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RECOLECTURAS – A propósito de las mujeres

Hoy en la sección, otra de las novedades de esta primavera. Un precioso y corto libro de Natalia Ginzburg, A propósito de las mujeres.

El libro se abre con unas reflexiones de la autora que lleva por nombre A propósito de las mujeres y da título a este conjunto de retratos. Estas reflexiones me han parecido muy reveladoras, y me he sentido identificada con ellas: «Las mujeres tienen la mala costumbre de caer en un pozo de vez en cuando, de dejarse embargar por una terrible melancolía, ahogarse en ella y bracear para mantenerse a flote: ese es su verdadero problema. Las mujeres se avergüenzan a menudo de ello, y fingen que no tienen problemas, que son enérgicas y libres, y caminan con paso firme por las calles con grandes sombreros y bonitos vestidos y los labios pintados y un aire resuelto y altivo, pero nunca me he encontrado con una mujer en quien no haya descubierto al poco rato algo doloroso y lamentable que no he visto en los hombres, un peligro continuo de caer en un gran pozo oscuro […]. Lo que tienen que hacer las mujeres es defenderse con uñas y dientes de esta malsana costumbre, porque un ser libre no cae casi nunca en el pozo ni piensa siempre en sí mismo, sino que se ocupa de todas las cosas importantes y serias que hay en el mundo, y solo se ocupa de sí mismo esforzándose por ser cada día más libre. La primera que debe aprender a actuar así soy yo». Yo, que tiendo a estar en el pozo cada cierto tiempo, he encontrado refugio y consuelo en estas palabras, lo que me pasa no es algo exclusivo de mi identidad como persona sino de mi identidad como mujer.

A lo largo de estos nueve relatos vamos a conocer a múltiples mujeres: con sombrero y sin sombrero, jóvenes y viejas, maquilladas o con la cara recién lavada. Ellas, tan solas o con demasiada gente a su alrededor; con hijos que hacen preguntas molestas o amantes que llegan, te usan, saludan y se van. Mujeres que tarde o temprano se sienten malqueridas, aunque anden por la calle pisando fuerte y mirando coquetas el reflejo de su cuerpo en el escaparate de alguna tienda.

En estos cuentos hablan, lloran, caminan… La prosa de Natalia está llena de sensibilidad, belleza y valentía para abordar a la mujer con otra mirada distinta; la de otra mujer que las entiende, porque también ha estado en el «pozo».

Son textos llenos de sutileza y elegancia, en contraste con los temas que aborda (la mayoría de ellos llenos de desasosiego, desesperanza, conflicto…). Como dice Elena Medel en su magnífico prólogo: «Se intuye más que se explicita […], no nos quieren con ellos, se bastan solos. Funcionan sin el lector, y ahí la paradoja: funcionan para el lector, igual que si te enteraras de una anécdota que se describiese sin florituras, tal y como sucedió, con el tiempo exacto, contada porque necesita contarse. Así, con esa urgencia y esa conciencia sabias, con ese raro apego, afronta Natalia Ginzburg sus relatos. Los convierte en el territorio de la exigencia».

Las mujeres constituyen el hilo evidente con el que se tejen los relatos de A propósito de las mujeres, estas piezas se unen porque las cose una mujer.

Natalia Ginzburg (1916-1991), fue una de las voces más importantes de la literatura italiana del siglo XX. Nacida en Palermo en 1916, pronto se trasladó a Turín y luego, ya casada con Leone Ginzburg, vivió en Roma hasta que su marido fue asesinado en una cárcel de la capital por las fuerzas fascistas.

Entre sus obras más conocidas, además de Léxico familiar, que en 1963 fue galardonado con el Premio Strega, destacan Las pequeñas virtudes, Querido Miguel, Todos nuestros ayeres, su coleccción de ensayos Las tareas de casa y otros ensayos y La ciudad y la casa, su última novela. (Muchas de sus obras podéis encontrarlas en la biblioteca).

Ginzburg trabajó muchos años como editora en Roma, hasta su muerte en 1991. Su prosa no envejece, y siempre es un placer encontrarte con ella en alguno de sus libros, como este que hoy os traemos.

Os dejo con esta magnífica reseña de Rafael Narbona.

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RECOLECTURAS – Buenos días, guapa

«Me interesa cómo viven su historia las mujeres, cómo se imaginan sus historias. Quizá este libro haya surgido sólo porque yo quise escuchar».

