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RECOLECTURAS – Fortunata y Jacinta

Nada podemos decir de Benito Pérez Galdós (1843-1920) que no se haya dicho o estudiado ya. Su centenario sigue dejándonos actividades para conocerle mejor, si bien es verdad que han pasado de ser presenciales a virtuales. Pero el Covid-19, que por una parte ha podido perjudicar la difusión de su obra, por otra nos ha dado tiempo para retomar su lectura. Durante estos días de confinamiento me han acompañado en casa Fortunata y Jacinta, empecé a leerla un par de días antes del confinamiento y me encontré después con la sorpresa de que tve2 emitiera la mini serie.

 

Por supuesto, aunque la serie es buena, prefiero la novela, más detalles, más trama, más sugerencias, más libertad para el lector a la hora de imaginar la historia…

Como trasfondo de la novela está el Madrid del golpe de Pavía y el inicio de la Restauración, pero es un fondo tan sutilmente dibujado, que es muy fácil obviarlo y fechar esta historia en cualquier otro tiempo, porque Galdós representa como siempre unos tipos casi clásicos, perdurables y fácilmente identificables con personas de cualquier época, y esto es gracias a que los sentimientos, las acciones y muchas ideas que se presentan en sus obras, no tienen fecha de caducidad. Hay párrafos sobre política que bien podrían trasladarse a nuestros días; cuestiones sobre la educación y cómo varía ésta de una generación a otra; y por supuesto en lo que se refiere a pasiones y sentimientos de amor… pues también hemos cambiado poco, para qué engañarnos.

Pero vayamos con la historia, su subtítulo es Dos historias de casadas, y efectivamente esta novela es la historia, entre otras muchas cosas, de los matrimonios de Fortunata y Jacinta. Estas dos mujeres no se parecen en nada, salvo en su amor a un mismo hombre. Por lo demás, una es llana y visceral como al pueblo al que representa, y la otra “refinada” y angelical como pocas, de una clase muy distinta, más alta, aunque no sé yo si ella es ejemplo, más bien sería excepción, sobre todo si la comparamos con su marido. Pero esto es algo que vosotros valoraréis al leerla.

Las conoceremos ya jovencitas, pobre la una, de la próspera burguesía la otra. A Fortunata la mueven sus pasiones y concibe sus ideas según a esta naturaleza, y aunque quiere ser buena, según lo que la sociedad entiende por buena, sus circunstancias no se lo permiten. Jacinta es una chica dócil, educada para ser la perfecta esposa, pero tampoco la vida le deja cumplir con sus sueños, puesto no puede ser madre.

Entre ambas está Juanito Santa Cruz, perdonad el diminutivo, pero ya que como un niño caprichoso se comporta, Juanito será, y no D. Juan. Este primero conquistó para entretenerse a Fortunata, pero luego se casó con Jacinta, y luego fue de una a otra, cambiando de ideas a conveniencia. Fortunata, por su parte, intentando procurarse una vida mejor, se dejó llevar a un matrimonio que a todas luces estaba destinado al fracaso. En torno a ellos pivotan un gran número de personas (o tipos) memorables: Guillermina, Estupiñá, doña Lupe, los hermanos Rubín…

Si lo dejáramos aquí, encontraríamos una novela costumbrista más. Pero hablamos de Galdós, y todo es más, mucho más, de lo que parece. Estamos ante una novela de opuestos, igual de opuestas son las dos mujeres protagonistas que Juanito y Maxi, o Izquierdo. También opuestas son las formas en las que viven y se comportan pobres y ricos; las ideas religiosas a las filosóficas; las ideas políticas; todo en definitiva es un continuo comparar y diseccionar los comportamientos y la razón que las gentes de Madrid manifestaban. El autor demuestra de nuevo su increíble maestría eligiendo los adjetivos y las definiciones más acertadas para novelar lo que sus ojos ven, no lo que intuye, lo que ve, lo que conoce del pueblo de primera mano.

