RECOLECTURAS – Confesiones del estafador Félix Krull

confesiones

Hoy os traigo una novela muy interesante, que me ha sorprendido muchísimo, aunque viniendo del inconmesurable Thomas Mann, no era difícil. Os hablo de la última que escribió, Confesiones del estafador Félix Krull.

Estamos ante probablemente la novela más juvenil jamás escrita por un anciano, el más perfecto ejemplo de la ironía que caracteriza buena parte de la obra de Thomas Mann, quien se sitúa aquí en la estela de Cervantes y Stendhal para ofrecernos la que sin duda es la novela picaresca más importante del siglo XX.

Parodiando las novelas de aprendizaje, tan arraigadas en la tradición literaria alemana, estas “confesiones” nos conducen por todas las etapas de una vida cuyo propósito explícito es convertirse en una obra de arte. A tenor de esta concepción estética de la vida, las trampas, los robos y las imposturas acaban no sólo por justificarse, sino incluso por constituir un estilo de vida de moralidad irreprochable.

Nuestro protagonista, Félix,  procede de una familia burguesa refinada, aunque en sus propias palabras, también disoluta. A parte de las influencias que recibe por parte de sus progenitores, es su padrino, Schimmelpreester, la figura más trascendente en su vida; no obstante, gracias a él consigue trabajo en un lujoso hotel de París, después de la ruina familiar y posterior suicidio de su progenitor.

A raíz de ahí vamos viendo como Félix va subiendo en el escalafón, gracias a un físico prodigioso, a sus buenas maneras, y a su piquito de oro, que él sabe explotar como nadie. Pasa de ascensorista a trabajar como rascador de restos, confieso que es la primera noticia que tengo de este oficio, y de ahí a camarero de sala, lo que le da la posibilidad de conocer a figuras destacadas de la alta sociedad parisina. Uno de esos encuentros será con el marqués Louis Venosta, personaje clave en esta historia, ya que le propone un cambio de identidad y la posibilidad de viajar alrededor del mundo durante un año con todos los gastos pagados. Era cuestión de tiempo que la vida le sonriera, no obstante, nació en domingo. (En los países nórdicos, los nacidos en este día, gozan de especial buena suerte):

¡Ay, lector amigo! Era muy feliz. Estaba encantado de haberme conocido y me quería de esa única manera útil a la sociedad en que el amor que uno siente hacia sí mismo se traduce en amabilidad de cara al exterior, hacia los demás. En un hombre estúpido, esa conciencia con la que yo me paseaba tal vez habría degenerado en alguna muestra de soberbia, insubordinación y desvergüenza hacia los superiores o en una arrogante falta de compañerismo con los inferiores. En mi caso, no obstante, jamás mostré una cortesía más exquisita.

Ahí vemos por fin, ya hemos pasado el ecuador del libro, a qué se debe el título y suponemos que su posterior entrada en la cárcel, que él menciona en sus confesiones (digo suponemos porque desgraciadamente es una novela inacabada, que termina justo cuando comienza el viaje que le va a llevar a través del mundo, en Lisboa). No por inacabada deja de ser magistral. Hasta llegar ahí, hemos asistido a capítulos maravillosos como cuando describe los escaparates de la ciudad (pág. 105), el circo (pág 245), o conoce al paleóntologo Kuckuck en el tren que le lleva de París a Lisboa (pág. 333) y tienen una interesante charla sobre el origen de la vida. Todo con la magistral prosa de Mann, al igual que cuando describe los personajes, habla sobre la condición humana, la moralidad y el amor: El amor no persigue ningún fin, el amor es un fin en sí mismo y no piensa más allá, el amor es en sí mismo y gira en torno a sí mismo…

En algunos aspectos nuestro protagonista nos recuerda a otro personaje magistral de la literatura, Tom Ripley de Patricia Highsmith, aunque nuestro Félix, o Armand (uno de los nombres que adopta a lo largo de la novela), adolece de la maldad de este último.

Thomas Mann, el autor de obras tan profundas y reflexivas como La montaña mágica, Muerte en Venecia, Doktor Faustus o Los Buddenbrook, legó a la posteridad una última novela desconcertante, irónica, burlona y probablemente una de las más sagaces y divertidas de todos los tiempos, sin por ello rebajar un ápice su exigencia literaria, exigencia que se vio premiada con el Premio Nobel de Literatura en el año 1929, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

Ficha bibliográfica:

Título: Confesiones del estafador Félix Krull

Autor: Thomas Mann

Editorial: Edhasa

Fecha de publicación: 2009

Páginas: 510 p.

Signatura: N MAN Tho con

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