Ayer celebramos el Día de la madre, por este motivo mi recomendación para el día de hoy es un libro que habla sobre mujeres, muchas de ellas madres.

A mediados de los años setenta, Maxie Wander se reúne, una a una, con diecinueve mujeres y conversa con ellas, las escucha atentamente. «Lo decisivo para mí cuando empecé este proyecto era si una mujer tenía las ganas o el valor de contar cosas de sí misma». Wander —hasta entonces escritora, secretaria, reportera y fotógrafa— se hizo famosa instantáneamente al publicar este extraordinario libro sobre la vida de las mujeres de su país. No sólo cómo eran aquellas vidas, sino cómo hubiesen querido que fuese cada una de ellas: con qué soñaban, qué deseaban y qué tenían que soportar día a día. Sus respuestas trazan un mapa fascinante.

Lo que distingue Buenos días, guapa no es tanto el interés intrínseco de sus historias como el tratamiento de sus voces. Wander no tiene empacho en manipular lo grabado para perfilar mejor a un personaje: no sólo selecciona y reordena, sino que retoca e inserta partículas orales, frases propias, sueños y recuerdos de su infancia (A Maxie Wander  no la legitimaban sino la curiosidad intelectual y el interés sincero. No venía a juzgar, sino a ver y a escuchar).

El libro de Maxie Wander, prueba sin proponérselo, un fenómeno muy significativo: sólo cuando el hombre y la mujer ya no discuten por el sueldo, por si la mujer puede «ir a trabajar» y quién se ocupa entonces de los niños; sólo cuando la mujer cobra por su trabajo lo mismo que el hombre; cuando se representa a sí misma ante el juzgado; cuando, al menos en la educación pública, ya no es adiestrada para la «feminidad», ni despreciada por la opinión pública como madre soltera; sólo entonces comienza a tener experiencias relevantes que no la conciernen sólo en general, como ser humano de género femenino, sino personalmente, como individuo.

La apelación a participar en los asuntos públicos ha transformado la vida privada y el sentir de muchas mujeres en la RDA. Ahora se enfrentan a una gran variedad de posibilidades, y también de riesgos y errores posibles. Este libro brinda ejemplos de cómo las mujeres mayores y las jóvenes reaccionan de manera muy diferente ante esta situación.

Habrá hombres a los que se les hará incómodo ver cómo las mujeres se deshacen de su tradicional  impronta «femenina», examinan al hombre, pueden prescindir de él, barajan «despedirlo», se ponen « en modo receptivo», aspiran más al« roce anímico» que al físico, y se burlan de él en determinadas circunstancias.

Este libro fue un acontecimiento y una revelación a ambos lados del Muro. Decenas de miles de lectoras, en el Este y el Oeste de Alemania, pudieron reconocerse en la frescura de sus testimonios y confirmar que, en cuanto a emancipación femenina, la República Democrática Alemana llevaba una considerable ventaja sobre la Federal. Vendió más de 60.000 ejemplares solo en su primer año, su adaptación teatral fue uno de los mayores éxitos en el país, y reportó a su autora una avalancha de cartas (hasta cincuenta diarias) de mujeres que le agradecían nada menos que haber cambiado su vida. Para toda una generación, encarnó como muy pocos libros el poder redentor del relato, del encuentro consigo mismo y con sus semejantes.

La desinhibición en el ámbito erótico ayuda a entender el éxito del libro, pero es sólo una parte del programa utópico que encarna Maxie Wander. Su mensaje político es de gran audacia, y ha trascendido la desaparición del país tan singular en que surgió.

El libro me ha gustado muchísimo, y más si pienso en el contexto en el que se escribió, mediados de los años 70 en la República Democrática Alemana, bajo ocupación soviética. Estamos ante un texto de gran modernidad, que ha envejecido muy bien, ya que los comentarios vertidos por muchas de las entrevistadas son sumamente interesantes. Estos son sólo algunos ejemplos que he extraído del texto: «A mayor agresividad de los hombres disminuye su inteligencia». «Si crees que ya no puede pasarte gran cosa, tu mayor peligro pasa a ser la indiferencia». «Espero el roce anímico: te he reconocido, te necesito justamente a ti en esta fase común de nuestra vida». «Sólo las personas fuertes son capaces de mostrar su inseguridad y llevarla tan tranquilos, como ropa vieja». «Cuestionarte a ti mismo es el punto de partido para cualquier cambio. Sólo si te vacías de todo lo antiguo tienes sitio para algo nuevo y mejor». «Como he tenido una educación religiosa, siempre he tenido algo a lo que aferrarme». «Igual la emancipación es eso, que cosas que antes terminaban en catástrofes hoy ya no supongan un problema. Que una mujer pueda decir: si tú no quieres, lo hago sola».

