Archivo mensual: noviembre 2016

RECOLECTURAS – Pétronille

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Hoy os traigo a la sección una de nuestras novedades, Pétronille de Amélie Nothomb.

La embriaguez no se improvisa. Es competencia del arte, que exige dar y cuidar. Beber sin ton ni son no lleva a ninguna parte.

Así comienza esta singular novela. Reconozco que hacía tiempo que tenía ganas de leer a esta autora. Siempre me ha llamado la atención su estética, algo así como un un templario del siglo XXI, de negro y con gorgueras, con esos sombreros estrafalarios propios de otra época. Además, sus novelas suelen ser cortas, poco más de 100 páginas, así que si no me gustaba no tenía el remordimiento de haber perdido mucho tiempo leyéndola. Y bien, ¿De qué va esta novela?

En Pétronille, Amélie Nothomb escribe sobre sí misma y sobre el placer de beber, beber champán para ser exactos. Pero no se puede beber de cualquier manera. El buen bebedor exige un ritual, ella en concreto recurrió al ayuno: “No hay nada más lamentable que esa gente que, en el momento de probar un gran vino, exige “Comer algo” […]”Si no, me pongo piripi”. […] Beber intentanto evitar la embriaguez resulta tan deshonroso como escuchar música sacra protegiéndose contra el sentimiento de lo sublime“.

Amélie decide que necesita un compañero o compañera de borrachera, en realidad un convinero o convinera, la palabra compañero etimológicamente alude a compartir el pan; y es ahí donde entra Pétronille, un ser andrógino de veintidós años, a la cual conoce en una de sus firmas de libros: “A primera vista me pareció tan joven que la confundí con un chico de quince años. Su aspecto juvenil se veía amplificado por la exagerada intensidad de los ojos“. Para su sorpresa, Pétronille Fanto es una joven que la admira y con la cual mantiene correspondencia y, a partir de ese día, se convierte en la convinera ideal. Especialista en Christopher Marlowe y con aspecto de poligonera, la amistad etílica entre la escritora consagrada, y la escritora en ciernes se transforma en un duelo dialéctico, de diversión, compañía y contraste. Es el contrapunto ideal para Amélie, esta escritora un poco locuela y excéntrica.

Cualquier ocasión es buena para descorchar una botella: “Francia es ese país mágico en el que en cualquier bar de mala muerte pueden servirte cuando quieras un gran champán a la temperatura ideal“; y ocasiones, como veremos en el libro, no les falta: el inicio de su amistad, la presentación del primer libro de Pétronille, degustaciones en el Ritz, cuando Pétronille la visita en Londres después de su fallida entrevista a Vivienne Westwood…  Entre copa y copa: Brut de Roederer, Veuve Clicquot. Laurent-Perrier, Möet, Taittinger, Krug, Philipponnat…, vemos como Pétronille, especialista de Shakespeare y sus contemporáneos, se convierte en escritora de éxito, quizás en el álter ego maligno de la misma Nothomb.

La verdad que me lo he pasado muy bien leyendo el libro. Está salpicados por comentarios muy Nothomb: “lo que no soporto de los museos es la velocidad de tortuga que la gente considera obligatorio adoptar en su interior“, y el personaje de Petrónille me encanta, con ese punto un poco macarra. El primer capítulo en el que se describe el estado de embriaguez, no tiene desperdicio. La novela también me ha dado la oportunidad de conocer un poco más a Amélie, por ejemplo, sus ritos de escritora: siempre escribe con un traje naranja que parece un pijama antinuclear japonés, dicho por ella misma.

El libro es como ella, cómico y con mucho carácter. Con temas originales que se exponen con gran mordacidad. En su prosa abunda el humor negro, la ironía y genialidad estilística. Como dijo Didier Jacob de Le Nouvel Observateur “Un autorretrato tan impactante como alcoholizado que deja en el paladar el recuerdo de un delicioso veneno“, y como siempre aquí, en tu biblioteca. Sigue leyendo

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PIRULETRAS – La manta azul del Conejito

Hoy nuestra Piruletra está dedicada a los más pequeños de la casa. Para ellos traemos este cuento de amor y ropa sucia de Tatyana Feeney. Me encanta este subtítulo ¿de verdad el amor y la ropa sucia pueden tener algún tipo de relación?

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Pues sí, por sorprendente que parezca ¿O de verdad piensas que tu madre te lava tus apestosos calcetines por gusto? Si no te quisiera tanto ya verías como no lo hacía. Pero esta es otra historia, vamos a la que vamos.

Conejito adora su manta azul, no puede vivir sin ella, la usa para todo y la lleva a todas partes. Tanto que la pobre mantita acaba echa una porquería, así que su madre decide lavarla. Cuando la lavadora termina de dar vueltas y más vueltas hay que tenderla y esperar que se seque… un proceso que a Conejito se le hace eterno.

