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RECOLECTURAS – Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

«A bird doesn´t sing because it has an answer, it sings because it has a song»

Hoy en nuestra sección una de nuestras novedades del pasado verano: Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado de Maya Angelou. Como bien dice la autora, en alusión al título del libro: «Un pájaro no canta porque tenga una respuesta, canta porque tiene una canción». Este libro que hoy nos ocupa, es su canción; la primera de sus siete autobiografías noveladas y la más famosa de todas, y está dedicada a todos los fuertes y prometedores pájaros negros que desafían a los hados y a los dioses y cantan sus canciones.

Esta magnífica novela comienza cuando Bailey (su hermano mayor) y ella, de cuatro y tres años respectivamente, viajan desde Long Beach (California) con destino a Stamps (Arkansas) a casa de su abuela paterna (después de que los padres hayan decidido poner fin a su desastroso matrimonio).

Estamos en un pequeño pueblo sureño de Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX (el libro abarca desde 1928 a 1944), así que imaginad lo que esto supone para la población negra. Segregación (la segregación racial se mantuvo en Estados Unidos hasta el año 1965), episodios violentos por parte de miembros del Ku Klux Klan, explotación laboral, especialmente en los campos de algodón, vejaciones…

Marguerite (Maya), es testigo de todos estos hechos y los relata de manera magistral. Su vida en este pequeño pueblo es en cierto sentido «privilegiada», ya que la abuela es dueña de una tienda en la que los clientes pueden encontrar de todo, desde comestibles hasta hilos de colores, petróleo, brillantina para el pelo, maíz para las gallinas, bombillas, cordones de zapatos, globos…, y goza de un estatus más elevado en relación al resto de la población negra. Su influencia incluso llega hasta la población blanca, a la que presta dinero durante  la época de la gran depresión del 29. Sin embargo, no dejan de estar aislados y de vivir las humillaciones por parte de los blancos (la población negra vive totalmente apartada de la población blanca, es como si vivieran en un gheto, cuyo muro es la calle que los delimita). Es tan increíble el total aislamiento en el que viven, que para Maya y su hermano, al igual que para el resto de los niños negros, los blancos son un misterio, e incluso les inspiran el temor que provoca lo desconocido.

Maya va a ir creciendo a la par que sus circunstancias extraordinarias, influenciada por su estrecha relación con su hermano Bailey, su tío minusválido, y sobre todo por la figura de la abuela, Annie Henderson, fundamental en la educación de los niños. Pronto se irá dando cuenta de las injusticias sociales a las que están sometidos y empezará a cuestionarse: «Me resulta interesante que la vida más miserable, la existencia más pobre, se atribuya a la voluntad divina, pero, a medida que los seres humanos se encuentran más acomodados, a medida que su estilo y nivel de vida empieza a ascender por la escala material, Dios desciende por la responsabilidad con la misma rapidez».

Cuatro años después de su llegada a Stamps, el padre («que enloquecedor haber nacido con aspiraciones de grandeza en un campo de algodón») regresa para llevarlos a vivir con su madre a San Luis. Maya y su hermano caen deslumbrados por la belleza y magnetismo de la madre, especialmente Bailey, para quien desde entonces ejercerá un influjo magnético y a la que siempre llamará «mamá querida». Durante su estancia en San Luis, Maya sufrirá uno de los episodios más traumático de su vida, con tan sólo ocho años; este episodio será acicate para que dos años después regresen a Stamps, y también será el responsable del mutismo de Maya, mutismo del que logrará salir gracias a la señora Flowers: una gran influencia en su vida que acrecentará su amor por los libros. En propias palabras de Maya, cuando años después viaja a San Francisco para instalarse con su madre: «No iba a echar de menos a la señora Flowers, porque me había transmitido su palabra secreta con la que convocar a un genio que había de servirme toda mi vida: libros».

La vida de Maya es intensa, y sólo hemos abarcado 14 años de su existencia. Con la mirada retrospectiva que da el paso del tiempo, analiza su infancia y adolescencia de manera franca, sin olvidar de dónde viene y las circunstancias que rodean su existencia, en el que el color de la piel constituye un hándicap: «Éramos criadas, granjeros, mozos y lavanderas y cualquier aspiración a algo superior era ridícula y presuntuosa». «Era horrible ser negra y no poder controlar mi propia vida. Era cruel ser joven y estar ya adiestrada para permanecer sentada y escuchar en silencio las acusaciones contra mi color sin tener oportunidad de defenderme». Ella sí se defiende, no se doblega (con estos antecedentes es imposible no sacar fuerzas y entereza de donde no las hay). Insiste en cumplir sus sueños: es la primera mujer a la que contratan en los tranvías de San Francisco. Su vida es un ejemplo de superación y de dignidad, heredada quizás de su Yaya, cuya cautela está muy bien descrita por un dicho de los negros americanos: «Si preguntas a un negro dónde ha estado, te dirá adónde se dirige».

No quiero terminar de hablar del libro sin mencionar el paralelismo que hace con el boxeador de raza negra Joe Louis, cuyos triunfos y caídas el pueblo negro sienten como  suyo: «Mi raza gimió. Era la caída de nuestro pueblo. Era otro linchamiento, otro negro más colgado de un árbol, otra mujer víctima de una emboscada y violada, un niño negro azotado y mutilado. Eran sabuesos siguiendo la pista a un hombre que corría por ciénagas. Era una mujer blanca abofeteando a su criada por haber olvidado algo».

En definitiva, un espectacular libro que nos acerca a la cuestión racial de el sur de los Estados Unidos, que desgraciadamente no está superada; es más, con la llegada de Trump a la presidencia del país, se le está dando más visibilidad.

Maya Angelou (San Louis, 1928 – Winston Salem, 2014). Fue una autora, poeta, bailarina, actriz, y cantante estadounidense. Su magnífico libro fue publicado por primera vez en 1969, y se ha convertido en un clásico moderno con más de un millón de ejemplares vendidos. Defensora de los derechos civiles de la minoría negra, trabajó junto a Martin Luther King y a Malcom X. Quizás el momento cumbre de su carrera, fue cuando en 1993 Angelou recitó su poema “On the Pulse of Morning” en la inauguración del presidente Bill Clinton, convirtiéndola en la primera poeta en recitar su trabajo en una inauguración desde Robert Frost en la inauguración del presidente John F. Kennedy en 1961. (Wikipedia).

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