Es un texto ágil y fácil de leer. Los testimonios que se exponen pueden leerse como capítulos de una novela, mejor dicho, cada testimonio podemos considerarlo como un relato en sí mismo. Están representados varias clases de mujeres, desde las más humildes, como campesinas y obreras, hasta las más intelectuales, científicas y profesoras. Casadas, solteras, con hijos y sin hijos, separadas, viudas, jóvenes, ancianas …, un microcosmo de la feminidad. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que la mayoría de las mujeres entrevistadas no tienen amigas, sienten a las mujeres como una amenaza.

Publicado en la República Democrática Alemana en 1977, fue desde el momento mismo de su publicación un libro de culto en ambas Alemanias y vendió millones de ejemplares: nunca antes se había publicado un texto semejante. Lo que aquí se cuenta no se había contado nunca de este modo, y, sorprendentemente, sigue siendo muy actual.

(Fuente: Algunos datos han sido extraídos del prólogo de Ibon Zubiaur y del epílogo de Christa Wolf, amiga de la autora).

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

Una de las lecciones más importantes que he aprendido es que, para vivir bien sola, necesitas tener la voluntad de querer estarlo. Como cualquier tipo de vida plena necesita la intención de querer tenerla.

El pasado 8 de marzo celebramos el Día Internacional de la Mujer, por este motivo hoy os traigo el libro Solterona. La construcción de una vida propia, de Kate Bolick.

Detrás de este título peyorativo, que crea confusión, se esconde una gran obra de reivindicación de la mujer que podemos leer como si de una novela se tratase.

Miren a esta mujer. ¿Corresponde esta imagen a la idea que tenemos en la mente cuando pensamos en una “solterona”? Pues es ella, una soltera por elección y por convicción. La autora, con este ensayo ha querido quitar los prejuicios de una palabra cargada de gran machismo, y reivindica la soltería como modelo de vida; pero llegar hasta este punto no ha sido nada fácil, precisamente de ello trata el libro, de cómo a través de su propia experiencia personal, y a través del acercamiento y del estudio de cinco mujeres a las que ella admira, para mí la parte más interesante del libro, ha llegado a esta convicción.

Kate Bolick creció pensando que acabaría casándose. Incluso tenía una fecha límite para hacerlo: los treinta años. Se concedió hasta entonces para estudiar, experimentar y decidir qué hacer con su vida profesional. Sin embargo, cuando llegó a la treintena ese deseo de casarse se había evaporado. Una nueva década cargada de ambiciones se abría ante ella. Y el matrimonio se convertía en una molestia.”Me iba haciendo mayor y no sucedía, no encontraba a nadie. Incluso llegué a pensar que el problema era yo“. “A los 35 asumí que, a lo mejor, es que no me casaba nunca. Al final me dio igual, porque me di cuenta de que me gustaba. Me gusta la vida que tengo“.

Muchas mujeres se ven en esa misma tesitura vital, opina Bolick, y les cuesta asumir la soledad; sobre todo cuando viene impuesta por el destino y no por propia voluntad. Precisamente, esa es una de las principales motivaciones que la impulsaron a dar testimonio escrito de su experiencia, la de liberar a sus congéneres de la pesada carga psicológica que sostienen por no llegar a ser lo que la sociedad espera.

Apoyándose en datos estadísticos, señala: “En EE UU, entre las que no están casadas ni tienen pareja, y las que son viudas y divorciadas, la cifra de mujeres a las que ella llama solteras sobrepasa el 53%”.  “Es el resultado de los logros de la segunda ola del feminismo de los años 70. Es una circunstancia que nunca se ha dado antes: el número de mujeres que están trabajando y estudiando es mayor que nunca“. “Cuando las mujeres han tenido menos acceso a la educación, han tendido a casarse más. Si toman la decisión de vivir en solitario creo que es, fundamentalmente, porque ahora se les permite tener experiencia, una visión del mundo mucho más amplia que el matrimonio. No es egoísmo, como muchos argumentan”. 

Bolick también hace hincapié en que la soltería no está reñida con tener una vida sexual activa y plena, y no se lo plantea como una doctrina inalterable; de hecho, en la actualidad, la autora tiene pareja. También separa la soltería de la maternidad, no es incompatible ser soltera con el hecho de querer tener hijos, hecho que vemos en la actualidad con los nuevos roles familiares que se están creando.

