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CINEMA PARADISO – Lion

“Lion”,  basada en la novela  “Un largo camino a casa” de Saroo Brierley,  es la historia real de una vida perdida y encontrada. Es quizás una de las películas que más me han conmovido en los últimos tiempos.  Fue merecidamente nominada, en mi opinión,  en seis categorías a los Premios Oscar en la edición de 2017.

La película aborda por un lado, el largo periplo de un niño muy pequeño, perdido mientras, subido en un tren, acompañaba a su hermano mayor en busca de trabajo,  en la inmensidad de una India plagada de miseria y pobreza y por otro, un conflicto dramático que pocas veces hemos podido ver en el cine y es la crisis de identidad que sufre un hijo  adoptado entre la infancia y la madurez.

El viaje del pequeño Saroo incluye un trayecto de varios días encerrado en un ferrocarril, la pérdida por las calles sobrecargadas de Calcuta, el intento de secuestro por parte de una mujer que esconde horribles intenciones, el encierro en un orfanato demoledor y, finalmente, la adopción por parte de una pareja australiana. Cuando la posibilidad de volver con su familia se desvanece (el niño no conoce el apellido de su madre analfabeta, no habla bengalí y ni tan siquiera recuerda el nombre exacto de su pueblo), la acogida por parte de una pareja occidental ¿resulta el único final feliz posible?.

La película parece que contesta afirmativamente a esta pregunta hasta que Saroo se empieza a cuestionar su identidad, y esto queda perfectamente reflejado en el que es quizás el momento más dramático de la película, en la conversación que Saroo mantiene con su madre adoptiva respecto a la necesidad que él siente de reencontrarse con su madre biológica y aquí surgen varios temas interesantes.  Por un lado la idea de que un niño no es una página en blanco sobre la que sus padres adoptivos puedan escribir su historia ideal de familia feliz, y por otro el hecho de que la madre adoptiva confiese que su adopción no fue por necesidades biológicas sino por verdadera convicción moral.

El guion excelente de Luke Davis, nominado al Oscar, utiliza un recurso muy curioso y es hacer que a través de la comida, el pequeño Saroo reviva recuerdos e incluso  su propio origen. La comida está muy presente en la película.

El actor protagonista, Dev Patel  logra de forma brillante y convincente transmitir con una gran sensibilidad y delicadeza, esa sensación de frustración, confusión, y dolorosa pérdida de alguien separado de su familia sin previo aviso, además, realiza una interpretación tan magnífica, intensa y emotiva que consigue introducirnos con suma facilidad en el interior de su personaje, y hacernos sentir en primera persona la angustia asfixiante y el profundo sufrimiento de Saroo por buscar y encontrar sus verdaderos orígenes e identidad, mientras que Nicole Kidman, con este papel da la sensación de que  rejuvenece profesionalmente, con el retrato de un personaje perfectamente matizado de una madre cariñosa, comprensiva y con mucha paciencia. Una portentosa actuación  merecedora de una nominación al Oscar.

Además, hay que destacar la actuación del pequeño actor Sunny Pawar en el papel de Saroo de niño,  ya que directamente te toca el corazón.

El director Garth Davis y su responsable de fotografía, Greig Fraser, también nominado al Oscar, nos deleitan con amplios y hermosos paisajes, presentados a través de largos planos aéreos panorámicos, sobre todo, de las impresionantes llanuras secas de la India Central. Garth Davis encuentra una fantástica solución usando el ojo del mundo que todo lo ve, de la herramienta Google Earth, como inspiración. Así vemos como las grúas y las cámaras imitan la experiencia de desplazarse por Google Earth con lo que visualmente resulta bastante sorprendente. La nominación al Oscar a la Mejor Fotografía está más que justificada.

“Lion” plantea diferentes cuestiones de peso a lo largo de los 120 minutos que dura la cinta como la pobreza, la adopción, la explotación y la más poderosa, la identidad. La película reúne todos los ingredientes para ser un auténtico éxito, posee un toque algo edulcorado, quizás  para suavizar el duro trasfondo del tema. Está tratada con mucho tacto y delicadeza, y lleva el sello inconfundible de las grandes producciones de Hollywood: “Basado en Hechos Reales”, para dar mayor autenticidad, fuerza y emotividad a la narración. A pesar de saber eso, es inevitable que al finalizar la película uno tenga la sensación de haber visto una grandiosa, conmovedora y hermosa cinta que te llegará a lo más hondo del corazón.

