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CINEMA PARADISO – La librería

Estamos al comienzo del curso escolar y es también una fecha significativa para la Biblioteca. Una de las funciones más importantes de las bibliotecas es trabajar para que los ciudadanos se acerquen a los libros, los conozcan y los amen, especialmente los niños ya que ellos suponen el futuro. Pues bien, hoy quiero reseñar una película que se desarrolla en torno a los libros y que muestra el amor a los mismos y que, además, está basada en la novela La librería de Penélope Fitzgerald.

Se trata de “La Librería”, película dirigida por Isabel Coixet y protagonizada por Emily Mortimer, que hace un hermoso homenaje a la literatura, los libros y la lectura.

Narra la valentía de Florence Green, una mujer que, después de quedarse viuda, tiene un sueño que cumplir: abrir una librería, con la intención, entre otras cosas, de convertirla en un lugar de encuentros, recrear ese lugar donde ella fue feliz y descubrió el amor, volver a tener ilusiones, y contar con el reconocimiento de la clase pudiente de un pequeño pueblo.

El logro de ese sueño no será una tarea fácil, porque tendrá que enfrentarse a una sociedad poderosa, manipuladora, egoísta y descarnada en un pequeño pueblo de Inglaterra. Sin embargo, no estará sola en la aventura porque su pequeña ayudante, Christine (Honor Kneafsey), y un, a priori huraño personaje, el señor Brundish, magníficamente interpretado por Bill Nighy, están de su parte.

La Librería es una maravillosa película sobre la mezquindad de la sociedad actual o en palabras de la propia directora «de una sociedad que distingue entre exterminados y exterminadores». A pesar de ser una adaptación literaria, el personaje principal es muy característico en la filmografía de Isabel Coixet: una mujer fuerte y con coraje que lucha contra las hostilidades de su entorno. Este es uno de los grandes atractivos de La Librería, un personaje femenino que tendrá que hacer frente a la adversidad de un sistema represivo e ignorante, encabezado por una egoísta y superficial Violet Gamart (Patricia Clarkson) que no concede ningún espacio para la cultura y que, además la cuestiona simplemente por su condición de mujer reivindicativa.

La película cuenta con un elenco de actores de lujo. Es de destacar la soberbia actuación de Bill Nighy a lo largo de todo el metraje, en el que su personaje establece una intensa historia de amor con la frágil Florence donde se insinúa más de lo que se muestra. Aquí reside otro de los alicientes de La Librería, contemplar la excelente química entre Bill Nighy y Emily Mortimer. Y por último, son notorios los numerosos guiños literarios que aparecen a lo largo del film, como las escandalosas y ruidosas novelas que conmocionaron a la sociedad de los años 50, Fahrenheit 451 o Lolita, que serán utilizadas por Florence Green como estrategia de marketing para atraer lectores a su librería.

Cuenta su directora que no le fue fácil conseguir financiación para realizar ladebido a que consideraban que el final era demasiado melancólico, además de estar basada en una intensa historia de amor, poco comercial, debido a que es una relación muy contenida y poco o nada evidente. Pero tuvo a su favor a los productores que siempre estuvieron a su lado, que la apoyaron a cambio de que el final de la cinta fuera más dulce que el de la novela. Sin embargo no cedió en cuanto al tratamiento de la historia de amor porque, según sus palabras, «porque considero que la relación entre Bill y Emily es mucho más intensa cuanto más imaginemos y menos veamos». Sí que suavizó el final de la película, mucho más duro en el libro, utilizando una fórmula muy común en ella y es dar algo de esperanza y optimismo a la vida.

Una interesante película con una maravillosa fotografía llena de hermosos paisajes que nos recuerda a clásicos de los años cincuenta. Una bonita historia que envuelve un sugerente mensaje de reivindicación feminista con cierto trasfondo social además de una seductora invitación al placer de la lectura. Altamente recomendable. ¡No dejéis de verla! .