Tenéis esta entrada de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes donde podréis leer más y mejor sobre esto que os digo. Espero que sin que nadie se sienta abrumado, por que si algo tienen las novelas de Galdós es que son perfectamente legibles, accesibles y cercanas como sus propios personajes.

Podéis encontrar esta fantástica novela en cualquiera de las bibliotecas de Fuengirola, o de foma online aquí .

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RECOLECTURAS – Benito Pérez Galdós

El pasado cuatro de enero se conmemoró el centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós, uno de los más grandes escritores que ha dado nuestro país. Numerosas han sido los homenajes que se han realizado a lo largo de la geografía española, como la exposición de la Biblioteca Nacional que se puede disfrutar hasta el 16 de febrero.

En nuestra biblioteca nos unimos también a la efemérides, con una Mesa temática en la que podéis encontrar las obras que del autor canario hay en nuestro catálogo. Desde la que es considerada por muchos su obra maestra, Fortunata y Jacinta, (también disponible en serie); a sus famosos Episodios Nacionales; sin dejar atrás otras tantas novelas muy reconocidas que han tenido también su adaptación al cine: El abuelo, Tristana, Doña Perfecta, Marianela, Misericordia (que fue reseñada en este blog), así como, su extensa obra teatral y libros en los que se analiza su vida y obra.

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843 – Madrid, 4 de enero de 1920). Escritor español, representante de la novela realista española del siglo XIX. Académico de la Real Academia desde 1897 y nominado al Premio Nobel en 1912.

Estudia en el Colegio de San Agustín de su ciudad y colabora en el periódico local El Ómnibus. Al terminar sus estudios en 1862, se traslada a Tenerife para estudiar el Bachiller en Artes, y posteriormente se marcha a Madrid para estudiar Derecho. Allí acude a las tertulias del Ateneo y los cafés Fornos y Suizo, donde frecuenta a intelectuales y artistas de la época. Escribe en los diarios La Nación El Debate.

En 1873 inicia la publicación de la primera serie de los Episodios Nacionales con Trafalgar. Su popularidad ante los lectores durante la decada de los 90 va creciendo con su segunda serie de los Episodios nacionales. Aparte de Madrid, Galdós pasa largas estancias en su casa de Santander, conocida como “San Quintín”.

Viaja por Europa como corresponsal de prensa, conociendo así corrientes literarias del momento como el realismo y el naturalismo. Su obra tiene influencias de los franceses Honoré de Balzac, Émile Zola, Gustave Flaubert y el inglés Charles Dickens, entre otros.

Aficionado a la política, se afilia al Partido Progresista de Sagasta y en 1886 es diputado por Guayama (Puerto Rico) en las Cortes. En los inicios del siglo XX ingresa en el Partido Republicano y en las legislaturas de 1907 y 1910 es diputado a Cortes por Madrid por la Conjunción Republicano Socialista; en 1914 es elegido diputado por Las Palmas.

Galdós es uno de los autores más prolíficos de su generación, tanto en novela como en teatro (Fuente Instituto Cervantes).

También te puede interesar:

Obras

http://www.casamuseoperezgaldos.com/

https://www.esmadrid.com/madrid-galdos?utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

 

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RECOLECTURAS – Misericordia, Benito Pérez Galdós

Cuando elegimos leer este libro no tuvimos en cuenta que pronto se cumplirían 100 años de la muerte del mayor novelista español después de Cervantes, y digo más, o lo dice Max Aub: “desde Lope ningún escritor fue tan popular, ninguno tan universal desde Cervantes”. Hablamos de Benito Pérez Galdós (1843-1920).

No es esta la edición que leímos, si no la de Cátedra, pero esta imagen me parece mucho más ilustrativa.

Su novela Misericordia es el último libro que hemos leído en nuestro Club de Lectura de los jueves y ha conquistado a todas las participantes: las que se mostraban escépticas al principio con la lectura, las que nunca habían leído a Don Benito, y las que lo conocían por otras obras.  Para nosotras, sin embargo, no ha sido ninguna sorpresa esta magnífica aceptación.

