CINEMA PARADISO – Una pastelería en Tokio

Esta semana le toca el turno al cine japonés, concretamente a una de las últimas películas de la reputada cineasta Naomi Kawase. Desde su comienzo, la película ya va desvelando las señas de identidad que presentará a lo largo de sus 113 minutos de duración: un ritmo pausado, una profunda caracterización de los personajes, un estilo narrativo casi sacado de un cuento y, sobre todo, una atmósfera muy íntima en la que es muy difícil no verse atrapado.

Mediante lo que no deja de ser una historia pequeña y simple sobre las tribulaciones de un pastelero malencarado, una sabia anciana especialista en la elaboración de pasta de alubias de la que van rellenos los Dorayaki, y una estudiante taciturna, la cineasta ha hecho con uno de los dulces más populares de la gastronomía japonesa lo que mejor se le da: señalar la profunda importancia de los aspectos más sencillos y cotidianos de la existencia; algo que conecta perfectamente con su faceta como narradora de extraordinaria sensibilidad y delicadeza  para las historias humanas.

Los Dorayaki funcionan como el elemento común que une a estos personajes de tres generaciones en una tragicomedia de cocción lenta y sabor dulzón con su puntito de amargura (esto último, una vez llegado el momento de revelar la misteriosa procedencia de la anciana,  que desde su primera aparición ya se intuye “impactante”). No obstante, pese a distraerse con imágenes recurrentes de cerezos en flor y cigarrillos en la azotea, Kawase sabe modular las dosis para no empalagar; al contrario, deja con ganas de un bocado más.

 

Esta facilidad que tiene “Una pastelería de Tokio” para hacernos entrar en su dinámica argumental tiene su razón en el respeto con el que Kawase se dirige al relato que está  basado en la novela original de Durian Sukegawa. No es demasiado lacrimógena aunque tampoco leve ni superficial. La historia está estructurada de una manera clara, sin demasiados alardes formales, algo clásica en su desarrollo pero muy lejos de resultar previsible, ya que cada escena siempre aporta algo diferente al conjunto.

Cada personaje está muy bien definido;  nada sobra y poco se echa en falta. Kawase huye de los tópicos para realzar el  oscuro pasado de los personajes y la triste realidad que les acecha; no quiere dar nada por sabido pero tampoco pretende abrumarnos con flash-backs o explicaciones innecesarias. La cineasta pretende sensibilizar a través de lo que no se ve en lugar de explicitar demasiado las reacciones de sus protagonistas, lo cual redunda en un completo éxito a la hora de que la  película sepa transmitir un torrente de emociones.

Quizás el aspecto menos satisfactorio gira en torno a Wakana, cuyo papel promete ser muy relevante conforme avanza la primera mitad de la película pero que finalmente no termina de despegar. Aunque su personalidad está trazada de un modo más que correcto, ciertos detalles que Kawase nos enseña acerca de la relación con su ¿madre? y compañeras de clase, terminan por alejarse del terreno del suave misterio para caer en un pozo, ya que da la sensación de que el carácter de la chica en las escenas finales es demasiado similar al que contemplamos en un principio. En cualquier caso, no deja de ser una cuestión menor dentro de una acertada obra.

Más deliciosa incluso que los Dorayaki, sobre los que gira la película, “ Una pastelería en Tokio” permite ser saboreada al estilo de un dulce que debe comerse muy despacio; algo necesario para saber degustar cada detalle que Kawase nos ofrece  con esta obra. Quizá aquellos que tengan un particular interés por la cultura japonesa y, en general por la vida en Japón, puedan apreciar las virtudes de la película por encima  de lo que realmente se merecería, pero como el cine muchas veces no entiende tanto de cuestiones racionales sino de la transmisión de puros sentimientos, no hay motivos de peso para rechazarlos, sobre todo cuando estamos hablando de una cineasta que sabe transmitir tantas cosas a través de su obra. Es, por tanto, una de esas películas que te hacen levantarte del asiento con una sonrisa de oreja a oreja.

Y ya sabéis, como siempre, dónde podéis encontrarla. No tenéis más que pasar por la biblioteca. DVD PE 4415

 (Fuentes: www.cinemaldito.comcinemania.elmundo.es)

SINOPSIS

Sentaro tiene una pequeña pastelería en Tokio en la que sirve dorayakis (pastelitos rellenos de una salsa llamada “an”). Cuando una simpática anciana se ofrece a ayudarle, él accede de mala gana, pero ella le demuestra que tiene un don especial para hacer “an”. Gracias a su receta secreta, el pequeño negocio comienza a prosperar. Con el paso del tiempo, Sentaro y la anciana abrirán sus corazones para confiarse sus viejas heridas. (FILMAFFINITY)

FICHA TÉCNICA

Título original: An

Año: 2015

Duración: 113 min.

País: Japón

Dirección: Naomi Kawase

Guion: Naomi Kawase (Novela: Durian Sukegawa)

Música: David Hadjadj

Fotografía: Shigeki Akiyama

Reparto: Masatoshi Nagase,  Kirin Kiki,  Miyoko Asada,  Etsuko Ichihara,  Miki Mizuno, Kyara Uchida

Productora: Coproducción Japón-Francia-Alemania; Comme des Cinemas / Nagoya Broadcasting Network / Twenty Twenty Vision Filmproduktion / ZDF/Arte / MAM / Aeon Entertainment / Asahi Shimbun

Género: Drama / Cocina/ Enfermedad.

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