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CINEMA PARADISO – Primera plana

Esta semana he estado de baja y me acabo de incorporar, por lo tanto no he tenido tiempo de realizar mi reseña y por eso recurro a una película que reseñé en 2015 pero que es uno de mis clásicos favoritos. Se trata de “Primera Plana”, dirigida  por el genial Billy Wilder (uno de mis directores favoritos), obra maestra basada en la obra teatral homónima de Ben Hecht y Charles McCarthur, que ya había sido llevada al cine por Lewis Millestone en 1931 con el título “Un gran reportaje” y por el gran Howard Hawks en 1940 en la también magistral “Luna Nueva”.

Esta versión de 1974 pone sobre la mesa el periodismo sensacionalista junto a otras cuestiones como la clase política y el sistema penitenciario. En ella se identifican diferentes tipos de periodistas, todos muy reconocibles.

La historia refleja un hecho universal que hoy mismo podemos ver en cualquiera de los noticiarios de televisión, radio o prensa escrita. El reflejo de unos poderes políticos incompetentes, corruptos, donde la avaricia por el poder está por encima de cualquier otro credo.

La película tiene unos diálogos excelentes, algo que destaca siempre en la filmografía de Wilder, con unos toques de humor muy divertidos y un ritmo en el que no hay tiempos muertos.  Nos mantiene constantemente en un diálogo interesante, lleno de ironía, de comicidad y con mucha crítica sobre los diferentes roles que refleja. Pasa de una escena a otra sin dejar que nos demos cuenta de la transición entre ellas, enganchándonos en sus divertidas situaciones llenas de sutilezas del lenguaje.

La acción transcurre en la sala de prensa del Tribunal Supremo, durante unas horas de un día de 1929, en donde los periodistas esperan noticias sobre una inminente ejecución. El indulto o la confirmación de la condena. El director del Chicago Examiner Water Burns (Walter Matthau) espera con impaciencia la crónica de su mejor periodista Hildy Johnson (Jack Lemmon), pero este no da señales de vida, afanado en los preparativos de su inminente boda. Se presenta en las oficinas del periódico y le comunica a su jefe que se retira de la profesión. El jefe si niega, entusiasmado de marcar época en el periódico con la mejor portada de todos los tiempos y se niega a aceptar la dimisión, así es que va a utilizar todas las sucias artimañas de las que es capaz para hacer que la confiada novia de su empleado desista de su casamiento. Mientras tanto, Hildy acude a la sala de prensa del juzgado para despedirse de sus compañeros y celebrar con ellos su inminente boda. Pero pronto se producirá un giro inesperado de los acontecimientos cuando el condenado emprende su huida, una noticia que un periodista vocacional como Hildy no puede dejar escapar.

El reparto es excelente. Destacan como siempre Jack Lemmon y Walter Matthau con una gran química que les llevó a trabajar juntos en innumerables ocasiones. Ambos interpretan unos duelos de campeonato. Carol Burnet se muestra esplendida en su papel de prostituta y novia del reo y Susan Sarandon como futura esposa del personaje de Jack Lemmon.

Una de las claves de este tipo de films de Wilder es su crítica a las convenciones sociales y el modo en que todo encaja a la perfección.

El final de la película, cuando la voz en off nos cuenta lo que ha pasado con todos los personajes con el paso del tiempo, provoca la carcajada y más de una sorpresa. Estamos ante alta comedia, ante una película que se mantiene totalmente actual y que permite ser vista y disfrutada en múltiples ocasiones, donde el guion está construido con maestría. No hay ninguna escena de relleno. La película  dura 105 minutos, justo el tiempo que necesita para contar la historia. Todas las escenas están construidas con una gran sensación espacial y es el espacio uno de los protagonistas, aunando elementos teatrales con elementos cinematográficos de primer nivel. Todos los personajes están muy bien trabajados. Consiguen hacernos reír y sorprendernos. Una de las claves es que la comedia lo impregna, aunque  también adquiere elementos de otros géneros pero sin duda de manera magistral.

La fotografía de Jordan Cronenweth se ajusta a la historia como un guante, igual que la banda sonora de Billy May.

Esta no es la mejor película de Billy Wilder seguramente pero es una obra maestra. Cine en estado puro.

Viendo como están actualmente algunos medios de comunicación y la banalización del periodismo (y de la sociedad en general), “Primera Plana”, adquiere si cabe, mayor dimensión y demuestra que se le pueden dar varias vueltas de tuerca a una historia ya conocida para que sea todavía mejor cuando detrás de la cámara hay  gente como el gran Wilder, probablemente uno de los mejores directores de la historia del Séptimo Arte.

Y como siempre, la podéis encontrar en nuestra biblioteca DVD PE 3946. ¡Animo y a disfrutar del buen cine!

