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CINEMA PARADISO – Nuestro último verano en Escocia

Se acerca el verano y me apetece reseñar algo más ligerito. Esta película está dirigida por Andy Hamilton y Guy Jenkin, veteranos directores de conocidas series de la televisión británica como  “Estas no son las noticias de las nueve” y “Outnumbered”

Responde perfectamente al modelo de comedia dramática para casi todos los públicos al estilo de las series antes mencionadas. Fue galardonada en la  Seminci de Valladolid de 2014 con el premio del público. Merecido premio sin duda, tal y como se puede  comprobar una vez vista.

Hamilton y Jenkin realizan un proyecto que, aunque no es precisamente original, sí que saben dotarlo de bastante encanto, especialmente en lo que a sus personajes infantiles se refiere, haciéndolos protagonistas de la función. Los tres niños ven las cosas sin falsedades ni hipocresía y así se lo hacen saber a los adultos que les rodean, mientras estos callan y sufren en silencio, convirtiéndose en una especie de enigma para los pequeños. En este sentido, hacia la mitad de la película se produce un giro en la trama que provocará que la familia se quite las máscaras de una vez por todas y rebusque en su interior para comportarse como un auténtico grupo familiar, dejando de engañar a los demás y a sí mismos.

Como suele ser norma en las producciones británicas, los actores muestran muy buen nivel, especialmente los más jóvenes, aunque los adultos no les van a la zaga, con David Tennant conocido por su participación en “Doctor Who” y Rosamund Pike, aquí en un registro dramático menos oscuro que el que bordó en “Perdida”,  interpretando a una pareja separada con tres hijos que deciden fingir que siguen siendo una familia unida durante un viaje a Escocia. Para ello necesitan contar con la complicidad de los niños, que no estarán por la labor de ponerles las cosas fáciles. Los tres hermanos son el eje y los protagonistas de la película gracias a la naturalidad y frescura de sus interpretaciones.

El mundo de los niños nos da una visión de la trama prácticamente mitológica, que nos recuerda a las viejas aventuras de Los cinco, donde la imaginación se apodera de la realidad haciendo que los mitos la transformen. Sólo la infancia puede hacer reales a los héroes y nada mejor que las sugerentes tierras de Escocia para vivir sus aventuras y encontrarse con Odín. Pero como no podía ser de otra forma, estas aventuras poseen una moraleja, un mensaje didáctico y esperanzador que en este caso es  la tolerancia.

Como ya he comentado, no nos compromete ni nos hace grandes descubrimientos pero tampoco lo pretende. Se mueve en el plano de lo políticamente correcto, con un mensaje liberal: acepta a los demás tal y como son porque, de lo contrario, les obligarás a fingir o a alejarse de ti. O su contrapartida: atrévete a ser como eres;  si te quieren, te van a seguir queriendo igual.

Destaca especialmente un Billy Connolly,  maestro tanto en comedia como en drama, tal y como como ya ha demostrado en una larga carrera cimentada especialmente en papeles secundarios de películas como “Los elegidos”, “El último samurái” o “X-Files: Creer es la clave”. Interpreta a un interesante personaje que da la clave de lo que quiere contar la película y que al mismo tiempo es toda una lección de cómo funciona la vida, con frases como  cada uno es ridículo a su manera.

Se trata de una historia familiar que no cae en el pasteleo emocional, aunque, a veces se deje llevar un poco por la sensiblería fácil, especialmente  en su tramo final.  “Nuestro último verano en Escocia” es por el contrario una agradable película ambientada en bellos parajes escoceses que sabe sacar la sonrisa en el espectador. Todo ello al tiempo que deja algunas cuestiones en el aire sobre las complicaciones que tantas veces surgen en el ámbito familiar, ese lugar en el que todos nos sentimos incómodos al querer esconder nuestras desnudeces emocionales ante la vista de los que nos conocen más de lo que creemos.

Una película recomendable para todos los públicos y entretenida a pesar de su cierto estilo naif. Y que destaca también por la fotografía de los magníficos paisajes escoceses y la música de  los Waterboys que se hace más patente si cabe al final de la película. Es imprescindible quedarse a los créditos. Ya veréis por qué.