Y al final, conviene no desconectarse durante los créditos para no perderse el emocionante encuentro de los verdaderos personajes en la vida real. Y como ya sabéis, pasad por la biblioteca,  llevadla a casa y disfrutadla. DVD PE 4542

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CINEMA PARADISO – La habitación

La Habitación es una película del año 2015 que, a pesar de haber sido galardonada con el Oscar a la Mejor Actriz para Brie Larson, ha pasado en cierto modo un poco desapercibida y sin embargo creo que merece la pena ser reseñada.

Dirigida por Lenny Abrahamson y escrita por Emma Donoghue, está basada en  la novela del mismo nombre de la propia Emma Donoghue.

Creo que es una de las mejores películas de 2015 a pesar del comienzo nada halagüeño de una chica secuestrada en un zulo con la única compañía de su hijo pequeño y, por supuesto, del secuestrador. Cabría pensar que se trata de algo sumamente deprimente, morboso e insano, pero nada más lejos de la realidad. No se recrea en lo escabroso de la situación. Es precisamente la sencillez y hasta cierto punto la “normalidad” con la que Lenny Abrahamson retrata la vida cotidiana de madre e hijo en su encierro, lo que la convierte en una magnifica experiencia cinematográfica.

Sin necesidad de mostrar ninguna violencia o escena desagradable, logra transmitir una tensión asfixiante y casi inaguantable a veces, especialmente cuando el secuestrador está presente y nos hace sentir que lo que intuimos es sin duda mucho peor que lo que vemos.

Se trata de una película muy bella a pesar de ser una historia terrible y abrumadora, llena de amor y buenos sentimientos y sobre todo de reflexiones acerca de lo que hace que la vida valga la pena, y de cómo se puede reconstruir una vida rota por una experiencia absolutamente demoledora.

La interpretación de Brie Larson es absolutamente impecable. Muestra un aplomo increíble y una muy alta capacidad para emocionar. Su presencia, su mirada y su fuerza en la pantalla son sensacionales. Merecidísimo el Oscar. A su lado, el pequeño Jacob Tremblay, uno de los mejores niños actores en muchos años y que no desmerece en absoluto la brillante interpretación de Larson.

La primera hora de la película es una auténtica obra maestra que te toca en lo más profundo; una maravilla. La segunda parte es más convencional aunque no por ello infravalora la película.

Es muy interesante ver cómo la película nos da una visión del mundo a través de los ojos del pequeño Jack, especialmente cuando tiene miedo a la libertad y se siente perdido en un mundo que no entiende e incluso que se niega  a aceptar.

Es una película que se mide a través de las emociones. La banda sonora es sencilla pero perfectamente integrada en el todo. El guion está magníficamente hecho, por la misma autora de la novela en la que lo basa, y eso se nota.

En definitiva, “La habitación” es una película totalmente recomendable por su fuerza, su intriga y sobre todo por sus valores. Es una película que puede parecer pequeña, pero que gracias a sus magníficas interpretaciones y a la forma de contarnos la historia, se convierte en grande.

Y lo mejor de todo es que la podéis encontrar en la biblioteca. ¡Ven y llévatela a casa!. DVD PE 4399

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CINEMA PARADISO – Camino a la escuela

Un año más acaba de empezar el curso escolar  y con él, nuevos compañeros, nuevas emociones, nuevas amistades, nuevos contenidos, etc. Pero desgraciadamente esto no discurre de la misma manera en todos los lugares de la tierra. Lo que para los niños y jóvenes de nuestro mundo, el llamado Primer Mundo, es una actividad absolutamente cómoda y asumida, en otros lugares es una carrera de obstáculos para la que se requiere una madurez, unas ansias de aprender en el convencimiento de que eso es lo que mejorará su futuro y una entereza que aquí desconocemos.

