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RECOLECTURAS – Oculto sendero

«A todos los que equivocaron su camino… y aún está a tiempo de rectificar»

Hoy en nuestra sección una novela inédita de Elena Fortún. la creadora de Celia (probablemente el personaje infantil más importante de la literatura en español): Oculto sendero.

Narrada en primera persona, en esta novela de carácter autobiográfico vamos a acompañar a su protagonista, María Luisa  Arroyo, desde la infancia hasta la edad adulta. María Luisa no es una niña «normal». No le gusta vestir como las demás niñas ni ponerse lazos en el pelo, las conversaciones de chicas le aburren y tampoco le gusta jugar con muñecas. Es como se dice despectivamente un «marimacho», y el hecho de ser un «chicazo» e «instruida» la aísla del resto de niñas de su edad. Este aislamiento e incomprensión, hace que crezca en un ambiente de soledad y opresivo, en el que tampoco encuentra apoyo en su madre, una mujer asfixiante y deprimida, la cual opina que a una hija hay que educarla como Dios manda (en los roles de género tradicionales) y «era justamente lo que Dios mandaba lo que yo no quería hacer».

La gran sensualidad de la pequeña se hace patente en su apreciación de la belleza, provenga ésta de la contemplación de un árbol, del mar o de las mujeres (desde muy pequeña siente fascinación por la belleza femenina). Ante la belleza reacciona físicamente, en el polo opuesto, ya desde la infancia, la sexualidad masculina se retrata como cruel e insensible, cuyo único fin es satisfacer las necesidades masculinas. «Los hombres siempre vieron en mí un ser extraño, poco femenino, al que gustaban de humillar como si sospecharan en mí cierta rivalidad ridícula…» No es de extrañar, por tanto, que a lo largo del libro la narradora haga defensa de la castidad.

Oculto sendero está dividido en tres partes tituladas Primavera, Verano y Otoño. Primavera se ocupa del comienzo de la vida, la niñez de la protagonista. Verano cubre su juventud, fugaz y jalonada por predecibles ritos de paso: el cortejo, el noviazgo, el matrimonio, la maternidad y la muerte de la madre que marca el comienzo del otoño, época de la madurez y de la consolidación de la experiencia y conocimiento. En Otoño, se llega al presente de la concienciación desde el que María Luisa Arroyo podrá narrarse. No hay una cuarta que se titule Invierno. Fin de otoño. Octubre, Noviembre y Diciembre son los títulos de los tres capítulos finales.

Son muchas las amigas y mujeres que desfilan por Oculto sendero influyendo a la narradora y sirviéndolo de pretexto para adentrarse en le terreno de la identidad sexual: Dulce Nombre, la prima mayor de la que ella se enamora; Consuelo, la cuñada por la que se siente atraída y cuyo apego hace que descuide a su hija María José; la poetisa Julieta, que le hablará de la existencia del «oculto sendero» del título; las ancianas y vivarachas solteronas tía Teresa y tía Manuelita, figuras maternales con las que empatiza más que con su propia madre; Florinda, su primera amante; Lolín, Rosita y Fermina, lesbianas y modernas, reflejo de ella misma y sus apetitos, y que le acercarán a un mundo hasta entonces desconocido.

En contraposición, su relación con los hombres resulta decepcionante. Se casa con Jorge Medina -su profesor de pintura de cuando era niña- pensando que en él encontraría un alma gemela. La realidad es otra bien distinta, es un ser mediocre que no soporta los éxitos de María Luisa como artista y que piensa que la mujer solo sirve para estar en casa y satisfacer las necesidades del marido: «El hogar y la maternidad llena los principales años de vuestra vida y no hay lugar para estudios lentos y concienzudos, que os apartarían de vuestra naturaleza femenina».

Oculto sendero es una particular novela de aprendizaje, cuyo principal interés radica en su tratamiento de la identidad sexual y genérica, y en retratar la situación de la mujer creadora en las primeras décadas del siglo XX -los años de las «modernas» o «las garzonas»- y su problemática relación con el otro masculino que corta o dificulta su autoría y emancipación (la relación de María Luisa con Jorge, su marido).

Es una novela en la que se narra un doloroso proceso de concienciación que culmina con la aceptación de vivir recorriendo un oculto sendero. Ella no se identifica con esa sociedad «normal» que «no tiene otro fin más que reproducirse» en una cadena infinita de «honradas casas, llenas de lujuria, de lloros de chicos y olor de pañales..»; sin embargo, como ella misma dice: «Era una mujer como todas, aún más mujer que ninguna, porque todos los atributos femeninos de resignación, afectación, falsedad, dulzura y mansedumbre superaban en mí a los de otras mujeres».

Una magnífica novela que nos invita a reflexionar y que la autora no quiso publicar, quizás por la temática tan peliaguda: cómo ser mujer y, además lesbiana, a principios del siglo XX (la novela transcurre antes de la guerra civil), y que gracias a la labor de investigación de Marisol Dorao, tenemos la fortuna de recuperar.