Como siempre, la encontraréis en la biblioteca DVD PE 4791

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RECOLECTURAS – El lector del tren de las 6.27

lector

Hoy nos acercamos a la magia de la literatura  de la mano de Jean-Paul Didierlaurent, con su aaclamado libro  El lector de las 6.27.

Algunos nacen sordos, mudos o ciegos. Otros lanzan su primer vagido ataviados con un feo estrabismo, un labio leporino o un horrible antojo en plena cara. Sigue habiendo quien viene al mundo patizambo, incluso con un miembro ya muerto antes de haber pasado por la vida. Guibrando Viñol había hecho su entrada en la vida con la carga del desafortunado retruécano surgido de la unión entre su apellido y su nombre de pila: Vibrando Guiñol; un pésimo juego de palabras que había resonado en sus oídos desde sus primeros pasos por la existencia para no abandonarlo nunca más.

Así comienza este maravillosa novela o cuento, como yo prefiero llamarlo. Guibrando Viñol, nuestro protagonista, es un joven solitario y anodino que trabaja en un sitio que detesta: el SIRN (Sociedad de tratamiento y reciclaje natural) manipulando “la cosa”, una máquina abominable que tritura libros, justamente él, gran amante de la literatura.

Como únicos amigos Guibrando tiene a Yvon, “el rey del alejadrino”, guardia de seguridad de la fábrica y que solo sabe versificar en dichos versos. Giussepe, antiguo empleado de la fábrica que le precedió a él en el mantenimiento de la cosa, hasta que un desgraciado accidente forzó su jubilación y,  por supuesto, está Rouget de Lisle quinto y luego sexto, su pez rojo, con el que comparte su pequeño apartamento y al que le cuenta su devenir diario.

Todas las mañanas en el tren camino de la fábrica, Guibrando lee en voz alta los restos de libros que la cosa no ha podido triturar (desde fragmentos de novelas, hasta recetas de cocina). Así, casi sin quererlo, se hace con un grupito de fieles oyentes, entre ellos dos mujeres de avanzada edad que le pone en contacto con los glicilianos, como él mismo gusta llamar, a los habitantes de la residencia de ancianos Las Glicinas, a la que va los sábados a leer textos, primero solo y luego acompañado por Yvon (las lecturas en la residencia es una de las partes más hilarantes y entrañables de la novela).

En uno de los trayectos encuentra por casualidad un pendrive que le cambiará la vida. Con la intención de encontrar al propietario del pen Guibrando conoce a Julie, una empleada de los baños públicos de un centro comercial, a través de los textos en los que, a modo de diario, cuenta su día a día. Estos textos son literatura pura (especialmente en la página 70 hay un fragmento que es una maravilla), por lo que Guibrando acaba sustituyendo sus lecturas del tren y de la residencia por los textos de Julie.

El diario se convierte en un cuento dentro del cuento, no tiene desperdicio, y, con la ayuda de Giusseppe, el protagonista se embarca en la búsqueda de la chica: “no es bella, es sublime”. ¿La encontrará? Si queréis averiguarlo os animo a que lo leáis.

Otra de las partes que más me han enternecido es la relacionada con Giusseppe y la búsqueda de su pierna a través de los libros triturados por la cosa, maravillosa historia.

Personajes en apariencia simples, incomprendidos, pero de una gran hondura que el autor, con su maestría para describirlos, hace que los ames.

Es como Amélie al cine, como una pieza de Satie a la música, como un soplo de aire fresco en un día bochornoso de julio, mezcla de humor negro y ternura, pura delicadeza, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

Por cierto, maravillosa también la ilustración de la portada del artista Travis Collison, todo un descubrimiento.

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

elegancia

Hoy en nuestra sección uno de los libros con los que más he disfrutado, La elegancia del erizo de Muriel Barbery. Una de las cosas que más me atrae de un libro es el título. Para mí el título y la portada es el primer acercamiento, esa ventana que se abre al interior del mismo. En este caso quise saber el porqué del título, así que me adentré en él para averiguarlo. Hace alusión a la opinión, que Paloma, una de las protagonistas de la novela dedica a la portera encargada del inmueble en el que vive: “por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que por dentro tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes“.