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CINEMA PARADISO – En bandeja de plata

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Hace ya algún tiempo que no reseño un clásico y esta semana le toca el turno a una Comedia con mayúsculas. Se trata de una de las obras maestras del cine del gran  Billy Wilder, “En bandeja de plata”. No es la primera vez que reseño alguna película de este genial director. No en vano es uno de mis directores favoritos.

El maestro Billy Wilder rodó ésta película en 1966. Comedia protagonizada por, nada más y nada menos que Jack Lemmon y Walter Matthau, quien obtuvo el Oscar a mejor actor secundario. El guión venía de la mano del mismo director en colaboración  con I.A.L Diamon y el resultado fue una divertida crítica a las ambiciones económicas y el mundo de las compañías de seguros.

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El argumento nos presenta al ingenuo e influenciable Harry Hinkle, interpretado por el siempre perfecto Jack Lemmon, un cámara de televisión todavía enamorado de su exmujer que sufre una conmoción al chocar con un futbolista en mitad de un partido. Entonces aparece en escena Willie Gingrich (Walter Matthau), su cuñado, un abogado sin escrúpulos que le convence para fingir que su accidente le ha provocado daños graves. Todo eso, con el propósito de cobrar una gran indemnización.

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A ellos dos se le suman la familia de Harry, su hermana y esposa de Willie y la madre, quien al principio puede resultar graciosa pero después de verla llorar durante dos horas termina siendo bastante insufrible. Uno de los personajes más entrañables es el jugador que provoca el accidente, Boom Boom, quien está tan arrepentido que intenta hacer lo posible para enmendar su error, poniendo en un compromiso a los dos protagonistas. Aunque todos los actores están magníficos  en sus papeles, la Academia tuvo razón al darle el premio a Matthau, que parece que nació para interpretar a este abogado tan cínico y manipulador, una delicia verlo en pantalla.

A pesar de que la premisa inicial no parece demasiado original o interesante,  la película consigue aportar ese toque especial que tienen las comedias de esa época, en ocasiones mucho más divertidas y ocurrentes que la mayoría de las que se hacen hoy en día. Es una historia de enredos, combinada con un toque romántico debido a la obsesión de Harry por recuperar a su exmujer y sumándole algunos momentos que se nos quedarán para siempre grabados en la memoria. Destacan momentos especiales como  el final con el cual a muchos se nos paró el corazón, la revelación con la silla de ruedas y la divertida ironía que se desprende de la escena en la cual Harry ve la película sobre Abraham Lincoln: “Se puede engañar a todos en alguna ocasión. Se puede, incluso, engañar a algunos siempre. Pero no se puede engañar a todos siempre”.

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La película, al más puro estilo teatral, está dividida en varios actos: el accidente, el cuñado y la farsa son algunos de ellos, por lo que nos encontramos ante una película perfectamente estructurada, con un guión donde el humor reside en los diálogos ingeniosos y en divertidas situaciones con el sarcasmo como protagonista. Todos esos elementos forman parte de la filmografía de Billy Wilder y quedan plasmados con brillantez aquí. De todas maneras, si se tuviera que señalar el aspecto más flojo de la película podría decir  que es la trama protagonizada por la exmujer de Harry, que parece poco aprovechada y no aporta demasiado al conjunto final.

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Se parodia la figura del abogado sin escrúpulos, la del pardillo que se deja llevar por indolencia e interés y las ambiciones de opulencia y el éxito de la familia americana de clase media. Se critican las miserias que invaden el mundo actual como el  egoismo, la codicia, la hipocresía, la doble moral, mentiras, simulaciones y trampas. Se elogia el deporte, el espíritu deportivo, el servicio desinteresado a los demás (Bum-bum es el único personaje honrado del film). Muestra algunos de los elementos iconográficos preferidos de Wilder como los coches de último modelo, etc.. La obra es muy equilibrada en acierto y mesura, humor y amargura, ironía y melancolía, acidez y ternura, en un conjunto que traspira aires típicamente wilderianos. Las magistrales interpretaciones de Matthau y Lemmon rebosan buena química, se complementan de una manera natural y se percibe un alto grado de plenitud.  Como curiosidad, contar que Matthau sufrió durante el rodaje un infarto de miocardio que le obligó a perder mucho peso, cosa que disimula con el uso ocasional de un abrigo.

La música, de André Previn aporta una excelente partitura original con toques de jazz y un vals emocionante (“The Fortune Cookie”), que acompaña el trepidante baile de Harry en silla de ruedas. La fotografía, de Joseph LaShelle en blanco y negro, subraya el tono agridulce del film, realza la expresión corporal de los actores y aporta comicidad visual como en la escena del baile en silla de ruedas.

