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PIRULETRAS – La luna no está

Vamos a subir la edad de nuestros lectores: hoy hablamos de la novela La luna no está, de Nathan Filer, con la que se estrenó como escritor en 2013. Y vaya comienzo, las críticas fueron estupendas, consiguió varios premios literarios y fue traducido a varios idiomas en muy poco tiempo.

N. Filer estudió enfermería, trabajó en un psiquiátrico y se dedicó luego a la investigación sobre la salud mental. Posteriormente ha colaborado con distintos periódicos de tirada internacional y programas de radio de gran alcance difundiendo no sólo sus conocimientos sobre salud mental de una forma amena y cercana, sino también su faceta como poeta.

En este enlace podéis conocerle un poco más.

Y ahora que ya estáis al tanto de sus intereses y trayectoria… os podéis imaginar por dónde va a ir el libro, ¿verdad?:

En esta historia conocemos a Matt y a su hermano Simon. Ambos son unos niños estupendos, pero es mejor que no te encariñes muy rápido con Simon porque muere enseguida. Y esto no es spoiler, o dicho en español, no estoy destripándote la historia, puesto que nos lo dicen desde el principio:

«Te contaré lo que pasó, porque será un buen modo de presentar a mi hermano. Se llama Simon. Creo que te caerá bien. A mí me cae muy bien. Pero en pocas páginas habrá muerto. Y después nada volverá a ser igual.»

Simon tenía la cara grande y redonda, como la luna, de ahí el título del libro. Y una enfermedad de la que conoceremos los síntomas y su nombre cuando ya esté más avanzada la lectura. Su muerte abrirá la puerta al lado aciago de Matt.

No sé si esto es correcto, no sé si todos tenemos un lado funesto, temible y difícil de manejar que puede aparecer después de una tragedia. Quizás no, quizás solo sea una reacción nueva a algo terrible y totalmente inesperado en nuestras vidas. A lo mejor ni siquiera debería definirse con esa connotación negativa, ¿quién sabe qué lado es el correcto?, ¿quién decide rescatarnos y a qué precio?

Sea como sea, lo que está claro es que Matt desarrolla un grave trastorno mental para el cual necesitará medicación e internamiento. Lo cual no va a impedirle hacernos llegar a los de fuera (fuera del hospital, fuera del libro, fuera de su cabeza), capturas de las visiones, acúfenos y  presencias que advierte cuando se salta la medicación. Ni la idea de los hechos y las personas reales. Y todo gracias a la escritura.

Volcar en papel todo lo que tiene dentro le ayuda a ordenar su pensamiento, a entenderse a sí mismo y lo que pasó. Por supuesto también para intentar que lo entendamos a él. Para ello narra lo que le ha ocurrido desde los nueve años hasta los diecinueve, presentándonos a su familia, sus amigos, su entorno, sus experiencias. Distintas tipografías nos llevan de unos momentos a otros de su vida. Y a veces los renglones caen, caen las palabras, como caen las ideas, como cae la cordura.

Enfrentarse a uno mismo es quedarse solo. No importa cuanta gente haya a tu alrededor, no importa cuántos estén dispuestos a ayudarte. Hay sitios, como tu mente, donde sólo tú puedes entrar. Asusta.

Esta es pues la historia de Matt, un chico-adolescente-adulto que tiene que aprender a vivir con lo mejor y lo peor que puede tener dentro.

¿Te gustaría conocerlo?

Está ingresado en la Biblioteca Miguel de Cervantes de Fuengirola, su número de paciente es J-N FIL lun.

 

  • Después de leerlo me gustaría saber qué piensas sobre:

¿La actuación de la madre con respecto a la educación de Matt?

¿Crees que el padre miraba hacia otro lado?

¿Puede un padre avergonzarse de su hijo?, ¿y una madre?

¿Crees que controlas todos tus impulsos? ¿En cualquier circunstancia?

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