Como dije antes, una de las partes más interesantes del libro es cuando Bolick se acerca a la figura de cinco mujeres a las que admira, a las que llama despertadoras. Este acercamiento, a través de capítulos que les dedica, constituyen pequeñas biografías de gran interés. Las mujeres a las que hace referencia son las siguientes:

Maeve Brennan (1971 – 1993). Fue una escritora y periodista irlandesa, radicada en los Estados Unidos, que destacó por sus relatos y por sus crónicas. Fue colaboradora en Harper’s Bazaar y en el The New Yorker. Al principio, escribió sobre moda femenina, y enseguida comenzó a publicar reseñas de libros muy notables. En el The New Yorker publicó una serie de crónicas urbanas, bajo el pseudónimo de “The Long-Winded Lady“, luego recopiladas en el libro Crónicas de Nueva York.

Neith Boyce (1872-1951). Escritora y dramaturga estadounidense. Entre sus obras destacan El precursor (1903), La locura de los demás (1904), La primavera eterna (1906), El enlace (1908), Dos hijos (1917), La señora orgullosa (1923).

Edna St. Vincent Millay (1892-1950). Fue una poeta, dramaturga y feminista estadounidense. Fue la primera mujer en recibir el Premio Pulitzer de Poesía. Usaba el pseudónimo Nancy Boyd para su trabajo en prosa. “Renascence” y “The Ballad of the Harp-Weaver” se consideran sus mejores poemas.

Edith Wharton (1862-1937). Quizás la más conocida de todas ellas. Escritora y diseñadora. Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, entre las que destacan: La casa de la alegría, Ethan FromeLa edad de la inocencia, ganadora del Premio Pulitzer  1921, y la novela inacabada, Las bucaneras. Amiga y discípula de Henry James, fue miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras (1926) y del Instituto Nacional de las Artes y las Letras. El gobierno de Estados Unidos le concedió la medalla de oro de este último Instituto Nacional en 1924, y fue la primera mujer en alcanzar tal distinción.  En 1923, fue la primera mujer nombrada Doctor honoris causa por la Universidad de Yale.

Charlotte Perkins Gilman (1860-1935).  Fue una destacada socióloga, novelista y cuentista estadounidense, que además escribió poesía y obras de no ficción, e impartió conferencias para la Reforma social. Durante un tiempo fue una utópica feminista cuando sus logros eran excepcionales entre las mujeres, y sirvió de modelo para futuras generaciones de feministas debido a sus ideas y estilo de vida poco ortodoxos. Su obra más conocida actualmente es un cuento semiautobiográfico, El papel de pared amarillo (“The Yellow Wallpaper”), que escribió durante un brote severo de depresión postparto. Entre otras obras destacan:  Las mujeres y la economía, Acerca de los hijos, El hogar, Versos y canciones sufragistas, Despedida, Si yo fuera un hombre.

K. Bolick, una de las periodistas norteamericanas más influyentes de la actualidad, gracias a sus artículos en publicaciones como Cosmopolitan, Elle, Vogue, The New York Times o The Wall Street Journal, no ha escrito un libro de autoayuda ni una guía inspiracional. A través de su mirada y de su experiencia consigue explicar cómo la literatura de estas mujeres excepcionales la ayudaron a apasionarse, a no buscar en los demás sino en ella misma, a vivir como una mujer que no necesita de nadie para construir su identidad.

Un libro muy bueno y estimulante, que nos trae Malpaso en una preciosa edición, después del tremendo éxito obtenido en Estados Unidos, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

(Fuentes: cultura.elpais.com/cultura/2016/05/13/actualidad/1463138730_112393.html y  Wikipedia para los datos biográficos de las despertadoras).

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CINEMA PARADISO – Mujeres y cine

Hoy día 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer trabajadora y desde aquí quiero rendir homenaje a todas las mujeres del mundo, las que trabajan fuera de casa y también a las que lo hacen desde su hogar, y quiero hacerlo con cine. Películas sobre la situación de la mujer en el mundo hay muchas, por eso no puedo reseñar una en concreto, cada una desde su perspectiva particular y todas igualmente válidas para reivindicar que la mujer esté visible siempre en nuestra sociedad, y no sólo un día al año.