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“En bandeja de plata”, junto con El apartamento, Primera Plana o Con faldas y a lo loco, es sin duda una película imprescindible para los amantes del cine clásico y del tándem Lemmon-Matthau. Se trata de una comedia muy recomendable para iniciarse en la filmografía del director.

Y como siempre la podéis encontrar en la biblioteca DVD PE 2077

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CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

faldas Esta semana le toca el turno a un clásico del cine y del gran Billy Wilder , “Con faldas y a lo loco”. Se trata de una entrañable farsa; un sensacional  juego de identidades falsas y equívocos que utiliza Wilder para parodiar el cine de gánsteres y realizar así una de las mejores comedias de la historia del cine. Escribe el guion junto a su habitual colaborador Diamond y consigue que no le sobre ni le falte ni una sola frase. Todo es un engranaje perfecto para situar las peripecias de una travestida pareja dentro de un sinfín de situaciones desternillantes. Para cuando el gran maestro austriaco realizó “Con faldas y a lo loco” (1959), ya contaba en su haber con varias obras maestras: “Perdición” (1944), “El Crepúsculo de los Dioses” (1950), “El Gran Carnaval” (1951) y “Testigo de Cargo” (1957) por nombrar sólo unas pocas. Pero con este relato a cerca de dos amigos músicos que, travestidos, se insertan en una orquesta de señoritas para salvar el pellejo de las garras de la mafia del Chicago de la Ley Seca, escribe una página de oro en la historia de la comedia. Este film de Wilder está considerado en muchos círculos como la mejor comedia de la historia del cine. Aunque pueda parecer exagerado y gustos aparte, no puede negarse que la obra cuenta con todos los elementos necesarios como para hacer justicia con esa sentencia. faldas2 En primerísimo lugar, el propio Wilder. En su doble rol de director y coguionista, hace un trabajo maravilloso. Nada sobra, nada falta en el relato. La puesta en escena es lo suficientemente transparente como para no distraernos de la fábula. Y las líneas de diálogo son ágiles y magistrales. Además, Wilder demuestra su enorme destreza en la dirección de actores. Es sabido que Marylin Monroe tenía buenas dotes de comediante, pero también es cierto que este film la encuentra al comienzo de sus años más oscuros en lo personal y esto suscitó mil y un problemas en el rodaje. Aún con todos los inconvenientes, el resultado es grandioso. Wilder hilvana con maestría una escena detrás de otra ofreciendo una lección de agilidad narrativa y mostrando una cómica visión de finales de los felices años 20 con referencias tanto sociopolíticas como la Ley Seca o culturales en las citas que hace a héroes del cine mudo como Rodolfo Valentino. También, y a ritmo de Jazz, la película destila una “maligna” visión del hombre desde el punto de vista femenino. faldas3 Y el guion es un perfecto ejercicio de literatura cinematográfica. Los personajes están absolutamente dibujados, redondeados, nada es difuso en sus diálogos  o en sus acciones. En el título original (“Some Like It Hot”) incluso, tenemos un doble significado, puesto que al decir “algunos las prefieren calientes”, no sólo se habla en sentido picaresco de la sensualidad y sexualidad que desborda la pantalla, sino también del tipo de música que ejecuta la orquesta de señoritas, variante del jazz denominada, precisamente, “hot”. faldas4 Jack Lemmon y Tony Curtis están magníficos en sus respectivos papeles, convirtiéndose el primero en uno de los actores fetiche de Wilder. Marilyn Monroe también está soberbia, vestida por Orry-Kelly, quien obtuvo un Oscar al mejor vestuario en ésta película, y demuestra sus cualidades como actriz de comedia, incluso como cantante, al interpretar con enorme dulzura temas clásicos como “I Wanna Be Loved By You” o “I’m Through With Love”.  Es de destacar también George Raft que se autoparodia representando el papel de gángster que tantas veces había encarnado en los años 30, entre ellos en “Scarface” de Howard Hawks junto a Paul Muni. faldas5 Joe E. Brown está también sublime interpretando  a un añoso y simpático millonario que vive una estrambótica relación amorosa con Jack Lemmon. Cabe destacar la interpretación del baile entre ambos de “La Cumparsita” como uno de los momentos cumbre se la película. Es él quien con la frase “Nadie es perfecto” pone fin a una de las mejores comedias de la historia del cine. Además, salvo la cautivante comicidad de Jack Lemmon, la enorme simpatía de Tony Curtis, la inconmensurable belleza de Marylin y la asombrosa genialidad del señor Wilder… salvo eso, “nadie es perfecto”. Y lo mejor de todo, como siempre, es que podéis encontrarla en nuestra biblioteca DVD PE 1691 faldas6 Sigue leyendo

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CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

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Esta semana volvemos con los clásicos, y en esta ocasión le toca el turno al genial director Billy Wilder, uno de mis directores favoritos, y a su película Primera Plana. Obra maestra basada en la obra teatral homónima de Ben Hecht y Charles McCarthur, que ya había sido llevada al cine por Lewis Millestone en 1931 con el título Un gran reportaje, y por el gran Howard Hawks en 1940 en la también magistral Luna Nueva.

