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CINEMA PARADISO – Captain fantastic

¡Me voy de vacaciones! Y quiero despedirme reseñando una película que es como una aventura de verano, como esos campamentos a los que íbamos de niños. Se trata de la comedia dramática “Captain Fantastic”, dirigida por Matt Ross y protagonizada por Viggo Mortensen. Centra la historia en un padre de familia que tras un hecho enormemente dramático, nada más y nada menos que el suicidio de su esposa, se propone intentar mantener los valores que les ha inculcado a sus hijos a pesar de la enorme presión social.

La película utiliza una mezcla de comedia, simpatía, sensibilidad y sobre todo, mucha emotividad sobre la difícil tarea de ser padre, sobre qué educación y valores fundamentales transmitir a nuestros hijos y de cómo la sociedad se impone con sus luces y sus sombras, dando cada vez más protagonismo al individualismo y egoísmo más allá de los valores de unión, apoyo y respeto entre semejantes.

La historia no oculta cierto tono autobiográfico ya que Ross vivió durante su infancia en comunidades alternativas de las que su madre fue cofundadora.  Eran familias que, cansadas del tipo de vida convencional, se instalaban en el bosque para vivir de sus propios recursos y  ayudarse unas a otras.

“Captain Fantástic” se sustenta en varios pilares fundamentales sobre los que se hace fuerte y consistente.  Algunos de estos pilares son el potente guion o la fuerte presencia de su actor protagonista Viggo Mortensen. Completan el reparto un estupendo George McKay (“Pride” o “Sólo ellos”), quien junto a Samantha Isler encabezan el destacado reparto juvenil, y los populares Frank Langella, Kathryn Hahn y Steve Zahn.

En cuanto a la trama, muestra un dilema que a menudo es difícil de resolver. Muchos padres, cansados del método educativo tradicional se plantean una enseñanza basada únicamente en métodos naturales e inculcada por las propias figuras paternas. Este es el caso de Ben y Leslie, que deciden irse a vivir a un remoto bosque donde proporcionarán a sus retoños una educación al aire libre, que les alivie de Internet, cine, televisión, videojuegos y demás estándares de entretenimiento moderno para volcarles en el ejercicio físico y la nutrición mental, entendiendo esta como la absorción de dosis de casi todas las ramas del conocimiento.

Matt Ross dirige y escribe la película como una especie de cuento sobre los perjuicios del estilo de vida contemporáneo, sin que por ello intente defender la alternativa llevada a cabo por los protagonistas de su relato. Bajo un claro tono cómico, adornado con situaciones desternillantes, se esconde un pequeño drama que quizá para la generación de los adolescentes y jóvenes de hoy no parezca tal, pero que sí que supone un problema a largo plazo. La honestidad de Ross hace que este debate no se quede en una mera fachada, sino que realmente invita al espectador a meditar acerca de hasta qué punto los medios y dispositivos tecnológicos están moldeando nuestra forma de vivir. Es necesario pararnos y reflexionar sobre eso. Al fin y al cabo, la lectura que se saca es la de que es necesario evitar cualquiera de los extremos. Los avances proporcionados por las nuevas tecnologías no son malos “per se”, pero sí que es necesario  encontrar una fórmula que combine las virtudes de éstas con el disfrute del entorno natural y el fomento de una mente y un cuerpo sanos.

También resultan puntos  fuertes de la película, la fotografía que juega con desenfocados, luces y naturales,  muy “indies”, y la música que experimenta con sensaciones que conjugan perfectamente con los tiempos del guion.

Puede que a muchos no les llegue del todo el mensaje de esta agradable fábula antisistema, sin embargo, lo mejor que se pueda decir de ella es que no juzga la motivación de los personajes dejando que entendamos que, como suele suceder con casi todas las facetas o situaciones de la vida cotidiana, siempre surgen voces a favor y en contra, algo que permite al espectador sacar sus propias conclusiones, sin llegar en ningún momento a sentirse coaccionado.

Es una “dramedia” fabulosa que merece ser tenida en cuenta. Posee personalidad e ingenio y  es ideal para pasar una estupenda tarde de verano. Y sólo tenéis que acercaros a  la biblioteca y llevarla a casa DVD PE 4548

En septiembre estaré de vuelta

¡FELIZ VERANO A TODOS!