Debemos recordar las reivindicaciones de todas aquellas mujeres que han defendido sus derechos desde hace siglos. Es un día para recordar a mujeres como Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft, a Christine de Pizan y a Émilie du Châtelet, a Sor Juana Inés de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús, a Sojourner Truth y Emmeline Pankhurst, a Rita Mae Brown, Emma Goldman y Bell Hooks, a Iris Pavón y Clara Zetkin, a Adelita del Campo y Elizabeth Cady Stanton, a Marisela Escobedo y Betty Friedan, a Emilia Pardo Bazán y a un larguísimo etcétera.

A Lilith, la primera que se opuso al orden patriarcal; a las que murieron en la hoguera acusadas de brujería en plena Edad Media para arrebatarles todo su saber; a las sufragistas que nos consiguieron el derecho a votar; a las obreras de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York; a todas las mujeres anónimas, mujeres sin nombre  que día a día luchan para que sus derechos y los de las que vendrán se vean reconocidos en igualdad con los de los hombres, que trabajan cada día por un mundo más justo, igualitario y libre.

Visibilizar las vidas de las mujeres en el cine, y en general en los medios de comunicación, es esencial para contravenir el discurso patriarcal dominante. Si a esto añadimos el aumento de la representación de mujeres que no se correspondan con los estereotipos tradicionales que perpetúan la desigualdad y la discriminación y se propugna la creación de nuevos modelos de socialización de género, estaremos avanzando hacia una nueva cinematografía que no infravalore a las mujeres como personas.

Por eso, para seguir conmemorando el trabajo hecho, para seguir recordando que aún nos enfrentamos a múltiples desigualdades y violencias, y para visibilizar el papel de las mujeres que protagonizan sus propias vidas de forma independiente y que luchan por un mundo mejor, quiero recomendar algunas películas que al tiempo que nos harán pasar un buen rato, servirán de  reflexión sobre la situación de las mujeres en el mundo, en una agradable tarde de sofá y mantita.

Estas son sólo algunas de una larguísima lista que como siempre podéis encontrar en la biblioteca.

 

 

 

 

 

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RECOLECTURAS – Madres arrepentidas

madres

Hoy os traigo una de nuestras novedades literarias,  #madresarrepentidas de Orna Donath.

“Existe esa verdad común, esa creencia de que todos queremos tener hijos y de que no seremos felices si no los tenemos. Yo me crié con dichas ideas. Y no es sencillo. Nada sencillo. Y tengo tres hijos. No es sencillo. Existe una dicotomía muy fuerte entre los mensajes que recibes de la sociedad y lo que sientes”

Testimonio de Doreen (madre de tres hijos de entre 5 y 10 años).

Si pudiera volver atrás , con los conocimientos y la experiencia que tiene ahora, ¿volvería a ser madre?

¿Tiene ventajas la maternidad?

¿Las ventajas compensan los inconvenientes?

A estos interrogantes pretende dar respuesta la autora en su libro. En este polémico ensayo, polémico por abordar un tema tabú, la socióloga pone sobre la mesa algo de lo que apenas se habla: las muchas mujeres que después de ser madre no ha encontrado la “profetizada” plenitud. Aman a sus hijos, pero a la vez no quieren ser madres de nadie. A través de entrevistas con numerosas mujeres, que hablan de su propia experiencia, Donath examina la dimensión del tabú, convirtiendo este libro en un nuevo e imprescindible manifiesto feminista.

La autora decide enfrentarse a este estudio después de las palabras que le dijeron en 2007, cuando concluyó una investigación sobre la falta de deseo de mujeres y hombres israelíes de ser padres:

¡Te arrepentirás!

¡Te arrepentirás de no tener niños!

La sociedad da por sentado que las mujeres se arrepienten de no ser madres. Y punto.

La maternidad puede ser para las mujeres la relación que les infunde como ninguna otra sentimientos de realización, alegría, amor, consuelo, orgullo y satisfacción; pero al mismo tiempo puede provocar impotencia, frustración, culpa, vergüenza, ira, hostilidad y desilusión. Puede ser opresiva en sí misma, pues reduce las posibilidades de movimiento y el grado de independencia de las mujeres. Las madres son seres humanos capaces de hacer daño, maltratar e incluso matar; no obstante, seguimos anhelando la imagen mítica que tenemos de la madre por excelencia, y por ello seguimos resistiéndonos a reconocer que la maternidad podría estar expuesta también al arrepentimiento.