Esta versión de 1974 pone sobre la mesa el periodismo sensacionalista junto a otras cuestiones como la clase política y el sistema penitenciario. En ella se identifican diferentes tipos de periodistas, todos muy reconocibles.

La historia refleja un hecho universal que hoy mismo podemos ver en cualquiera de los noticiarios de televisión, radio o prensa escrita. El reflejo de unos poderes políticos incompetentes, corruptos, donde la avaricia por el poder está por encima de cualquier otro credo.

La película tiene unos diálogos excelentes, algo que destaca siempre en la filmografía de Wilder, con unos toques de humor muy divertidos y un ritmo en el que no hay tiempos muertos. Nos mantiene constantemente en un diálogo interesante, lleno de ironía, de comicidad y con mucha crítica sobre los diferentes roles que refleja. Pasa de una escena a otra sin dejar que nos demos cuenta de la transición entre ellas, enganchándonos en sus divertidas situaciones llenas de sutilezas del lenguaje.

La acción transcurre en la sala de prensa del Tribunal Supremo, durante unas horas de un día de 1929, en donde los periodistas esperan noticias sobre una inminente ejecución. El indulto o la confirmación de la condena. El director del Chicago Examiner Water Burns (Walter Matthau) espera con impaciencia la crónica de su mejor periodista Hildy Johnson (Jack Lemmon), pero éste no da señales de vida, afanado en los preparativos de su inminente boda. Se presenta en las oficinas del periódico y le comunica a su jefe que se retira de la profesión. El jefe se niega, entusiasmado de marcar época en el periódico con la mejor portada de todos los tiempos y se niega a aceptar la dimisión, así es que va a utilizar todas las sucias artimañas de las que es capaz para hacer que la confiada novia de su empleado desista de su casamiento. Mientras tanto, Hildy acude a la sala de prensa del juzgado para despedirse de sus compañeros y celebrar con ellos su inminente boda. Pero pronto se producirá un giro inesperado de los acontecimientos cuando el condenado emprende su huida, una noticia que un periodista vocacional como Hildy no puede dejar escapar.

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El reparto es excelente. Destacan como siempre Jack Lemmon y Walter Matthau, con una gran química que les llevó a trabajar juntos en innumerables ocasiones. Ambos interpretan unos duelos de campeonato. Carol Burnet se muestra esplendida en su papel de prostituta y novia del reo, y Susan Sarandon como futura esposa del personaje de Jack Lemmon.

Una de las claves de este tipo de films de Wilder es su crítica a las convenciones sociales y el modo en que todo encaja a la perfección.

El final de la película, cuando la voz en off nos cuenta lo que ha pasado con todos los personajes con el paso del tiempo, provoca la carcajada y más de una sorpresa. Estamos ante alta comedia, ante una película que se mantiene totalmente actual y que permite ser vista y disfrutada en múltiples ocasiones, donde el guion está construido con maestría. No hay ninguna escena de relleno. La película dura 105 minutos, justo el tiempo que necesita para contar la historia. Todas las escenas están construidas con una gran sensación espacial y es el espacio uno de los protagonistas, aunando elementos teatrales con elementos cinematográficos de primer nivel. Todos los personajes están muy bien trabajados. Consiguen hacernos reír y sorprendernos. Una de las claves es que la comedia lo impregna, aunque también adquiere elementos de otros géneros pero sin duda de manera magistral.

La fotografía de Jordan Cronenweth se ajusta a la historia como un guante, igual que la banda sonora de Billy May.

Esta no es la mejor película de Billy Wilder, seguramente, pero es una obra maestra. Cine en estado puro.

Viendo como están actualmente algunos medios de comunicación y la banalización del periodismo, y de la sociedad en general, Primera Plana,  adquiere si cabe, mayor dimensión y demuestra que se le pueden dar varias vueltas de tuerca a una historia ya conocida para que sea todavía mejor cuando detrás de la cámara hay gente como el gran Wilder, probablemente uno de los mejores directores de la historia del Séptimo Arte.

Y como siempre, la podéis encontrar en nuestra biblioteca DVD PE 3946. ¡Animo y a disfrutar del buen cine!

 (Fuentes: factoriadelcine.com, historiasdecine.com) Sigue leyendo

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