Hoy quiero recomendar una película que narra la historia real y extraordinaria de cuatro niños, héroes cotidianos –Jackson, Carlitos, Zahira y Samuel-  que deben enfrentarse diariamente con una multitud de adversidades y peligros para llegar a la escuela. Estos niños viven en cuatro puntos muy distantes de la tierra, pero comparten las mismas ganas de aprender y son conscientes de que sólo la educación les abrirá las puertas a un porvenir mejor.

“Camino a la escuela” es una película que rebosa optimismo y esperanza en un futuro, donde para Jackson, Carlitos, Zahira y Samuel todo es posible con coraje, determinación y esfuerzo.

Cuenta su director Pascal Plisson que un día, encontrándose en Kenia rodando una película, vio pasar a unos chicos que llevaban una bolsa en el cinturón; intrigado les preguntó qué llevaban en la bolsa. Uno de los chicos sacó de la bolsa una flamante pluma, una pizarra y una tiza y orgulloso dijo que se dirigían a la escuela tras dos horas caminando bajo el sol inclemente. Eso en nuestro “Primer Mundo” ni siquiera se concibe. El acceso a la educación es un hecho con todas las garantías.

Trabajando sobre la idea, recibieron muchos relatos a cual más estremecedor. De entre todos, se impusieron cuatro de ellos, por las emociones que despertaban y los desafíos tan diferentes que los chicos debían de sortear para acceder a la educación, como la distancia, la discapacidad o la discriminación.

Su director dice de ella que es sobre todo un espectáculo, un documental de aventuras que muestra el valor y la fe de estos niños en el futuro y en su sociedad. Generalmente son los primeros niños de su familia en ir a la escuela y este hecho significa para ellos una gran oportunidad. Su viaje, no sólo es un viaje físico sino también espiritual, un viaje interior que les permite abandonar la etapa de la infancia y convertirse en adultos. Se trata en definitiva de una aventura humana en la que ninguno de los niños que aparecen en la película, se desalienta en ningún momento. Para estos niños la escuela no es una tarea, es una oportunidad, un regalo muy valioso.

Para ello, acceder a la educación significa poder acceder más tarde a un trabajo que les permita ocuparse de su familia, curar, ayudar a los demás, comprender el mundo y formar parte activa de la vida de su país.

Es una película que nos hace reflexionar sobre la importancia de la educación y la fortuna de tenerla a nuestro alcance, considerando que es clave para hacer de los jóvenes unos ciudadanos críticos y tolerantes. La película invita a debatir también sobre la desigualdad de recursos, la capacidad de superación, todas ellas premisas que deben incitar a los ciudadanos del “Primer mundo” a recapacitar sobre su forma de vida.

Una película muy recomendable, especialmente en el comienzo del curso escolar, tanto para docentes y estudiantes como para cualquiera que esté sensibilizado con el tema de la educación, dada la capacidad extraordinaria que tiene para infundir empatía a nivel social, como por el hecho de que con tan pocos recursos se pueda transmitir tanto. Un canto a la esperanza y a la cultura del esfuerzo, tan olvidada en el mundo occidental. Un real, sincero y tierno retrato de una realidad algo lejana para nosotros, pero al mismo tiempo tan próxima al corazón, por la inocencia, voluntad y tenacidad que transmite. No dejéis de verla. Para ello sólo tenéis que pasar por la biblioteca DVDV PE 4391

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PIRULETRAS – Matilda

Antes de nada, quiero pediros disculpas por el enorme retraso de esta entrada, que es la del viernes 7 de octubre, no sé cómo estuve para programar mal la fecha de publicación. Espero que me lo sepáis perdonar. Dicho lo cual, vamos a lo importante.

matilda

Matilda es una lectora empedernida con solo cinco años. Sensible e inteligente, todos la admiran menos sus mediocres padres, que la consideran una inútil. Además tiene poderes extraños y maravillosos… Un día, Matilda decide desquitarse y empieza a emplearlos contra la abominable y cruel señorita Trunchbul

De Matilda ya se ha dicho mucho, todo quizás, y sin embargo, a la hora de recomendaros una lectura de Roald Dahl, es la primera que se me viene a la cabeza.

