RECOLECTURAS – La vida ante sí

Hoy en nuestra sección un libro que bien podría considerarse un clásico y que destila mucha humanidad y belleza, La vida ante sí de Émile Ajar.

Momo, un niño musulmán huérfano, cuenta su estremecedora historia al lado de la señora Rosa, una anciana judía superviviente de Auschwitz, que acoge a los hijos de las prostitutas («Chiquillos que no habían podido abortarse a tiempo y que no eran necesarios») en su pensión clandestina en Belleville, suburbio parisino. Aquí malviven emigrantes ilegales y toda suerte de perdedores. Momo no tiene a nadie en el mundo y, cuando se entera de que la señora Rosa padece una enfermedad, intenta luchar contra la decrepitud que va consumiendo a la vieja prostituta, a pesar de los cuidados que le prodigan la señora Lola, un travesti ex boxeador senegalés y el señor Walouma, un barrendero de Camerún. A través de la mirada de Momo, enfrentado prematuramente a la crudeza de la vida, el lector se sumerge en las reflexiones de un niño que habla de su mundo, del racismo, de la soledad y del miedo: «Para tener miedo no hace falta motivo», con una rara mezcla de humor, ingenuidad y ternura.

¿Cómo se puede hablar de hechos tan dramáticos y protagonizados por los sectores más desfavorecidos de la sociedad  y aún así resultar una historia conmovedora y de una belleza sublime? Se consigue con la voz de un niño, pero un niño con un corazón y una sensibilidad fuera de lo común: «Tú nunca has sido un niño como los demás, Momo. Y no serás tampoco un hombre como los demás. Unas veces eso da grandes poetas, escritores… Otras veces, revolucionarios».

Como él mismo dice: «Nunca fui demasiado joven para nada». Es difícil ser niño cuando tus circunstancias son tan dramáticas: «Yo no soy su hijo y tampoco soy una criatura. Soy un hijo de puta y mi padre mató a mi madre y cuando se sabe eso ya se sabe todo y uno deja de ser un niño» Pero a Momo se le quiere, quizás por esa forma de ver la vida, con ese punto naif que hace que nos sonriamos en numerosas ocasiones. Le llama la atención Banania, un niño negro que está siempre feliz y dice que «nunca ha visto a un negro contento con motivo». Sobre su origen dice: «Durante mucho tiempo no supe que era árabe porque nadie me había insultado todavía». Momo piensa que vivir en casa de la señora Rosa es triste, aún estando acostumbrado y que «los judíos son muy tozudos, más cuando van a ser exterminados». Sobre la gordura de la señora Rosa, piensa que cuando anda es como una mudanza.

Pero Momo no es sólo lo que dice, con ese punto de inocencia y sabiduría; son sobre todo sus acciones las que lo determinan. Tiene un corazón enorme que lo conduce por la vida de manera coherente y bondadosa, que sale a relucir en multitud de ocasiones, en especial durante la enfermedad de la señora Rosa. Todos los vecinos se vuelcan con ella: «La muerte da importancia a las personas y cuando se acerca se las respeta más». Pero la señora Rosa lo que necesita es el cariño incondicional de Momo, al que siente como su hijo y Momo le responde como el hijo que nunca tuvo, ese amor que se tienen les sostiene. La señora Rosa le tiene pánico a ir al hospital: «No hay nada peor que embucharles la vida a la fuerza a personas que no pueden valerse y que no quieren seguir viviendo. Si la señora Rosa hubiera sido un perro la abrían aviado hace tiempo, pero la gente es más buena con los perros que con las personas humanas». Momo siempre está ahí, haciéndole más fácil la última etapa de su vida.

El resultado de todo esto es una novela de una notable grandeza humana y belleza literaria, con la que Romain Gary obtuvo por segunda vez el premio Goncourt en 1975, en este caso con el pseudónimo Émile Ajar. Moshe Mizhari dirigió una película basada en esta novela, estrenada en España como Madame Rosa y protagonizada por Simone Signoret, que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera en el año 1977.

