Archivo mensual: junio 2016

PIRULETRAS – El niño en la cima de la montaña

Niño en la cima de la montaña, El_137X220

París-Alemania, 1936-1945

Un lugar difícil en unos años complicados. Las  terribles huellas de la I Guerra Mundial aún están muy presentes;

la II Guerra Mundial será aún peor.

Es sin duda un escenario complicado por el que moverse,  más si tienes sólo siete años.

 

Pierrot vive con sus padres, afortunadamente tiene a los dos, aunque a su alrededor existen muchos niños huérfanos. Gracias a las historias de sus compañeros y al sufrimiento del padre, el autor nos muestra las consecuencias que tuvo la I Guerra Mundial.

De mano de Pierrot llegaremos a la II Guerra Mundial, su viaje de París a los Alpes para vivir en la casa Berghof será su primera toma de contacto con los nazis, a quienes no entiende por su crueldad, aunque le llaman la atención por llevar unos uniformes tan impecables y poder dar órdenes.

Quizás ya sabéis que Berghof fue la segunda residencia y el lugar de descanso de Adolf Hitler. Aquí recibía la visita de dignatarios de otros países, la de los oficiales de las SS y sus allegados más íntimos. Vivir allí significaba acatar las órdenes y las ideas del dueño, lo contrario acarreaba la muerte.

berghof

 

¿Cómo es posible que un niño de siete años acabara viviendo aquí? Bueno, algunos dicen que Hitler odiaba a los niños, que todo formaba parte de una campaña publicitaria para hacerlo parecer más humano, el caso es que existen documentos gráficos que muestran a niños en el Berghof, y de esto se sirve John Boyne para colar aquí a Pierrot, como sobrino del ama de llaves.

 

 

Desde su llegada Pierrot tendrá que renunciar a su nombre, a partir de entonces será Pieter, y en la medida de lo posible, deberá olvidar París y a su mejor amigo Anshel, entre otras cosas. Al principio no está muy contento con esa situación, pero olvidar puede ser fácil cuando estás aislado, cuando alguien “admirado por todos” pone sus ojos en ti, cuando quieres demonstrar que eres digno de esa atención, cuando tus ropas viejas son sustituidas por flamantes uniformes cada vez de grado mayor…

A lo mejor piensas que no, que tú tienes tus ideas muy claras y que nadie podría corromperlas. Recuerda que Pieter tiene siete años. Y que otra gente mucho mayor que él también creyó lo que quiso y miró para otro lado.

(Uy espera, que me he propuesto ser neutral. Bueno, serlo no, parecerlo y que seas tú el que lea y juzgue.  Intentaré que no vuelva a ocurrir, perdona)

El cambio en la mentalidad y en la forma de comportarse de Pierrot-Pieter es enorme, sus consecuencias también serán inmensas, terribles, muy duras. Pero él es solo un niño, no podemos culparle ¿no? A esta pregunta responde una de las criadas de la casa, yo estoy de acuerdo con ella.

Si ya habéis estudiado esta parte de la Historia, sabréis que esta casa fue bombardeada por la Royal Air Force después de que Hitler y los suyos la abandonaran.

Tranquilos, Pieter sobrevive a los bombardeos, y aunque es capturado fue luego puesto en libertad. Trató entonces de encontrar a sus antiguos amigos, los que tuvo cuando fue Pierrot, porque ninguno consiguió siendo Pieter (¿por qué será? Perdón de nuevo, es que no me aguanto). La historia da entonces un nuevo giro, cerrando un círculo perfecto desde mi punto de vista, pues me encanta que los finales retomen los principios.

Amistad, amor, Historia, remordimientos, infancia y adolescencia, viajes, poder, familia… Todo en 249 páginas que no deberías dejar pasar.

Si aún te lo estás pensando quizás te ayude a decidirte saber que es del mismo autor que El niño con el pijama de rayas. Si te gustó aquel libro también lo hará éste. Por supuesto lo tienes ya disponible en cualquiera de nuestras bibliotecas.

Ya sé que he hecho la entrada muy larga, espero que no has haya resultado pesada, es que hay mucho de lo que hablar, me estoy dejando aún más cosas en el tintero:

 

  • ¿Son malos los niños por naturaleza o son el entorno y las circunstancias los que lo hacen malos? (y niños puede cambiarse por personas de cualquier edad?
  • ¿todo se puede perdonar? ¿Podemos perdonarnos a nosotros mismos?
  • ¿Hacemos las cosas pensando en los demás o en nuestro ego?
  • ¿Es mejor la admiración o el respeto? ¿Que te teman o que te quieran?
  • ¿En qué nos convertimos si renunciamos a nuestro pasado?

No sé si esperabais estas reflexiones de un libro juvenil, ¿difíciles? Sí, lo son, quizás por eso he dudado tanto si dejarlo en juvenil o en adulto, pero en estos casos me acuerdo siempre de un profesor de historia que tuve en el colegio y que nos hacía debatir de temas tan difíciles como estos y llego a la conclusión de que aunque sean difíciles, lo mejor es hablar sobre ellos. Ignorar estas cuestiones siempre es peor, en la familia de Pierrot no se hablaba de estas cosas, quizás por eso pasó lo que pasó.

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