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CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

faldas Esta semana le toca el turno a un clásico del cine y del gran Billy Wilder , “Con faldas y a lo loco”. Se trata de una entrañable farsa; un sensacional  juego de identidades falsas y equívocos que utiliza Wilder para parodiar el cine de gánsteres y realizar así una de las mejores comedias de la historia del cine. Escribe el guion junto a su habitual colaborador Diamond y consigue que no le sobre ni le falte ni una sola frase. Todo es un engranaje perfecto para situar las peripecias de una travestida pareja dentro de un sinfín de situaciones desternillantes. Para cuando el gran maestro austriaco realizó “Con faldas y a lo loco” (1959), ya contaba en su haber con varias obras maestras: “Perdición” (1944), “El Crepúsculo de los Dioses” (1950), “El Gran Carnaval” (1951) y “Testigo de Cargo” (1957) por nombrar sólo unas pocas. Pero con este relato a cerca de dos amigos músicos que, travestidos, se insertan en una orquesta de señoritas para salvar el pellejo de las garras de la mafia del Chicago de la Ley Seca, escribe una página de oro en la historia de la comedia. Este film de Wilder está considerado en muchos círculos como la mejor comedia de la historia del cine. Aunque pueda parecer exagerado y gustos aparte, no puede negarse que la obra cuenta con todos los elementos necesarios como para hacer justicia con esa sentencia. faldas2 En primerísimo lugar, el propio Wilder. En su doble rol de director y coguionista, hace un trabajo maravilloso. Nada sobra, nada falta en el relato. La puesta en escena es lo suficientemente transparente como para no distraernos de la fábula. Y las líneas de diálogo son ágiles y magistrales. Además, Wilder demuestra su enorme destreza en la dirección de actores. Es sabido que Marylin Monroe tenía buenas dotes de comediante, pero también es cierto que este film la encuentra al comienzo de sus años más oscuros en lo personal y esto suscitó mil y un problemas en el rodaje. Aún con todos los inconvenientes, el resultado es grandioso. Wilder hilvana con maestría una escena detrás de otra ofreciendo una lección de agilidad narrativa y mostrando una cómica visión de finales de los felices años 20 con referencias tanto sociopolíticas como la Ley Seca o culturales en las citas que hace a héroes del cine mudo como Rodolfo Valentino. También, y a ritmo de Jazz, la película destila una “maligna” visión del hombre desde el punto de vista femenino. faldas3 Y el guion es un perfecto ejercicio de literatura cinematográfica. Los personajes están absolutamente dibujados, redondeados, nada es difuso en sus diálogos  o en sus acciones. En el título original (“Some Like It Hot”) incluso, tenemos un doble significado, puesto que al decir “algunos las prefieren calientes”, no sólo se habla en sentido picaresco de la sensualidad y sexualidad que desborda la pantalla, sino también del tipo de música que ejecuta la orquesta de señoritas, variante del jazz denominada, precisamente, “hot”. faldas4 Jack Lemmon y Tony Curtis están magníficos en sus respectivos papeles, convirtiéndose el primero en uno de los actores fetiche de Wilder. Marilyn Monroe también está soberbia, vestida por Orry-Kelly, quien obtuvo un Oscar al mejor vestuario en ésta película, y demuestra sus cualidades como actriz de comedia, incluso como cantante, al interpretar con enorme dulzura temas clásicos como “I Wanna Be Loved By You” o “I’m Through With Love”.  Es de destacar también George Raft que se autoparodia representando el papel de gángster que tantas veces había encarnado en los años 30, entre ellos en “Scarface” de Howard Hawks junto a Paul Muni. faldas5 Joe E. Brown está también sublime interpretando  a un añoso y simpático millonario que vive una estrambótica relación amorosa con Jack Lemmon. Cabe destacar la interpretación del baile entre ambos de “La Cumparsita” como uno de los momentos cumbre se la película. Es él quien con la frase “Nadie es perfecto” pone fin a una de las mejores comedias de la historia del cine. Además, salvo la cautivante comicidad de Jack Lemmon, la enorme simpatía de Tony Curtis, la inconmensurable belleza de Marylin y la asombrosa genialidad del señor Wilder… salvo eso, “nadie es perfecto”. Y lo mejor de todo, como siempre, es que podéis encontrarla en nuestra biblioteca DVD PE 1691 faldas6 Sigue leyendo

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