A pesar de la profundidad del tema tratado, la novela tiene también mucho humorismo, sobre todo durante la infancia de María Luisa, con una escritura al más puro estilo Fortún, hecha de diálogos plenos de viveza teatral y capítulos no muy extensos. Yo no leí los libros de Celia, pero sí vi la adaptación que  hizo televisión española con la serie dirigida y producida por José Luis Borau, con guion de Carmen Martín Gaite, allá por los 9o; y he de decir que en María Luisa niña, he visto mucho de Celia; no es de extrañar, Celia tiene mucho de Elena Fortún, y por consiguiente, María Luisa también.

Encarnación Aragoneses Urquijo (1886-1952), más conocida como Elena Fortún, (nombre que cogió de un personaje de una novela de su marido), es sobre todo conocida por su serie de libros de Celia, clave en la literatura infantil del siglo XX. Además de Celia, su personaje más popular, creó otros personajes como Cuchifritín y Matonkiki, también protagonistas de ciclos novelísticos, y otros como Mila, Roenueces, el Mago Pirulo, el Profesor Bismuto, Lita y Lito y La Madrina. Elena Fortún comprendía como nadie hasta el momento la psicología infantil y se granjeó la simpatía de la infancia, que se podían identificar fácilmente con sus personajes rebeldes y reconocibles en la calle. En la biblioteca, además de esta magnífica novela, también podéis encontrar Celia en la revolución, un volumen asombroso sobre la guerra española que no vio la luz hasta los 80, gracias a la Editorial Renacimiento.

Para saber más: https://elpais.com/cultura/2017/01/27/actualidad/1485534991_128796.html

(Fuente: Algunos datos han sido extraídos del magnífico prólogo del libro de Nuria Capdevila-Argüelles)

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RECOLECTURAS – Feminismo pasado y presente

«El precio de la libertad de la que disfrutan las mujeres hoy, es su responsabilidad personal en cuanto a vigilancia y autodefensa»

En la semana en que conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, mi propuesta para el día de hoy es un libro que habla sobre el movimiento feminista, un movimiento muy cuestionado y poco o mal entendido: Feminismo pasado y presente de Camille Paglia.

Este libro reúne tres conferencias pronunciadas en distintas universidades norteamericanas y dos artículos publicados en Time.

Paglia es muy crítica con el movimiento feminista en la actualidad. Se considera una mujer de los años sesenta que vuelve como una aparición para atormentar al presente. Quiere es librar al feminismo de las propias feministas.: «Se puede criticar la fase presente sin criticar necesariamente al feminismo».

El feminismo tiene más de doscientos años, desde que Mary Wollstonecraft escribió el manifiesto en 1790. Con el feminismo que ella se identifica es con el de Amelia Earhart y el de Katharine Hepburn, mujeres independientes, que tenían confianza en sí mismas y que eran responsables de sus actos. En palabras de Camille, hay dos elementos relevantes que el feminismo ha excluido y que deben integrarse en él: la estética y la psicología.

Desde el principio hubo un problema con la estética, una dificultad para tratar con la belleza y el arte. No deberíamos tener que disculparnos por disfrutar de la belleza. El problema del feminismo con la belleza es un prejuicio provinciano. Por supuesto que cualquier adicción, como la cirugía plástica y la delgadez extrema (anorexia), es un problema, pero no debemos culpar de ello al sistema. La segunda deficiencia del feminismo está en el campo de la psicología. Desde el principio Kate Millett prohibió a Freud por ser sexista. El feminismo tratando de construir una teoría del sexo sin Freud, que es uno de los más grandes maestros de la historia, uno de los grandes analistas de la personalidad humana, es un error. Freud debe ser la base de cualquier interpretación psicológica. A estos dos elementos, se les uniría un tercero, el que culpa de todos los problemas humanos a los varones blancos imperialistas que han victimizado a las mujeres y a las personas de color. Para Paglia estos problemas se resolverían con una enseñanza sistemática de la ciencia política y de la historia.

Camille ha sido muy atacada por sus discursos acerca de la violación: «Tenemos que lograr que las mujeres acepten que son seres responsables y que su sexualidad es algo que les pertenece. También es algo que les aporta un enorme poder. De ellas depende que ese poder se use correctamente, decidiendo con prudencia dónde ir y qué hacer». En su opinión la violación se debería sacar del temario de los estudios de la mujer y trasladarlo al de la ética.La aseveración de que el feminismo es el primer colectivo que denuncia la violación es una calumnia grave para los hombres. Debemos volver la vista atrás y reconocer lo que los hombres han hecho por las mujeres. El hecho de que muchas mujeres no se identifiquen con el feminismo, se debe en parte, al absurdo tono castigador y antimasculino que todavía impregna buena parte del discurso feminista.