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CINEMA PARADISO – Nuestro último verano en Escocia

Se acerca el verano y me apetece reseñar algo más ligerito. Esta película está dirigida por Andy Hamilton y Guy Jenkin, veteranos directores de conocidas series de la televisión británica como  “Estas no son las noticias de las nueve” y “Outnumbered”

Responde perfectamente al modelo de comedia dramática para casi todos los públicos al estilo de las series antes mencionadas. Fue galardonada en la  Seminci de Valladolid de 2014 con el premio del público. Merecido premio sin duda, tal y como se puede  comprobar una vez vista.

Hamilton y Jenkin realizan un proyecto que, aunque no es precisamente original, sí que saben dotarlo de bastante encanto, especialmente en lo que a sus personajes infantiles se refiere, haciéndolos protagonistas de la función. Los tres niños ven las cosas sin falsedades ni hipocresía y así se lo hacen saber a los adultos que les rodean, mientras estos callan y sufren en silencio, convirtiéndose en una especie de enigma para los pequeños. En este sentido, hacia la mitad de la película se produce un giro en la trama que provocará que la familia se quite las máscaras de una vez por todas y rebusque en su interior para comportarse como un auténtico grupo familiar, dejando de engañar a los demás y a sí mismos.

Como suele ser norma en las producciones británicas, los actores muestran muy buen nivel, especialmente los más jóvenes, aunque los adultos no les van a la zaga, con David Tennant conocido por su participación en “Doctor Who” y Rosamund Pike, aquí en un registro dramático menos oscuro que el que bordó en “Perdida”,  interpretando a una pareja separada con tres hijos que deciden fingir que siguen siendo una familia unida durante un viaje a Escocia. Para ello necesitan contar con la complicidad de los niños, que no estarán por la labor de ponerles las cosas fáciles. Los tres hermanos son el eje y los protagonistas de la película gracias a la naturalidad y frescura de sus interpretaciones.

El mundo de los niños nos da una visión de la trama prácticamente mitológica, que nos recuerda a las viejas aventuras de Los cinco, donde la imaginación se apodera de la realidad haciendo que los mitos la transformen. Sólo la infancia puede hacer reales a los héroes y nada mejor que las sugerentes tierras de Escocia para vivir sus aventuras y encontrarse con Odín. Pero como no podía ser de otra forma, estas aventuras poseen una moraleja, un mensaje didáctico y esperanzador que en este caso es  la tolerancia.

Como ya he comentado, no nos compromete ni nos hace grandes descubrimientos pero tampoco lo pretende. Se mueve en el plano de lo políticamente correcto, con un mensaje liberal: acepta a los demás tal y como son porque, de lo contrario, les obligarás a fingir o a alejarse de ti. O su contrapartida: atrévete a ser como eres;  si te quieren, te van a seguir queriendo igual.

Destaca especialmente un Billy Connolly,  maestro tanto en comedia como en drama, tal y como como ya ha demostrado en una larga carrera cimentada especialmente en papeles secundarios de películas como “Los elegidos”, “El último samurái” o “X-Files: Creer es la clave”. Interpreta a un interesante personaje que da la clave de lo que quiere contar la película y que al mismo tiempo es toda una lección de cómo funciona la vida, con frases como  cada uno es ridículo a su manera.

Se trata de una historia familiar que no cae en el pasteleo emocional, aunque, a veces se deje llevar un poco por la sensiblería fácil, especialmente  en su tramo final.  “Nuestro último verano en Escocia” es por el contrario una agradable película ambientada en bellos parajes escoceses que sabe sacar la sonrisa en el espectador. Todo ello al tiempo que deja algunas cuestiones en el aire sobre las complicaciones que tantas veces surgen en el ámbito familiar, ese lugar en el que todos nos sentimos incómodos al querer esconder nuestras desnudeces emocionales ante la vista de los que nos conocen más de lo que creemos.

Una película recomendable para todos los públicos y entretenida a pesar de su cierto estilo naif. Y que destaca también por la fotografía de los magníficos paisajes escoceses y la música de  los Waterboys que se hace más patente si cabe al final de la película. Es imprescindible quedarse a los créditos. Ya veréis por qué.

Y como siempre, podéis venir a buscarla a la biblioteca. DVD PE 4587

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RECOLECTURAS – La familia Karnowsky

Hoy en nuestra sección un libro espectacular, La familia Karnowsky de Israel Yehoshua Singer.

