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RECOLECTURAS – Día de las bibliotecas

Mañana se celebra el Día internacional de las bibliotecas, y para celebrarlo hoy os traigo, no uno, sino tres libros en las que protagonistas son o desempeñan un trabajo como bibliotecaria, profesión poco valorada, lo digo por experiencia, pero maravillosa.

Desde 1997 la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil promueve esta celebración en recuerdo del incendio de la Biblioteca de Sarajevo durante el conflicto de los Balcanes en 1992. Tras este brutal ataque, el médico e historiador croata Mirko D. Grmek acuñó el término memoricidio para definir la destrucción de la memoria y el tesoro cultural del «otro», del adversario, del enemigo.

Después de este apunte, paso a hablaros de las tres novelas que he escogido para hoy.

Mientras duró el bloque 31 (en el campo de exterminio de Auschwitz) albergó a quinientos niños juntos con varios prisioneros que habían sido nombrados «consejeros» y, a pesar de la estrecha vigilancia a que estaba sometido, contó, contra todo pronóstico, con una biblioteca infantil clandestina. Era minúscula: consistía en ocho libros, entre ellos la Breve historia del mundo de H. G. Wells. Al final de cada día, los libros, junto con otros tesoros, tales como medicinas o algunos medicamentos, se encomendaban a una de las niñas de más edad cuya tarea consistía en ocultarlos cada noche en un lugar diferente.

En La bibliotecaria de Auschwitz, vamos a conocer a la pequeña Dita, que, en un lugar donde los libros están prohibidos (a lo largo de la historia, todos los dictadores, tiranos y represores, sea cual sea su ideología o su color de piel, todos ellos han tenido algo en común: siempre han perseguido con saña los libros. Son muy peligrosos, hacen pensar), esconde bajo su vestido los frágiles volúmenes de la biblioteca pública más pequeña, recóndita y clandestina que haya existido nunca.  En medio del horror, Dita nos da una maravillosa lección de coraje: no se rinde y nunca pierde las ganas de vivir ni de leer porque, incluso en ese terrible campo de exterminio, «abrir un libro es como subirte a un tren que te lleva de vacaciones». Una emocionante novela basada en hechos reales que rescata del olvido una de las más conmovedoras historias de heroísmo cultural.

En Oso, La joven e introvertida Lou abandona su trabajo como bibliotecaria cuando se le encarga hacer inventario de los libros de una mansión victoriana situada en una remota isla canadiense, propiedad de un enigmático coronel, ya fallecido. Ansiosa por reconstruir la curiosa historia de la casa, pronto descubre que la isla tiene otro habitante: un oso. Cuando se da cuenta de que este es el único que puede proporcionarle algo de compañía, surgirá entre ellos una extraña relación. Una relación íntima, inquietante y nada ambigua. Gradualmente, Lou se va convenciendo de que el oso es el compañero perfecto, que colma todas sus expectativas. En todos los sentidos. Será entonces cuando emprenda un camino de autodescubrimiento. A pesar del impacto que causó y de lo controvertida que es la trama, esta novela se alzó con el Governor General’s Literary Award en 1976 y está considerada una de las mejores novelas de la literatura canadiense.

En Una chica en invierno, el autor, Philip Larkin, nos sumerge magistralmente en la opresiva atmósfera del crudo invierno inglés en plena Segunda Guerra Mundial. Katherine es una joven refugiada que trabaja como bibliotecaria en una gris ciudad inglesa. Hastiada de su trabajo y de la vida en general, lo único que le hace mantener la esperanza es la perspectiva de un reencuentro con el que fue su primer amor. Así, en las horas previas a su cita, Katherine revivirá las idílicas vacaciones que supusieron para ella la pérdida de la inocencia y el paso a la edad adulta. Ahora Robin, el protagonista de aquel crucial verano, tan glorioso como mortificante, tan radiante como precozmente crepuscular, podría poner fin a su monótona vida y arrancarla para siempre de las garras de la frustración. Un pequeño clásico que no ha dejado nunca de seducir por su delicado uso del lenguaje y su descarnada belleza.

La verdad que no son novelas «alegres», por decirlo de algún modo, parece que la profesión va unida, en el caso de las dos últimas novelas, a personas grises, con vidas frustrantes o, al menos en el momento que se escribieron, era el concepto que se tenía de las biblotecarias. Por fortuna, esto no es la realidad, aunque hay de todo, por supuesto, y aunque a Harrison Ford en El secreto de Adaline, le parezca sospechoso que una chica guapa pueda ser bibliotecaria; sí hay chicas guapas en esta profesión, y chicas alegres y divertidas y entusiastas, y que aman la cultura en general y los libros en particular. Por eso, aunque en esta elección que hoy os traigo no sean el prototipo que a mí me gustan, exceptuando a Dita, por supuesto, he creído oportuno traerlas aquí porque son tres propuestas diferentes, arriesgadas y con estas «bibliotecarias» como protagonistas.

