y los labios pintados y un aire resuelto y altivo, pero nunca me he encontrado con una mujer en quien no haya descubierto al poco rato algo doloroso y lamentable que no he visto en los hombres, un peligro continuo de caer en un gran pozo oscuro […]. Lo que tienen que hacer las mujeres es defenderse con uñas y dientes de esta malsana costumbre, porque un ser libre no cae casi nunca en el pozo ni piensa siempre en sí mismo, sino que se ocupa de todas las cosas importantes y serias que hay en el mundo, y solo se ocupa de sí mismo esforzándose por ser cada día más libre. La primera que debe aprender a actuar así soy yo». Yo, que tiendo a estar en el pozo cada cierto tiempo, he encontrado refugio y consuelo en estas palabras, lo que me pasa no es algo exclusivo de mi identidad como persona sino de mi identidad como mujer.

A lo largo de estos nueve relatos vamos a conocer a múltiples mujeres: con sombrero y sin sombrero, jóvenes y viejas, maquilladas o con la cara recién lavada. Ellas, tan solas o con demasiada gente a su alrededor; con hijos que hacen preguntas molestas o amantes que llegan, te usan, saludan y se van. Mujeres que tarde o temprano se sienten malqueridas, aunque anden por la calle pisando fuerte y mirando coquetas el reflejo de su cuerpo en el escaparate de alguna tienda.

En estos cuentos hablan, lloran, caminan… La prosa de Natalia está llena de sensibilidad, belleza y valentía para abordar a la mujer con otra mirada distinta; la de otra mujer que las entiende, porque también ha estado en el «pozo».

Son textos llenos de sutileza y elegancia, en contraste con los temas que aborda (la mayoría de ellos llenos de desasosiego, desesperanza, conflicto…). Como dice Elena Medel en su magnífico prólogo: «Se intuye más que se explicita […], no nos quieren con ellos, se bastan solos. Funcionan sin el lector, y ahí la paradoja: funcionan para el lector, igual que si te enteraras de una anécdota que se describiese sin florituras, tal y como sucedió, con el tiempo exacto, contada porque necesita contarse. Así, con esa urgencia y esa conciencia sabias, con ese raro apego, afronta Natalia Ginzburg sus relatos. Los convierte en el territorio de la exigencia».

Las mujeres constituyen el hilo evidente con el que se tejen los relatos de A propósito de las mujeres, estas piezas se unen porque las cose una mujer.

Natalia Ginzburg (1916-1991), fue una de las voces más importantes de la literatura italiana del siglo XX. Nacida en Palermo en 1916, pronto se trasladó a Turín y luego, ya casada con Leone Ginzburg, vivió en Roma hasta que su marido fue asesinado en una cárcel de la capital por las fuerzas fascistas.

Entre sus obras más conocidas, además de Léxico familiar, que en 1963 fue galardonado con el Premio Strega, destacan Las pequeñas virtudes, Querido Miguel, Todos nuestros ayeres, su coleccción de ensayos Las tareas de casa y otros ensayos y La ciudad y la casa, su última novela. (Muchas de sus obras podéis encontrarlas en la biblioteca).

Ginzburg trabajó muchos años como editora en Roma, hasta su muerte en 1991. Su prosa no envejece, y siempre es un placer encontrarte con ella en alguno de sus libros, como este que hoy os traemos.

Os dejo con esta magnífica reseña de Rafael Narbona.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Libros, Recomendaciones, Uncategorized

RECOLECTURAS – Buenos días, guapa

«Me interesa cómo viven su historia las mujeres, cómo se imaginan sus historias. Quizá este libro haya surgido sólo porque yo quise escuchar».

Ayer celebramos el Día de la madre, por este motivo mi recomendación para el día de hoy es un libro que habla sobre mujeres, muchas de ellas madres.

A mediados de los años setenta, Maxie Wander se reúne, una a una, con diecinueve mujeres y conversa con ellas, las escucha atentamente. «Lo decisivo para mí cuando empecé este proyecto era si una mujer tenía las ganas o el valor de contar cosas de sí misma». Wander —hasta entonces escritora, secretaria, reportera y fotógrafa— se hizo famosa instantáneamente al publicar este extraordinario libro sobre la vida de las mujeres de su país. No sólo cómo eran aquellas vidas, sino cómo hubiesen querido que fuese cada una de ellas: con qué soñaban, qué deseaban y qué tenían que soportar día a día. Sus respuestas trazan un mapa fascinante.

Lo que distingue Buenos días, guapa no es tanto el interés intrínseco de sus historias como el tratamiento de sus voces. Wander no tiene empacho en manipular lo grabado para perfilar mejor a un personaje: no sólo selecciona y reordena, sino que retoca e inserta partículas orales, frases propias, sueños y recuerdos de su infancia (A Maxie Wander  no la legitimaban sino la curiosidad intelectual y el interés sincero. No venía a juzgar, sino a ver y a escuchar).