Todo un descubrimiento que me hizo una usuaria a la que desde aquí doy las gracias.

Romain Gary (Émile Ajar) nació en Moscú en 1914 y posteriormente emigraría a Francia con su familia. Publicó su primera novela, Una educación europea, en 1945. Ese mismo año entró en el cuerpo diplomático. Tras residir en ciudades como Sofía, La Paz o Los Ángeles, regresó a París con su esposa la actriz Jean Seberg. Autor de títulos destacados como Las raíces del cielo (premio Goncourt en 1956), La promesa del alba, Los pájaros van a morir a Perú o Perro blanco. Humanista y convencido defensor de los «valores verdaderos», se suicidó en 1980.

 

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RECOLECTURAS – Oculto sendero

«A todos los que equivocaron su camino… y aún está a tiempo de rectificar»

Hoy en nuestra sección una novela inédita de Elena Fortún. la creadora de Celia (probablemente el personaje infantil más importante de la literatura en español): Oculto sendero.

Narrada en primera persona, en esta novela de carácter autobiográfico vamos a acompañar a su protagonista, María Luisa  Arroyo, desde la infancia hasta la edad adulta. María Luisa no es una niña «normal». No le gusta vestir como las demás niñas ni ponerse lazos en el pelo, las conversaciones de chicas le aburren y tampoco le gusta jugar con muñecas. Es como se dice despectivamente un «marimacho», y el hecho de ser un «chicazo» e «instruida» la aísla del resto de niñas de su edad. Este aislamiento e incomprensión, hace que crezca en un ambiente de soledad y opresivo, en el que tampoco encuentra apoyo en su madre, una mujer asfixiante y deprimida, la cual opina que a una hija hay que educarla como Dios manda (en los roles de género tradicionales) y «era justamente lo que Dios mandaba lo que yo no quería hacer».

La gran sensualidad de la pequeña se hace patente en su apreciación de la belleza, provenga ésta de la contemplación de un árbol, del mar o de las mujeres (desde muy pequeña siente fascinación por la belleza femenina). Ante la belleza reacciona físicamente, en el polo opuesto, ya desde la infancia, la sexualidad masculina se retrata como cruel e insensible, cuyo único fin es satisfacer las necesidades masculinas. «Los hombres siempre vieron en mí un ser extraño, poco femenino, al que gustaban de humillar como si sospecharan en mí cierta rivalidad ridícula…» No es de extrañar, por tanto, que a lo largo del libro la narradora haga defensa de la castidad.

Oculto sendero está dividido en tres partes tituladas Primavera, Verano y Otoño. Primavera se ocupa del comienzo de la vida, la niñez de la protagonista. Verano cubre su juventud, fugaz y jalonada por predecibles ritos de paso: el cortejo, el noviazgo, el matrimonio, la maternidad y la muerte de la madre que marca el comienzo del otoño, época de la madurez y de la consolidación de la experiencia y conocimiento. En Otoño, se llega al presente de la concienciación desde el que María Luisa Arroyo podrá narrarse. No hay una cuarta que se titule Invierno. Fin de otoño. Octubre, Noviembre y Diciembre son los títulos de los tres capítulos finales.

Son muchas las amigas y mujeres que desfilan por Oculto sendero influyendo a la narradora y sirviéndolo de pretexto para adentrarse en le terreno de la identidad sexual: Dulce Nombre, la prima mayor de la que ella se enamora; Consuelo, la cuñada por la que se siente atraída y cuyo apego hace que descuide a su hija María José; la poetisa Julieta, que le hablará de la existencia del «oculto sendero» del título; las ancianas y vivarachas solteronas tía Teresa y tía Manuelita, figuras maternales con las que empatiza más que con su propia madre; Florinda, su primera amante; Lolín, Rosita y Fermina, lesbianas y modernas, reflejo de ella misma y sus apetitos, y que le acercarán a un mundo hasta entonces desconocido.