Los Karnowsky de la Gran Polonia eran conocidos como hombres obstinados y polemistas, aunque también estudiosos y cultivados, sin duda unas mentes de hierro.

En su despejada frente de estudiosos y en los ojos negros como el carbón, hundidos e inquietos, llevaban inscrito su genio. La obstinación y el espíritu polemista se reflejaban en sus apéndices nasales: unas narices poderosas, de gran tamaño, que sobresalían como un asomo de burla e insolencia de su enjuto y huesudo semblante, como queriendo advertir: «Cuidado, no tocar». A causa de esa obstinación, ninguno de los Karnowsky llegó a convertirse en rabino, aunque podían haberlo logrado con facilidad.

Así de esta manera tan fascinante comienza esta novela, imposible no querer leer más después de este comienzo, al que no desmerece el resto del libro a lo largo de sus 547 páginas.

A través de tres generaciones de una familia judía, los Karnowsky, Singer nos ofrece un fresco extraordinario de la primera mitad del siglo XX.

La novela está divida en tres partes, una por cada miembro varón (abuelo, hijo y nieto). En la primera vamos a conocer a David, el patriarca, que en los albores del siglo abandona el shtetl polaco donde nació (Melnitz) para instalarse en Berlín (ciudad hacia la que sentía inclinación por ser la de su maestro, el sabio Moses Mendelshon). En unos pocos años, David Karnowsky alcanza considerables logros en la capital: aprende a hablar un alemán correcto, prospera en el negocio de la madera y se convierte en un importante empresario del sector, y en sus ratos libres, con la única ayuda de manuales, completa los estudios de bachillerato, algo que aspiraba desde su juventud y nunca había podido realizar. Finalmente, gracias a sus conocimientos de la Torá y a su erudicción, se relaciona con los más influyentes miembros de la nueva sinagoga a la que asiste.

En Berlín nace Georg. David Karnowsky, fiel a los principios aprendidos de sus maestros, puso gran empeño en conseguir que su hijo único creciera siendo judío en casa y un hombre más en la calle. Los vecinos no judíos, por su parte, no veían al pequeño Georg como uno más, sino como un judío. Pronto empieza a darse cuenta, en el patio de vecinos donde viven, que los demás niños le tratan diferente por este motivo. Después de una adolescencia y juventud “rebelde”, Georg, que en un principio decide estudiar filosofía, termina convirtiéndose en médico, la profesión que su padre quería, pero no por consejo de su progenitor, sino por amor, el que siente por Elsa Landau, hija del doctor Landau, y estudiante de medicina. Esta carrera le dará prosperidad y un nombre, comienza a trabajar en la clínica de maternidad del profesor Halevy, clínica de que la que se hace cargo cuando el doctor se jubila, y donde conoce a Teresa Holbeck, joven gentil (término usado por los judíos para referirse a los pueblos e individuos no judíos) y aria, con la que terminará casándose.

Georg y Teresa tendrán un hijo, Joachim Georg, al que llaman Yegor. El pequeño Yegor, un niño que desde siempre tiene problemas de salud: no se desarrolla bien, es pequeño para su edad y enferma constantemente; desde siempre tira hacia la parte alemana de su familia, siente fascinación por su tío materno Hugo,  fascinación que hace que cada vez odie más a su padre, al que culpa de todos sus males y de su parte judía, y se obsesione con su madre. Las humillaciones que sufre Yegor en su instituto por parte de su profesor (al que exhibe en público para enseñar las diferencias físicas entre un judío y un «ario»), el odio creciente hacia los judíos desde que se instala en Alemania el «Nuevo Orden», y sobre todo, los estragos que están produciendo en su hijo, en cuya alma se había alojado el sentimiento de inferioridad y el odio a sí mismo, hace que el doctor Karnowsky decida ir por un visado para dejar el país que tanto le dio, y poner rumbo a Estados Unidos.