El libro de Maxie Wander, prueba sin proponérselo, un fenómeno muy significativo: sólo cuando el hombre y la mujer ya no discuten por el sueldo, por si la mujer puede «ir a trabajar» y quién se ocupa entonces de los niños; sólo cuando la mujer cobra por su trabajo lo mismo que el hombre; cuando se representa a sí misma ante el juzgado; cuando, al menos en la educación pública, ya no es adiestrada para la «feminidad», ni despreciada por la opinión pública como madre soltera; sólo entonces comienza a tener experiencias relevantes que no la conciernen sólo en general, como ser humano de género femenino, sino personalmente, como individuo.

La apelación a participar en los asuntos públicos ha transformado la vida privada y el sentir de muchas mujeres en la RDA. Ahora se enfrentan a una gran variedad de posibilidades, y también de riesgos y errores posibles. Este libro brinda ejemplos de cómo las mujeres mayores y las jóvenes reaccionan de manera muy diferente ante esta situación.

Habrá hombres a los que se les hará incómodo ver cómo las mujeres se deshacen de su tradicional  impronta «femenina», examinan al hombre, pueden prescindir de él, barajan «despedirlo», se ponen « en modo receptivo», aspiran más al« roce anímico» que al físico, y se burlan de él en determinadas circunstancias.

Este libro fue un acontecimiento y una revelación a ambos lados del Muro. Decenas de miles de lectoras, en el Este y el Oeste de Alemania, pudieron reconocerse en la frescura de sus testimonios y confirmar que, en cuanto a emancipación femenina, la República Democrática Alemana llevaba una considerable ventaja sobre la Federal. Vendió más de 60.000 ejemplares solo en su primer año, su adaptación teatral fue uno de los mayores éxitos en el país, y reportó a su autora una avalancha de cartas (hasta cincuenta diarias) de mujeres que le agradecían nada menos que haber cambiado su vida. Para toda una generación, encarnó como muy pocos libros el poder redentor del relato, del encuentro consigo mismo y con sus semejantes.

La desinhibición en el ámbito erótico ayuda a entender el éxito del libro, pero es sólo una parte del programa utópico que encarna Maxie Wander. Su mensaje político es de gran audacia, y ha trascendido la desaparición del país tan singular en que surgió.

El libro me ha gustado muchísimo, y más si pienso en el contexto en el que se escribió, mediados de los años 70 en la República Democrática Alemana, bajo ocupación soviética. Estamos ante un texto de gran modernidad, que ha envejecido muy bien, ya que los comentarios vertidos por muchas de las entrevistadas son sumamente interesantes. Estos son sólo algunos ejemplos que he extraído del texto: «A mayor agresividad de los hombres disminuye su inteligencia». «Si crees que ya no puede pasarte gran cosa, tu mayor peligro pasa a ser la indiferencia». «Espero el roce anímico: te he reconocido, te necesito justamente a ti en esta fase común de nuestra vida». «Sólo las personas fuertes son capaces de mostrar su inseguridad y llevarla tan tranquilos, como ropa vieja». «Cuestionarte a ti mismo es el punto de partido para cualquier cambio. Sólo si te vacías de todo lo antiguo tienes sitio para algo nuevo y mejor». «Como he tenido una educación religiosa, siempre he tenido algo a lo que aferrarme». «Igual la emancipación es eso, que cosas que antes terminaban en catástrofes hoy ya no supongan un problema. Que una mujer pueda decir: si tú no quieres, lo hago sola».

Es un texto ágil y fácil de leer. Los testimonios que se exponen pueden leerse como capítulos de una novela, mejor dicho, cada testimonio podemos considerarlo como un relato en sí mismo. Están representados varias clases de mujeres, desde las más humildes, como campesinas y obreras, hasta las más intelectuales, científicas y profesoras. Casadas, solteras, con hijos y sin hijos, separadas, viudas, jóvenes, ancianas …, un microcosmo de la feminidad. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que la mayoría de las mujeres entrevistadas no tienen amigas, sienten a las mujeres como una amenaza.

Publicado en la República Democrática Alemana en 1977, fue desde el momento mismo de su publicación un libro de culto en ambas Alemanias y vendió millones de ejemplares: nunca antes se había publicado un texto semejante. Lo que aquí se cuenta no se había contado nunca de este modo, y, sorprendentemente, sigue siendo muy actual.

(Fuente: Algunos datos han sido extraídos del prólogo de Ibon Zubiaur y del epílogo de Christa Wolf, amiga de la autora).