Y como siempre, podéis venir a buscarla a la biblioteca. DVD PE 4587

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CINEMA PARADISO- Samba

Esta semana, una vez más, elijo una película francesa para mi reseña y es que he de reconocer que tengo cierta debilidad por el cine francés. En esta ocasión se trata de una película que en el año 2014 pasó por las salas sin pena ni gloria, un poco a rebufo de la exitosa Intocable, pero que yo pienso que merece ser mencionada.

Tres años después del gran éxito de taquilla de Intocable, el dúo Éric Toledano-Olivier Nakache repiten fórmula. Utilizan al mismo actor, el desde entonces célebre Omar Sy, inmigrante negro que si bien allí conquistaba el corazón del protagonista, un refinado aristócrata en silla de ruedas, aquí establece otra relación fácilmente predecible. Se trata de una mujer sumida en la depresión y que abandona su vida burguesa para ejercer de asistente social.

Con semejantes premisas, tal vez se podía esperar lo peor. Pero no es así. Toledano y Nakache ponen de manifiesto su indiscutible talento para no morir en el intento. La por supuesto interesada relación pasional entre la chica burguesa, sumida en una creciente zozobra psíquica y el senegalés sin papeles que sobrevive mediante trabajos temporales con la que se explota al más débil, da pie a todo un amplio catálogo de tópicos. No faltan clichés, aunque reconducidos con bastante pericia argumental.

A Samba Cissé, un marginal siempre acosado por la policía y bajo el riesgo de ser expulsado de Francia, su relación romántica con la inestable Alice puede garantizarle la estabilidad, tras diez años de vida itinerante y peligrosa. Por tanto, ambos se utilizan mutuamente. Como se afirma en un momento de la película: “Los sin papeles tienen muchos papeles”. Aquellos que están forzados a representar si quieren sobrevivir en una sociedad hipócrita e injusta.

En Samba todos mienten, los privilegiados y los desfavorecidos, como ocurre en la vida real. Es cierto que la película bordea en alguna ocasión el límite de lo absurdo, pero este juego narrativo evita convertirla en algo indulgente y sentimentaloide. A ello contribuye el magnífico trabajo desarrollado por Sy y Gainsbourg, siempre tan frágil en apariencia, así como la de otros personajes secundarios como Tahar Raim que interpreta otro personaje relevante de la película.

Samba podría calificarse como un drama pero con muchos puntos de luz. Desde un tono amable que decide volverse amargo en momentos determinados, la película se centra principalmente en la historia del joven senegalés, intentando abarcar con su trama, quizás con demasiada ambición, cada una de las casuísticas posibles para un inmigrante ilegal. Con clara voluntad de compromiso, Nakache y Toledano pretenden mostrar al espectador cómo es la vida cuando se acaban las opciones, cuando se tiene miedo a ser descubierto, cuando sobrevivir y vivir son acciones casi excluyentes.

No obstante y pese a la intención de denuncia, la elección de convertir a Samba, no en una tragedia inevitable estilo Biutiful de Iñarritu (que he reseñado recientemente), sino también en una reflexión sobre el extenuante e inútil ritmo de vida moderno, adornado a su vez, con pinceladas de comedia romántica, hacen que la película tienda a desequilibrarse en algunos momentos ante la falta de un objetivo más claro. De esta forma, la trama que muestra la lucha contra el sistema de Samba se ve complementada por la del personaje de Alice, una mujer que busca también seguir con su vida a pesar de sus circunstancias, como prototipo de un caos moderno, que sin embargo no deja de ser un complemento al protagonista masculino y sus escenas en solitario, una distracción de la trama principal.

No obstante y a pesar de sus cambios de tono, en mi opinión es una película que merece ser vista. En primer lugar por las interpretaciones, en las que, además de los protagonistas, destacan unos magníficos secundarios, como es el caso del ya mencionado Tahar Rahim. También por el guion que contiene pequeños detalles que consiguen mostrar lo cruel e injusto de la vida de una forma tan irónica y absurda que hacen de estas píldoras de humor negro elementos esenciales para aligerar y dotar de credibilidad a la película.

Samba es por tanto una película que, aun siendo amable, está dispuesta a hablar sin tabúes de problemas reales que están a la orden del día. Si tuviera que ponerle alguna pega, diría que quizás no logre abarcar con solvencia la amplitud temática que persigue pero que sin embargo considero que se trata de una buena opción que logrará que el espectador pase un buen rato al mismo tiempo que le hará salir de ver la película mirando la calle de una manera diferente.

Y como siempre podéis encontrarla en la Biblioteca DVD PE 4250

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