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PIRULETRAS – Un, dos, tres, ¿qué pintor es?

 

Y este libro ¿qué libro es?

Es un libro sobre arte,

y también sobre conducta,

de adivinanzas, en parte,

y de bigotes de punta.

 

 

 

Dejemos la rima para los que de verdad saben rimar y vamos a lo nuestro.

Este es uno de los últimos libros infantiles que llegó a la Biblioteca Miguel de Cervantes (también disponible en la Biblioteca Lope de Vega), me hace especial ilusión traerlo aquí, no sólo porque haya pintores y obras que me gustan mucho, ni por el texto, si no por las ilustraciones y la ilustradora: Patricia Moreno González, que es usuaria de nuestras bibliotecas.

Qué ilusión hace esto, ¿verdad? A lo mejor un día estás abajo leyendo este libro y resulta que la chica que lo ha dibujado está cerca de ti estudiando. MOOOOOOOLA.

¿Y cómo funciona este libro? Porque es un poco especial. Pues verás: Valeria Kiselova Savrasova ha escrito estas adivinanzas en forma de poema, cada una te da pistas para que descubras a un pintor, entre las pistas y el retrato, seguro que lo adivinas sin problema, y después tienes algunos ejemplos de sus obras: están El Guernica de Picasso, El Balandrito de Sorolla, Arquímides de Ribera, Las Hilanderas de Velazquez y muchas más.

Y hay además un personaje que todavía no es tan famoso como los pintores, se llama Aitor, y aunque conoce la obra de cada pintor, no sabe hacer caso a las indicaciones que van apareciendo junto a los cuadros, me da que es un poco travieso.

Te animo a conocerlos a todos.

Que tengáis un buen fin de semana y, si podéis, aprovechad para visitar algún museo, siempre se descubre en ellos algo nuevo e interesante.

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RECOLECTURAS – La liebre con ojos de ámbar


Hoy vamos a viajar por Europa y Japón desde finales del siglo XIX y durante el siglo XX, de la mano de unas miniaturas japonesas, los netsuke. Pero… ¿Qué son los netsuke? Los netsuke son esculturas en miniatura cuyo origen se remonta al Japón del siglo XVI. Aparecieron para satisfacer una necesidad práctica -como pasadores para sujetar el injo, la caja plana donde se llevaban implementos de la vida cotidiana, a la faja del kimono -, y al comienzo eran de bambú o de madera, pero durante el siglo XVIII su elaboración con materiales diversos, como el marfil, evolucionó hasta hacerse exquisita en manos de ciertos maestros artesanos, cada uno de los cuales les imprimía su sello particular.  La liebre con ojos de ámbar es uno de estos netsuke, de ahí el título del libro.

Con la excusa de seguir los pasos a estas pequeñas piezas de coleccionista, el autor, Edmund de Waal, hace un recorrido por la historia de su familia, los Ephrussi, desde su lugar de origen, en Odessa, hasta Tokio.

La historia comienza en la ciudad nipona, donde Edmund viaja con una beca de una fundación japonesa para perfeccionar su profesión (en este caso, ceramista) y contribuir a los contactos con Inglaterra. En Tokio vive su tío abuelo Iggie, al que visita con frecuencia, y que es el último portador de los netsuke (264 en total). A la muerte de Iggie, Edmund será el nuevo propietario de la colección y con él viajarán de nuevo a Londres. Este es el origen del libro que hoy reseñamos: «Poseer estos netsuke, significa que me han hecho responsable de ellos y de aquellos a quiénes pertenecieron […]. Sé que en la década de 1870 un primo de mi bisabuelo, Charles Ephrussi, compró los netsuke en París. Sé que se los regaló a mi bisabuelo Viktor von Ephrussi para su boda en Viena, hacia finales de siglo. Conozco muy bien la historia de Anna, la criada de mi bisabuela. Y sé que los netsuke llegaron a Tokio con Iggie y fueron parte de su vida con Jiro». «No quiero hacer un relato nostálgico de mi familia, judía y pasmosamente rica. No quiero un puñado de anécdotas bien cosidas. Una más sobre el Orient Express o la Belle Époque […]. Quiero saber qué relación hay entre el objeto de madera que ahora hago rodar entre los dedos y los sitios donde ha estado. Quiero entrar en todas las habitaciones donde este objeto haya vivido, sentir el volumen del espacio, saber qué cuadros había en las paredes, cómo caía la luz en las ventanas. Y quiero saber en manos de quiénes estuvo, y qué pensaron de él si es que pensaron algo. Quiero saber qué ha presenciado».

