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RECOLECTURAS – Misericordia, Benito Pérez Galdós

Cuando elegimos leer este libro no tuvimos en cuenta que pronto se cumplirían 100 años de la muerte del mayor novelista español después de Cervantes, y digo más, o lo dice Max Aub: “desde Lope ningún escritor fue tan popular, ninguno tan universal desde Cervantes”. Hablamos de Benito Pérez Galdós (1843-1920).

No es esta la edición que leímos, si no la de Cátedra, pero esta imagen me parece mucho más ilustrativa.

Su novela Misericordia es el último libro que hemos leído en nuestro Club de Lectura de los jueves y ha conquistado a todas las participantes: las que se mostraban escépticas al principio con la lectura, las que nunca habían leído a Don Benito, y las que lo conocían por otras obras.  Para nosotras, sin embargo, no ha sido ninguna sorpresa esta magnífica aceptación.

Misericordia, escrita y publicada en 1897, refleja la vida de una clase media venida a menos y de las clases bajas más humildes del Madrid de finales del s.XIX. La ciudad es de hecho una de las protagonistas de la novela junto con Benigna, personaje principal que nos transmite el amargo pesimismo del autor al contemplar la realidad española, pero también el optimismo y la bondad al soñar en un futuro mejor (nota de Joaquín Casalduero).

Nos trasladamos al Madrid decimonónico, sus fachadas, iglesias, calles y plazas dan cobijo a los personajes y sirven al lector para conocerles mejor, Galdós desnuda el alma de la ciudad, arquitectura y personalidades se mezclan en más de una ocasión, y para muestra el fantástico comienzo de la novela:

Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián…

También utiliza el nombre de los lugares para ironizar sobre el devenir de los personajes, como la Plaza del Progreso, donde se dan cita Benigna y Almudena, otro de los personajes principales con un progreso incierto. O las calles con nombres de árboles por las que va mudándose Doña Paca, como si fuera un pajarillo de rama en rama.

Nada es casual en la narrativa de Galdós, también los nombres están escogidos a conciencia, Benigna refiere al Salmo, 69: 16, Jehová…, benigna es tu misericordia. Más claro imposible, Benigna será desde el principio hasta el final el personaje virtuoso que inclina su ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos (RAE).

Almudena es otro de los nombres importantes, patrona de los madrileños, pero cuyo origen etimológico es árabe y cuya leyenda vincula a la patrona con los muros de la ciudadela, sirviendo de nexo de las dos culturas.

Y muy simbólicos son también los nombres de los representantes de las clases medias y altas venidas a menos, que pasarán de llamarse Doña Francisca y Don Francisco, a los populares Paca o Frasquito.

Junto a lo significativo de los nombres, las descripciones de los personajes, enfocadas en el rostro, las manos y los ropajes (me recuerda a El Greco), nos da clara idea de su apariencia.Leeremos y veremos como si los tuviésemos delante rostros caballunos, miradas gatunas (poniendo atención a lo que significa gato en Madrid), pieles apergaminadas que son la envidia de algunas momias, manos nudosas de uñas largartijeras… Y junto con la apariencia, el lenguaje, el habla de la calle, cada personaje queda también retratado  por su forma de expresarse.

Encontraremos tantas buenas descripciones como personajes y caracteres pueden aparecer, los cuales entran a escena para ponernos un espejo frente a nosotros mismos, para mostrarnos la realidad de la calle, el día a día de una capital bastante castiza, con sus mercados, tiendas donde vender y revender, prestamistas y casas de socorro; una historia sobre la humildad, los infortunios, la miseria, pero también sobre el tesón y la dignidad para salir adelante de unos pocos, frente a la queja, la dejadez y la inacción de unos muchos. Pero no pensemos que son dignos todos los humildes, en todas las clases hay jerarquías, y este es otro de los asuntos que llamó mucho la atención durante la lectura de la novela: el hecho de que siempre, en cualquier ocasión y lugar en que las personas se agrupen, habrá quienes manden, quienes quieran llevar la voz cantante, quienes se amolden, quienes se quejen, quienes se revelen… la vida misma, o como decía una contertulia, pura biología.

Me parece muy significativa para entender esta novela en particular y la narrativa de Galdós en general, el discurso que el autor hace para la recepción en la Real Academia Española, en el que alude a La sociedad presente como materia novelable:

Imagen de la vida es la novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y la fisonomía, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad.

Recomendamos también la lectura de:

Galdós renueva su valor

Vida y obra de Galdós, de , disponible en la Biblioteca Miguel de Cervantes, con la signatura 860.0 PER cas

Y por supuesto, si están o van a viajar a Madrid, les recomendamos visitar la exposición Benito Pérez Galdós. La verdad humana, en la Biblioteca Nacional.

No dejéis pasar este centenario sin leer alguna o varias de sus obras, en las Bibliotecas de Fuengirola tenemos disponibles muchos de sus títulos.

 

 

 

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PIRULETRAS – Para niños y mayores

piruletras

 

¡A estas alturas y aún no hemos hablado de él!

Ustedes perdonen. Vamos a remediarlo ahora mismo.

platero centenario

Durante todo este año se ha celebrado y se celebra aún, el centenario de la publicación de Platero y yo, obra de Juan Ramón Jiménez. Para saber todo lo que se ha organizado con relación a tal evento podéis visitar esta página:

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/centenario-platero/presentacion

Yo tengo que reconocer que no la había leído. O al menos no completa, o no adaptada. Conocía el principio, recordaba fragmentos sueltos de algunos libros de texto del colegio y el instituto, y alguna versión adaptada al público infantil que había por casa de mis padres (de alguno de mis hermanos, porque a mí no me la mandaron nunca. Y es raro que no la leyera entonces porque devoraba mis libros y los suyos, pero supongo que me pasa con ella lo mismo que con El Principito, que no me llama y no me llama).

Pero ya puedo decir que he leído Platero y yo, y que coincido con lo que ya declaró hace mucho tiempo el propio Juan Ramón Jiménez, que nunca había escrito nada para niños. Leyéndola me he sorprendido bastante, no sé cómo interpretarán lo más jóvenes algunos de los pasajes, no sé si sobreentienden las mismas cosas que yo, que ya no soy tan joven, pero en absoluto me ha parecido una lectura infantil. Lo cual hace que me replantee la necesidad de las versiones adaptadas.

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