Nos encontramos en el número 7 de la rue Grenelle de París, un inmueble de clase alta. En él vive Paloma, una niña superdotada de 12 años, hija de un rico diputado socialista, ex-ministro y probable futuro presidente de la Asamblea Nacional. Paloma escribe dos diarios a la vez: uno se refiere a su vida personal, y en el otro expresa las ideas que pasan por su cabeza. En uno y otro cuenta al lector cómo es su familia (padre, madre y hermana mayor), y también hace referencia al carácter y costumbres de sus vecinos. Madame Michel, Renée para los amigos, es la portera del edificio, “el erizo”. Es una mujer de cincuenta y cuatro años, viuda y sin hijos, poco agraciada, sin estudios pero muy inteligente. Lectora voraz, es gran admiradora de Tólstoi, y en concreto de Ana Karenina a la que se hace alusión en el libro, de hecho su gato se llama León en honor al autor. Renée tiene una buena relación con Manuela, una asistente portuguesa de dos familias del edificio, con la que mantiene grandes tertulias a la hora del té. A estas tertulias acabará por incorporarse Paloma, que encuentra en la portería un refugio, lejos del agobio que le produce su familia, con la que tiene pocas cosas en común. La trama de la novela da un giro con la incorporación de Ozú, un vital japonés jubilado, que compra uno de los inmuebles que ha quedado libre. Ozú, consumado lector como Renée, trae un aire fresco al edificio fascinando a ambas por igual, a Paloma que estudia japonés en sus ratos libres, y a Renée por su afición a la lectura y sus modales exquisitos propios de un buen oriental. Los tres entablaran una preciosa amistad que les dará un giro a sus vidas, como el giro inesperado al final de la novela, propio de las mejores novelas rusas del XIX.

Aunque la novela discurre prácticamente dentro del edificio, con pocas salidas al exterior, no produce sensación de agobio, quizás por los diarios de Paloma, en concreto el que habla de sus vecinos, que nos permite conocer como se desenvuelve la alta sociedad parisina, como por ejemplo, el cuidado que dedican a sus perros.

¿Por qué me gusta tanto el libro? Por la elegancia de su prosa, por la interioridad y erudición de los personajes protagonistas, con numerosas menciones a autores, libros y películas, esa idiosincrasia y ese chic francés tan característico, ese allure que desprende. Quizás en las conversaciones y reflexiones de sus personajes se deja ver la mano de la autora, profesora de filosofía.

Barbery, con esta su segunda novela, obtuvo en el 2007 el premio a la mejor obra de creación literaria que conceden los libreros franceses, convirtiéndose en un fenómeno editorial en Francia. También se llevó al cine con el nombre de El erizo, película también disponible en nuestras instalaciones, DVD PE 3496. Así que ya sabéis, si queréis disfrutar tanto del libro como de la película, las tienes como siempre aquí, en tu biblioteca.

Os dejo con el tráiler de la película:

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RECOLECTURAS – El tesón de una mujer excepcional

Ayer celebramos “El Día Internacional de la Mujer”. Aprovecho esta efemérides para desde este rincón acercarme a la figura de una mujer excepcional, María Moliner (1900-1981). Algunos pensaréis, tiene nombre de diccionario, y sí efectivamente, tiene nombre de diccionario, el Diccionario de Uso del Español que ella misma creó con dedicación y tesón.

Pero María era mucho más que el Diccionario, perteneciente al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, en el que obtuvo plaza en 1922, desde su destino en Valencia trabajó con las Misiones Pedagógicas, pertenecientes al Ministerio de Instrucción Pública y bajo el auspicio de la Institución Libre de Enseñanza, para fomentar la lectura y crear bibliotecas en los sitios más recónditos de la geografía española.