Hay poco debate sobre este tema, y cuando lo hay es para tildar a estas mujeres de egoístas, dementes y trastornadas, y de seres humanos inmorales. El hecho de esta reacción por parte de la sociedad, hace que  estos sentimientos se mantengan de puertas para adentro.

Las madres son tratadas como objetos cuyo propósito es servir en todo momento a los demás, vinculando estrechamente su bienestar  al bienestar de sus hijos, en lugar de reconocer su condición como sujetos individuales, que son dueñas de su cuerpo, sus pensamientos, sus emociones, su imaginación y sus recuerdos. El arrepentimiento  indica que en efecto, hay caminos que la sociedad prohíbe a las mujeres eliminando a priori vías alternativas como la no maternidad. La sociedad debería ponérselo más fácil a las madres.

El estudio se llevó a cabo durante 5 años, de 2008 a 2013, y se entrevistaron a mujeres de distintos colectivos sociales. A través de los distintos capítulos se abordan temas, tales como, las expectativas sociales en las sociedades occidentales con respecto a la maternidad: las mujeres no tienen más remedio que ser madres porque es su destino biológico. Las exigencias y expectativas hacia las madres: qué aspecto deben tener y cómo se han de comportar. Cómo se utiliza socialmente a las mujeres para garantizar que tengan hijos con la amenaza de que en un futuro se arrepentirán. La promesa de la sociedad de que el hecho de tener hijos hace que las mujeres pasen de “carentes de algo” a “estar completas”.  El hecho según el cual el grado de la satisfacción con la maternidad, depende en gran medida, de las condiciones en que las mujeres crían a sus hijos: muchas veces el arrepentimiento va unido a tener que elegir entre desarrollarse profesionalmente y los hijos.

La maternidad no debería ser tratada como un rol, sino más bien ser entendida como una relación humana como cualquier otra; quizás de esta forma las condiciones mejorarían enormemente.

Este libro da voz a  una postura emocional censurada. Da visibilidad a un tema que está estigmatizado por la sociedad. Muchas madres se sentirán identificadas con los testimonios que se recogen, yo reconozco que me he sentido identificada con algunos. Hablemos sin miedo, quizás ésta sea la forma de que la sociedad de el lugar adecuado a las madres como sujeto individual, lejos del rol Mujer-Madre.

No sé por qué se me viene a la cabeza ese movimiento que se ha puesto de moda, el de las “malas madres“. Parece que el tema de la maternidad está de actualidad, aquí tenemos libros como el de Diario de una madre imperfecta que lo aborda desde el  humor.

Un libro interesante no sólo para las madres, sino también para las que no quieren serlo; como la autora, que expresa abiertamente su postura: “Ni soy madre, ni lo deseo”, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

(Datos sacados del libro)

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RECOLECTURAS – Se busca mujer perfecta

Hoy os traigo a la sección un libro que me ha sorprendido gratamente, Se busca mujer perfecta de Anne Berest. 

mujer

“No sé si existe la mujer perfecta. Pero sí sé lo que es un amor perfecto”.

La protagonista de este libro es Émilienne, una joven de treinta y tantos, artista visual y fotógrafa. Para poder comer Émillienne fotografía bodas, trabajo que odia porque los novios nunca están contentos con el resultado. Después de una enésima boda desastrosa decide inscribirse  en un concurso organizado en el marco de los Encuentros de Fotografía de la ciudad de Arlés. El tema del concurso es Retrato[s] de mujer[es].

Tras una conversación con Julie, su vecina “ejemplar”, decide que su proyecto se va a llamar Una mujer perfecta. Julie sería el punto de partida y en cierta manera contaría su historia. Fotografiaría a mujeres admirables, a heroínas de la vida diaria, ejemplo para sus allegados. Y a través de esos diferentes retratos se delinearía la imagen que la mujer actual quiere dar de sí misma, el retrato de “una mujer ideal”. Pero buscaría también el defecto, la fragilidad, el punto crítico de esas mujeres. Decide imbuirse en el tema pero desde una perspectiva diferente.

Este es el comienzo del libro, un proyecto al que da título. Lo que en un principio parece previsible, se va convirtiendo poco a poco en una novela muy original por los giros que va dando la historia. Para empezar, la forma en que Émilienne busca a sus modelos. Decide que cada mujer con la que se cita de el nombre de otra que para ella represente la “mujer perfecta”. Así se embarca en un recorrido que le lleva a distintos puntos de Francia, e incluso a Venecia, y va conociendo a multitud de mujeres con unas historias sorprendentes detrás, desde “la santa” que no es tal, la adolescente skater, la tía Zelda, la enigmática Georgia, la auxiliar de farmacia Jenane, Mademoiselle, una antigua prostituta reconvertida en imagen de marca, la japonesa Yuko, Maud… Lo curioso es que por una cosa u otra, al final no consigue fotografiar a dichas mujeres.

