Archivo de la etiqueta: Japón

RECOLECTURAS – La liebre con ojos de ámbar


Hoy vamos a viajar por Europa y Japón desde finales del siglo XIX y durante el siglo XX, de la mano de unas miniaturas japonesas, los netsuke. Pero… ¿Qué son los netsuke? Los netsuke son esculturas en miniatura cuyo origen se remonta al Japón del siglo XVI. Aparecieron para satisfacer una necesidad práctica -como pasadores para sujetar el injo, la caja plana donde se llevaban implementos de la vida cotidiana, a la faja del kimono -, y al comienzo eran de bambú o de madera, pero durante el siglo XVIII su elaboración con materiales diversos, como el marfil, evolucionó hasta hacerse exquisita en manos de ciertos maestros artesanos, cada uno de los cuales les imprimía su sello particular.  La liebre con ojos de ámbar es uno de estos netsuke, de ahí el título del libro.

Con la excusa de seguir los pasos a estas pequeñas piezas de coleccionista, el autor, Edmund de Waal, hace un recorrido por la historia de su familia, los Ephrussi, desde su lugar de origen, en Odessa, hasta Tokio.

La historia comienza en la ciudad nipona, donde Edmund viaja con una beca de una fundación japonesa para perfeccionar su profesión (en este caso, ceramista) y contribuir a los contactos con Inglaterra. En Tokio vive su tío abuelo Iggie, al que visita con frecuencia, y que es el último portador de los netsuke (264 en total). A la muerte de Iggie, Edmund será el nuevo propietario de la colección y con él viajarán de nuevo a Londres. Este es el origen del libro que hoy reseñamos: «Poseer estos netsuke, significa que me han hecho responsable de ellos y de aquellos a quiénes pertenecieron […]. Sé que en la década de 1870 un primo de mi bisabuelo, Charles Ephrussi, compró los netsuke en París. Sé que se los regaló a mi bisabuelo Viktor von Ephrussi para su boda en Viena, hacia finales de siglo. Conozco muy bien la historia de Anna, la criada de mi bisabuela. Y sé que los netsuke llegaron a Tokio con Iggie y fueron parte de su vida con Jiro». «No quiero hacer un relato nostálgico de mi familia, judía y pasmosamente rica. No quiero un puñado de anécdotas bien cosidas. Una más sobre el Orient Express o la Belle Époque […]. Quiero saber qué relación hay entre el objeto de madera que ahora hago rodar entre los dedos y los sitios donde ha estado. Quiero entrar en todas las habitaciones donde este objeto haya vivido, sentir el volumen del espacio, saber qué cuadros había en las paredes, cómo caía la luz en las ventanas. Y quiero saber en manos de quiénes estuvo, y qué pensaron de él si es que pensaron algo. Quiero saber qué ha presenciado».

París – Viena – Tokio – Londres,

estos son los destinos de los netsuke, por donde vamos a viajar de la mano de Edmund de Wall. ¿Me acompañas?

Aunque Edmund no quiera escribir una historia de la familia y se quiera centrar en los netsuke, el hecho es que estamos ante una biografía sobre la famila Ephrussi. Naturales de Odessa (actualmente ciudad ucraniana), los Ephrussi gestaron su fortuna con el grano, del que se convirtieron en el primer productor a nivel mundial, de ahí pasaron a las finanzas, la banca, y sus vástagos se fueron extendiendo por las principales ciudades europeas del siglo XIX: París, Viena.

Primera parada:  París. Charles, amante del arte, en París lo conocen como el esteta, empieza a coleccionar junto a su amante Louise estas pequeñas figuritas tan de moda en aquellos tiempos: «Todo el mundo tenía que hacerse con algo de aquellas japonaiseries».  El japonisme se ha convertido en una especie de religión y ellos son japonistes: coleccionistas pioneros. Además de su gusto por lo japonés, Charles crea una de las más grandes colecciones de los impresionistas, es mecenas y amigo de Renoir y Degas. También es muy amigo de Marcel Proust, y su personaje principal en su magna obra: En busca del tiempo perdido, Swann, está inspirado en su mayor parte en él. Su relación con el mundo del arte hace que lo nombren director de La Gazette. Poco a poco, Charles va dejando su pasión por lo japonés en pos del estilo imperio, más francés, por lo que decide regalarle a su primo hermano Viktor su colección de netsuke como regalo de boda.