París – Viena – Tokio – Londres,

estos son los destinos de los netsuke, por donde vamos a viajar de la mano de Edmund de Wall. ¿Me acompañas?

Aunque Edmund no quiera escribir una historia de la familia y se quiera centrar en los netsuke, el hecho es que estamos ante una biografía sobre la famila Ephrussi. Naturales de Odessa (actualmente ciudad ucraniana), los Ephrussi gestaron su fortuna con el grano, del que se convirtieron en el primer productor a nivel mundial, de ahí pasaron a las finanzas, la banca, y sus vástagos se fueron extendiendo por las principales ciudades europeas del siglo XIX: París, Viena.

Primera parada:  París. Charles, amante del arte, en París lo conocen como el esteta, empieza a coleccionar junto a su amante Louise estas pequeñas figuritas tan de moda en aquellos tiempos: «Todo el mundo tenía que hacerse con algo de aquellas japonaiseries».  El japonisme se ha convertido en una especie de religión y ellos son japonistes: coleccionistas pioneros. Además de su gusto por lo japonés, Charles crea una de las más grandes colecciones de los impresionistas, es mecenas y amigo de Renoir y Degas. También es muy amigo de Marcel Proust, y su personaje principal en su magna obra: En busca del tiempo perdido, Swann, está inspirado en su mayor parte en él. Su relación con el mundo del arte hace que lo nombren director de La Gazette. Poco a poco, Charles va dejando su pasión por lo japonés en pos del estilo imperio, más francés, por lo que decide regalarle a su primo hermano Viktor su colección de netsuke como regalo de boda.

Segunda parada: Viena. Los netsuke se instalan en el Palacio Ephrussi a finales del siglo XIX (en la actualidad la sede central de Casinos Austria). En concreto se instalan en el vestidor de Emmy, por donde los niños de la familia pasan con frecuencia y juegan con ellos. Es época de esplendor, cuando se crea el Anillo vienés y la familia crece al unísono que crece la ciudad, pero en este periodo también vamos a asistir a la caída de los Habsburgo, tras el final de la Primera Guerra Mundial y al auge del antisemitismo, que llega a su culmen con la llegada de Hitler al poder y la creación del Tercer Reich. Tras el Anschluss (anexión de Austria a la Alemania nazi en 1938), vemos como los Ephrussi son despojados de todas sus posesiones y fortuna, y finalmente tienen que emigrar si no quieren terminar en un campo de concentración.

Tercera parada: Londres. En diciembre de 1945, tras la muerte de Viktor en el exilio, Anna, la sirvienta de la familia, le entrega a su hija Elizabeth las 264 figuritas que logró rescatar del expolio. Es prácticamente lo único que quedó de la familia, gracias a que Anna los iba sacando poco a poco de vestidor, escondidos en el bolsillo del delantal, para posteriormente guardarlos en el colchón. Este quizás fue el destino menos glamouroso de los netsuke, que estaban acostumbrados a vivir en espectaculares vitrinas de terciopelo verde, pero gracias a ello lograron seguir en manos de la familia. Elizabeth, que había regresado a Viena tras la Segunda Guerra Mundial para intentar recuperar los bienes familiares, vuelve a Londres con esta maravillosa colección.