En su tierra de adopción se ven abocados a empezar de cero: nuevo idioma, intentar buscarse la vida (allí no le reconocen el título de médico), pasan del estatus elevado que tenían en su país natal, a la humillación de tener que pedir trabajo como buhonero a Salomon Burak (judío comerciante al que despreciaron cuando vivían en Alemania). No obstante, desde que los judíos son judíos, la chusma ha quemado sus libros, les ha obligado a llevar un parche de tela en la ropa, les ha expulsado de sus comunidades y ha torturado a sus estudiosos de la Torá (pues odiaba sus enseñanzas y su sabiduría); por lo tanto es un pueblo que está acostumbrado a sobrevivir y a reinventarse. Yegor, sin embargo, no se adapta al nuevo país, sólo siente desprecio hacia la ciudad de Nueva York y, como siempre que algo lo amarga, él refuerza esa amargura y la cultiva en su interior, a fin de que crezca cada vez más, para irritación propia y del resto. Esa amargura le llevará a un desenlace fatídico, que no por esperado, es menos doloroso.

Esto es a grandes rasgos el argumento del libro, en el que el autor, con gran maestría, se sirve de esta saga familiar para hablarnos del mundo judío (su mundo), y las diferencias existentes entre judíos alemanes y judíos procedentes de otras partes de Europa, con el consiguiente desprecio que sienten unos por otros. También nos habla de la barbarie nazi y de cómo se gestó, siempre de una manera sutil, sabes que está ahí,  pero no la hace protagonista, jamás la menciona, sino que alude a ella con palabras como Nuevo Orden, soldados de botas altas,  y hombre colérico con botas, bramando con la boca abierta bajo el oscuro bigote (sabéis de quién habla, ¿no?).

Una gran novela para comprender un poco mejor a este pueblo y los odios provocados por el nazismo. Para ver cómo la locura de esos histéricos ofendidos, en parte por complejo de superioridad, y en parte por manía persecutoria, hace que se transformen en alimañas; y de como las promesas de felicidad, victoria y tiempos de abundancia que prometen los hombres de las botas alta, en cuanto se libren de los estafadores y traidores que robaron al país, vaciaron los bancos y quitaron las casas a sus propietarios (véase judíos), cala no sólo en la pequeña burguesía de las aldeas y los campesinos, sino también en multitud de obreros y una amplia ciudadanía, que participan de esta locura colectiva que, como desgraciadamente sabemos, desencadenó la Segunda Guerra Mundial y el genocidio judío.

Israel Joshua Singer (1893, Bilgoraj, Polonia – 1944, Nueva York)hermano del Premio Nobel de Literatura, Isaac Bashevis Singer, empezó a escribir a los 18 años. Sus primeros escritos aparecieron en 1916 en la prensa europea en yiddish. En 1921 empezó a trabajar como corresponsal para el destacado diario norteamericano Forverts, y en 1927 publicó su primera novela, Shtol yn Ayzn. En 1934 emigró a Estados Unidos, donde publicó entre otras, Los hermanos Ashkenazi (1937), y La familia Karnowsky (1943).
Para saber más:

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RECOLECTURAS – Un amor

PRIMERO LA VIDA. DESPUÉS UN AMOR

Hoy en nuestra sección, el último Premio Nadal, Un amor de Alejandro Palomas.

A Alejandro Palomas ya tuvimos la oportunidad de conocerle cuando vino a la biblioteca a presentar su novela Un hijo, además es un asiduo de nuestro blog, ya que además de la anterior novela, también reseñamos Una madre.

Un amor, cierra la trilogía (de momento) de la familia de Amalia, después de Una madre y Un perro. Nos volvemos a encontrar con aquellos entrañables personajes que ya tuvimos la ocasión de conocer y querer, aunque en palabras del propio Alejandro: «Lo bueno de esta novela es que si no has leído las anteriores el impacto que te provocan estos personajes se multiplica por diez. Me da mucha envidia la gente que llega a esta familia por Un amor porque creo que no hay entrada mejor que esta».  Le doy la razón, porque aunque me ha gustado, más conforme me iba metiendo en la historia, no he tenido el impacto que me provocó el leer Una madre, cuando me encontré con ese descomunal personaje de Amalia, con sus carencias y sus virtudes, un personaje nuevo para mí, al que amé, como ya comenté en la reseña.

Amalia, como es habitual, está acompañada de sus hijos: Silvia, Emma y Fer, además de su perrita Shirley. A este círculo familiar se le une Magalí, la novia de Emma con quien Amalia entabla una gran amistad («ellas han sido la sorpresa»), tía Inés, que después de 8 años «vuelve» para quedarse, y Oksana, «mujer-loba» rusa, encargada del mantenimiento de un complejo de turismo rural en los pirineos y que, gracias a la complicidad que surge entre Amalia y ella, termina siendo una especie de asistenta y «chica de los recados».  Oksana jugará también un papel fundamental en la vida de Fer y podríamos decir que, en cierto sentido sustituye a la abuela Ester, aunque la abuela siga estando muy presente a través de las frases sabias que Fer irá recordando.