En contraposición, su relación con los hombres resulta decepcionante. Se casa con Jorge Medina -su profesor de pintura de cuando era niña- pensando que en él encontraría un alma gemela. La realidad es otra bien distinta, es un ser mediocre que no soporta los éxitos de María Luisa como artista y que piensa que la mujer solo sirve para estar en casa y satisfacer las necesidades del marido: «El hogar y la maternidad llena los principales años de vuestra vida y no hay lugar para estudios lentos y concienzudos, que os apartarían de vuestra naturaleza femenina».

Oculto sendero es una particular novela de aprendizaje, cuyo principal interés radica en su tratamiento de la identidad sexual y genérica, y en retratar la situación de la mujer creadora en las primeras décadas del siglo XX -los años de las «modernas» o «las garzonas»- y su problemática relación con el otro masculino que corta o dificulta su autoría y emancipación (la relación de María Luisa con Jorge, su marido).

Es una novela en la que se narra un doloroso proceso de concienciación que culmina con la aceptación de vivir recorriendo un oculto sendero. Ella no se identifica con esa sociedad «normal» que «no tiene otro fin más que reproducirse» en una cadena infinita de «honradas casas, llenas de lujuria, de lloros de chicos y olor de pañales..»; sin embargo, como ella misma dice: «Era una mujer como todas, aún más mujer que ninguna, porque todos los atributos femeninos de resignación, afectación, falsedad, dulzura y mansedumbre superaban en mí a los de otras mujeres».

Una magnífica novela que nos invita a reflexionar y que la autora no quiso publicar, quizás por la temática tan peliaguda: cómo ser mujer y, además lesbiana, a principios del siglo XX (la novela transcurre antes de la guerra civil), y que gracias a la labor de investigación de Marisol Dorao, tenemos la fortuna de recuperar.

A pesar de la profundidad del tema tratado, la novela tiene también mucho humorismo, sobre todo durante la infancia de María Luisa, con una escritura al más puro estilo Fortún, hecha de diálogos plenos de viveza teatral y capítulos no muy extensos. Yo no leí los libros de Celia, pero sí vi la adaptación que  hizo televisión española con la serie dirigida y producida por José Luis Borau, con guion de Carmen Martín Gaite, allá por los 9o; y he de decir que en María Luisa niña, he visto mucho de Celia; no es de extrañar, Celia tiene mucho de Elena Fortún, y por consiguiente, María Luisa también.

Encarnación Aragoneses Urquijo (1886-1952), más conocida como Elena Fortún, (nombre que cogió de un personaje de una novela de su marido), es sobre todo conocida por su serie de libros de Celia, clave en la literatura infantil del siglo XX. Además de Celia, su personaje más popular, creó otros personajes como Cuchifritín y Matonkiki, también protagonistas de ciclos novelísticos, y otros como Mila, Roenueces, el Mago Pirulo, el Profesor Bismuto, Lita y Lito y La Madrina. Elena Fortún comprendía como nadie hasta el momento la psicología infantil y se granjeó la simpatía de la infancia, que se podían identificar fácilmente con sus personajes rebeldes y reconocibles en la calle. En la biblioteca, además de esta magnífica novela, también podéis encontrar Celia en la revolución, un volumen asombroso sobre la guerra española que no vio la luz hasta los 80, gracias a la Editorial Renacimiento.

Para saber más: https://elpais.com/cultura/2017/01/27/actualidad/1485534991_128796.html

(Fuente: Algunos datos han sido extraídos del magnífico prólogo del libro de Nuria Capdevila-Argüelles)

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PIRULETRAS – Sapo Manuel Quenorrana

Hoy en nuestra sección Sapo Manuel Quenorrana de José Campari e Inés Vilpi.

Esta es la divertida historia de una sapa, un sapo y su hijo, que tenía tal cara de rana que le llamaron Sapo Manuel Quenorrana.