Pero bueno, el resultado merece la espera, o eso es al menos lo que opina la madre. Sin embargo Conejito no está de acuerdo. A él le gustaba más antes. Pero eso tiene solución y Conejito se pone manos a la tarea para que su manta quede como a él le gusta.

Mamis, Papis, ¿a que esta historia os suena?

Peques que aún no sabéis leer ¿a que a vosotros también os suena?

Una mantita, un peluche, un cordón, un calcetín… los pequeños cogen apego por algún objeto y no hay manera de separarles de ellos. He oído mil veces decir a la madre de algún pequeñajo: Y nada, que no me deja lavarlo, que mientras más sucio más le gusta. Y bueno, no es exactamente así, no es que le guste sucio, es que la separación es muy dura y además, luego no reconocen el brillo, ni el olor, ni la textura de su juguete, así que es normal que no quieran separarse.

Una tierna historia bilingüe (en español e inglés) con unas ilustraciones muy limpias en las que el único color es el azul, bueno y  un poquito, muy poquito, de rosita.

Y un mensaje final que me encanta:

Son las pequeñas cosas que nos encantan las que suponen una enorme diferencia en nuestra vida.

Sabéis de lo que os hablo ¿verdad?

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CINEMA PARADISO – El resplandor

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Hoy os traigo a la sección una película de mucho miedo, o como diría mi niña, de mucho susto.

La primera vez que vi esta película era una cría. Era un día de verano, al mediodía, supongo que no tendríamos quien nos llevase a la playa, y a nuestros padres o hermanos mayores no se les ocurrió otra forma de tenernos distraídos que ponernos una película “para todos los públicos” o “película familiar”, porque vaya peliculita que escogieron. Daba igual que luciera un sol de justicia y, que entre primos y hermanos fuéramos casi una docena, el hecho es que esa mañana de verano conocí el miedo en mayúsculas. Desde entonces para mí es sinónimo de resplandor, y nunca he podido ver esta película de noche.

Veamos lo que dice la sinopsis:

Jack Torrance (Jack Nicholson) se traslada con su mujer y su hijo de siete años al impresionante hotel Overlook, en Colorado, para encargarse del mantenimiento de las instalaciones durante la temporada invernal, época en la que permanece cerrado y aislado por la nieve. Su objetivo es encontrar paz y sosiego para escribir una novela. Sin embargo, poco después de su llegada al hotel, al mismo tiempo que Jack empieza a padecer inquietantes trastornos de personalidad, se suceden extraños y espeluznantes fenómenos paranormales.

La verdad que la sinopsis no nos dice mucho. Tenemos un hotel enorme y vacío, rodeado por montañas nevadas. Tenemos a un escritor enloquecido, el cabeza de familia, y a un niño nada común que posee una excepcional capacidad de percepción extrasensorial, evocando episodios pasados que no ha vivido y anticipando hechos del futuro. El jefe de cocina, encargado de enseñar las instalaciones del hotel, le cuenta a Danny que él y su abuela también tenían esa capacidad que él denomina “el resplandor”. Si a esto le añadimos un hacha en manos de este escritor persiguiendo a su familia, unas niñas siniestras que aparecen en mitad de un pasillo larguísimo, una habitación, la 237, en la que por nada del mundo se debe entrar, una bañera llena de sangre y un laberinto de setos nevado en el que penetra un niño de siete años huyendo de su padre. ¿A que ya cambia la historia? Pues sí, cambia y mucho. Ya tenemos una auténtica historia de terror, y terror del bueno, el psicológico.

El arranque de la película también es espectacular. Con esa magnífica música, que ya nos indica que va a pasar algo espeluznante, mientras la familia se dirige a su destino por una carretera de montaña.

Stanley Kubrick llevó a la pantalla la novela homónima del prolífico escritor Stephen King. Al principio fue acogida con tibieza, pero con el tiempo se ha convertido en película de culto y el propio Martin Scorcesse la incluye entre las 11 mejores películas de terror de todos los tiempos. Yo estoy de acuerdo con él, no sé si por el impacto que me produjo al verla en tan temprana edad, pero para mí es una de las mejores películas que se han hecho de este género. También creo que fue todo un acierto escoger a Jack Nicholson como protagonista, borda el papel y desde entonces siempre he pensado que tenía un puntito de locura, miren la foto y opinen:

jack

El resplandor pretende ser la traducción cinematográfica de los estados de locura, alucinación, paranoia y telepatía. El genio visual de Kubrick crea un clima creciente de angustia y claustrofobia en los personajes que se contagia al espectador con pasmosa facilidad. Una eficaz economía expresiva, que elude el fácil uso de los sobresaltos, con imágenes inquietantes que se quedan clavadas en tu retina por mucho tiempo. Puro genio para disfrute de los amante del buen género de terror, y como siempre aquí, en tu biblioteca.

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