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Libros, Recomendaciones, Uncategorized

RECOLECTURAS – Solterona

Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que, para vivir bien sola, necesitas tener la voluntad de querer estarlo. Como cualquier tipo de vida plena necesita la intención de querer tenerla.

El pasado 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer, por este motivo hoy os traigo el libro Solterona. La construcción de una vida propia, de Kate Bolick.

Detrás de este título peyorativo, que crea confusión, se esconde una gran obra de reivindicación de la mujer que podemos leer como si de una novela se tratase.

Miren a esta mujer. ¿Corresponde esta imagen a la idea que tenemos en la mente cuando pensamos en una “solterona”? Pues es ella, una soltera por elección y por convicción. La autora, con este ensayo ha querido quitar los prejuicios de una palabra cargada de gran machismo, y reivindica la soltería como modelo de vida; pero llegar hasta este punto no ha sido nada fácil, precisamente de ello trata el libro, de cómo a través de su propia experiencia personal, y a través del acercamiento y del estudio de cinco mujeres a las que ella admira, para mí la parte más interesante del libro, ha llegado a esta convicción.

Kate Bolick creció pensando que acabaría casándose. Incluso tenía una fecha límite para hacerlo: los treinta años. Se concedió hasta entonces para estudiar, experimentar y decidir qué hacer con su vida profesional. Sin embargo, cuando llegó a la treintena ese deseo de casarse se había evaporado. Una nueva década cargada de ambiciones se abría ante ella. Y el matrimonio se convertía en una molestia.”Me iba haciendo mayor y no sucedía, no encontraba a nadie. Incluso llegué a pensar que el problema era yo“. “A los 35 asumí que, a lo mejor, es que no me casaba nunca. Al final me dio igual, porque me di cuenta de que me gustaba. Me gusta la vida que tengo“.

Muchas mujeres se ven en esa misma tesitura vital, opina Bolick, y les cuesta asumir la soledad; sobre todo cuando viene impuesta por el destino y no por propia voluntad. Precisamente, esa es una de las principales motivaciones que la impulsaron a dar testimonio escrito de su experiencia, la de liberar a sus congéneres de la pesada carga psicológica que sostienen por no llegar a ser lo que la sociedad espera.

Apoyándose en datos estadísticos, señala: “En EE UU, entre las que no están casadas ni tienen pareja, y las que son viudas y divorciadas, la cifra de mujeres a las que ella llama solteras sobrepasa el 53%”.  “Es el resultado de los logros de la segunda ola del feminismo de los años 70. Es una circunstancia que nunca se ha dado antes: el número de mujeres que están trabajando y estudiando es mayor que nunca“. “Cuando las mujeres han tenido menos acceso a la educación, han tendido a casarse más. Si toman la decisión de vivir en solitario creo que es, fundamentalmente, porque ahora se les permite tener experiencia, una visión del mundo mucho más amplia que el matrimonio. No es egoísmo, como muchos argumentan”. 

Bolick también hace hincapié en que la soltería no está reñida con tener una vida sexual activa y plena, y no se lo plantea como una doctrina inalterable; de hecho, en la actualidad, la autora tiene pareja. También separa la soltería de la maternidad, no es incompatible ser soltera con el hecho de querer tener hijos, hecho que vemos en la actualidad con los nuevos roles familiares que se están creando.

Como dije antes, una de las partes más interesantes del libro es cuando Bolick se acerca a la figura de cinco mujeres a las que admira, a las que llama despertadoras. Este acercamiento, a través de capítulos que les dedica, constituyen pequeñas biografías de gran interés. Las mujeres a las que hace referencia son las siguientes:

Maeve Brennan (1971 – 1993). Fue una escritora y periodista irlandesa, radicada en los Estados Unidos, que destacó por sus relatos y por sus crónicas. Fue colaboradora en Harper’s Bazaar y en el The New Yorker. Al principio, escribió sobre moda femenina, y enseguida comenzó a publicar reseñas de libros muy notables. En el The New Yorker publicó una serie de crónicas urbanas, bajo el pseudónimo de “The Long-Winded Lady“, luego recopiladas en el libro Crónicas de Nueva York.

Neith Boyce (1872-1951). Escritora y dramaturga estadounidense. Entre sus obras destacan El precursor (1903), La locura de los demás (1904), La primavera eterna (1906), El enlace (1908), Dos hijos (1917), La señora orgullosa (1923).

Edna St. Vincent Millay (1892-1950). Fue una poeta, dramaturga y feminista estadounidense. Fue la primera mujer en recibir el Premio Pulitzer de Poesía. Usaba el pseudónimo Nancy Boyd para su trabajo en prosa. “Renascence” y “The Ballad of the Harp-Weaver” se consideran sus mejores poemas.