No sólo porque sea divertida, ingeniosa, irreverente… muy Dahl vaya, sino porque en Matilda está, más que en ningún otro personaje, el amor por los libros y la lectura, las ganas de saber, de aprender, de descubrir por uno mismo. Pero también porque esta chica, lejos de amilanarse ante los demás, utiliza todo lo que sabe para salir adelante. Claro está que lo de los poderes mágicos es pura y dura fantasía, pero seamos serios ¿es que acaso el conocimiento no otorga a quien lo posee grandes poderes?

Yo creo que sí. Sin embargo, la literatura no es el único gran tema que aparece aquí, otros aspectos de los que habla Roald Dahl en esta novela son:

  • La familia
  • La televisión basura (madre mía, si viera algunos de los canales que tenemos hoy)
  • La educación
  • El trato (maltrato) que se les da a los niños en diversos ambientes
  • El abuso del poder
  • El machismo

Quizás ya habéis leído esta obra ¿encontrasteis estos temas en vuestra primera lectura? Os invito a releer y reflexionar, seas grande o pequeño, porque Matilda es un auténtico tratado de valores. Que no, que no me malinterpretéis, que no es ningún tostón de lo que está bien frente a lo que está mal. Dahl nunca haría eso, él tenía muy claro lo que le gustaba a los niños, y siempre estaba de su parte, de hecho, los “valores” no serían para los niños, sino para que reflexionáramos los adultos. Porque nosotros somos los que ponemos reglas y normas a los pequeños, casi siempre sin tenerles en cuenta, desde nuestra perspectiva y no desde la suya.

Algo parecido a lo que le ocurre a Matilda podría estar ocurriéndole ahora mismo a cualquier niño, incluso a cualquier adulto, que prefiere encerrarse en la lectura antes que ver la basura que echan en televisión; leer mejor que estar con esos adultos/niños que no le entienden ni comparten sus ideas; leer para no sentirse solo.

Ojo, leer es algo maravilloso, pero vivir más allá de los libros también, esto es algo en lo que cada vez pienso más. Desde aquí siempre os animamos a leer, pero por favor, no cambies a las personas de carne y hueso por las de papel (ni viceversa), en ambos casos hay quienes merecen la pena y quienes no, encontrarlas lleva su tiempo de ensayo-error, pero haberlas haylas, lo que pasa que no hay ningún blog que nos la recomiende.

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PIRULETRAS – El niño en la cima de la montaña

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París-Alemania, 1936-1945

Un lugar difícil en unos años complicados. Las  terribles huellas de la I Guerra Mundial aún están muy presentes;

la II Guerra Mundial será aún peor.

Es sin duda un escenario complicado por el que moverse,  más si tienes sólo siete años.

 

Pierrot vive con sus padres, afortunadamente tiene a los dos, aunque a su alrededor existen muchos niños huérfanos. Gracias a las historias de sus compañeros y al sufrimiento del padre, el autor nos muestra las consecuencias que tuvo la I Guerra Mundial.

De mano de Pierrot llegaremos a la II Guerra Mundial, su viaje de París a los Alpes para vivir en la casa Berghof será su primera toma de contacto con los nazis, a quienes no entiende por su crueldad, aunque le llaman la atención por llevar unos uniformes tan impecables y poder dar órdenes.

Quizás ya sabéis que Berghof fue la segunda residencia y el lugar de descanso de Adolf Hitler. Aquí recibía la visita de dignatarios de otros países, la de los oficiales de las SS y sus allegados más íntimos. Vivir allí significaba acatar las órdenes y las ideas del dueño, lo contrario acarreaba la muerte.

berghof

 

¿Cómo es posible que un niño de siete años acabara viviendo aquí? Bueno, algunos dicen que Hitler odiaba a los niños, que todo formaba parte de una campaña publicitaria para hacerlo parecer más humano, el caso es que existen documentos gráficos que muestran a niños en el Berghof, y de esto se sirve John Boyne para colar aquí a Pierrot, como sobrino del ama de llaves.

 

 

Desde su llegada Pierrot tendrá que renunciar a su nombre, a partir de entonces será Pieter, y en la medida de lo posible, deberá olvidar París y a su mejor amigo Anshel, entre otras cosas. Al principio no está muy contento con esa situación, pero olvidar puede ser fácil cuando estás aislado, cuando alguien “admirado por todos” pone sus ojos en ti, cuando quieres demonstrar que eres digno de esa atención, cuando tus ropas viejas son sustituidas por flamantes uniformes cada vez de grado mayor…

A lo mejor piensas que no, que tú tienes tus ideas muy claras y que nadie podría corromperlas. Recuerda que Pieter tiene siete años. Y que otra gente mucho mayor que él también creyó lo que quiso y miró para otro lado.