En la conferencia Mujeres del sur: mitos viejos y fronteras nuevas, presenta tres ejemplos relevantes de mitos tradicionales sobre las mujeres sureñas que, pese a haber sido duramente criticados o incluso rechazados de planos, se conservan por hallarse incrustados en la literatura, el cine, la televisión y la publicidad. Estos tres ejemplos son: la fiera anciana de las montañas Apalaches, la Mammy que luego evolució a la tía Jemima, y la bella damisela del sur. Paglia mantiene que las mujeres sureñas manejan una fórmula de conducta más lograda que la más militante, y en ocasiones marimandona, de las mujeres del norte, tal vez procedente del puritanismo de Nueva Inglaterra. Esta conferencia es muy interesante porque habla de mujeres muy influyentes e importantes del Sur, y de cómo se reflejan a través del cine o de la literatura, con grandes obras por todos conocidas: La cabaña del tío Tom, Lo que el viento se llevó, Tennesse Williams…

También habla de la importancia de la educación sexual en los colegios y de la importancia de entender el mal: «Los horrores y atrocidades de la historia occidental se han eliminado de la educación primaria y secundaria, salvo los hechos que puedan atribuirse al racismo, al sexismo y al imperialismo, tres toxinas incrustradas en unas estructuras sociales opresivas que se deben destruir y reconstruir».

El libro termina con una magnífica conferencia pronunciada en la universidad de Harvard en 2008 y de la cual se extrae el título: Feminismo pasado y presente: ideología, acción y reforma. En ella hace un repaso de la historia del feminismo. Entre las ideas pronunciadas cabe destacar el hecho de que el feminismo progresó asociado al proyecto de liberación de un grupo oprimido.

Las propuestas de Paglia para las reformas son las siguientes: En primer lugar, la ciencia debe ser una materia fundamental en todos los programas de estudios de género o de mujeres. En segundo lugar, cada uno de estos programas debe ser evaluado por un cuerpo docente cualificado (no por funcionarios ni políticos) para eliminar todo sesgo ideológico, y por último, desmontar por completo el sistema paternalista de los comités cívicos de las universidades y de esos inventos burócraticos que han convertido a los campos universitarios estadounidenses en albergues maternales dedicados a la atención al cliente: La libertad implica una responsabilidad individual.

Un libro sumamente interesante, que se lee en un par de horas a lo sumo (tiene 93 páginas) y que nos da una visión del feminismo desde otra perspectiva (dentro del movimiento hay distintos sectores). Aunque esté centrado fundamentalmente en el movimiento feminista en Estados Unidos, las ideas planteadas son universales y, por lo tanto, extrapolables a cualquier sociedad. La idea de un feminismo que ensalce y luche por la mujer, sin que para ello tenga que atacar al hombre, que es lo que defiende Camille, sería la corriente a la que yo me uniría.

Camille Paglia. Es profesora de humanidades y de estudios de comunicación de la Universidad de Artes de Filadelfia. Con su primer libro Sexual Personae (2001), revolucionó los estudios de género y la mirada feminista sobre la cultura popular. Vamps and Tramps (publicada en español en 2001) consolidó su fama de feminista «incómoda». Mantiene una gran actividad como conferenciante y columnista.

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CINEMA PARADISO – Bar Bahar. Entre dos mundos

El pasado lunes día 10 se celebró el Día Internacional de los Derechos Humanos. Podría reseñar un montón de películas que son un buen reflejo de la lucha del ser humano  a través de la historia  por la consecución de los mismos; de hecho son muchas las que llevo reseñadas y a las que tenéis acceso a través del blog de la biblioteca  en la sección Cinema Paradiso. Un buen ejemplo son las más recientes como “Figuras ocultas” o “Sufragistas”, otras más atrás en el tiempo como “14 kilómetros” o muchas otras.

Hoy voy a reseñar una película que también tiene mucho que ver con los derechos humanos, en este caso de las mujeres, que tan pisoteados han sido a lo largo de la historia y que desgraciadamente aún siguen siéndolo en muchas partes del mundo.  Se trata de “Bar Bahar. Entre dos mundos”.

Es una película israelí,  opera prima de la guionista y directora Maysaloun Hamoud que profundiza sobre el papel de la mujer en Oriente, la mujer árabe y la búsqueda del amor sin renunciar a la libertad. Una cuestión bastante delicada  en una sociedad en la que dar un paso adelante suele suponer dar dos hacia atrás. Las protagonistas son tres chicas palestinas, Salma, Laila y Nur, que comparten piso en Tel Aviv (Israel) y que, debido a cómo entienden ellas el mundo, cada una a su manera,  no terminan de encajar en ninguna parte.

Quizás Bar Bahar no sea la película más revolucionaria que hemos visto sobre la mujer en Oriente, pero la honestidad y la cercanía que derrocha la hacen cuando menos bastante  interesante y digna de tener en cuenta. Se trata de romper estereotipos y de dar visibilidad a unas mujeres árabes que no estamos acostumbrados a ver aunque existir, existen. Una generación que sin duda se vio muy  influida por la Primavera Árabe y que sigue peleando por sus derechos y por cambiar lo que no les gusta. Mujeres del mundo de hoy en día, unidas, con independencia de su religión (judía, musulmana, cristiana…) u orientación sexual y cuya lucha común es que las acepten tal y como son.

En la película aparecen tres perfiles diferentes: Salma,  una DJ lesbiana a quien su familia le busca pretendientes. Con ella veremos la realidad LGTB en Oriente, que sí existe, y sus dificultades ante la vida. Laila, una mujer profesional, abogada, de la que no conocemos sus orígenes pero sí su ímpetu por vivir a su manera. Y Nur, una estudiante de informática, musulmana practicante que se va a casar en breve.

