RECOLECTURAS – Empieza la semana con un buen libro

 

Paseo-de-los-Canadienses

PASEO DE LOS CANADIENSES.

En memoria de la ayuda que el pueblo de Canadá, de la mano de Norma Bethune, prestó a los malagueños fugitivos en febrero de 1937

¿Habéis paseado alguna vez por el Paseo de los Canadienses? Este paseo se encuentra en la provincia de Málaga, y discurre paralelo al Peñón del Cuervo. ¿Y por qué se llama así? Pues esta misma pregunta se plantea el protagonista del libro que hoy recomendamos, una historia en forma de cómic, que picado por la curiosidad, empieza a tirar del hilo y se encuentra con una historia estremecedora, poco conocida fuera del ámbito local malagueño, y quizás ni eso, yo por ejemplo no la conocía, si acaso muy vagamente.

El nombre hace referencia a los canadienses, encabezados por Norman Bethune, que prestaron ayuda humanitaria a los malagueños huidos de Málaga el 7 de febrero de 1937, 150.000 hombres, mujeres y niños, que salieron despavoridos para ponerse a salvo del ejército nacionalista de Queipo de Llano. La única salida posible era la carretera N-340 en dirección a Almería, carretera que tomaron con algunas pertenencias que iban dejando en la cuneta a medida que el cansancio, el hambre, y el miedo iban haciendo mella en la población. A esta huida los malagueños la llaman La desbandá. (“Imaginaos 150.000 hombres, mujeres y niños que huyen en busca de refugio, temerosos del ejército nacionalista del General Queipo de Llano. No hay más que un camino, Almería, y no encuentran alimento por los poblados por donde pasan, ni medio de transporte, tienen que caminar, caminar, caminar…mujeres, ancianos y niños, tambaleándose, tropezando, abriéndose los pies en pedernales polvorientos, mientras los fascistas los bombardean sin piedad desde los aviones y los cañones desde el mar“.)

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La carretera de la muerte, como la llaman los malagueños, se cobró miles de vidas, entre 3000 y 5000, de civiles inocentes, que huían sin saber que la carretera se convertiría en una trampa mortal. (Los 50 km de tramo que discurren entre Torrox y Motril están cercados a un lado por el mar y al otro por la montaña, una auténtica ratonera).

Norman Bethune , doctor e innovador médico canadiense, se encontraba por aquel entonces en España al mando de la “Unidad canadiense de transfusión de sangre” (algunos le atribuyen el desarrollo del primer servicio móvil de transfusiones de sangre), desplazándose al lugar de los hechos desde Valencia para socorrer a la población civil. Durante tres días él y sus ayudantes socorrieron a los heridos y ayudaron en el traslado de refugiados hacia la capital almeriense. Esta traumática experiencia le llevaría a escribir su relato El crimen de la carretera Málaga-Almería.

Este relato y otras muchas fuentes ha servido al autor para documentarse. A parte de narrar la masacre, nos cuenta otras muchas cosas interesantes sobre esos días en la capital malagueña, “Sin referencia política ni militar, los malagueños quedaron abandonados a su suerte“. Por ejemplo, ¿Sabéis como los malagueños llamaban a los francotiradores?: Los Pacos, ¿Y a qué tampoco sabíais que en el cementerio malagueño de San Rafael se encuentra la mayor fosa común de toda España y de toda Europa Occidental? ¿Y a que Carlos Arias Navarro, conocido por su frase: “Españoles, Franco ha muerto“, lo llamaban “El carnicerito de Málaga? Pues sí, por aquel entonces era el principal responsable de los juicios sumarísimos ocurridos en Málaga entre 1937 y 1944, en el que hubo alrededor de 18000 fusilamientos.

El autor, con esta historia, ha querido recuperar un episodio doloroso preservado en la memoria local malagueña, pero que el resto de los españoles, en particular los jóvenes desconoce. El propósito que lo mueve es claramente restaurar los hechos y difundir lo ocurrido, y quizás por eso se ha servido del cómic, género en auge, para llegar con más facilidad al lector. En poco más de una hora y de manera amena te sumerges en un episodio muy olvidado de nuestra historia reciente, quizás en ese intento de recuperar dicha memoria, el Alcalde de Málaga inauguró este paseo en el 2006.

Si te gusta este tema, o te ha picado la curiosidad, en la biblioteca también tenemos una novela que habla de este hecho, La desbandá, de Luis Melero (N-H MEL Lui des).

Título: Paseo de los Canadienses

Autor: Carlos Guijarro

Editorial: Edicions de Ponent

Páginas: 120

Signatura: C GUI pas

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