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RECOLECTURAS – También esto pasará

tambienPor alguna extraña razón, nunca pensé que llegaría a los cuarenta años. A los veinte, me imaginaba con treinta, viviendo con el amor de mi vida y con unos cuantos hijos. Y con sesenta, haciendo tartas de manzana para mis nietos, yo, que no sé hacer ni un huevo frito, pero aprendería. Y con ochenta, como una vieja ruinosa, bebiendo whisky con mis amigas. Pero nunca me imaginé con cuarenta años, ni siquiera con cincuenta. Y sin embargo aquí estoy. En el funeral de mi madre y, encima, con cuarenta años.

Así empieza la novela que hoy nos ocupa, con el funeral de la madre de Blanca, en el pueblecito pesquero de Cadaqués. Al igual que el libro reseñado la semana pasada, “la madre” es la “gran protagonista” de esta novela, aunque en este caso esté ausente. Por algo mayo es el mes de las madres, ¿no?

El título del libro está sacado de un cuento chino, que ella le contaba a Blanca cuando era niña para superar la muerte de su padre: Un poderoso emperador convocó a los sabios y les pidió una frase que sirviese para todas las situaciones posibles. Tras meses de deliberaciones, los sabios se presentaron ante el emperador con una propuesta: “También esto pasara“, a la que la madre de Blanca añade: “El dolor y la pena pasarán, como pasan la euforia y la felicidad“. Sinónimo del más usado “El tiempo lo cura todo“.

La novela, que arranca y termina en un cementerio, habla del dolor de la pérdida, del desgarro de la ausencia. Frente al dolor queda el recuerdo de lo vivido y lo mucho aprendido, y cobra fuerza la reafirmación de la vida a través del sexo, las amigas, los hijos y los hombres que han sido y son importantes para Blanca (entre ellos sus dos ex-maridos y padres de sus dos hijos, y su amante casado).

La trama principal transcurre en un verano en Cadaqués, donde Blanca va a pasar las vacaciones a la casa familiar, acompañada de sus amigas, de sus hijos, y de sus ex-maridos, que también aparecen por allí. A lo largo de sus 172 páginas vamos conociendo un poco mejor a Blanca, su relación con sus ex-maridos, sus incondicionales amigas, su relación con el sexo y con los hombres, que ella utiliza como vía de escape. Pero la novela es sobre todo una declaración de amor a su madre, a la que ella considera “el amor de su vida”, y a la que evoca constantemente, desde su infancia, hasta el periodo último de la enfermedad y muerte, con sus reproches incluidos, como buena historia de amor que se precie. Es como una larga conversación entre la madre y la hija, o más bien, un monólogo en el que Blanca  dirige a su muda interlocutora comentarios que buscan recapitular el fondo de unas peculiares relaciones y solventar para siempre lagunas y distanciamientos del pasado. La “embestida de la ausencia” materna provoca una aguda revisión biográfica y existencial donde pugnan las dos pulsiones elementales de la condición humana, eros y tánatos. (elcutural.es).

El tono de la novela es melancólico, la comparan mucho con Bonjuour tristesse (Buenos días tristeza) de Francoise Sagan, que encandiló a muchos y escandalizó a no pocos. Yo no la he leído, así que no puedo comparar. A estas alturas del siglo XXI no creo que nadie se escandalice por el libro, pero Blanca es una mujer “políticamente incorrecta”, por así decirlo . Con cuarenta años mantiene una relación atípica con los padres de sus hijos, con uno de ellos se sigue acostando, tiene un amante casado, fuma porros, y tiene siempre alerta el radar de “sexo a la vista“. Como ella misma dice: “Soy un fraude de adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitosos fracasos“.

La novela está salpicada de multitud de frases ingeniosas, de esas que te hacen pensar. Cito algunas: “La ligereza es una forma de elegancia. Vivir con ligereza y alegría es dificilísimo“. “He intentado que la cabeza sea un templo, pero el cuerpo debería ser siempre un parque de atracciones“.  “Todos tenemos paraísos perdidos en los que nunca hemos estado“. “Nuestra arma contra la miseria y la mezquindad era casi siempre la risa“. “Las cosas, no sé si las personas, pertenecen a la gente que saben nombrarlas“. “Una de las cosas más sorprendentes del amor, es su capacidad de regeneración“. “Amamos como nos han amado en la infancia, y los amores posteriores suelen ser sólo una réplica del primer amor“. “En general, creo que es mejor saber lo menos posible de la gente. De todos modos, tarde o temprano, aparecen como son, sólo es cuestión de tiempo, poco, y de tener los ojos y las orejas abiertas“. . .

Se dice que el libro es autobiográfico, la escritora lo escribió tras la muerte de su madre (Esther Tusquets, conocida sobre todo por fundar y dirigir durante 40 años la editorial Lumen), y ha sido la “gran triunfadora”en la pasada edición de la Feria de Fráncfort (la más importante del mundo), siendo traducida con inusitada rapidez a las principales lenguas.

Este hecho llamó mi atención, y también, aunque sea una tontería, que la protagonista se llame Blanca, como mi hija. Por eso pensé que debía estar en la biblioteca. Al principio no entendía demasiado el éxito tan exagerado en la Feria de Fráncfort, pero una vez terminada de leerla, reconozco que me ha gustado, y mucho, o bastante, que no es poco.

Os dejo con una crítica muy buena de El cultural, del que he sacado un par de frases, y que a buen seguro arrojará más luz sobre la novela.

http://www.elcultural.com/revista/letras/Tambien-esto-pasara/35798

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