La diferencia entre ser considerada “una buena mujer” o una “fulana” es aún mucho mayor en la cultura árabe que en la occidental . En Bar Bahar se refleja  una vida nocturna en la que abundan las drogas, la música tecno, las relaciones homosexuales… Una realidad que se mantiene absolutamente ooculta ya que la sociedad la castiga muy duramente al considerar que  son las ovejas negras que se desvían del rebaño.

A este tipo de mujeres que no se ajustan a lo establecido por su religión y su cultura,  los hombres de las consideran atractivas, misteriosas, rebeldes, aventureras… mujeres con las que divertirse, pero no para comprometerse y presentarlas en familia. Este conflicto se personifica en Laila, quien por fin cree encontrar el amor sin prejuicios en un hombre liberal pero pronto se dará cuenta que no es tan fácil ya que poco a poco éste intentará cambiarla para amoldarla a los cánones establecidos.

Otro tema interesante que se muestra, aunque sin profundizar mucho, es el racismo implícito hacia un palestino en Israel. A Salma, que trabaja de camarera en un restaurante, no le permiten hablar en árabe porque incomoda a la clientela. En una tienda de ropa moderna, Laila y Salma también vivirán una situación de rechazo por parte de la dependienta.

A través de Nur, la más joven e inocente del grupo, la película nos muestra la mayor transformación. Gracias a la vida que lleva junto a sus compañeras, descubrirá que el medio para ser libre es elegir otro camino que no pase por la sumisión en la que las han educado.

La música tiene un papel esencial y sirve tanto de metáfora como de reivindicación. No es una película perfecta y quizás algo simple y en ocasiones arbitraria pero  sin embargo funciona en lo esencial. Más que un panfleto de denuncia es un grito de libertad.

La directora de la película, Maysaloun Hamoud, ya tenía experiencia en el cine por la realización de varios cortos, pero es con ésta película con la que ha lanzado su carrera.

El film se alzó con tres premios en el Festival de Cine de San Sebastián 2016:  Premio Otra Mirada, Premio de la Juventud y Premio Sebastiane. Así mismo participó en la sección oficial del Festival de Toronto y obtuvo el Premio NETPAC al mejor  film asiático.

No pinta nada mal, ¿verdad?. Pues si quieres verla, pasa por la biblioteca. DVD PE 4592

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CINEMA PARADISO – Sufragistas

El 19 de noviembre de 1933 las mujeres españolas pudieron votar por primera vez tras serle reconocido el sufragio como derecho constitucional en 1931. Acaba de cumplirse por tanto el 75 aniversario de aquel logro y quiero celebrarlo recomendando la película Sufragistas.

Sufragistas es una película que nos proporciona una necesaria lección de historia (vuelve a salirme la vena histórica y es que no lo puedo remediar).  Nos cuenta cómo un grupo de mujeres luchó para obtener uno de los derechos básicos de los que disfrutamos hoy. El derecho al voto femenino. Y esto hace menos de cien años, en una sociedad en la que nacer mujer limitaba tus derechos.

El camino recorrido hacia la igualdad de géneros no ha sido sencillo, y desgraciadamente aún no ha terminado pero lo que sí es seguro es que avanzó enormemente gracias a mujeres como  Emmeline Pankhurst.

La película refleja que la conquista de los derechos no cae del cielo sino que comenzó gracias al empuje de decenas de mujeres pioneras que abanderaron el cambio pero que tuvieron que pagar con el ostracismo social e incluso penas de prisión. Sufrieron el menosprecio de las autoridades; el propio Churchill describió su discurso como fuente de mentiras y Conan Doyle las calificó de Hoolligans femeninas.

La película transcurre en la Inglaterra de 1912, poco antes de la Primera Guerra Mundial y retrata como las activistas, viendo como sus protestas pacíficas para conseguir el sufragio eran ignoradas, se van radicalizando en una escalada cada vez más violenta. Rompen escaparates, se manifestan a las puertas del Parlamento e incluso una de ellas acuchilló la Venus del Espejo de Velázquez en la National Gallery de Londres, para centrar la atención en sus reivindicaciones.

En este contexto social, observamos la progresiva toma de conciencia de Maud, una lavandera interpretada de forma sobresaliente por Carey Mulligan (nominada al Oscar por An Education), que se erigirá en una revolucionaria con un alto coste para su vida.

El retrato que dibuja este drama histórico señala un doble rechazo al avance de las mujeres, por un lado, por parte de un anquilosado sistema político y económico, y por otro, por un orden patriarcal y machista imperante. Subyace de forma implícita en las escenas de la lavandería, un mayor desarrollo del vínculo del sufragismo con la lucha obrera por unas condiciones de trabajo dignas para mujeres sometidas a un trato infrahumano.

Sufragistas  es un proyecto con un equipo mayoritariamente femenino. Dirigida por Sarah Gavron (Brick Lane) y escrita por Abi Morgan (guionista de Shame y La dama de hierro), la película cuenta con una factura estética impecable si bien su estructura es académica y algo previsible, sin embargo está amparada en un relato sencillo.

