RECOLECTURAS – La pesca de la trucha en América

Hoy en nuestra sección un libro raro, raro, raro…, parece que en muchos casos ésto parece ser un requisito para llegar a convertirse en «libro de culto», como le ha ocurrido a La pesca de la trucha en América de Richard Brautigan, siendo uno de los libros favoritos de personajes tan conocidos como Alessandro Baricco, Kurt Vonnegut, Tim Burton o Jarvis Cocker. No obstante, la editorial Blackie Books lo presenta de esta manera: El libro más especial del ídolo de Murakami, el heredero sentimental de Hemingway, el Mark Twain del hippismo.

¿Y cómo ha llegado este libro a la Biblioteca Cervantes? Pues su historia bien merece un párrafo. Como sabéis, los que seguís el blog, soy seguidora del escritor francés David Foenkinos. Su penúltimo libro publicado, La biblioteca de los libros rechazados, por cierto, en la actualidad en los cines, fue reseñado aquí. Foenkinos tomó la idea de otro libro de Richard Brautigan: The abortion, donde el protagonista trabaja en una biblioteca que acepta todos los libros que han rechazado las editoriales. Gracias a Foenkinos conocí la historia de Richard Brautigan y de la biblioteca que lleva su nombre. Vi que era sobre todo conocido por su primera novela (escrita en 1961 durante un viaje de acampada que realizó en compañía de su mujer y su hija), éxito instantáneo de crítica y público; el libro que hoy traemos. Obtenerlo no fue fácil. En la editorial Blackie Books, encargada de publicar sus libros en español, estaba descatalogado y después de ponerme en contacto con ellos, me dijeron que tenían pensado sacar una próxima edición para otoño, os estoy hablando de primavera. Así que nada. Me tocó esperar hasta poder comprar el libro que posteriormente doné a la biblioteca.

La pesca de la trucha en América es un libro inclasificable, en muchos momentos surrealistas; a veces parece una ida de olla; no obstante, el autor fue recluido en un hospital para enfermos mentales a los veinte años por arrojar una piedra contra una comisaría. Lo había hecho para que lo arrestasen y le diesen de comer, pero en el hospital acabaron diagnosticándole paranioa, esquizofrenia y depresión (Como curiosidad en ese mismo hospital se filmaría más adelante Alguien voló sobre el nido del cuco). Según la editorial: «Brautigan emprende en este libro un viaje emocional y espiritual por una época idealizada en su memoria y en la historia, componiendo un extenso poema en prosa, humorístico y melancólico, profundo y travieso, absurdo en el relato de lo cotidiano y, sobre todo, resistente al análisis y la clasificación». A mí me parece que lo que quizá esté idealizada es la reseña de Blackie Books. Sin embargo, he de decir que algunos pasajes son bastante buenos y que desde luego vamos a hacer un viaje por una América profunda de campistas, de riachuelos y arroyos, conociendo distintos tipos de truchas y la manera de pescarlas, en algunos casos con una filosofía que entronca con la de Thoreau y su amor a la naturaleza; además de encontrar curiosos personajes. Como colofón el libro termina con un capítulo dedicado a la mayonesa, por lo visto el autor siempre quiso terminar un libro con esta palabra: «P.S. Perdonad que no me acordase de daros la mayonesa».

Quizás la fama del libro se deba a que Brautigan hizo algo nuevo, diferente, muy distinto a lo que se publicaba por aquel entonces; incluso el diseño es original (Para esta edición en español la editorial ha querido mantener el espíritu de la edición americana de 1967: fuente Clarendon, subrayado en lugar de cursivas, montones de mayúsculas, aunque a veces nos las haya donde deberían ir, texto en bandera…). Si a esto le añadimos que su vida personal es quizás más interesante que sus novelas, con ese aura de «escritor maldito», podemos entender que con el paso del tiempo este autor se haya convertido en una especie de «leyenda».

No saber gestionar la fama le pasó factura. Aunque ciertos escritores aplaudieron el éxito del patito feo convertido en estrella y los medios lo ubicaron en el firmamento de la contracultura al lado de Dylan, Ginsbert o Timothy Leary, la crítica valoró negativamente sus libros posteriores, y debido a su escritura cada vez más literaria (¿Dónde está el problema?), sus lectores empezaron a dejar de leerlo.  Brautigan se hundió en el declive, transformándose en el símbolo triste de una época convulsa. Estados Unidos lo había olvidado ya cuando, el 24 de octubre de 1984, se halló su cuerpo cubierto de gusanos. Varias semanas antes se había pegado un tiro. Junto a su cuerpo, el arma y una botella de licor.

Los lectores del mundo entero que siguen descubriéndolo son legión. Así que ya sabes, si quieres ser uno de ellos, pásate por la Biblioteca Cervantes.

Si queréis conocer más a este peculiar autor os invito a que leáis este interesante artículo:

https://elpais.com/cultura/2014/07/01/babelia/1404218227_025028.html

 

Ficha bibliográfica:

Título: La pesca de la trucha en América

Autor: Richard Brautigan

Editorial: Blackie Books

Fecha de publicación: 2017

Páginas: 153 p.

Signatura: N BRA Ric pes

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