Cuarta parada: Tokio. Cuando Iggie, hermano de Elizabeth, se reúne con ella en Londres, deciden que el mejor lugar para los netsuke es su lugar de origen, Japón, donde Iggie, perteneciente al ejército norteamericano, está destinado para contribuir a la reparación del país tras la Segunda Guerra Mundial: «Los netsuke están en el centro de la casa, en el centro de la vida de Iggie […]. No sólo han vuelto a su país; están de nuevo expuestos en un salón». Con Iggie permanecerán hasta su muerte: «De la casa de Charles y Louise en París, la vitrina de la radiante habitación amarilla llena de cuadros impresionistas, al vestidor de Viena donde Emmy y sus hijos entretejían ropa e historias, infancia e ilusionismo, y luego a ese extraño descanso en la cama de Anna, para terminar en su país de origen, en Tokio».

Hasta aquí hemos disfrutado de un maravilloso viaje: un viaje lleno de arte, de aventuras, de amor y traición, de odios y vilezas. Hemos asistido de nuevo al horror nazi, al desprecio y envidias que despierta el pueblo judío, así como su aniquilación, a pesar de ser judíos asimilados; pero también hemos conocido el esplendor y derrumbe de ciudades maravillosas como Viena, y nos hemos adentrado en la cultura y vida japonesa desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1994. Una monumental y sorprendente obra que no deja indiferente a nadie.

Ahora los netsuke descansan en Londres. ¿Seguirán mucho tiempo allí? ¿Será Londres su último destino, o solo una parada más en su vagabundeo? Porque como bien dice Edmund:

«Los netsuke son pequeños y duros. Difíciles de astillar: difíciles de romper: están hechos para andar por el mundo a golpes».

 

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PIRULETRAS – Cine

¡VIVA LA FIESTA DEL CINE!

Que estupenda me parece esta iniciativa que lleva a tanta gente a los cines ¿Cuál habéis ido a ver vosotros?

Ains el cine, el SEPTIMO ARTE, tantos momentos agradables que nos hace pasar, o angustiosos, o graciosos, o románticos…Y es que hay películas de todos los géneros, en todos los idiomas, de todas las épocas y colores.

Aquí en este blog nos encanta el cine, aunque he de confesar que yo voy poco a poco poniéndome al día, hay tantas cosas que saber del cine. Cuando yo estudiaba la carrera, tenía dos asignaturas de cine, no es que estuvieran genial, es que dábamos CINE. Aprendí mucho entonces, y aunque nunca fui muy cinéfila, conocer las artes del cine me llevó a verlo de otra manera, a ver más de lo que hay a simple vista, a fijarme en los detalles, a contextualizar mejor las películas… En fin, es como todo, mientras más aprendes sobre algo, más aún te queda por descubrir.

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Por eso os traigo hoy este libro, un libro sobre cine, para que sepáis más sobre este moderno arte. Si hasta ahora os sonaban las palabras rodaje, bandas sonoras, voz en off, encuadre, trávelin… ahora podréis saber a qué se refieren exactamente.

Y lo mejor de lo mejor, que en las bibliotecas te ofrecemos teoría y práctica:

Coge una película

Llévatela a casa para verla

Echa un vistazo a este libro

Reposa lo que has aprendido y mañana vuelve a ver la película

¿A qué has percibido otras cosas nuevas?

 

Este libro pertenece a una colección llamada ¿Qué es el arte?, así que si quieres saber más sobre pintura, música, escultura… no lo dudes, pásate por cualquiera de nuestras bibliotecas, en todas lo encontrarás.

Otros datos de este libro:

Autora: Nuria Roca

Título de la colección: ¿Qué es el Arte?

Editorial: Molino

Año: 2003

Signatura (o dónde encontrarlo): I-79, en la zona de materias, al final. Recuerda que en el 7 colocamos Arte. Y la “I” se refiere a Infantil, o sea que es perfecto para los que tienen entre 3 y 6 años.

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RECOLECTURAS -Revista Litoral

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Litoral

Tengo el placer y el honor de presentarles una revista maravillosa, Litoral. Revista de poesía, arte y pensamiento.

En 1926 un grupo de artistas deciden crear en el Sur de España una revista de Poesía. La revista fue fundada en Málaga con el nombre de LITORAL por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, con la ayuda de un grupo no muy extenso de colaboradores entre los que se encontraban prosistas, poetas, dibujantes y tipógrafos: LITORAL ¡Qué bellísimo nombre para una revista, decía Rafael Alberti.