(Uy espera, que me he propuesto ser neutral. Bueno, serlo no, parecerlo y que seas tú el que lea y juzgue.  Intentaré que no vuelva a ocurrir, perdona)

El cambio en la mentalidad y en la forma de comportarse de Pierrot-Pieter es enorme, sus consecuencias también serán inmensas, terribles, muy duras. Pero él es solo un niño, no podemos culparle ¿no? A esta pregunta responde una de las criadas de la casa, yo estoy de acuerdo con ella.

Si ya habéis estudiado esta parte de la Historia, sabréis que esta casa fue bombardeada por la Royal Air Force después de que Hitler y los suyos la abandonaran.

Tranquilos, Pieter sobrevive a los bombardeos, y aunque es capturado fue luego puesto en libertad. Trató entonces de encontrar a sus antiguos amigos, los que tuvo cuando fue Pierrot, porque ninguno consiguió siendo Pieter (¿por qué será? Perdón de nuevo, es que no me aguanto). La historia da entonces un nuevo giro, cerrando un círculo perfecto desde mi punto de vista, pues me encanta que los finales retomen los principios.

Amistad, amor, Historia, remordimientos, infancia y adolescencia, viajes, poder, familia… Todo en 249 páginas que no deberías dejar pasar.

Si aún te lo estás pensando quizás te ayude a decidirte saber que es del mismo autor que El niño con el pijama de rayas. Si te gustó aquel libro también lo hará éste. Por supuesto lo tienes ya disponible en cualquiera de nuestras bibliotecas.

Ya sé que he hecho la entrada muy larga, espero que no has haya resultado pesada, es que hay mucho de lo que hablar, me estoy dejando aún más cosas en el tintero:

 

  • ¿Son malos los niños por naturaleza o son el entorno y las circunstancias los que lo hacen malos? (y niños puede cambiarse por personas de cualquier edad?
  • ¿todo se puede perdonar? ¿Podemos perdonarnos a nosotros mismos?
  • ¿Hacemos las cosas pensando en los demás o en nuestro ego?
  • ¿Es mejor la admiración o el respeto? ¿Que te teman o que te quieran?
  • ¿En qué nos convertimos si renunciamos a nuestro pasado?

No sé si esperabais estas reflexiones de un libro juvenil, ¿difíciles? Sí, lo son, quizás por eso he dudado tanto si dejarlo en juvenil o en adulto, pero en estos casos me acuerdo siempre de un profesor de historia que tuve en el colegio y que nos hacía debatir de temas tan difíciles como estos y llego a la conclusión de que aunque sean difíciles, lo mejor es hablar sobre ellos. Ignorar estas cuestiones siempre es peor, en la familia de Pierrot no se hablaba de estas cosas, quizás por eso pasó lo que pasó.

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RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

corazon

Hoy en nuestra sección todo un clásico de la literatura italiana, y parte de mi ideario sentimental literario, Corazón de Edmundo de Amicis.

Cuando yo era pequeña, entre los muchos libros que había en la casa familiar, había uno que especialmente llamaba mi atención. Era el libro preferido de mi hermano Damián, y a mí me gustaba cogerlo y releerlo fijándome en las ilustraciones. El libro además tenía un título sencillo pero contundente, Corazón.

Al cabo de los años nos mudamos, y el libro probablemente desapareció entre las muchas cajas de cartón donde metes objetos acumulados durante casi  30 años de vida o, quizás aún, descanse en una de esas muchas cajas que siguen esperando a ser abiertas en uno de los trasteros familiares. El caso es que no lo he vuelto a ver y, por ende, pocas veces había vuelto a pensar en él pero, como la vida da muchas vueltas, el libro lo mandó el Ministerio de Cultura en una de las donaciones que hace a las bibliotecas públicas.