Esta entrañable familia de sapos vive en la laguna del jardín de un palacio y, claro, en el palacio viven un rey, una reina y su hija la princesa.

Un día, mientras estaban sentados a orillas de la laguna, vieron a la princesa llorando. Sapo Manuel Quenorrana le pregunta a su papá: ¿Qué tendrá la princesa? A lo que el padre responde: seguramente llora porque ha perdido un anillo en la laguna y no lo encuentra. Desde aquel día, Sapo Manuel Quenorrana, pasaba las mañanas nadando y buceando para encontrar el anillo, sin ningún resultado. Hasta que un día, harto de tanto buscar, se lo dice a la princesa y ella le dice que no ha perdido ningún anillo, que lo que busca es a su príncipe encantado en forma de sapo para besarlo y quitarle el encantamiento.

Sapo Manuel Quenorrana y la princesa se miraron a los ojos, y, sin pensárselo dos veces, se besaron, pero nada de nada, seguía siendo un sapo.

Desde aquel día se hicieron grandes amigos. La princesa le hablaba de manzanas envenenadas, camas con guisantes, príncipes, sapos, brujas y muchas cosas más. El padre le dice que todo eso son tonterías, cosas de cuentos y que las brujas no existen, así que, Sapo Manuel Quenorrana, decide investigar por su cuenta para ver quién de los dos dice la verdad.

Durante su investigación se encuentra con la bruja de la que le habló la princesa, y le cuenta la historia de la princesa. La bruja le dice que hace mucho tiempo convirtió al príncipe Eugenio en sapo. Y… ¡Eureka! ¿Sabéis quién es el príncipe encantado? Pues el papá de Sapo Manuel Quenorrana, que también se llama Eugenio.

Al llegar a la laguna busca a su padre para contarle lo sucedido, su padre descansa plácidamente a la orilla del lago y la princesa la mar de contenta. ¿Imagináis por qué?, quizás ha encontrado a un príncipe…

Mira qué contenta está la princesa -dijo el sapo Eugenio-. Seguro que encontró el anillo. -Tan seguro como que las brujas no existen -dijo Sapo Manuel Quenorrana. Ambos se miraron y permanecieron en silencio.

El sapo Eugenio sonreía pensando que su hijo nunca conocería su verdadera historia. Sapo Manuel Quenorrana, sonreía pensando que su padre era un príncipe encantado… Encantado de ser sapo. Y ambos se quedaron tan anchos.

Con mucho humor y simpatía, y tirando de cuentos tradicionales, este libro nos habla de disfrutar de las pequeñas cosas y aceptar el lugar en el que nos ha puesto la vida. El sapo padre sabe que él es el príncipe por el que llora la princesa, pero prefiere contarle a su hijo que ha perdido un anillo. Una vez que Sapo Manuel Quenorrana conoce la verdad, respeta y entiende la decisión de su padre y prefiere no importunarle, ya que es muy feliz siendo sapo.

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RECOLECTURAS – Fondo perdido

«Tengo una psicología de superviviente: para mí vivir es librarse. Cada día, cuando me levanto, lo compruebo. ¿Sabes quién se ha muerto», te preguntan, y hasta ahora siempre se han muerto los demás, pero un día no será otro».

Hoy, 23 de abril, Día del Libro, me he querido acercar a la figura de Manuel Alcántara, fallecido recientemente, a través de una selección de artículos reunidos en el libro Fondo perdido, y de paso rendirle un pequeño homenaje en este día tan señalado para todos los amantes de la buena literatura.

Manuel Porras Alcántara ( 1928 –  2019), nació en Málaga un 10 de enero de 1928, en la calle del Agua, en el popular barrio de la Victoria. Por motivos laborales de su padre, que trabajaba en RENFE, tuvo que desplazarse a Madrid, donde cumpliría los 18 años. Comienza sus estudios de Derecho, carrera que dejó inacabada, “por aburrimiento”. En la capital española conoció a quien fue su esposa, Paula Sacristán, con la que contrajo matrimonio en 1953. Ésta falleció en la provincia de Málaga el 20 de noviembre de 2007.