El proyecto de editar en aquellos años una revista literaria de vanguardia era difícil, pero se cristalizó con el entusiasmo de estos dos jóvenes poetas que tuvieron la fortuna de contar con los más valiosos creadores de la que iba a ser la nueva Cultura española.

El primer número aparece en otoño de aquel año con esa cubierta de color azul Mediterráneo, que acentuaba la vocación marina del grupo.

En efecto existe una carta fundacional de Prados al pintor Manuel Ángeles Ortiz en la que incidía en el propósito de hacer una revista que evocara al mar y con esas directrices le solicitaba un dibujo para la portada.

El resultado fue un pez saliendo del agua, símbolo que ha permanecido inalterable hasta nuestros días.

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En el sumario de aquel primer número en el que se encuentran Federico García Lorca, José Bergamín, Jorge Guillén, Gerardo Diego, entre otros, se empieza a configurar lo que hoy se conoce como la Generación del 27, el grupo poético más importante del siglo XX dentro de la literatura española.

LITORAL era más que una revista, era un grupo de artistas que manifestaban sus comunes ideales estéticos en una ciudad hasta entonces sin una tradición poética y artística de repercusión.

En aquel grupo siempre se estuvo atento a las corrientes más innovadoras que iban sucediéndose en una época de grandes convulsiones, tanto sociales y políticas como culturales. Es en octubre de 1927, al aparecer el número 5, 6 y 7, cuando todos aquellos intelectuales que habían empezado su labor en torno a los años veinte se unen en una publicación periódica; es el testimonio conjunto más importante de ese momento cumbre en la evolución generacional: un número homenaje de LITORAL reivindicando la figura de Luis de Góngora. Con este volumen acabaría la primera etapa. La revista dejaría de publicarse durante todo 1928 y parte de 1929; hasta que, bajo la iniciativa del poeta José María Hinojosa, que se incorpora a la dirección junto a sus creadores, vuelve a ver la luz. En esta, su segunda y breve etapa, la revista tomará un rumbo marcadamente surrealista.

Iniciados los años treinta el grupo va desperdigándose. Las circunstancias sociales y personales llevarán a cada uno de sus componentes por caminos diversos. En 1931 se proclama la II República en España y los surrealistas se adhieren a la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios: Prados, buceador de sus propias minas secretas o el cazador de nubes como lo llamaba Lorca, se radicaliza hacia posiciones de izquierda y Altolaguirre retoma en París sus actividades editoriales publicando Cuadernos de Poesía.

En 1936, José María Hinojosa es fusilado por un pelotón de ajusticiamiento de milicianos republicanos y, tres años más tarde, Emilio Prados sale con destino a México con un grueso de exiliados. Son años difíciles para la cultura. En 1944, Prados, junto a Altolaguirre, que había llegado de Cuba un año antes, y otros tres poetas españoles, José Moreno Villa, Juan Rejano y Francisco Giner de los Ríos, deciden resucitar la revista para recuperar su propia conciencia intelectual tras ver sus ideales truncados por la guerra civil. Tan sólo aparecerían tres números en esa tercera etapa. En este LITORAL nos encontramos con todas las voces del destierro, entre las que se encontraban las de Juan Ramón Jiménez, Max Aub y León Felipe.

LITORAL será en el futuro algo más que una revista de aquellas décadas. Será ya un símbolo de aquella generación rota brutalmente por la guerra civil. En México mueren Emilio Prados, Luis Cernuda, León Felipe, Juan Rejano y Pedro Garfias.

En mayo de 1968, en pleno mayo francés y aún vigente la funesta sombra de la dictadura, vuelve a parecer LITORAL, en su cuarta etapa y en la Málaga que la vio nacer. Esta vez de la mano de José María Amado, quien se encarga de resucitarla con el mismo espíritu liberal que la caracterizó en sus inicios.

Entre los grandes retos de este renacido LITORAL estaba el de mantener el mismo nivel de calidad editorial que sus predecesoras. Uno de los propósitos, y así se señala en el número 1 de esta cuarta etapa, era rendir un culto a la verdad, no a la verdad que la historia había silenciado durante treinta años, sino a la verdad de la Poesía.