Edith Wharton (1862-1937). Quizás la más conocida de todas ellas. Escritora y diseñadora. Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, entre las que destacan: La casa de la alegría, Ethan FromeLa edad de la inocencia, ganadora del Premio Pulitzer  1921, y la novela inacabada, Las bucaneras. Amiga y discípula de Henry James, fue miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras (1926) y del Instituto Nacional de las Artes y las Letras. El gobierno de Estados Unidos le concedió la medalla de oro de este último Instituto Nacional en 1924, y fue la primera mujer en alcanzar tal distinción.  En 1923, fue la primera mujer nombrada Doctor honoris causa por la Universidad de Yale.

Charlotte Perkins Gilman (1860-1935).  Fue una destacada socióloga, novelista y cuentista estadounidense, que además escribió poesía y obras de no ficción, e impartió conferencias para la Reforma social. Durante un tiempo fue una utópica feminista cuando sus logros eran excepcionales entre las mujeres, y sirvió de modelo para futuras generaciones de feministas debido a sus ideas y estilo de vida poco ortodoxos. Su obra más conocida actualmente es un cuento semiautobiográfico, El papel de pared amarillo (“The Yellow Wallpaper”), que escribió durante un brote severo de depresión postparto. Entre otras obras destacan:  Las mujeres y la economía, Acerca de los hijos, El hogar, Versos y canciones sufragistas, Despedida, Si yo fuera un hombre.

K. Bolick, una de las periodistas norteamericanas más influyentes de la actualidad, gracias a sus artículos en publicaciones como Cosmopolitan, Elle, Vogue, The New York Times o The Wall Street Journal, no ha escrito un libro de autoayuda ni una guía inspiracional. A través de su mirada y de su experiencia consigue explicar cómo la literatura de estas mujeres excepcionales la ayudaron a apasionarse, a no buscar en los demás sino en ella misma, a vivir como una mujer que no necesita de nadie para construir su identidad.

Un libro muy bueno y estimulante, que nos trae Malpaso en una preciosa edición, después del tremendo éxito obtenido en Estados Unidos, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

(Fuentes: cultura.elpais.com/cultura/2016/05/13/actualidad/1463138730_112393.html y  Wikipedia para los datos biográficos de las despertadoras).

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Libros, Recomendaciones

CINEMA PARADISO – Mujeres y cine

Hoy día 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer trabajadora y desde aquí quiero rendir homenaje a todas las mujeres del mundo, las que trabajan fuera de casa y también a las que lo hacen desde su hogar, y quiero hacerlo con cine. Películas sobre la situación de la mujer en el mundo hay muchas, por eso no puedo reseñar una en concreto, cada una desde su perspectiva particular y todas igualmente válidas para reivindicar que la mujer esté visible siempre en nuestra sociedad, y no sólo un día al año.

Debemos recordar las reivindicaciones de todas aquellas mujeres que han defendido sus derechos desde hace siglos. Es un día para recordar a mujeres como Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft, a Christine de Pizan y a Émilie du Châtelet, a Sor Juana Inés de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús, a Sojourner Truth y Emmeline Pankhurst, a Rita Mae Brown, Emma Goldman y Bell Hooks, a Iris Pavón y Clara Zetkin, a Adelita del Campo y Elizabeth Cady Stanton, a Marisela Escobedo y Betty Friedan, a Emilia Pardo Bazán y a un larguísimo etcétera.

A Lilith, la primera que se opuso al orden patriarcal; a las que murieron en la hoguera acusadas de brujería en plena Edad Media para arrebatarles todo su saber; a las sufragistas que nos consiguieron el derecho a votar; a las obreras de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York; a todas las mujeres anónimas, mujeres sin nombre  que día a día luchan para que sus derechos y los de las que vendrán se vean reconocidos en igualdad con los de los hombres, que trabajan cada día por un mundo más justo, igualitario y libre.

Visibilizar las vidas de las mujeres en el cine, y en general en los medios de comunicación, es esencial para contravenir el discurso patriarcal dominante. Si a esto añadimos el aumento de la representación de mujeres que no se correspondan con los estereotipos tradicionales que perpetúan la desigualdad y la discriminación y se propugna la creación de nuevos modelos de socialización de género, estaremos avanzando hacia una nueva cinematografía que no infravalore a las mujeres como personas.

Por eso, para seguir conmemorando el trabajo hecho, para seguir recordando que aún nos enfrentamos a múltiples desigualdades y violencias, y para visibilizar el papel de las mujeres que protagonizan sus propias vidas de forma independiente y que luchan por un mundo mejor, quiero recomendar algunas películas que al tiempo que nos harán pasar un buen rato, servirán de  reflexión sobre la situación de las mujeres en el mundo, en una agradable tarde de sofá y mantita.

Estas son sólo algunas de una larguísima lista que como siempre podéis encontrar en la biblioteca.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo Películas y documentales, Recomendaciones