Han transcurrido ya 8 años desde los acontecimientos acaecidos en Una madre, y en esta ocasión, el eje central de la trama es la boda de Emma con Magalí, que por circunstancias de agenda, coincide en el tiempo con el cumpleaños de Amalia. A esto se une una noticia inesperada, justo la noche antes de la boda, de la cual no sabremos el contenido hasta casi el final, y que planteará conflictos a la familia por el hecho de ocultársela a  Amalia. Como decimos este es el eje de la trama, pero yo casi me atrevería a decir que es la excusa de Alejandro para poner en primer término a estos personajes, porque los que hemos leído en varias ocasiones a Palomas, sabemos que es un escritor de personajes, de indagar en el alma humana, de las relaciones interpersonales, y muy especialmente, de las relaciones familiares, las que constituyen esta familia singular, que se ha tenido que reinventar después de la marcha del padre tras el divorcio.

Vamos a seguir conociendo e indagando en estos personajes. Veremos a una Emma mucho más luminosa, «en la que la sonrisa es cada vez más parte de ella desde que llegó Magalí. Es como si después de años bregando por encontrar la buena compañía, la vida se hubiera acordado de ella y ella se lo agradeciera así, con esa sonrisa que no sabe contener, y en la que todos nos sentimos incluidos, porque en Emma hay siempre espacio para todos». A una Silvia mucho más tóxica, «siempre cerca y vigilante, sufriendo por anticipado el dolor de los demás para no hacerle sitio al propio…», y cuyo dolor se hace insufrible para sus seres queridos, que si no fuera porque saben que existe otra Silvia que a veces se intuye, y que es parte integrante de ese círculo familiar, ya la hubieran apartado de sus vidas. A Fer, testigo y narrador de la historia familiar, el pequeño y el único hijo varón, y que como casi todos los personajes arrastra un secreto que le crea mala conciencia, porque «nuestra casa está donde no necesitamos mentir». Y por supuesto Amalia, el alma-mater, la mamma, con sus torpezas y debilidades, sus complejos, su ternura, sus problemas físicos, al que por fin le damos respuesta al conocer que es albina, y que produce más de una situación hilarante. Una Amalia más «empotrada» que nunca, si si, «empotrada», porque Amalia adapta el lenguaje a su propio estilo, utiliza «empotrada» en vez de empoderada, que para ella es estar «mejor que bien». Una Amalia que tuvo que reinventarse a los 65 tras su divorcio:«lo que más miedo me da es no saber vivir sin tener que pedir permiso», con la que es difícil no perder los nervios, pero a la que se la quiere, se la quiere mucho; porque es la amalgama de esta familia, la mecánica que los une desde que el padre desapareció, «el retal más grande de este patchwork que tejemos y destejemos desde que lo hacemos juntos y desde aquí». Y como no, los personajes secundarios, que ya veremos que no lo son tanto: «tía» Inés «el genio, el carácter, la ausencia de concesiones», contrapunto a la suavidad y a la conciliación de Amalia, y la mejor y única amiga que le queda a Amalia de su círculo compartido con su ex-marido; Magalí, que crea desconfianza en la familia, excepto en Amalia, porque nunca quiere hablar de su pasado: «eres parte pero nunca serás miembro, porque no sabes compartirte», y Oksana, de la que ya hablamos anteriormente.

En definitiva una novela muy tierna y de gran sensibilidad, que mezcla humor y drama, y con un lenguaje sencillo que hace  que conecte con cualquier lector. Puro Palomas.

alejandro

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en filología inglesa y tiene un máster en poética por el New College de California. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la poesía y la traducción de importantes autores. Como novelista ha publicado, entre otras, El tiempo del corazón, El secreto de los Hoffman, El alma del mundo y El tiempo que nos une, que le han valido importantes premios. En 2016 su novela Un hijo recibió el Premio Nacional de Literatura Juvenil. Con sus novelas más recientes Una madre y Un perro, dio arranque a una serie de personajes que ha enamorado a miles de lectores y que continúa con Un amor, Premio Nadal 2018. Su obra, llevada al teatro y próximamente al cine, ha sido traducida a quince idiomas. (La mayoría de su producción literaria la podéis encontrar en la biblioteca, también como traductor).