En esos primeros años literarios se hicieron homenajes a Alberti, Lorca, Picasso, Prados, Altolaguirre y Machado. Desde Madrid mandaba de puño y letra su colaboración Bergamín y Aleixandre. Pero además de difundir la obra de los artistas del 27, la revista se abrió a las nuevas generaciones, tanto de dibujantes como de poetas: se publicaron aportaciones a la poesía del cincuenta y el setenta, donde figuraban jovencísimos escritores entonces, hoy ya consagrados, como Antonio Gala, Félix Azúa, José Agustín Goytisolo, José Manuel Caballero Bonald, Félix Grande, Fernando Quiñónes, Carlos Sahagún, José Ángel Valente, Vicente Molina Foix, Juan Cruz, Ana María Moix, Fernando G. Delgado, etc…

Además de esa predominante tendencia ética a lo social donde brillaban con luz propia poetas como Gabriel Celaya y Blas de Otero, empezaban a surgir aventuras expresivas novedosas. Claudio Rodríguez, Ángel González y Jaime Gil de Biedma, fueron los precursores de esa nueva generación de poetas. La revista tenia una deuda con el pasado pero no debía olvidar nunca su fiel compromiso con los movimientos de vanguardia, tanto artísticos como literarios.

A principios de los años setenta, la revista se dedica a difundir la obra de sus creadores publicando con carácter facsímil los números de sus primeras etapas. LITORAL buscaba un camino nuevo, al tiempo que encontraba sus raíces en lo que era la Historia. En 1975 se incorpora a la dirección junto a José María Amado, el poeta y pintor Lorenzo Saval, sobrino nieto de Emilio Prados.

Artistas de todas las épocas dibujaban para la revista. Desde pintores que vivieron el surrealismo en sus inicios, como Maruja Mallo, Eugenio Granell o José Caballero, hasta esa nueva generación de artistas que iban surgiendo: Enrique Brinkmann, Stefan, Díaz Oliva, Barbadillo, Antono Jiménez, Juan Béjar, Eugenio Chicano, Francisco Peinado, Miguel Rodríguez Acosta, y poetas pintores como Rafael Pérez Estrada o Joaquín Lobato. Más tarde colaboraría una nueva generación de artistas más jóvenes, entre los que se encuentran Diego Santos, José Ignacio Díaz Pardo, José María Prieto, Diazdel, Paco Aguilar o María José Vargas Machuca.

Pero además de todo esto la revista tiene monográficos,tales como, Málaga Meeting Point, La poesía del flamenco, La poesía del jazz, La poesía del mar, La poestía del rock, Antología de poesía italiana, de poesía ucraniana, México, Chile, Argentina, Deporte, arte y literatura, Animalia, Pasajeros, El vino, Humo en el cuerpo, Cartas y caligrafías, El arte de volar, La noche…

Son una maravilla de la edición. Cada número cuidadosamente elaborado, con ilustraciones preciosas. El contenido igualmente excepcional. En la biblioteca Miguel de Cervantes, ahora mismo hay disponibles un total de 47 números, si quieres ver una selección de ellos, pincha a continuación.

(Datos sacados de http://edicioneslitoral.com/)

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CINEMA PARADISO – De cine con mi biblioteca

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Hoy quiero recomendar una película que es todo un homenaje a las artes. Un homenaje al proceso de creación, ejecución y conclusión de una obra. Es una reivindicación de la belleza, de la perfección en las forma y al mismo tiempo de la fragilidad. Se trata del arte materializado en película y confirma a Fernando Trueba, su director, como uno de los realizadores más importantes de la cinematografía europea junto a Almodóvar, Berlanga y Amenábar.

Esta película tiene ciertas peculiaridades que la hace diferente. Está rodada en blanco y negro, con una fotografía muy sencilla y a la vez bellísima que desprende todo el espíritu rústico que se quiere transmitir. Además no tiene música. Solamente al comienzo de los créditos finales.