Misericordia, escrita y publicada en 1897, refleja la vida de una clase media venida a menos y de las clases bajas más humildes del Madrid de finales del s.XIX. La ciudad es de hecho una de las protagonistas de la novela junto con Benigna, personaje principal que nos transmite el amargo pesimismo del autor al contemplar la realidad española, pero también el optimismo y la bondad al soñar en un futuro mejor (nota de Joaquín Casalduero).

Nos trasladamos al Madrid decimonónico, sus fachadas, iglesias, calles y plazas dan cobijo a los personajes y sirven al lector para conocerles mejor, Galdós desnuda el alma de la ciudad, arquitectura y personalidades se mezclan en más de una ocasión, y para muestra el fantástico comienzo de la novela:

Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián…

También utiliza el nombre de los lugares para ironizar sobre el devenir de los personajes, como la Plaza del Progreso, donde se dan cita Benigna y Almudena, otro de los personajes principales con un progreso incierto. O las calles con nombres de árboles por las que va mudándose Doña Paca, como si fuera un pajarillo de rama en rama.

Nada es casual en la narrativa de Galdós, también los nombres están escogidos a conciencia, Benigna refiere al Salmo, 69: 16, Jehová…, benigna es tu misericordia. Más claro imposible, Benigna será desde el principio hasta el final el personaje virtuoso que inclina su ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos (RAE).

Almudena es otro de los nombres importantes, patrona de los madrileños, pero cuyo origen etimológico es árabe y cuya leyenda vincula a la patrona con los muros de la ciudadela, sirviendo de nexo de las dos culturas.

Y muy simbólicos son también los nombres de los representantes de las clases medias y altas venidas a menos, que pasarán de llamarse Doña Francisca y Don Francisco, a los populares Paca o Frasquito.

Junto a lo significativo de los nombres, las descripciones de los personajes, enfocadas en el rostro, las manos y los ropajes (me recuerda a El Greco), nos da clara idea de su apariencia.Leeremos y veremos como si los tuviésemos delante rostros caballunos, miradas gatunas (poniendo atención a lo que significa gato en Madrid), pieles apergaminadas que son la envidia de algunas momias, manos nudosas de uñas largartijeras… Y junto con la apariencia, el lenguaje, el habla de la calle, cada personaje queda también retratado  por su forma de expresarse.

Encontraremos tantas buenas descripciones como personajes y caracteres pueden aparecer, los cuales entran a escena para ponernos un espejo frente a nosotros mismos, para mostrarnos la realidad de la calle, el día a día de una capital bastante castiza, con sus mercados, tiendas donde vender y revender, prestamistas y casas de socorro; una historia sobre la humildad, los infortunios, la miseria, pero también sobre el tesón y la dignidad para salir adelante de unos pocos, frente a la queja, la dejadez y la inacción de unos muchos. Pero no pensemos que son dignos todos los humildes, en todas las clases hay jerarquías, y este es otro de los asuntos que llamó mucho la atención durante la lectura de la novela: el hecho de que siempre, en cualquier ocasión y lugar en que las personas se agrupen, habrá quienes manden, quienes quieran llevar la voz cantante, quienes se amolden, quienes se quejen, quienes se revelen… la vida misma, o como decía una contertulia, pura biología.

Me parece muy significativa para entender esta novela en particular y la narrativa de Galdós en general, el discurso que el autor hace para la recepción en la Real Academia Española, en el que alude a La sociedad presente como materia novelable:

Imagen de la vida es la novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y la fisonomía, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad.

Recomendamos también la lectura de:

Galdós renueva su valor

Vida y obra de Galdós, de , disponible en la Biblioteca Miguel de Cervantes, con la signatura 860.0 PER cas

Y por supuesto, si están o van a viajar a Madrid, les recomendamos visitar la exposición Benito Pérez Galdós. La verdad humana, en la Biblioteca Nacional.

No dejéis pasar este centenario sin leer alguna o varias de sus obras, en las Bibliotecas de Fuengirola tenemos disponibles muchos de sus títulos.

 

 

 

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