Segunda parada: Viena. Los netsuke se instalan en el Palacio Ephrussi a finales del siglo XIX (en la actualidad la sede central de Casinos Austria). En concreto se instalan en el vestidor de Emmy, por donde los niños de la familia pasan con frecuencia y juegan con ellos. Es época de esplendor, cuando se crea el Anillo vienés y la familia crece al unísono que crece la ciudad, pero en este periodo también vamos a asistir a la caída de los Habsburgo, tras el final de la Primera Guerra Mundial y al auge del antisemitismo, que llega a su culmen con la llegada de Hitler al poder y la creación del Tercer Reich. Tras el Anschluss (anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938), vemos como los Ephrussi son despojados de todas sus posesiones y fortuna, y finalmente tienen que emigrar si no quieren terminar en un campo de concentración.

Tercera parada: Londres. En diciembre de 1945, tras la muerte de Viktor en el exilio, Anna, la sirvienta de la familia, le entrega a su hija Elizabeth las 264 figuritas que logró rescatar del expolio. Es prácticamente lo único que quedó de la familia, gracias a que Anna los iba sacando poco a poco de vestidor, escondidos en el bolsillo del delantal, para posteriormente guardarlos en el colchón. Este quizás fue el destino menos glamouroso de los netsuke, que estaban acostumbrados a vivir en espectaculares vitrinas de terciopelo verde, pero gracias a ello lograron seguir en manos de la familia. Elizabeth, que había regresado a Viena tras la Segunda Guerra Mundial para intentar recuperar los bienes familiares, vuelve a Londres con esta maravillosa colección.

Cuarta parada: Tokio. Cuando Iggie, hermano de Elizabeth, se reúne con ella en Londres, deciden que el mejor lugar para los netsuke es su lugar de origen, Japón, donde Iggie, perteneciente al ejército norteamericano, está destinado para contribuir a la reparación del país tras la Segunda Guerra Mundial: «Los netsuke están en el centro de la casa, en el centro de la vida de Iggie […]. No sólo han vuelto a su país; están de nuevo expuestos en un salón». Con Iggie permanecerán hasta su muerte: «De la casa de Charles y Louise en París, la vitrina de la radiante habitación amarilla llena de cuadros impresionistas, al vestidor de Viena donde Emmy y sus hijos entretejían ropa e historias, infancia e ilusionismo, y luego a ese extraño descanso en la cama de Anna, para terminar en su país de origen, en Tokio».

Hasta aquí hemos disfrutado de un maravilloso viaje: un viaje lleno de arte, de aventuras, de amor y traición, de odios y vilezas. Hemos asistido de nuevo al horror nazi, al desprecio y envidias que despierta el pueblo judío, así como su aniquilación, a pesar de ser judíos asimilados; pero también hemos conocido el esplendor y derrumbe de ciudades maravillosas como Viena, y nos hemos adentrado en la cultura y vida japonesa desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1994. Una monumental y sorprendente obra que no deja indiferente a nadie.

Ahora los netsuke descansan en Londres. ¿Seguirán mucho tiempo allí? ¿Será Londres su último destino, o solo una parada más en su vagabundeo? Porque como bien dice Edmund:

«Los netsuke son pequeños y duros. Difíciles de astillar: difíciles de romper: están hechos para andar por el mundo a golpes».

 

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Libros, Recomendaciones

CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

geisha

Esta semana quiero reseñar una película de gran belleza. Se trata de la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Arthur Golden “Memorias de una geisha”. Una película exquisita dirigida por Rob Marshall que viene a confirmar lo que ya se dedujo al leer la novela; su hermosura.  Es un fiel reflejo de la obra literaria en la que se basa y por lo tanto con todo su esplendor.

Se trata de una historia que nos transporta al lejano y misterioso oriente cien años antes. Un mundo floreciente, cautivador y repleto de vida. El libro fue publicado en el año 1997 y la película se estrenó en 2005. Producida por Steven Spielberg.

geisha1

La novela estuvo rodeada de polémica desde el mismo momento de su publicación, pues si bien Golden no menciona los nombres reales de los personajes en los que se documentó, sí que fue demandado por la geisha Mineko Iwasaki, que acusaba al escritor de difamación e incumplimiento de contrato por revelar información confidencial sobre su vida como geisha. No obstante y sea como fuere, lo indudable es que Memorias de una geisha es una novela fascinante por muchos motivos, no solo por la calidad con  la que está escrita, el increíble magnetismo de los protagonistas o la dulzura que desprenden cada una de sus páginas, sino también por transmitir una crónica desgarradora y al mismo tiempo veraz acerca de unas mujeres para las que el amor es solo una ilusión.