Además de conocer a  este catálogo singular, también conoceremos su propia historia. Hija única, de padres cómicos; su infancia es un peregrinar por distintos puntos de la geografía francesa. Se casa muy joven, con un hombre que le dobla la edad, y tiene un único hijo. Su nombre artístico, el que reza en la Wikipedia es Émilienne Valser (en español significa bailar el vals): “Elegí un seudónimo construido a partir del verbo valser, esperando que ese nombre influyera como un planeta en la dirección que tomaría mi vida de fotógrafa. A los veinte años yo quería que cada día de mi existencia fuera un baile, y mi vida debería seguir un recorrido salvaje en medio de los quehaceres mundanos“. Una mujer segura de sí misma, con las cosas claras y persiguiendo su sueño a la que, la libertad que siempre le han dado sus padres, marca su carácter. La relación que mantiene con su psicoanalista, Maryame, da muchas pistas de ella.

El libro me ha gustado mucho por las historias que hay detrás de cada mujer, a cada cual más variopinta. También destruye muchos mitos acerca de lo que entendemos sobre la mujer perfecta. Hace una crítica muy certera y aguda sobre la sociedad moderna y la imagen que proyecta de la mujer. No se si es cuestión de modas, pero en la actualidad hay muchos libros que abordan este tema, quizás estemos asistiendo a la desaparición de la tiranía de la perfección. Como vemos en el caso de Julie, la vecina de la protagonista, ser madre, empresaria de éxito, esposa ejemplar y siempre hecha un pincel, termina pasando factura.

Otra cosa que me ha gustado mucho es que me ha permitido conocer fotógrafos reales como Francesca Woodman, Christer Strömholm y Julia Margaret Cameron, tía abuela de la escritora Virginia Woolf, y a la que hacen un homenaje en el concurso a la que se presenta su protagonista. (El libro también reivindica a esas mujeres artistas que por el hecho de ser mujer han vivido mucho tiempo en el ostracismo).Y sí, al final, después de los muchos desastres, logra participar y ganar el concurso pero con una sola mujer de las muchas que aparecen en el libro. ¿Quieres saber cuál? Pues para ello tendrás que leerte el libro y te garantizo que te lo vas a pasar muy bien.

Anne Berest

Anne Berest

Para terminar quiero hablaros de la escritora. Cuando vi que la autora era la actriz francesa Anne Berest rápidamente pensé, otra famosa que cree que sabe o puede escribir. Sin embargo, esto hizo que aún me picara más la curiosidad porque ya había oído buenas críticas y quería comprobarlo por mí misma, y como sabéis, mis expectativas se han cumplido con creces. Es más, Anne es una escritora de prestigio en su país y ya tiene varios libros publicados, algunos incluso premiados. Este es su primer libro publicado en español, y espero que no el último. Menos mal que hay editoriales como Reservoir books que apuestan por estos libros, un aire fresco en el mundillo literario, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

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RECOLECTURAS – Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York

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Mucho después de la Lily Bart y la Undine Spragg de Edith Wharton, de la Caroline «Sister Carrie» Meeber de Theodore Dreiser, de la Marjorie «Morningstar» Morngenstern de Herman Wouk y de la Holly Golightly de Truman Capote; pero bastante antes de la Isadora Zelda White Stollerman Wing de Erica Jong, de la Emma Gennaro de Wilton Barnhardt, de la Bridget Jones de Helen Fielding, de la Carrie Bradshaw de Candace Bushnell, de la Hannah Helene Horvath de Lena Dunham, y de la Frances Ha de Noah Baumbach, estuvo y está y estará la Sheila Levine de Gail Parent.

Y, de acuerdo, las idas y los idus de Sheila no son tan trágicos como los de las chicas de Wharton y Dreiser; pero también es cierto que lo suyo (su cuerpo) tiene mayor peso dramático y cómico que lo de Bridget y Hannah. Y que su armario alberga muchos menos pares de zapatos que el de Carrie. Sin embargo, imposible desentenderse de su importancia como gran bisagra/colchón entre las puertas de aquellas y las camas de estas. Y de la influencia que tuvo en su momento y sigue teniendo su voz y su prosa y su impecable sentido narrativo.