Su estreno poético fue en 1951, a la edad de 23 años, en el entorno de los cafés literarios “Sexto recital de la III Serie de lecturas poéticas del Café Varela” y denominado “Versos a medianoche” que anunciaba un cartel pintado por Mingote. Después participa en el Café Lisboa, y en 1952 en el Café Lira con el grupo literario “Tartessos”, con lo que se integra en el mundo literario del Madrid de los años cincuenta.

En 1953 estrena “Alforjas para la poesía”, en el teatro Chapí, obteniendo también algunos premios en Juegos Florales como los de Lorca y Gijón, pero más importante será el premio de poesía “Antonio Machado” conseguido en 1955 con su primer libro “Manera de Silencio”. Un año después será muy reconocido con homenajes y lecturas poéticas, hasta figurar como autor destacado en “Antología de la poesía española 1955-1956” de Rafael Millán.

En cuanto a la prensa, su inicio fue tardío, en 1958 y con 30 años de edad en La Hora. Semanario de los Estudiantes Españoles. A partir de aquí ese momento sus colaboraciones en diversas publicaciones han sido ininterrumpidas y muy conocidas, por lo que pronto alcanzaría las cabeceras más importantes de la prensa española.

Ha colaborado en los diarios Pueblo, Ya, Arriba, Marca y La Hoja del Lunes. Además, ha participado en la revista Época y en numerosos programas de Radio Nacional de España o la COPE. También ha colaborado en Televisión Española, en espacios relacionados con el fútbol, deporte del que es un gran conocedor.

Residía en el Rincón de la Victoria (Málaga), desde donde escribió diariamente durante treinta años (entre el 1 de junio de 1989 y 2019)  una columna que se publicaba como primera firma en la contraportada de los diarios del Grupo Vocento. Siguió activo​ hasta pocos meses antes de su fallecimiento y se le consideró el «decano de los columnistas» por su labor en este campo, puesto que estuvo más de 50 años escribiendo en diversos medios de comunicación.

Fruto de esta labor articulista y columnista, son los numerosos reconocimientos recibidos a lo largo de su vida.

Premio Nacional de Literatura, está en posesión de los tres galardones más prestigiosos de la literatura periodística española: Mariano de Cavia, Luca de Tena y González-Ruano.

(Fuente: https://www.poetasandaluces.com/profile/93/ y Wikipedia)

Fondo perdido, reúne cien artículos comprendidos entre los años 1958 y 1997. Entre ellos, los premiados Federico Muelas y Tono.

Mi madre siempre dice que ella tomó la costumbre de empezar a leer el periódico por detrás, por la afición que le tenía a sus maravillosas columnas.

En la biblioteca podéis encontrar además: Travesía (Antología poética, 1955-2004) y Málaga nuestra.

Lo mejor del recuerdo es el olvido…

 

 

 

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RECOLECTURAS – Anécdotas y curiosidades de la Semana Santa malagueña

Hoy en nuestra sección un libro sobre la Semana Santa Malagueña que vió la luz por primera vez en el año 77 y  que el Diario Sur volvió a reeditar, “Anécdotas y curiosidades de la Semana Santa malagueña por: un nazareno verde”.

El libro está escrito por Dolores Carrera de Gómez Raggio y es fruto de la pasión de Dolores por Málaga y su Semana Santa. Según su hijo, Dolores conocía la historia de cada calle, el perfil de sus personajes populares, el olor de sus estaciones y, desde luego, como hace años dijera de ella un viejo amigo, sabía en qué loseta de qué acera de qué calle era la buena para ver el paso de cada trono.

Dolores, siempre alejada de los cánones oficialistas, nunca quiso historiar nuestra Semana Santa. En su permanente humildad no se consideró preparada para el trabajo académico  y prefirió recoger lo que llamaba la sal de la Historiaque es, sin duda, la anécdota viva y elocuente de nuestras Cofradías y sus desfiles profesionales.