geisha2

La película es también muy buena aunque sin llegar a la altura de la novela, si bien se adapta tan fiel al libro que quizás comete los mismos errores como puede ser el escaso contacto que el espectador mantiene con los personajes que siempre son un misterio, ya que lo que realmente sabemos de ellos es una muy pequeña parte de su vida. Es decir que a pesar de que sabemos que Hatsumomo es una de la geishas más famosa de aquellos tiempos y que solamente Mameha le podría hacer frente, a pesar de las constantes suposiciones que se dan en la película, en ningún momento conocemos de verdad su vida, nunca más allá del maquillaje blanco y de las lecciones que le da una hermana mayor.

geisha3

Nos referimos por supuesto no solo a la vida misteriosa de las geishas sino a todo el conjunto de personajes, hombres especialmente que las rodean., todo pertenecientes a un mundo desconocido; al igual que la vida misma “Memorias de una geisha” es un reflejo de lo mística e incomprensible que puede llegar a ser la vida de tu vecino.

La película está llena de detalles que si bien el libro describe con precisión, aquí deja abierta la puerta a la imaginación del espectador como el arreglo de la nuca, el obi, el kimono, los adornos para el cabello, en definitiva todo un ritual de sofisticación y misterio.

geisha4

Cabe destacar también los magníficos aspectos técnicos de la película como el maquillaje que es espléndido o los preciosos paisajes. Otro  elemento a destacar es la música de John Williams. De mucha sensibilidad, pausada, apacible, pero sobre todo humilde.

geisha5

La interpretación de los actores, especialmente las actrices cumple con las expectativas. Michelle Yeoh como Mameha, tan perfecta como en el libro, Gong Li como Hatsumomo, soberbia y tal vez no tan malvada como en el libro y Ziyi Zhang en la piel de Sayuri, exactamente como la imaginación lo exigía.

Una película muy recomendable si se quiere disfrutar de la hermosura y la belleza que irradia. Y lo mejor, como siempre es que la podéis encontrar en la biblioteca DVD PE 4040 así como la novela.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Películas y documentales, Recomendaciones, Uncategorized

CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca.

CINE JAPONÉS

Éstos días podemos disfrutar en el Museo de Fuengirola de una exposición muy interesante, que con el nombre de  “Japón. Honor y Tradición”, nos acerca a ésta cultura, tan distinta a nosotros y tan atractiva y atrayente a la vez.

 japón cartel

Una parte importante de la cultura es el cine y por eso mi reseña de hoy está dedicada al cine japonés.

El cine japonés es una de las vertientes más especiales de la historia del séptimo arte. Sus temas se alimentan de su historia épica y trágica, de su espiritualidad ancestral o de su nueva realidad presente en los últimos tiempos.

En Japón, éste espectáculo se instaló tempranamente y su aceptación fue creciendo hasta alcanzar niveles de fanatismo, superiores incluso a los de occidente. Éste cine nacional se alimentó de los hábitos, costumbres y tradiciones de un país dos veces milenario. Bebió también en las fuentes del drama Kabuki.

En los años 20 y tras la catástrofe del terremoto de 1923, la industria del cine se recompuso y la producción llegó a superar los 700 films en la segunda mitad de la década.

Su producción se centró en las películas de época, feudales sobre todo, que convivieron durante mucho tiempo con películas que miraban más a las clases populares, a la vida contemporánea, entre la comedia y el drama.

Todos los directores evolucionaron durante los años 30 y 40 sobre estos modelos temáticos, pero sólo se dará a conocer a fondo en occidente a partir de los años 50.

Los principales festivales internacionales de cine abrieron las puertas al cine japonés concediendo importantes premios a películas como “Rashomon” del gran Akira Kurosawa, “Cuentos de la luna pálida” y “El intendente Sansho” de Kenji Mizoguchi o “La puerta del infierno” de Teinosuke Kinugasa.

Se descubrió en ellas una estructura narrativa muy evolucionada, con muchos puntos de contacto con la producción de occidente, así como la magnífica interpretación de actores como Toshiro Mifune, Chishu Ryu o Takasi Simura entre otros.

El más conocido en occidente fue sin duda Akira Kurosawa, que sorprendió a lo largo de su vida con  títulos como “Vivir”, “Los siete samuráis”, “Derzu Uzala”. “Kagemusa” o “Ran”. Algunas de sus obras son adaptaciones al mundo japonés de obras sobre todo de escritores rusos como Dostoyevski.

Destaca también Kon Ichikawa con “El arpa birmana”, soberbio trabajo sobre el horror de la guerra.