Si os habéis quedado con ganas de saber más, os invito al encuentro que este viernes, 6 de abril, vamos a tener en nuestras instalaciones con el autor a partir de las 19.00 horas. Un momento único para acercarnos a su obra. Os espero.

Os dejo con esta entrevista: http://www.elcultural.com/noticias/letras/Alejandro-Palomas-Un-amor-es-el-reflejo-de-como-estoy-en-el-mundo/11747

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RECOLECTURAS – El amor que te mereces

Hoy en nuestra sección otra novela italiana, El amor que te mereces de Daria Bignardi, pero nada que ver con la que trajimos a nuestra sección la semana pasada, aunque también tuviera un poco de misterio.

Veamos lo que dice la sinopsis del libro: Antonia es una escritora de novela negra. Tiene treinta años, está casada con un comisario de policía, de quien espera su primer hijo, y vive en Bolonia. Cuando descubre un secreto por mucho tiempo ocultado en el seno familiar por parte de su propia madre, emprende un inesperado viaje a Ferrara, una ciudad envuelta en misterios y silencios. Cree que allí hay una historia que contar. Sin embargo, pronto emergen las preguntas que se esconden no sólo detrás de esos secretos, sino también tras un sendero más íntimo, un camino de emociones cruzadas. ¿Cómo puede ser el amor la fuerza más creativa y a la vez la más destructiva? ¿Qué estamos dispuestos a jugarnos? ¿El amor se merece?

Por lo que ya habéis podido deducir estamos ante un thriller, o una novela de intriga y suspense. Alma, la madre de Antonia, decide contarle a su hija, ahora que va a ser madre, la desaparición de su hermano Marco (Maio para la familia), hace unos treinta años. El shock que esta noticia produce en Antonia es grande, ya que creía que su tío había muerto de enfermedad. Como si de su propio personaje de ficción se tratara, la inspectora Emma Alberici, Antonia se traslada a Ferrara, lugar donde vivía la madre de Antonia cuando ocurrieron los hechos, y a la que sólo recuerda haber ido cuando era pequeña para visitar la tumba de sus abuelos, para intentar averiguar qué ocurrió aquel día de hace 30 años, e intentar resolver la desaparición de su tío.

La originalidad de la novela reside en que está contada a dos voces: la de Alma y la de Antonia. Así que por un lado vamos a conocer el pasado de Alma y Maio a través de los recuerdos de ella, y los hechos que le llevaron a su desaparición: descubrimos como Alma tuvo un papel fundamental en los acontecimientos que desembocaron en la tragedia y logramos entender mejor su intensidad, profundidad, concentración: «Alma no sabe lo que es la levedad, siempre sin tregua», ya que el sentimiento de culpa siempre la acompañará desde entonces. Por otro lado vamos a acompañar a Antonia en las averiguaciones que vaya realizando en el tiempo presente, para ello se entrevistará con personajes muy conocidos de la familia, como Michela, la que fuera novia de Maio, y Tina, la vecina de enfrente, que le desvelará secretos insospechados. Y como telón de fondo, Ferrara: maravillosa ciudad medieval, Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1995, perteneciente a la región de Emilia Romaña, a tan sólo 60 kilómetros de Bolonia. La descripción que hace de la ciudad: sus calles, sus palacios, su ambiente, sus habitantes: «Los ferrareses son distintos de los demás habitantes de Emilia Romaña. Nunca he entendido si esa tímida altanería es inseguridad o desconfianza»…, hace que te traslades con la imaginación como un turista más, y te despiertan las ganas de visitarla (yo ya la tengo anotada como posible destino); se nota que la escritora es oriunda de allí.

Para concluir diré qué me ha parecido. Si bien logra lo que pretende una novela de intriga, conseguir tenernos enganchados y con ganas de saber más, creo que el final flojea. Es cierto que es un final distinto al previsible, pero no está bien resuelto. Además, la resolución del enigma corre a cargo del inspector pareja de Antonia, Leo, en un trayecto en tren desde Bolonia a Ferrara, unos 45 minutos, cosa que no logra Antonia después de estar días inmersas en la investigación, y entrevistándose con multitud de personas. Sin dudarlo, me quedo con los personajes y con sus relaciones familiares. Profundiza sobre todo en la figura de Alma y en la relación tan estrecha que mantenía con su hermano, en cómo unos hechos pasados, la desaparición del hermano y el consiguiente hundimiento familiar, condicionan toda su vida: la manera que tiene de relacionarse, las personas de las que se rodea, cómo se protege… Además de todo esto, también tenemos un poco de camorra. El lenguaje y las descripciones son muy cuidados y bellos y, como dije al principio, me ha parecido muy original la manera de estar narrada. Por todo esto la recomiendo aquí, y porque sé que estas novelas son muy apreciadas por nuestros usuarios.

