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PIRULETRAS – 24 de octubre, Día de las Bibliotecas

Sí, ya sé que no es hoy, que el Día de las Bibliotecas fue el miércoles, pero quería comentaros que con motivo de esta celebración pusimos una nueva mesa de novedades infantiles. en la Biblioteca Miguel de Cervantes.

Unas novedades muy especiales porque se trata de libros que muchos niños y niñas nos han donado. Gracias de todo corazón por compartir con todos vuestras lecturas.

Entre los títulos que nos habéis traído y que ahora todos pueden leer, están:

¡Canalla, traidor, morirás! Dice Jose Antonio del Cañizo que la culpa de todo la tuvieron Julio César y los tebeos. Y también las estrellas y las torrijas…, y el hambre y la miseria de aquel pobre hombre.

Jim, de Manuel L. Alonso, una historia de amor entre un chico y una chica de doce años. Pero también una historia de emoción, intriga y dolor de barriga.

Otra vuelta de tuerca, de Henry James. Una joven institutriz tendrá que interponerse entre los niños que cuida y los fantasmas que les visitan, sus antiguos cuidadores, muertos un años antes.

La casa del fin del mundo, de José María Plaza. Esta primera aventura de Los Sinmiedo transforma una tranquila excursión en bicicleta en una peligrosa aventura. Nuestros amigos, tras perderse en una noche de tormenta, se refugian en una aislada y extraña mansión. Muy pronto descubren que esa casa no está tan solitaria como parece.

Poesía española para jóvenes, seleccionada por Ana Pelegrín, esta antología reúne a gran cantidad de consagrados poetas, pero también incluye la poesía oral del cancionero y romancero tradicionales, un legado para mantener vivo en la sensibilidad de los adolescentes.

Las aventuras de Alfred y Agatha. Ana Campoy imagina qué hubiera pasado si los famosos Alfred Hitchcock y Agatha Christie se hubieran conocido de niños  ¿Qué aventuras habrían vivido? ¿Qué casos habrían resuelto juntos?

El libro de los dragones, con los más emocionantes y asombrosos cuentos de dragones de todos los tiempo, extraordinariamente ilustrados por Michael Hague. Con relatos de J.R. Tolkien, C. S. Lewis, Italo Calvino y los hermanos Grimm, entre otros.

Misión Polar, de Mónica Rodríguez e ilustraciones de Mónica Carretero. Sobre la intrépida Candela, que siempre sale victoriosa de sus misiones a pesar del malvado Malatrapa, que intenta por todos los medios que no lo consiga.

Estos títulos y muchos más os esperan para ser de nuevo leídos y disfrutados ¡Y viene una ola de frío! ¿Qué mejor que combatirla con una buena lectura?

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RECOLECTURAS – El barón rampante

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Hoy os traigo un libro que bien podría estar con todos los honores en la sección Gran Reserva, que prometo retomar. Aunque no aparezca en muchos de esos cánones literarios sobre lo que debemos leer, a partir de ahora ocupará un lugar en mi propio canon, y creo que cumple todos los requisitos para convertirse en clásico. Os hablo de El barón rampante, escrito por Italo Calvino en 1957, a la edad de 33 años.

Cuando tenía doce años, Cosimo Piovasco, barón de Rondó, en un gesto de rebelión contra la tiranía familiar, se encaramó a una encina del jardín de la casa paterna. Ese mismo día, el 15 de junio de 1767, encontró a la hija de los marqueses de Ondarivia y le anunció su propósito de no bajar nunca de los árboles. Desde entonces y hasta el final de su vida, Cosimo permanece fiel a una disciplina que él mismo se ha impuesto. La acción fantástica transcurre en las postrimerías del siglo XVIII y en los albores del XIX. Cosimo participa tanto en la revolución francesa como en las invasiones napoleónicas, pero sin abandonar nunca esa distancia necesaria que le permite estar dentro y fuera de las cosas al mismo tiempo.

Con esta premisa, ¿Qué nos vamos a encontrar? Pues una maravillosa novela y un gran divertimento. En palabras del propio autor para la edición de 1965, bajo el nombre de Tonio Cavilla, Calvino describe su propia obra de esta manera: Un chico se encarama a un árbol, trepa por sus ramas, pasa de una planta a otra, decide no bajar nunca más. El autor de este libro no ha hecho sino desarrollar tan sencilla imagen y llevarla hasta sus últimas consecuencias: la vida entera del protagonista transcurre en los árboles, una vida nada monótona, antes bien, llena de aventuras, y nada eremita, aunque entre él y sus semejantes mantenga siempre esa mínima pero infranqueable distancia.