Parent (nacida en Nueva York en 1940) comenzó, mientras estudiaba teatro en la universidad junto a su compañero de curso Kenny Solms, escribiendo y vendiendo chistes por cinco dólares cada uno a comediantes de clubs nocturnos. Y luego, casi enseguida, Parent se formó y deformó en el mundo de la televisión, contribuyendo a reinventar el concepto de sitcom tal como hoy lo conocemos, entre otros, fue guionista de la exitosa serie Las chicas de oro. Y todo eso se nota mucho y, se disfruta aún más, en Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York, escrita a lo largo de un año y medio en los backstages y camerinos de Carol Burnett y, que pronto se conviritió en best-seller, allá por 1972. Porque la voz de Sheila y su tempo narrativo y su formato (supuesta carta de suicida cansada de todo y de todos, ella incluida) es un impecable e implacable monólogo stand-up pero acostado, a la espera de que los demasiados somníferos hagan efecto, y armado en sucesivas y brillantes set-pieces temáticas/circunstanciales. La novela funciona casi como una larga nota al pie de página.

Más allá de su modernidad y compulsión rupturista y transgresora, si le dan a elegir, Sheila quiere ser más Doris Day que Barbra Streisand. Sheila no quiere escribir un libro: Sheila quiere un marido que sea escritor. Y que le dedique un libro. Varios. Muchos. A ella y a sus hijos. Sheila quiere ser una madre judía no exactamente como su madre judía, pero aun así…:  «Muchos chicos judíos, como Portnoy, crecieron en una relación de amor-odio con sus madres judías, por lo que juraron casarse con chicas no judías. Así que resulto poco atractiva desde un punto de vista étnico. Las chicas rubias de pecho plano están de moda; las judías, polacas e italianas, no».

Afortunadamente en aquella época no habían teléfonos móviles, ni redes sociales, ni emoticones, ni ciento cuarenta caracteres máximo; lo que nos habría privado de la elocuencia sin limitaciones de Sheila. Y los sueldos eran más bajos, pero no era imposible mudarse a la Gran Manzana teniendo en cuenta que por entonces Manhattan no era el Parque Temático deluxe que es hoy sino una metrópoli más bien sórdida y estaba casi en quiebra. En este sentido, la ciudad que cuentan Parent & Levine viene a ser algo así como la versión diet pero igual de indigesta de la que se ve en films como Midnight Cowboy y Taxi Driver.

El debut literario de Parent es una gran novela histórica y sociológica (e histérica e ilógica) que dice mucho de una época y de la situación de la mujer por entonces, y, mal que le pese a algun@s, con temas que siguen estando muy vigentes en la actualidad, entre otros, la búsqueda de un marido: «¡No, Linda! Más de una chica ha dedicado su vida, sí, su vida, a intentar convertir a un hombre que prefería a otros hombres en un hombre que prefiere a las mujeres. Yo, sin ir más lejos, Sheila la experta, caí en la trampa. Muchas jóvenes han sentido que ellas eran la mujer adecuada, la única que podía conseguirlo. No funciona. Se le puede analizar todo lo que quieras, se le puede aplicar terapia de choque además de entregarle tu amor incondicional, pero él seguirá prefiriendo a su amiguito de East Hampton antes que a ti. Para algunas chicas, enamorarse de gays se ha convertido en una costumbre. ¿Por qué? No lo sé con seguridad. ¿Tienen miedo de los hombres pero no están listas para las mujeres? ¿Alimentan su ego? “No te lo vas a creer. Conocí a un hombre al que toda la vida le habían gustado otros hombres, pero me ha conocido a mí y yo soy la única que ha podido traerle al bando correcto.” No lo intentes, Linda. No lo intentéis, ninguna. No funcionará. Seréis amigos, quizá acabéis en la cama un par de veces, quizá os caséis con él, pero mientras otros papis vayan a llevar a sus hijos al partido de béisbol, vuestro marido se escapará a un bar gay»

La famélica y siempre a dieta Sheila, sí, solo quiere jugar a los juegos del hambre y a los juegos del hombre y a los juegos del hambre y del hombre. Sheila no es una It Girl. Sheila es una Eat Girl.

Un libro muy divertido, muy rompedor, muy moderno, muy irónico, con mucho humor negro…, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

(Datos sacados del prólogo de Rodrigo Fresán).

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