Años después llegaron de forma aislada películas que continúan llamando la atención por la crudeza de las historias y la reflexión continuada de los directores sobre temas arraigados en la tradición japonesa como las obras de Nagisha Oshima con “El imperio de los sentidos” o Shoei Imamura con “La balada de Narayama”, adentrándose en el mundo de los sentimientos de la realidad cotidiana.

El mundo del comic, tan importante en Japón se proyecta internacionalmente tanto en el cine de adultos como en el infantil con películas como Akira del maestro del manga Katsuhiro Otomo.

En general, si algo se puede destacar del cine japonés, en cualquiera de sus épocas o de sus géneros es su gran plasticidad.

Quiero recomendar especialmente la obra de Kenji Mizoguchi “El intendente Sansho, del año 1954. Un drama feudal del siglo XII  que obtuvo el León de Plata en el Festival de Venecia, nominada también al León de Oro.

 sansho

Mizoguchi nos ofrece un implacable retrato del Japón feudal, aquél estructurado en ciudadanos de primera -esos gobernadores exentos de compasión, con Sansho como el máximo exponentey los de segunda -la plebe, los esclavos, los súbditos. Pero lo que realmente  hace grande al relato, es que, a pesar de que su acción transcurre hace casi diez siglos, los temas que aborda son tan universales y atemporales -tiranía, corrupción, incompetencia de los gobernantes, desigualdades sociales, inmoralidad – que podrían extrapolarse a nuestros días. Por encima de todo, estamos ante una historia que ofrece un descarnado retrato del dolor, ese que remueve las entrañas y que llena de impotencia al espectador. Quizá porque sabe que está asistiendo a un espectáculo, en efecto, más cerca de la realidad que de la ficción. 

Se trata de un film pausado, decididamente contemplativo y con suaves o directamente inexistentes movimientos de cámara, como si cada fotograma fuese una pieza de orfebrería que rebosa autenticidad por los cuatro costados. 

Si bien el nivel que la película mantiene durante sus más de dos excesivas horas de duración roza la perfección, es en su tramo final -unos diez minutos considerados uno de los mejores finales jamás rodados, cuando alcanza todo su esplendor.  Muy recomendable.

Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Películas y documentales, Recomendaciones

MESA TEMÁTICA JAPÓN

japon

El viernes pasado inauguramos nueva MESA TEMÁTICA, esta vez nuestra atención se centra en JAPÓN. Encontraréis en ella libros de cocina, jardinería, poesía, religión, de arte y manualidades, novelas, películas, guías de viaje… Tenemos como veis mucho material para acercaros a este país y su cultura centenaria.

Cub El Japon A.eps Y de aquí sacamos la recomendación para esta semana, El Japón heroico y galante, de Enrique Gómez Carrillo. Porque, si no puedes viajar allí, no hay nada mejor que te lo cuente alguien que ha estado, por eso elegimos esta novela de viaje, para disfrutar con las experiencias reales de un personaje además muy peculiar, que tuvo una vida errabunda y pintoresca de escritor, diplomático y periodista. Aunque este libro se escribió hace poco más de un siglo, las leyendas que recogen no han cambiado, aunque sí lo ha hecho el país en otras muchas facetas. Pero E. Gómez Carrillo, además de reflejar la cultura popular y lo más conocido, habla también de las cosas que no agradan tanto, el mal estado de las calles, la miseria, los barrios marginales, el harakiri, los prostíbulos. Y todo ello sin pensar que pueda ofender a nadie, sin ser políticamente correcto, lo dicho, como nos lo contaría un amigo que hubiera estado allí.

Pertenece a la colección Los viajeros de la editorial Renacimiento, según la cual “su autor, siendo siempre escritor no deja nunca de ser periodista, atento siempre al detalle feliz y curioso que logre hacerse ameno a sus lectores.

En un tiempo, el anterior a la Primera Guerra Mundial, en el que cuando los hispanoamericanos viajaban a París y los españoles ni eso, Gómez Carrillo acertó a darnos noticia curiosa de Rusia, Grecia, Turquía o Egipto.

Este libro, El Japón heroico y galante es la versión definitiva de su viaje a ese país, que ya había sido abocetado en dos libros anteriores: “De Marsella a Tokio” y “El alma japonesa”. Gracias a Gómez Carrillo, el primer viajero hispánico moderno, podemos vislumbrar lo que ha permanecido y lo que ha cambiado en la siempre incógnita alma japonesa, que felizmente aun habita estas páginas.”

Os dejamos además un catálogo con otras obras que podéis encontrar

Deja un comentario

Archivado bajo Libros, Mesas temáticas, Uncategorized