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RECOLECTURAS – Margarita Dolcevita

Margarita Dolcevita es una chica con demasiada imaginación: inventa palabras, recita poemas feos y resuelve problemas adultos con respuestas de niña. Es irónica, pero también pura. Inocente, pero no ingenua.

Margarita Dolcevita sabe que su mundo no es perfecto y precisamente por eso le gusta. Porque así puede mejorarlo con sus ideas.

Margarita Dolcevita tiene problemas en una válvula del corazón y corazón para toda su excéntrica familia.

Hoy os traigo una familia muy peculiar, de la mano de una de sus integrantes, Margarita Dolcevita, la mediana de los tres hermanos y la única chica. Veamos como se describe así misma: «Tengo casi quince años, soy rubia, de cabello rizado algo extraño, digamos que parece un cultivo de fusilli. Tengo unos ojos encantadores y azules, pero tengo un poco de sobrepeso. Me gustaría ponerme esos bonitos jeans estrechos y bajitos que dejan asomar el ombligo,sin embargo, la vez que lo intenté exploté en un autobús y herí a tres personas con los botones […]».

Margarita vive a las afueras de la ciudad con su familia, formada por un abuelo visionario (Sócrates), que hace honor a su nombre con dichos célebres: «El mundo se divide en: los que se comen el chocolate sin pan; los que no se pueden comer el chocolate si no se comen también el pan; los que no tienen chocolate, los que no tienen pan»; una madre (Ema), con olor a café y a cubo de caldo, larmotóxica, no puede pasar mucho tiempo sin llorar, obsesionada con los puntos del supermercado, fumadora de cigarrillos electrónicos imaginarios y experta cocinera, cuya especialidad es el Albondigón Yesterday; un hermano barra brava (Jacinto), con dos grandes intereses en la vida: el fútbol y el balón, un hermanito inventor (Herminio), que es el dedo del videojuego más veloz del Oeste, y un padre que atesora en su garaje todas las cosas viejas que encuentra: «El oficio de papá es de pensionado, pero también el de abogado defensor de los objetos», sin olvidarnos de Dormilón, su perro, en palabras de Margarita un cancatólogo porque: «más que un cruce es un verdadero catálogo de todas las razas caninas y animales y quizás vegetales que han aparecido sobre la Tierra». Esta es otra de las características de Margarita, su facilidad para inventar palabras, pero esto ya lo iréis descubriendo si os animáis a leer la obra.

Un día frente a su casa surge como un fantasma de noche un cubo negro, un condominio hipermodernista en el que habitan los Del Bien, ultradefensores de la felicidad del consumo. En contraposición con la familia de Margarita, los Del Bien son una familia todo glamour, parece sacada de un catálogo, pero a medida que los vamos conociendo vemos que no es oro todo lo que reluce, son más las sombras que las luces, exceptuando el hijo de la familia, con el que Margarita establece una relación de amistad con visos de amor platónico.

Toda la familia de Margarita (excepto el abuelo y ella misma) cae en un oscuro encantamiento ante estos vecinos, que por alguna razón, conocen todos sus gustos, y que poco a poco los hacen cambiar su manera de vivir, pensar y actuar; además, la llegada de esta «misteriosa» familia, produce y genera numerosos cambios y sucesos extraños en el vecindario. Margarita observa y asiste a  los cambios de su familia de manera perpleja. Su instinto y sus dotes de detective, que pone en práctica acompañada de su hermano pequeño, le hará descubrir las verdaderas intenciones que esconden los Del Bien. Intentará «abrir los ojos» a su familia y restaurar el orden y la armonía precedente a su llegada, pero acontecimientos inesperados pondrá todo patas arriba.