El libro cuenta además con maravillosas fotografías en blanco y negro y en sus últimas páginas nos ofrece un “Vocabulario cofradiero malagueño”, con palabras tan sugerentes como Arza-colaCirineoCrucetaMacolla, “Tasmeá”… que nos acerca un poquito más a una de nuestras fiestas más tradicionales y populares y que a poco gente deja indiferente.

Este es uno de los libros que puedes encontrar en nuestra sección de Semana Santa ubicada en la zona de Andalucía. Otros títulos que también te pueden interesar sobre la Semana Santa malagueña, son los siguientes:

  • Cofradías, historia, sociedad: estudios sobre la Semana Santa malagueña
  • Málaga legendaria: Prontuario cofrade
  • Pasión del sur
  • Semana Santa de Málaga
  • Breve historia de la Semana Santa de Málaga

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PIRULETRAS – ¿De dónde venimos?

Hoy en nuestra sección un clásico de educación sexual para niños y adultos: ¿De dónde venimos? de Peter Mayle, con ilustraciones de Arthur Robins.

Seguro que los que sois padres os habéis visto en más de una ocasión en esa situación incómoda en que vuestro hijo o hija os pregunta ¿De dónde vienen los niños? Hay multitud de respuestas, entre ellas la más tradicional: te trajo una cigüena desde París. (Por cierto si queréis ver de dónde viene esta leyenda, os invito a que visitéis este enlace.

Este libro trata de eso, de ayudar a los padres a contestar esta incómoda pregunta.

Publicado por primera vez en 1975, ¿De dónde venimos? fue el primer libro divulgativo sobre educación sexual que se editó en España. Más de 35 años después, la recuperación de este clásico, que ha educado a varias generaciones de lectores, no ha perdido su vigencia y sigue siendo un instrumento muy útil y eficaz para ayudar a padres y educadores en la tarea de explicar a los niños el principio de la vida. Con un texto directo, sencillo y de gran sensibilidad y delicadeza, esta obra responde a las preguntas que se esconden detrás de conceptos como hacer el amor, concebir, el crecimiento dentro del útero materno o el parto. Las ya míticas ilustraciones originales de Arthur Robins, llenas de ternura y con un toque de humor, convierten el libro en una obra atractiva a la vez que didáctica.

Este libro está pensado para niños a partir de los seis años.

Peter Mayle, fue psicólogo y psicoanalista. Escritor y periodista prolífica, sus libros ¿De dónde venimos? y ¿Qué me está pasando?, destinados a padres y educadores, sobre temas como la sexualidad o la adolescencia se hicieron mundialmente famosos en la década de los ochenta. Más tarde, alcanzó la fama como novelista con sus best sellers Un año en Provenza y Vivir en Provenza, crónicas de sus aventuras como propietario de una antigua casa de campo en el sur de Francia. Fue colaborador de The Sunday Times y The Financial Times, profesor de terapia artística y director del Institute of Expressive Analysis. Su obra se ha traducido a 17 idiomas.

Ficha bibliográfica:

Título: ¿De dónde venimos?

Autor: Peter Mayle

Ilustrador: Arthur Robins

Editorial: Maeva

Signatura: I-2 CIE cue

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RECOLECTURAS – Una noche con Sabrina Love

Hoy en nuestra sección la novela ganadora de la primera edición del Premio Clarín de Novela: Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal.

Todas las noches en Curuguazú, un pueblo de la provincia de Entre Ríos, Daniel Montero celebra un rito: mirar el programa televisivo de Sabrina Love, la porno star más popular del momento. Por eso, cuando gana el sorteo para pasar una noche con ella, siente que ha tocado el cielo con las manos. Sabrina lo espera en un hotel de Buenos Aires. A los diecisiete años, Daniel emprende un viaje que, además de la gran ciudad, le descubrirá mucho más de lo que había imaginado.