Destaca su cuidada ambientación artística.  La fotografía en tonos grises, del catalán Eduard Grau (Buried), consigue «ensuciar» un ambiente proletario previo al estallido de la guerra.

Sirva esta película de necesario homenaje a la dignidad y valor de aquellas mujeres, en su mayoría de clase proletaria, indefensas, marginadas, cuando no expulsadas de sus trabajos, repudiadas por su propia familia y maridos, despojadas de sus hijos y ridiculizadas no solo por los hombres sino también por la mayoría de su propio género. Y para que las nuevas generaciones no olviden sobre qué base de dolor y sacrificio se cimentaron los derechos que hoy, en ocasiones, vemos como irrelevantes.

Altamente recomendable. Y si te apetece verla, sólo tienes que pasar por la biblioteca

DVD PE 4642.

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RECOLECTURAS – Trilogía Las chicas de campo

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«Todos nos abandonamos en algún momento. Morimos, cambiamos (sobre todo esto último), dejamos de sentir afinidad con nuestros mejores amigos; pero, aunque te abandone algún día, te habré transmitido una parte de mí; serás una persona distinta por el hecho de haberme conocido, es inexorable…»

Hoy en nuestra sección, la trilogía Las chicas de campo (Las chicas de campo, La chica de ojos verdes y Chicas felizmente casadas) de la escritora irlandesa Edna O’Brien.

La primera de ellas ya fue reseñada en este blog por mi compañera Olivia hace un par de años. Yo les tenía muchas ganas a estas chicas, y estas vacaciones por fin les he hincado el diente; y el bocado me ha parecido tan exquisito, que no quería dejar de pasar la ocasión de hablar de esta gran trilogía.

A lo largo de esta serie vamos a conocer en profundidad a las dos protagonistas (Caitleen, también conocida como Kate, y Baba) y las vamos a acompañar en su periplo desde que son unas niñas en la Irlanda rural de los años 50; pasando por Dublín, ciudad a la que emigran con la esperanza de encontrar una vida mejor, lejos del asfixiante ambiente rural; para terminar en Londres, como «chicas felizmente casadas».

Lo primero que llama la atención de esta relación de amistad es la enorme diferencia que existe entre ambas. Si Kate (narradora en primera persona de las dos primeras partes y al alimón con Baba de la tercera) es, en palabras de su propia amiga: buenaza, tranquilona, ñoña, reservada; Baba es todo lo contrario: extravertida, egoísta, caprichosa, y con un punto de maldad. Quizás por eso se complementen tan bien, aunque a veces su relación pueda parecer más una relación de dependencia, en el caso de Kate, y de conveniencia, en el caso de Baba.

Este es el punto que me ha parecido más interesante de la trilogía, la disección psicológica y social de los personajes. El hecho de cómo los condicionantes externos determinan en muchos casos la personalidad.

Kate se cría en una familia con graves problemas económicos, a causa del alcoholismo del padre, y cuyo asidero es su madre que le inculca fuertes valores cimentados en el catolicismo irlandés (la autora nació en una pequeña localidad rural del oeste de Irlanda y creció en la oprimente atmósfera del nacionalcatolicismo irlandés de los años cuarenta, por lo que podríamos decir que esta trilogía tiene tintes autobiográficos, dada la similitud de O’Brien con los personajes principales, siendo Kate su yo más racional y Baba su yo más alocado y espontáneo: «Baba es como mi alter ego. Yo era obediente, amable, me desvivía por hacer lo que me ordenaban. Me castigaba por decir palabras como eyaculación, pero había otro lado en mí, un lado más rebelde, perverso. Baba es mi yo secreto»). Baba, en contraposición, no tiene los problemas económicos de Kate, pero el ambiente familiar en el que se cría, con una madre frívola, un padre prácticamente ausente, volcado en su trabajo como forma de huir de un matrimonio fallido, hace que se críe como una niña mimada y consentida. Esta forma de ser tan diferentes también las determina en sus relaciones amorosas. Si Kate siempre se enamora de hombres mayores, con un amplio bagaje intelectual y cultural, pudientes (quizás busca sentirse protegida y suplir  la figura paterna que nunca tuvo), Baba se acerca a los hombres por conveniencia, como casi todo en su vida. Lo que busca es seguridad económica para llevar la vida cómoda que anhela (de hecho termina casada con un ostentoso constructor, un nuevo rico, que le da la vida de lujos que desea, aunque sumamente insulsa y aburrida): «Hace poco nos lamentábamos Kate Brady yo de que nada nunca iría a mejor en nuestras vidas, de que moriríamos en el mismo estado en el que nos encontrábamos: bien alimentadas, casadas, insatisfechas».