Esta novela cargada de humor, tierna, como lo es su personaje, pero que esconde un gran trasfondo y profundidad (a mi parecer establece una crítica muy severa hacia la sociedad de consumo y los clichés que nos venden para alcanzar la «felicidad»), es todo un fenómeno en Italia donde ya lleva vendido más de 400.000 ejemplares. Su autor Stefano Benni (Bolonia, 1947), es uno de los escritores vivos más populares de Italia. Si quieres disfrutar con esta novela, pásate por aquí. Seguro que Margarita te robará el corazón como ya se lo ha robado a miles de lectores.

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Gran Reserva – Cien años de soledad

MUCHOS AÑOS DESPUÉS, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.

De esta forma tan literaria comienza esta maravillosa novela que este año cumple 50 desde que viera la luz por primera vez, allá por 1967.

Cien años de soledad relata la historia de una aldea imaginaria, Macondo, y de la estirpe de sus fundadores, los Buendía. La novela se presenta dividida en veinte secuencias narrativas que carecen de título e incluso de numeración.

Si bien es cierto que los frecuentes saltos hacia atrás y hacia adelante caracterizan la técnica narrativa de Cien años de soledad, hay que decir que tales retrospecciones y anticipaciones se producen principalmente en el interior de cada secuencia;  los sucesos se refieren en orden cronológico, y pueden agruparse atendiendo a los acontecimientos de fondo que marcan la vida de la aldea y al protagonismo que adquieren ciertos personajes o generaciones:

  • En un primer bloque se narra tanto la fundación de Macondo como la edénica y mágica cotidianeidad de su primera época; los personajes más señalados son los fundadores, José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, aunque también conoceremos la infancia y juventud de sus descendientes, que forman la segunda generación de los Buendía.
  • Uno de los hijos de José Arcadio y Úrsula, el coronel Aureliano Buendía, es el principal protagonista del segundo bloque, en el que la vida apacible de la aldea se ve alterada por las vicisitudes de las guerras civiles que durante casi veinte años asolan el país.
  • Finalizada la guerra, con la llegada a la población de la compañía bananera se inicia una nueva etapa en el devenir de Macondo, en la que la prosperidad se acompaña de una creciente conflictividad social que desemboca en una sangrienta represión. Aureliano Segundo y José Arcadio Segundo, miembros ya de la cuarta generación, son los principales personajes de este bloque, aunque no llegan a desempeñar un papel crucial en los sucesos.
  • Un diluvio bíblico separa la tercera parte de la última, que relata la decadencia y destrucción de Macondo y el final de la estirpe. Los últimos Buendía, pertenecientes a la quinta y a la sexta generación, malviven en un pueblo en ruinas hasta que la estirpe se extingue en un vástago con cola de cerdo, hijo de Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia. Este último logra descifrar las profecías que el gitano Melquíades había dejado escritas sobre Macondo; el anuncio de su destrucción se cumple en el mismo momento de su lectura.

 

Árbol genealógico de los Buendía

 

Cien años de soledad (1967). Ha sido juzgada como la pieza clave del Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, fenómeno editorial que proporcionó la debida proyección internacional a los narradores del continente; ha sido descrita como la más perfecta manifestación del «realismo mágico», corriente en que cabe incluir a una parte de los autores del Boom y cuyo más visible rasgo es la naturalidad con que lo cotidiano se entrevera de sucesos maravillosos tan imaginativos como expresivos; ha sido considerada una de las novelas imprescindibles del siglo XX a escala mundial, y encumbrada como la mejor de la historia de las letras hispánicas después de Don Quijote de la Mancha.

Pero Cien años de soledad es también la máxima realización de un maestro insuperable en el arte de contar: el premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez. Más allá de las posibles interpretaciones a posteriori de la novela como parábola de un mundo (la América hispana), el lector queda de inmediato cautivado por un virtuosismo narrativo propio de un encantador de serpientes, y sepultado bajo el incontenible aluvión de acontecimientos sobre los que el autor derrama pródigamente su portentosa inventiva, y su perfección formal y estilística.

Esta magna obra la podéis encontrar en todas las bibliotecas municipales. Desde aquí aprovecho para invitaros a que la leáis o releáis; cualquier excusa es buena para acercarse a ella.

(Fuente: https://www.biografiasyvidas.com/reportaje/garcia_marquez/cien_anos.htm).

Os dejo con este interesante artículo publicado en Babelia, sobre las claves de Cien años de soledad.

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