No sabéis qué alegría más grande volver a verlo, aunque fuera en otra edición distinta a la que yo conocía. Por fin tenía entre mis manos ese libro tan querido y ahora, después de más de 30 años, podría leerlo “por primera vez”, ya que sólo recordaba cosas vagamente. Más que el contenido, recordaba la sensación que me producía, una profunda pena, pero ese tipo de pena que da gusto, no sé si me entendéis. Hablando con mi hermana Vito sobre el libro, ella también lo recordaba, incluso más cosas que yo, como el nombre del autor y uno de los cuentos, “El pequeño escribano”. Se ve que este libro también dejó huella en ella.

Ahora que lo he vuelto a leer o a leer “por primera vez” como adulta, debo decir que está a la altura de lo recordado. A modo de diario, el narrador Enrico nos cuenta su año escolar, desde octubre a julio, en la escuela Baretti de Turín. Durante ese año, además de a él, iremos conociendo a sus compañeros de clase: el bueno de Garrone, el siempre alegre Coretti, el jorobadito Nelli, el albañilito con su hocico de liebre, “el comerciante” Garoffi, el señorito Nobis, el gruñón Stardi, el malo de Franti, Precossi, el hijo del herrero y, por supuesto, el número uno de la clase, Derossi, así como, a sus maestros. Al mismo tiempo que los vamos conociendo, conoceremos también sus realidades familiares. En ellos están representadas todas las clases sociales, desde las más bajas hasta las más altas, desde la clase obrera hasta los señoritos, pero sin distinciones. En la escuela todos son iguales para el maestro; la educación los unifica y los hace libres.

Todo el libro es como un manual de valores, esos que a muchas personas les suena desfasado y, que muchos mayores, entre los que incluyo a mi madre, lamentan que se hayan perdido. Es significativo como muchos de los apartados del libro vienen encabezados con palabras tales como vanidad, voluntad, gratitud, envidia, esperanza, soberbia, sacrificio y gracias. Y, que entre medias del diario, aparezcan apostillas del padre al hijo sobre los pobres, el amor a la patria, representada en las figuras del conde Cavour y de Garibaldi entre otros, la veneración a la familia, especialmente a la madre, el amor a la escuela y a la figura del maestro (el libro promulga un amor y veneración por el maestro, equiparándolo a los padres, que deberíamos recuperar en estos tiempos), el respeto a los amigos, aunque sean de otra condición social a la tuya y, a la calle, como espacio en el que todos convivimos.

Cada mes  se lee un cuento en clase, que los alumnos han debido escribir previamente; con un común denominador, los protagonistas son niños de la edad del narrador, unos 13 años, de distintas zonas de Italia y que podríamos considerar  héroes. Entre los cuentos está el ya mencionado “El pequeño escribano florentino” que debo decir que cuando empecé a leerlo lo recordé al momento, cosa que me alegró profundamente y, el famoso “De los apeninos a los andes”, muy conocido por los niños españoles de los 80 por la adaptación en dibujos animados que se realizó para televisión, Marco.

Me ha encantado leer el magnífico prólogo de Luis Mateo Díez y descubrir que para él y para su hermano Antón, Corazón también marcó su infancia. Ellos lo descubrieron en un desván junto con otros libros que fueron requisados de las escuelas republicanas, cosa que no entiendo demasiado y, al igual que a mí, la sensación que les producía el libro era de una profunda pena, tanto, que lloraban a escondidas.

Corazón se publicó en 1886 y se convirtió en todo un best-seller en Italia. En la actualidad está un poco olvidado, quizás por el estilo, un poco cursi y anticuado (algunos de sus coetáneos como Carducci, que fue el primer Nobel italiano, tildaba a  Amicis de “lánguido” y “capitán cortés”, considerándolo el último representante de un romanticismo edulcorado y de hacer gala en sus escritos de una psicología sentimental algo anticuada); sin embargo, el tema es universal, son los valores que jamás deberíamos perder, por eso yo haría una llamada y propondría que Corazón se leyera en las escuelas, como dice el autor al comienzo del libro, está especialmente dedicado a los chicos de las escuelas primarias, entre nueve y trece años. Yo iría aún más lejos y se lo recomendaría a los padres de esos niños y a todos nosotros, para que nunca perdamos el sentido de lo realmente importante en la vida.

Y como siempre el libro lo tienes aquí, en tu biblioteca.