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La película se desarrolla en la frontera entre España y Francia durante la Segunda Guerra Mundial; en 1943 para ser exactos. Se trata de un pequeño pueblo en donde las imágenes en blanco y negro se mezclan con el silencio propio del paisaje y como protagonista a un bohemio que observa atónito la belleza de lo que contempla.

Durante los primeros minutos apenas hay diálogos pero lo que muestra es suficiente para presentar a los personajes que son cuatro: La modelo, el artista, la criada y la esposa del artista. No es necesaria ninguna expresión verbal para hacerlo. Con la visual es suficiente.

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Las actuaciones de los cuatro actores principales resultan bastante convincentes, si bien cabe destacar el de Aida Folch que mostró gran valentía al aceptar un papel que la obligó a estar el 90% del metraje completamente desnuda, posando de diferentes maneras sin resultar forzada y con una increíble plasticidad. Así mismo junto a su compañero de reparto Jean Rochefort son los que sustentan la película, el alma de la misma. La química entre ambos actores es perfecta. Chuis Lampreave y Claudia Cardinale aportan también su maestría a la hora de interpretar.

Como he dicho antes, el aspecto técnico está también muy mimado  con la maravillosa fotografía en blanco y negro y la ausencia de música, que por otra parte no se echa de menos. No es necesaria. Desde esta perspectiva no se le puede reprochar nada a la película.

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El argumento gira en torno a un concepto: el de la belleza, tal cual la aprehende y exterioriza el artista. Para la transmisión de los efectos y los sentimientos que le provoca, Jean Rochefort (Marc Cros) se sirve de su rostro firme, curtido y serio, cuya mirada le permite transmitir al espectador, tales emociones. Aida Folch (Mercè) expresa a través de su semblante inocente, ingenuidad y una delicada fragilidad, y un miedo que esconde una historia repleta de dolor y huidas.

El guion utiliza un contexto bélico que permanece en un segundo plano, a modo de escenario inerte que sirve para  vincular la relación artista-modelo. De este contexto nace una subtrama que es desvelada en el momento oportuno y que permite que no decaiga el pulso narrativo, fomentando la tensión dramática de la película. Este contexto histórico contrasta con la atmósfera de apacible tranquilidad en la que se sumerge Cros.

Las dos Guerras Mundiales han provocado la apatía del escultor, que apenas tiene ya confianza en el género humano, y se refugia en su arte. La guerra sirve para que se denuncien los conflictos bélicos sufridos en España durante la Guerra Civil, y el resto de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Este contexto provoca gran parte de los diálogos entre el artista y su modelo.

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Lo efímero de la belleza viene representado por Léa (Claudia Cardinale), la esposa del escultor, quien también ha sido modelo de su marido y de otros artistas de renombre.

La foto de portada es un diseño de Javier Mariscal, y Fernando Trueba la utiliza como homenaje a su hermano, el escultor Máximo Trueba, fallecido en 1996, al que le dedica la película.

Fernando Trueba ha sabido transmitir, en una película con tintes poéticos no apta para todos los públicos, el encanto de la sencillez, a través de una búsqueda incesante con la que el artista desea colmar su alma. La esencia de la perfección captada por el escultor, extraída de las formas del cuerpo femenino, nunca había sido tratada con tanta delicadeza.

Se trata, sin embargo en su conjunto, de un largometraje muy complejo, pero los que se atrevan adentrarse en él y se dejen llevar se sentirán muy satisfechos con el resultado final.

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Y lo mejor es que si os acercáis a la biblioteca, podéis encontrarla allí. DVD PE 4015

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GRAN RESERVA – El clásico del mes

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Después de unas “vacaciones difíciles”, los que me conocen bien saben a que me refiero, estamos de vuelta con nuevas recomendaciones. Hoy es primer lunes de mes, y por lo tanto, es el día que reservamos a los clásicos. Por las circunstancias referidas anteriormente, este verano no he leído prácticamente nada. Mi filosofía es recomendar lo que me leo en el momento, para así tenerlo fresco y hacer las entradas más personales, por suerte, antes de las vacaciones me leí el que para muchos críticos es el “Primer clásico del siglo XXI” y dejé la entrada medio planteada, así que nada, os dejo con mi recomendación para el día de hoy, El jilguero de Donna Tartt.