La novela se desarrolla en un pueblo imaginario, Ombrosa, en un punto indeterminado de la Rivera Ligur (el autor pasó su infancia y juventud en San Remo, pequeña ciudad ligur), así muchos elementos del libro no son superposiciones culturales , sino parte constitutiva de la memoria del autor.

Nada en la novela es “convencional”, empezando por su familia: el Barón Arminio Piovasco di Rondò, el padre, con su larga peluca sobre su cabeza a lo Luis XIV, pasada de moda como tantas cosas suyas; el Abate Fauchelafleur, limosnero de la familia y ayo de los niños; la Generala Corradina di Rondò, la madre; la hermana Battista, monja doméstica; el Caballero Abogado Enea Silvio Carrega, tío natural, en cuanto hermano ilegítimo del padre, que siempre va vestido a la turca; y el hermano pequeño de Cosimo, que cuenta con ocho años cuando comienza la novela y que es el narrador de la misma. A lo largo del libro veremos como terminan tan excéntricos personajes.

¿Por qué motivo decide encaramarse a los árboles y pasar allí el resto de sus días? Simplemente porque no quiere comer caracoles. Esto ocurre cuando Cosimo cuenta con doce años y vamos viendo todas las vicisitudes por las que atraviesa para llevar a cabo su determinación, así como, la reacción de sus familiares: en un principio están convencidos de que es una pataleta y pronto bajará de los árboles, hasta que resignados ven cómo su decisión la piensa llevar hasta el final. ¿Podemos considerar a Cosimo un héroe de la desobediencia? Según palabras del autor: “La desobediencia cobra sentido sólo cuando se convierte en una disciplina moral más ardua y más rigurosa que aquella contra la que se rebela“.

Es maravilloso ver como el protagonista se desenvuelve en los árboles, la descripción que el autor hace de las plantas, o es un experto en botánica o se documentó muy bien, porque ofrece un estupendo compendio de la flora autóctona; los personajes que conoce, hasta el mismísimo Napoleón tiene el honor de conocer a tan insigne personaje, cuya fama llega al extranjero; sus amoríos, la visita a una población de expulsados españoles, Olivabassa, que como él viven encaramados en los árboles mientras esperan el indulto del Rey y así poder regresar; la relación con los campesinos y los pillastres del lugar, y una de mis preferidas, la que mantiene con el temido bandido Gian dei Brughi, al que contagia su pasión por los libros y termina siendo un letraherido, descuidando su “trabajo” de ladrón y perdiendo el respeto de sus compañeros de oficio. Desde los árboles aborta una conspiración de los piratas, crea y capitanea una cuadrilla para apagar un incendio, se sigue instruyendo, acude a los actos importantes de la familia…y todo con total desenvoltura, respetados por muchos, tomado por loco por otros, pero nunca dejando indiferente a nadie.

El mejor modo de abordar este libro es considerarlo una especia de Alicia en el país de las maravillas o de El Barón de Munchausen, esto es, identificar su fuente en esos clásicos del humorismo poético y fantástico, en esos libros escritos como juego, que están tradicionalmente destinados a las estanterías de los jóvenes, junto a las adaptaciones  de clásicos como Don Quijote y Gulliver (no obstante, como sabéis, esta literatura no tiene edad; yo diría mejor que es a partir de cierta edad, once u doce años y hasta los 100. Yo lo he leído con cuarenta y, y he disfrutado como una enana). También se puede comparar con clásicos de la narrativa de aventuras como Robinson Crusoe, o La vuelta al mundo en 80 días.

No es ni cuento filosófico, género de los libros que se escriben en la época en la que se desarrolla la historia, el siglo XVIII, ni tampoco novela histórica, los ilustrados, jacobinos y napoleónicos que aparecen, no son más que figurillas de un ballet, porque en palabras del propio autor: “El árbol de la literatura aguanta mal los frutos fuera de temporada“. Para mí fundamentalmente es una novela de aventuras y de fantasía y en ciertos aspectos, por las referencias al lugar donde pasó su infancia el autor, memorialística.

En esta espléndida obra, Calvino se enfrenta con el que, según él mismo declaró, es su verdadero tema narrativo: «Una persona se fija voluntariamente una difícil regla y la sigue hasta sus últimas consecuencias, ya que sin ella no sería él mismo ni para sí ni para los otros».

Una fantástica obra que os recomiendo fervientemente, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

(Algunos datos han sido extraídos de la nota preliminar que el propio autor hizo de su obra en 1965)

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