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RECOLECTURAS – Llegó la Navidad

Navidad

Como todos los años, ya está aquí  la Navidad  y nuestra clásica Mesa temática. Antes de comenzar  la reseña quiero dedicar esta entrada a el hombre más maravilloso que conozco en su 79 cumpleaños: ¡Felicidades papá! Te quiero mucho.

Y vamos a lo que vamos. El libro que he elegido para este día es El libro de la Navidad.

En el Libro de la Navidad puedes encontrar un poco de todo. Es un libro de aventuras. La búsqueda y caza del regalo perfecto. Para ello tendrás que salvar múltiples obstáculos, entre otros, sobrevivir en esas selvas modernas llamadas Centros Comerciales, además de echar mano de tu ingenio para dar con algo original, que guste y encima sea barato. Pero también es un libro de inteligencia emocional: cómo ir a una cena de empresa o familiar y no morir en el intento. Es un libro de moda, de cocina, de decoración de interiores: todos nos hemos vuelto un poco diseñadores y queremos dejar la casa de lo más mona: que si el árbol, que si el belén, que si la vajilla de Zara Home… Pero sobre todo, y ante todo, es un libro para leer en familia.

La Navidad es ese hijo que regresa a casa. Esas comidas familiares. La alegría de estar todos juntos y la nostalgia por los que se han ido. La Misa del Gallo, los villancicos, turrón y polvorones, buñuelos en Nochevieja, las uvas en TVE,  Maire Brizard, “El Gordo”, por supuesto.  Solidaridad, felicidad, alegría, pero también nostalgia y tristeza. En definitiva, eso que llamamos Espíritu navideño. (Por cierto, un estudio publicado en la edición navideña del British Medical Journal (BMJ), elaborado por médicos del Hospital Rigshospitalet, de la Universidad de Copenhage (Dinamarca), revela que el sentimiento de alegría y nostalgia que embriagan a muchos en estas fechas está vinculado con el cerebro).

Pero la Navidad es ante todo, ese paraíso llamado infancia. Quizás no exista nada comparable a la ilusión con que un niño vive la Noche de Reyes. Escribir la carta a sus Majestades, con buena grafía para que la lean sin problemas. Hacer méritos las últimas semanas para que te traigan todo lo que has pedido. Dejar el zapato bien a la vista para que lo encuentren sin problemas. Prepararles una bandeja con dulces típicos y agua para los camellos, e irte a la cama con ese pellizco, sin poder conciliar el sueño. Y si no te duermes, ya están ahí  tus padres para repetirte la misma cantinela: duérmete, que si no, no vienen los Reyes Magos. Si por suerte, como yo, tienes un hermano mayor que te levanta de madrugada, y que recorre contigo esos interminables pasillos de la casa en la que me crié; procurando no hacer ruido para no despertar a tus padres y poniendo emoción al asunto, anticipando el buen periodista en el que se convertiría, entonces ya puedes flipar.

Y de repente, ahí está. Ese paraíso llamado salón. Abres la puerta y… ¡Madre mía!: La motoreta de mi hermana Vito, la Nancy disfraces, los Juegos Reunidos, la bañera de la barriguita, el tragabolas, los clics de famobil, el tente, una máquina de coser, los geyperman, un balón de baloncesto…Y ahí estamos mi hermano Dami, Vito y yo jugando hasta el amanecer, eso sí, sin hacer ruido para que no se enteren nuestros padres. Sin saber, ingenuos como somos, que mis padres están en su cama disfrutando, tanto o más que nosotros, de la Noche de Reyes.

Pues sí. Eso es para mí la Navidad. Reencontrarme con la niña que fui. Verme reflejada en mi hija Blanca: ” mía mamá: una estrella, un corazón, cascabeles…” (Por cierto, todos los días me cambia la decoración del árbol). La Navidad es para ti, para ese niño o niña que fuiste. Por esto te pido que te encuentres con él o ella, que le hables al oído y despacito y le cuentes el adulto en el que te has convertido. Pero sobre todo, dile que lo/la sigues teniendo muy presente, y que nunca, nunca, perderás la ilusión.

Espero que os haya gustado este libro, y lo mejor de todo es que está escrito por vosotros mismos.

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

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