Para mí El jilguero es uno de los mejores libros que he leído este año ¿Por qué es uno de los mejores? Por el enganche que tiene de principio a fin, hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un libro, buscando el hueco para cogerlo, y eso que decidir leer un libro de 1143 páginas no es fácil, y que en esas 1143 páginas no decaiga la trama tampoco es fácil, pero en mi caso me mantuvo pegada al sillón quitándome ratitos de sueño.

Pongámonos en situación. El título del libro hace referencia al cuadro El jilguero, la obra maestra que Carel Fabritius, discípulo de Rembrandt y profesor de Vermeer, pintó en 1654. El capítulo inicial comienza con un atentado en el MET de Nueva York, donde está expuesta temporalmente la obra. En el museo se encuentra el adolescente Theo Decker acompañado por su madre, que desgraciadamente fallece en el atentado. En medio de la confusión y el caos que se genera, y aún en estado de shock, a Theo no se le ocurre otra cosa que robar el cuadro, cuadro que le acompañará por su periplo a lo largo de los próximos años (10 en concreto, desde los 13 a los 23).

Huérfano de madre, su padre les abandonó unos años antes, Theo se va a vivir con la familia de un compañero de clase, los Barbour, a la lujosa Park Avenue, hasta que el padre, movido por intereses no muy loables, reaparece para llevárselo a vivir con él a Las Vegas.

Para mí la novela tiene dos partes bien diferenciadas. Por un lado está su vida en Nueva York, primero con los Barbour y luego, a su regreso de Las Vegas, cuando se traslada a vivir con Hobbie, el restaurador de muebles antiguos al que su socio, también fallecido en el atentado, le pone en contacto antes de morir. Hobbie y Pippa, sobrina del fallecido que sufrió graves secuelas en el atentado, serán las personas a las que Theo considere su verdadera familia tras la muerte de su madre. Con Hobbie se asocia y se encarga de la venta de muebles y la apertura de la tienda, bastante abandonada. Por otro lado, está su vida en Las Vegas. Esta parte es la más sórdida de la novela, la que pone en contacto a Theo con el mundo de las drogas y el alcohol, pero la que le da el mejor amigo, Boris, otro personaje clave en el libro. Y para cerrar el círculo, la novela empieza y termina en una habitación de Ámsterdam, donde Theo se encuentra por motivos del cuadro. Para terminar, no nos podemos olvidar del cuadro que da título a la novela. Como si de un personaje más se tratara, El jilguero sobrevuela toda la trama y acompañará a Theo durante todos esos años, creando un vínculo y un influjo muy especial sobre él: “El cuadro hacía que me sintiera menos mortal, menos común. Era puntal y reivindicación, era sustento y peso; la piedra angular que sostenía la catedral“. Si tuviera que elegir, yo sin duda alguna me quedo con toda la historia que transcurre en Nueva York, yo soy así, Nueva York tiene su halo romántico y Las Vegas me parece muy hortera. También porque los hechos que transcurren en la ciudad de los rascacielos me gustan mucho más.

Algunos catalogan la novela de thriller. Es cierto que hay una historia detrás del cuadro, pero no sé yo si catalogarla como tal, hay tráfico de arte, hay estafa, hay amor…un poco de todo.

Donna Tartt, escribe sus libros con un intervalo de 10 años, siendo todos muy bien acogidos por público y crítica. Con éste, su tercero, obtuvo el Premio Pulitzer 2014. Como dije al principio, algunos afirman que estamos ante el primer clásico del siglo XXI. No sé si se convertirá en clásico, lo que sí sé es que si te dejas atrapar por la historia no lo lamentarás, aunque quizás tú seas de los que abandonan el libro, me consta que hay muchos que no han podido terminarlo. Yo sin embargo lo terminé en pocos días  y me dio mucha pena, hacía tiempo que no lo pasaba tan bien.