Por otro lado es muy interesante la descripción de los paisajes y del ambiente rural de la Irlanda de mediados del siglo XX. En determinados aspectos narrada de manera preciosista y bucólica, que nos evoca esa maravillosa película de John Ford, «El hombre tranquilo». En contraposición, el ambiente asfixiante e hipócrita del catolicismo irlandés (para la autora mucho más represivo que en Italia, España o Portugal), que acompañará a Kate a lo largo de toda su existencia, y determinará en muchos casos sus decisiones: siempre acompañadas de fuertes sentimientos de culpa, sobre todo en relación a los hombres y a las relaciones sexuales. En palabras de la propia autora: «Es la historia de dos chicas, pero en realidad, narra la historia de la Irlanda de esa época. Un país atrasado y represivo, especialmente en las zonas rurales»

A mí me ha encantado. Me he sentido en muchos aspectos identificada con Kate, y con aquellos sueños incumplidos cuando llegamos a la edad madura. Ninguna de las dos tiene una vida fácil, una quizás porque es demasiado analítica y autoexigente, en el caso de Kate, y otra, en el caso de Baba, porque no se toma la vida demasiado en serio y sus decisiones también acarrean graves consecuencias. Me ha hecho reflexionar el poso tan fuerte que deja en las personas el ambiente tan castrante de un catolicismo llevado al extremo; pero ante todo me ha gustado la relación tan estrecha de dos amigas tan diferentes a lo largo de los años; y como, en cierta medida, se necesitan la una a la otra y se complementan. Y todo ello narrado con una gran belleza, aunque lo que se cuente no deje de ser un drama (mientras lo leía pensaba que no es un texto apto si no estás atravesando por un buen momento en tu vida, porque te pone ante el espejo, de una manera cruda, sin florituras, con gran lucidez).

Destacar también la transgresión de estos libros, y la valentía de la escritora al escribirlos (no hay que olvidar que se escribieron en los años 60, con duras críticas a la religión, abordando temas como el divorcio, el sexo, el aborto, y la emancipación de la mujer). De hecho, el primero de ellos fue un escándalo en su país, y el párroco de su aldea quemó tres ejemplares en la plaza pública. Desde  mi punto de vista son unos libros muy feministas, el protagonismo es para las mujeres y quizás está escrito para las mujeres. Desde luego creo que nosotras lo vamos a entender mejor, al menos desde otra sensibilidad y perspectiva.

Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda , 1930 -).  Es una escritora y guionista de cine irlandesa residente en Londres. Con una carrera extensa, con más de 30 títulos publicados (donde destaca la trilogía Las chicas de campo), nunca pierde de vista sus orígenes y sus gentes (Irlanda es el material básico con el que O’Brien ha construido sus novelas y sus celebrados relatos). Es admirada por escritores de la talla de Philip Roth (fallecido recientemente), Alice Munro y John Banville, entre otros; y ha sido premiada con numerosos premios de prestigio, como el Irish Book Awards.

Es el primer acercamiento que hago a esta autora (aunque estaba en mi punto de mira desde hace mucho tiempo, como dije al principio), y me ha gustado tanto que voy a repetir, menos mal que en la biblioteca tengo algunos más donde elegir.

Otros libros de Edna O’Brien en la Biblioteca Miguel de Cervantes:

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Algunos datos se han sacado del siguiente artículo: https://elpais.com/cultura/2013/11/13/actualidad/1384360964_388331.html

 

 

 

 

 

 

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RECOLECTURAS – La importancia de no entenderlo todo

«La idea de que me iré de un mundo que está cada vez peor no me gusta, porque siempre pensé que era mi deber dejar el mundo mejor de lo que lo había encontrado. Si se tiene el hábito de ver cada día como una jornada completa, envejecer es interesante. Todos los días se conoce a una persona nueva, una puesta de sol nueva. Todos los días pasan cosas hermosas»

Hoy en nuestra sección, La importancia de no entenderlo todo de Grace Paley.

Grace Paley (1922-2007), conocida a nivel literario por sus cuentos (en la biblioteca tenéis sus Cuentos completos publicados por la editorial Anagrama), fue una destacada pacifista y activista política, además de feminista. En este libro vamos a conocerla en estas facetas a través de sus artículos, reportajes, charlas y prefacios. Aunque su historia comienza en los años veinte, mucho de los asuntos tratados en este libro comenzaron en los años cincuenta.

Casi todos los artículos fueron escritos porque Paley formaba parte de un movimiento, más bien de una marea, que surgió de las luchas por los derechos civiles de los cincuenta y que generó energías y métodos en los movimientos antibélicos de acción directa de los sesenta, debilitándose luego para volver con fuerza en los setenta y ochenta, en la segunda ola del movimiento de las mujeres, ola nutrida por las corrientes de la educación ecológica, la interconexión y la acción.

Hija de emigrantes rusos, Grace se crió en el barrio neoyorquino del Bronx en una familia puritana, socialista y judía. Quizás estos orígenes y mezcla de culturas (en casa se habla yiddish y ruso), hace que desde muy pequeña se despierte en ella la conciencia social y política. A los nueve años se inscribió en una organización llamada los Halcones: jóvenes socialistas menores de doce años, donde se cantaba «La Internacional», con el final socialista, además de ir vestidos con camisas azules y pañoletas rojas.