El viaje hasta llegar a Buenos Aires no va a ser nada fácil. Sin dinero y, sin tener a quién confiar el secreto de su marcha, sigue los consejos del gordo Carboni y decide ir a la capital haciendo dedo: « Se había dado cuenta de que tenía que viajar solo, que era algo que él quería hacer en silencio; no quería compartir con nadie su miedo, su incertidumbre».

Por el camino conocerá a multitud de personas y correrá numerosas aventuras: el hombre del sulky con ruedas de auto, el camionero Víctor, la foto en el altar de Yanina (una famosa cantante argentina que murió en accidente de tráfico), las maestras, los dos soldados que intentan atracarle, la vieja del puesto de sandía, el Toro Reynoso y su hijo, el obrero sepultado en arena, Gagliardi y su perro… Incluso un amigo del camionero que chocó con sus padres y provocó la muerte de sus progenitores. Con algunas de las personas que se cruza, con la impunidad que da el anonimato, se sincerará sobre el motivo que lo lleva a Buenos Aires, provocando la envidia y la camaradería de los hombres, por ser el ganador de tan deseado premio.

Buenos Aires parece la continuación de tan accidentado viaje. Es una gran urbe que no tiene nada que ver con el lugar del que procede, y que le pondrá en contacto con gente de lo más variopinta, como el taxista, que en un arranque de locura empieza a insultar a las mujeres o Sofía, una joven que conocerá en la casa de Ramiro – el amigo de su hermano donde se quedará durante su estancia en la ciudad – con la que congenia, y que le hace dudar sobre si debe asistir a su cita con Sabrina Love (Es un joven inexperto, virgen, y siente temor de no estar a la altura de la culminación de su deseo).

A medio camino entre la road movie y la novela de iniciación, en esta novela vamos a ver la evolución del personaje principal. El Daniel que vuelve a su pueblo cuatro días después, nada tiene que ver con el de la partida. La experiencia de lo vivido, el contacto con otras personas, el desenvolverse solo en una gran ciudad… lo marcará para siempre. En cuatro días ha hecho un máster de vida. Se siente seguro y libre de cargas mentales: «Se preguntó si le contaría o no sobre su debut. Nadie le creería lo de Sabrina Love. No importaba ya estaba todo grabado en su memoria, tatuado en su ceja derecha. Se tocó la venda, no quería sacársela. Quería que lo vieran llegar así, herido, arreciado por la experiencia y los kilómetros de viaje. Se preguntó si la sonrisa le duraría hasta Curuguazú».

Pedro Mairal (Buenos Aires, 1970), ya es conocido en nuestro blog, al que ya trajimos con su última novela publicada, La uruguaya. Como ya ocurriera en ésta, los hechos narrados transcurren en pocos días (unos cinco días contando con la ida y la vuelta), pero da para mucho, ya que en tan poco tiempo se condensa toda la acción y el pensamiento del protagonista, imponiendo un ritmo trepidante. Como el mismo Bioy Casares le dice a Mairal en la entrega de premios: «Arranqué a leer tu novela y no la pude largar hasta terminarla». Eso me ha pasado a mí, ¿tres o cuatro horas? Más o menos, entre los ratitos que no me interrumpía mi niña.

Con esta novela Pedro Mairal, como ya dijimos al principio, ganó la primera edición del Premio Clarín de Novela, allá por el año 1998. Esta nueva edición, que nos trae Libros del Asteroide veinte años después de su primera publicación, viene acompañada de un prólogo del autor que nos cuenta lo que supuso ganar el premio (otorgado por un jurado en el que estaba Adolfo Bioy Casares, Augusto Roa Bastos y Guillermo Cabrera) y su posterior adaptación al cine, con Cecilia Roth como Sabrina. El prólogo es muy recomendable porque se lee casi como si fuera un «relato de terror» o un monólogo del Club de la Comedia, según la perspectiva que le quieras dar. Muy divertido.

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