Su gran pasión durante el periodo republicano y la Guerra Civil fue poner en pie bibliotecas, repartir libros, fomentar la lectura. Su cruzada iba dirigida contra la ignorancia y la ineficacia. Sólo persigue que los libros encuentren lectores y que a éstos no le falten bibliotecas. En 1933 Misiones había creado 3.151 bibliotecas rurales y por ellas habían pasado 198.450 adultos y 296.325 niños. En 1935 María había logrado articular bajo su dirección 105 bibliotecas rurales valencianas de Misiones Pedagógicas. Pero Misiones era mucho más que libros y bibliotecas, con la excusa de crear pequeñas bibliotecas rurales acudían a los pueblos con proyecciones cinematográficas, gramófonos, obras de teatro y conferencias, en definitiva llevar la cultura a aquellos lugares que por situación geográfica estaban aislados de lo que se cocía en las ciudades. María también creó el Plan de bibliotecas, que sin duda, fue el germen de lo que hoy en día es nuestro sistema bibliotecario. Y todo durante los años convulsos de la República y de la Guerra Civil.

maria

Por si esto fuera poco, súmenle la creación del diccionario, tarea que comenzó en el año 1952, ya de vuelta en Madrid. Una intensa y agotadora labor intelectual que María compatibilizó con su otra vida, la de bibliotecaria en la Escuela Oficial de Ingenieros Industriales, donde se jubiló el 30 de marzo de 1970. Dos vidas muy diferenciadas, en parte paralelas, que ella hizo converger. “María estaba en otro mundo; era rehén del diccionario, de su compromiso consigo misma, de su tozudez. Su cuerpo se iba gastando de tanto inclinarse hacia la mesa, la máquina de escribir, las fichas”.

La gran obra de María Moliner no fue almacenar pilas de fichas, ni siquiera escribirlas a mano con bolígrafo o con su Montblanc o a máquina con su Olivetti. Ese fue el trabajo material y por tanto el más pesado. Su gran obra fue definir y ajustar los significados de palabras que ya existían, dotándolos de una mayor viveza, volcar su pensamiento y su mente ordenada en un universo de palabras complejo y arborescente. No se trataba de hacer un diccionario más. Uno de sus mayores empeños fue revisar las definiciones de la Real Academia, redactarlas de nuevo y relacionarlas entre sí por familias. Una obra titánica.

Su diccionario implicaba una ruptura, una refundación del diccionario oficial realizada desde la individualidad y la soledad de una sola investigadora. Era una obra de creación literaria y a la vez un compendio de filología. Aunque este segundo aspecto le fue negado por los filólogos oficiales, asombrados ante la empresa llevado a cabo por Moliner, pero poco dispuestos a valorarla por no ser de los suyos.

El primer tomo se publicó en 1966 y el segundo en 1967 por la editorial Gredos. Entre 1966 y 1973 su figura y su obra adquirió una formidable difusión: “Si yo me pongo a pensar qué es mi diccionario, me acomete algo de presunción: es un diccionario único en el mundo” “Un diccionario de uso significa que ayuda a usar el español”.

Tres académicos propusieron su entrada en la Real Academia, querían romper el maleficio secular que pesaba sobre la entrada de mujeres en la Academia, no pudo ser. La Academia la rechazó al dar la mayoría de votos al lingüista Emilio Alarcos, ella tomó la derrota con elegancia y dignidad, sin embargo el rechazo supuso su consagración. Con el paso del tiempo no entrar en la RAE no le resta nada a María Moliner y acaso sí a la Institución que no quiso darle su sitio a una mujer que consagró su vida a velar por la lengua.

Por todo esto, si tuviera que elegir a una mujer para darle el Premio a la Mujer Trabajadora, sin duda, mi premio es para María, aunque sea póstumamente, por su dedicación y entrega al mundo de las bibliotecas, del que puedo decir con orgullo que formo parte, por esa tozudez de embarcarse en un proyecto de esa envergadura, y además compaginarlo con su trabajo y el cuidado de sus cuatro hijos, y salir airosa del empeño (el Diccionario se sigue editando hoy en día, la última edición es de 2008). Por todo ello, gracias María, eres todo un referente para bibliotecarias como yo por la ilusión que pusiste en todas las tareas que desempeñaste.

Para saber más María Moliner

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