Siempre se mantiene muy crítica respecto a las decisiones tomadas por el gobierno de los Estados Unidos: «Aunque Estados Unidos amparaba el capitalismo, el prejuicio (que ahora se conoce como racismo: rechazar a la gente sin ningún motivo, salvo el color de la piel) y el linchamiento, mi padre decía que teníamos suerte de estar aquí». No obstante, sus críticas no son infundadas, son obtenidas de primera mano: Grace fue miembro de la delegación del movimiento pacifista que acompañó a tres prisioneros de Hanói a Estados Unidos en el programa de devolución de prisioneros durante la guerra de Vietnam, programa en el que los vietnamitas tenían puestas muchas esperanzas, y como veremos, Estados Unidos incumplió. También cuestiona la evacuación de niños vietnamitas a Estados Unidos para ser dados en adopción sin un registro adecuado, ya que muchos de ellos aún siguen teniendo familia en el país. Según Grace: «La guerra de Vietnam, que empezó con ignorancia, autocomplacencia y con el exterminio de inocentes, terminó de manera muy parecida». Sus protestas por la guerra de Vietnam, llevaron a Grace a pasar seis días en la cárcel de Greenwich Village.

Otra guerra que le tocó vivir, e igualmente cuestionada y criticada, fue la del Golfo. Según la autora fue sobre todo un experimento para probar el nuevo arsenal armamentístico de los Estados Unidos, ya que el petróleo sólo constituía el 5 o 10%. También se posicionó en contra de la política estadounidense en Centroamérica.

Sus protestas antibelicistas, por las que fue muy conocida, las llevó a cabo desde el pacifismo: «El pacifismo no es “pasivismo”»;  desde la desobediencia civil: «La verdadera esencia de la desobediencia civil no violenta es la terquedad más absoluta». «Para mí ha tenido más importancia no pedir permiso  no pedir permiso que desobedecer»; y desde la comunidad, emprendiendo acciones locales.

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Iguales de interesantes son sus opiniones sobre el feminismo, movimiento al que se fue acercando conforme iba creciendo, la enseñanza y la escritura.

Para Grace ser feminista significaba saber que: «lo normal durante varios miles de años ha sido que los hombres se adueñen durante varios miles de años del destino de las vidas de las mujeres, y que eso no es natural. Es una forma antinatural de organizar la vida en la tierra. El feminismo no consiste en hacer una lista de prioridades y de opresiones, sino en exigir cambios en una escala mayor, situando las vidas de las mujeres en el mismo plano central que la mayor parte de los radicales ocupan la clase o la raza, y mostrando cómo se relacionan». Ella pertenece al grupo Acción Femenina contra el Pentágono de Nueva York, entre otros movimientos. Hago aquí un inciso para decir que la Declaración de Unidad de las mujeres en sus protestas contra el Pentágono (páginas 115-122), es magistral.

Su relación con las mujeres y con sí misma: «Aprendí a educarme a mí misma sin saberlo. Aprendía de mí misma, entre otras personas», afecta también a su escritura: «Cuando yo empecé a escribir como escritora fue porque había empezado a vivir entre mujeres. Lo mejor de todo es que yo no las conocía, no sabía quiénes eran. Pero no tenía ni idea, y creo que de ese hecho procede mucha literatura.  Procede de no saber mucho sino de no saber. Procede de aquello por lo que sientes curiosidad, de lo que te obsesiona, de lo que quieres conocer. […] De manera que empecé a pensar en esas vidas, y esas fueron las vidas que me interesaron».

Respecto a la escritura Grace hace una diferencia entre escritor y crítico. Según ella, un escritor para hacer bien su trabajo debe vivir en el mundo, y un crítico, para sobrevivir en el mundo, debe vivir en la literatura. Una de las razones por las que un escritor se interesa mucho más por la vida que otras personas que simplemente se dedican a vivir, es que el escritor finge ser un especialista en algo (la vida) de la que no sabe nada. Si escribe es para poder explicárselo todo a sí mismo, y seguramente escribirá más cuanto menos sepa.

Estos son algunas pinceladas que os podéis encontrar en este libro, en el que también aborda el tema del aborto y la menopausia, entre otros. Aquí hemos conocido sus reflexiones desde su militancia en distintos movimientos pacifistas y feministas, en los que se mantuvo muy activa hasta el final, una de sus últimas protestas fue contra la guerra de Irak; pero no debemos olvidar que Grace, además de mujer trabajadora, ama de casa y madre, se consideraba escritora: «El sentido de mi vida, que posponía hasta medianoche y adaptaba a los diferentes lugares y trabajos, era escribir. Tardé mucho en darme cuenta, pero ahora lo sé».

Un maravilloso libro para leer, releer y que nos va a permitir entender un poco más la historia de Estados Unidos durante el siglo XX.

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RECOLECTURAS – Buenos días, guapa

«Me interesa cómo viven su historia las mujeres, cómo se imaginan sus historias. Quizá este libro haya surgido sólo porque yo quise escuchar».

Ayer celebramos el Día de la madre, por este motivo mi recomendación para el día de hoy es un libro que habla sobre mujeres, muchas de ellas madres.

A mediados de los años setenta, Maxie Wander se reúne, una a una, con diecinueve mujeres y conversa con ellas, las escucha atentamente. «Lo decisivo para mí cuando empecé este proyecto era si una mujer tenía las ganas o el valor de contar cosas de sí misma». Wander —hasta entonces escritora, secretaria, reportera y fotógrafa— se hizo famosa instantáneamente al publicar este extraordinario libro sobre la vida de las mujeres de su país. No sólo cómo eran aquellas vidas, sino cómo hubiesen querido que fuese cada una de ellas: con qué soñaban, qué deseaban y qué tenían que soportar día a día. Sus respuestas trazan un mapa fascinante.