Si alguna vez vais a La Haya y queréis ver el cuadro, y descubrir si sentís el mismo influjo que sintió Theo por él, lo podéis visitar en el Museo Mauritshuis donde también se encuentra La joven de la perla de Vermeer, y Lección de anatomía de Rembrandt, también mencionado en el libro.

Y si os gusta como escribe la autora,  en la biblioteca también podéis disfrutar de su anterior novela, El secreto.

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RECOLECTURAS – Las mujeres que leen son peligrosas

mujeresEmpezamos la semana más literaria del año, el 23 de abril celebramos el Día del Libro, y hemos querido traer a esta sección un libro curioso, diferente. Para empezar llama la atención el título, Las mujeres que leen son peligrosas. Y yo me pregunto ¿Somos peligrosas las mujeres que leemos? Entiendo que el título hace alusión a que el acceso a la lectura nos hace más libres, pero entiendo también que esto tenía sentido antiguamente, cuando las mujeres “valían” poco más que para estar en casa, cuidando a los niños y preparando la comida a sus maridos. Hoy en día quizás tiene más peligro una mujer o hombre que no lee. Así que no se preocupe, si ve a una mujer leyendo no salga corriendo, no vamos a ir detrás con un cuchillo y dando alaridos.

Relegadas tradicionalmente a un papel secundario y a menudo pasivo en la sociedad, las mujeres encontraron muy pronto en la lectura una manera de romper las estrecheces de su mundo. La puerta abierta al conocimiento, la imaginación, el acceso a otro mundo, un mundo de libertad e independencia, les ha permitido desarrollarse y adoptar, poco a poco, nuevos roles en la sociedad. A través de un recorrido por las numerosas obras de arte que reflejan la estrecha relación entre libros y mujeres, Stefan Bollmann rinde un sentido homenaje a las mujeres y confirma el excepcional poder que confiere la lectura.

Bollman ha explorado la presencia de mujeres y de niñas lectoras en el arte occidental, desde la Edad Media hasta nuestros días, y nos ofrece una amplia serie de imágenes, acompañadas de comentarios, que empiezan con La Anunciación de Simone Martín  y termina con la famosa fotografía de Eve Arnold, Marilyn leyendo “Ulises”. (Por eso aunque no sea sólo un libro de arte, o un libro-objeto, después de sopesarlo mucho decidimos clasificarlo dentro de pintura).

mujeres2Durante siglos se dificultó, pues, el acceso de la mujer a la lectura y se le prohibieron determinados libros. En 1523, el humanista español Juan Luis Vives aconsejaba a los padres y maridos que no permitieran a sus hijas y esposas leer libremente. «Las mujeres no deben seguir su propio juicio», escribe, «dado que tienen tan poco». Y habrá que llegar a la Inglaterra victoriana para que sean las madres las que elijan las lecturas de sus hijas. Durante siglos han sido muchos los hombres a los cuales las mujeres que leen les han parecido sospechosas, tal vez porque la lectura podía minar en ellas una de las cualidades que, abiertamente o en secreto, a veces sin ni confesárselo a sí mismos, más valoran: la sumisión. Es indudable que el acceso a la lectura, que es la principal puerta de ingreso al mundo de la cultura, supuso un gran avance para la mujer, como para cualquier colectivo étnico o social en posición de desventaja y de dependencia. Le dio mayor confianza en su propio valer, la hizo más autónoma, la ayudó a pensar por sí misma, le abrió nuevos horizontes.

Yo no sé si las mujeres que leen son peligrosas, sí sé que las mujeres y hombres que leen son más libres, más instruídos, más imaginativos y sensibles…por eso desde casi recién nacida le regalo libros a mi niña, porque sé que es el mejor “arma” que le puedo dar para manejarse en este mundo.

Así que si te gusta el arte, este libro es para ti,  si te gusta leer, este libro es para ti, si te gusta cuestionarte, este libro es para ti…, y si te gusta recrearte con las ilustraciones, este libro es para ti, y como siempre lo tienes aquí en tu biblioteca.

(Datos sacados del libro y del prólogo de Esther Tusquets).

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