¡FELIZ DÍA DE LA BIBLIOTECA Y A CELEBRARLO CON UN LIBRO!

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GRAN RESERVA – El clásico del mes

Estaba yo pensando qué libro recomendar este mes. Estamos en diciembre, el mes de la Navidad, y si hay un clásico de estas fechas es, sin duda, “Canción de Navidad” de Charles Dickens,  pero a este libro ya le dedicamos una entrada en su día, así que, mi clásico de este mes es “La isla del tesoro” de Robert Louis Stevenson.

isla

Quince hombres sobre el cofre del muerto yo-ho-ho y una botella de ron

¿Quién no conoce esta cancioncilla? Yo la cantaba de pequeña cuando aún no sabía lo que era el ron, luego más tarde daría buena cuenta de ello, pero bueno, eso es otra historia.

Para mi La isla del tesoro es uno de mis clásicos favoritos. Como me ha pasado con la mayoría de ellos, mi primera aproximación ha sido a través de la televisión cuando era niña, el libro ha sido llevado al cine en múltiples ocasiones.  ¿Quién no recuerda al pirata Long John Silver con su pata de palo y el loro, y al pequeño Jim? Yo desde luego sí.

La Isla del tesoro forma parte de nuestro imaginario colectivo. La novela es una novela de aventuras, y como tal, parece destinada a un público juvenil (el libro fue publicado originalmente por entregas en la revista infantil Young Folks, entre 1881 y 1882, con el título de The Sea Cook, or Treasure Island), sin embargo, yo me acerqué a ella de adulta y puedo decir que disfruté como una enana.

El efecto de La isla del tesoro sobre nuestra percepción de los piratas a menudo se subestima. Stevenson unió a los piratas para siempre con mapas, goletas negras, islas tropicales, y marineros con una sola pierna con loros sobre sus hombros. El mapa de tesoro con una X que marca de la posición del tesoro enterrado es uno de los rasgos piratas más familiares, y sin embargo, es una invención completamente ficticia que debe su origen al mapa original de Stevenson. El término “La Isla del tesoro” ha pasado a la lengua como una frase común, y a menudo es usada como un título para juegos, paseos, sitios, etc.

Stevenson tenía 30 años cuando comenzó a escribir La isla del tesoro y se inspiró en un mapa que pintó con acuarelas el joven Lloyd Osbourne, hijastro de Stevenson, que en esa época contaba con 12 años.  Recordando esos momentos, Lloyd escribiría:

…con mi nueva caja de acuarelas intenté hacer un mapa de la isla que había dibujado. Stevenson entró cuando yo lo terminaba y mostrando ese amable interés por todo lo que yo hacía, se apoyó sobre mi hombro, y pronto se puso a construir el mapa y darle un nombre. ¡Nunca olvidaré la emoción al ver la Isla del Esqueleto, la Colina del Catalejo, ni la emoción que sentó en mi corazón con las tres Cruces Rojas! ¡Pero la emoción fue aún mayor cuando escribió las palabras “La isla del tesoro” en la esquina superior derecha! No tardó en demostrar grandes conocimientos sobre la isla y sus habitantes los piratas, el tesoro enterrado, o el hombre que había sido abandonado en la isla. “Oh, es como para hacer una historia sobre ello”, exclamó. “Sí, que cuente quién enterró el tesoro, o por qué se llama la Isla del Esqueleto”, respondí en un paraíso de encanto…

(Datos sacados de la Wikipedia)

Robert Louis Stevenson (Edimburgo, 13 de noviembre de 1850 – Samoa, 3 de diciembre de 1894), es uno de los escritores más grandes que ha dado la literatura inglesa. Su vasta obra incluye crónicas de viaje, novelas de aventuras e históricas, así como lírica y ensayos. A parte de sus famosas novelas de aventuras, como la que hoy nos ocupa y La flecha negra, pasó a la historia de la literatura como creador de otro clásico universal, El extraño caso del Dr. Jekyll y míster Hyde. Al autor seguro que volveremos más adelante en esta sección, ya que es uno de mis escritores favoritos.

Ya sabes si te gusta la aventura y pasar un rato muy, muy divertido, acércate a uno de los libros más entretenidos que se hayan escrito nunca, seguro que no lo lamentarás. En la biblioteca tenemos adaptaciones  para los más pequeños, adaptaciones teatrales incluso, y como no, adaptaciones al cine…yo os recomiendo el original, por supuesto, pero lo mejor es que vengas tú y elijas la opción que más te guste.

¡NOS VEMOS EN LA BIBLIOTECA!

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