Lo que distingue Buenos días, guapa no es tanto el interés intrínseco de sus historias como el tratamiento de sus voces. Wander no tiene empacho en manipular lo grabado para perfilar mejor a un personaje: no sólo selecciona y reordena, sino que retoca e inserta partículas orales, frases propias, sueños y recuerdos de su infancia (A Maxie Wander  no la legitimaban sino la curiosidad intelectual y el interés sincero. No venía a juzgar, sino a ver y a escuchar).

El libro de Maxie Wander, prueba sin proponérselo, un fenómeno muy significativo: sólo cuando el hombre y la mujer ya no discuten por el sueldo, por si la mujer puede «ir a trabajar» y quién se ocupa entonces de los niños; sólo cuando la mujer cobra por su trabajo lo mismo que el hombre; cuando se representa a sí misma ante el juzgado; cuando, al menos en la educación pública, ya no es adiestrada para la «feminidad», ni despreciada por la opinión pública como madre soltera; sólo entonces comienza a tener experiencias relevantes que no la conciernen sólo en general, como ser humano de género femenino, sino personalmente, como individuo.

La apelación a participar en los asuntos públicos ha transformado la vida privada y el sentir de muchas mujeres en la RDA. Ahora se enfrentan a una gran variedad de posibilidades, y también de riesgos y errores posibles. Este libro brinda ejemplos de cómo las mujeres mayores y las jóvenes reaccionan de manera muy diferente ante esta situación.

Habrá hombres a los que se les hará incómodo ver cómo las mujeres se deshacen de su tradicional  impronta «femenina», examinan al hombre, pueden prescindir de él, barajan «despedirlo», se ponen « en modo receptivo», aspiran más al« roce anímico» que al físico, y se burlan de él en determinadas circunstancias.

Este libro fue un acontecimiento y una revelación a ambos lados del Muro. Decenas de miles de lectoras, en el Este y el Oeste de Alemania, pudieron reconocerse en la frescura de sus testimonios y confirmar que, en cuanto a emancipación femenina, la República Democrática Alemana llevaba una considerable ventaja sobre la Federal. Vendió más de 60.000 ejemplares solo en su primer año, su adaptación teatral fue uno de los mayores éxitos en el país, y reportó a su autora una avalancha de cartas (hasta cincuenta diarias) de mujeres que le agradecían nada menos que haber cambiado su vida. Para toda una generación, encarnó como muy pocos libros el poder redentor del relato, del encuentro consigo mismo y con sus semejantes.

La desinhibición en el ámbito erótico ayuda a entender el éxito del libro, pero es sólo una parte del programa utópico que encarna Maxie Wander. Su mensaje político es de gran audacia, y ha trascendido la desaparición del país tan singular en que surgió.

El libro me ha gustado muchísimo, y más si pienso en el contexto en el que se escribió, mediados de los años 70 en la República Democrática Alemana, bajo ocupación soviética. Estamos ante un texto de gran modernidad, que ha envejecido muy bien, ya que los comentarios vertidos por muchas de las entrevistadas son sumamente interesantes. Estos son sólo algunos ejemplos que he extraído del texto: «A mayor agresividad de los hombres disminuye su inteligencia». «Si crees que ya no puede pasarte gran cosa, tu mayor peligro pasa a ser la indiferencia». «Espero el roce anímico: te he reconocido, te necesito justamente a ti en esta fase común de nuestra vida». «Sólo las personas fuertes son capaces de mostrar su inseguridad y llevarla tan tranquilos, como ropa vieja». «Cuestionarte a ti mismo es el punto de partido para cualquier cambio. Sólo si te vacías de todo lo antiguo tienes sitio para algo nuevo y mejor». «Como he tenido una educación religiosa, siempre he tenido algo a lo que aferrarme». «Igual la emancipación es eso, que cosas que antes terminaban en catástrofes hoy ya no supongan un problema. Que una mujer pueda decir: si tú no quieres, lo hago sola».

Es un texto ágil y fácil de leer. Los testimonios que se exponen pueden leerse como capítulos de una novela, mejor dicho, cada testimonio podemos considerarlo como un relato en sí mismo. Están representados varias clases de mujeres, desde las más humildes, como campesinas y obreras, hasta las más intelectuales, científicas y profesoras. Casadas, solteras, con hijos y sin hijos, separadas, viudas, jóvenes, ancianas …, un microcosmo de la feminidad. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que la mayoría de las mujeres entrevistadas no tienen amigas, sienten a las mujeres como una amenaza.

Publicado en la República Democrática Alemana en 1977, fue desde el momento mismo de su publicación un libro de culto en ambas Alemanias y vendió millones de ejemplares: nunca antes se había publicado un texto semejante. Lo que aquí se cuenta no se había contado nunca de este modo, y, sorprendentemente, sigue siendo muy actual.

(Fuente: Algunos datos han sido extraídos del prólogo de Ibon Zubiaur y del epílogo de Christa Wolf, amiga de la autora).

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