RECOLECTURAS – La librería

“Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida”.  Milton

Buenos días. Mi propuesta para este día es una de nuestras novedades de invierno, La librería de Penélope Fitzgerald.

En 1959 Florence Green pasaba de vez en cuando alguna noche en la que no sabía si había dormido o no. Se debía a la preocupación que tenía sobre si comprar Old House, una pequeña propiedad con su propio cobertizo en primera línea de playa, para abrir la única librería de Hardborough.

Así es como comienza esta deliciosa novela. Florence Green, una mujer de mediana edad, viuda y sin hijos, decide comprar una vivienda que lleva años abandonada y así poder realizar su sueño: montar una librería en un pequeño pueblo que no se caracteriza precisamente por su amplitud de miras, ni por las aspiraciones culturales de sus vecinos.

Para los habitantes de este pueblo ficticio, ubicado en la región de Suffolk,  la idea de esta mujer no deja de ser sorprendente, para algunos incluso constituye una rareza; otros sin embargo, ven en este gesto un acto de valentía, como el señor Raven: «Usted no tiene miedo a nada. – ¿Cómo lo sabe? Dicen por ahí que está a punto de abrir una librería. Eso significa que no le importa enfrentarse a cosas inverosímiles – ¿Por qué cree que abrir una librería es inverosímil? – ¿La gente de Hardborough no quiere comprar libros? Han perdido el deseo por las cosas raras y los libros en sí mismos constituyen una rareza».

A medida que vamos avanzando en la trama, vemos como el sueño se transforma en «pesadilla»: a las humedades del establecimiento, se les une el hecho de que la casa está embrujada, en concreto tiene su propio y caprichoso poltergeist (En Hardoborough a los poltergeists se les llama rappers, que significa golpeadores, y pronto vemos el porqué de esta definición). Además, a esto hay que añadir el boicot al que la somete la señora Gamart para que ceje en su empeño: «Nos hemos acostumbrado de tal forma, me temo, a que Old House estuviera vacía, que hemos ido retrasándolo todos estos años… Nos ha avergonzado usted bastante con sus prisas, señora Green… Pero la cuestión es que estamos todos algo alterados por la repentina transformación de nuestra Old House en una tienda; somos tantos los que teníamos la idea de convertirla en algún tipo de centro… Quiero decir, un centro artístico… para Hardborough». No deja de sorprender como una casa que llevaba años abandonada, se convierte de repente en prioridad para esta señora, y como sutilmente va moviendo los hilos para conseguir su objetivo. Todos estos impedimentos, sin embargo, no hacen perder el entusiasmo a nuestra protagonista, más bien todo lo contrario: La valentía de Florence es su determinación por sobrevivir, y al final logra hacer su sueño realidad.

Quizás este viaje no hubiera sido el mismo sin la amistad que Florence entabla con algunos habitantes del pueblo, sobre todo con el señor Brundish, un anciano que vive recluido en su casa, y con su pequeña ayudante de 10 años, Christine Gippping, muy resuelta y segura de sí misma. Florence y Christine se influencian mutuamente: si Florence se hace más resistente, Christine se vuelve más sensible. El señor Brundish, además, se convierte en su consejero. Entre otras cosas le aconseja que compre una gran remesa de la novela Lolita de Nabokov, con estas sabias palabras: «Es un buen libro y, por lo tanto, debería intentar vendérselo a los habitantes de Hardborough. No lo entenderán, pero será mejor así. Entender las cosas hace que la mente se vuelva perezosa». Lolita es otro de los frentes que se abren en la novela, pero esto ya lo iréis descubriendo.

En definitiva, estamos ante una novela que trata sobre las aventuras y desventuras de una mujer solitaria que ha decidido empezar a vender libros, de la ayuda que recibe por parte de los sectores más extravagantes de la población, entre los cuales se encuentran sus excéntricos clientes, y de su impredecible gusto a la hora de elegir los títulos  que ocuparán los estantes de su pequeña librería; así mismo, no deja de ser una novela sobre las intrigas y conspiraciones que tienen lugar en las poblaciones pequeñas, y sobre la mezquindad, asentada en la guerra de clases y en el poder de las influencias de sus habitantes.

Penélope Fitzgerald tenía sesenta y un años cuando comenzó La librería, su primera de sus ocho magníficas novelas. En sus páginas la autora rememoraba una etapa de su vida acaecida hace veinte años atrás, cuando las circunstancias la obligaron a establecerse con sus tres hijos pequeños en un pequeño pueblo costero del condado de Suffolk, por lo que podríamos decir que la novela tiene ciertos tintes autobiográficos; no obstante, en este periodo trabajó como ayudante en una librería. La novela fue finalista del Booker Prize, premio que conseguiría con su siguiente obra, A la deriva, y está plenamente de actualidad por la magnífica adaptación que del libro ha hecho la directora Isabel Coixet, actualmente en los cines. Os dejo con el tráiler, por si os animáis a verla, y recuerda que aquí puedes encontrar esta magnífica edición conmemorativa de la editorial Impedimenta, con material extra.

(Fuente: algunos datos han sido sacados del epílogo La comedia humana).

Ficha bibliográfica:

Título: La librería

Autora: Penélope Fitzgerald

Editorial: Impedimenta

Fecha de publicación: 2017

Páginas: 202 p.

Signatura: N FIT Pen lib

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